viernes, 2 de febrero de 2018

Citas: Violet y Finch - Jennifer Niven

"Despierto, sí, pero completamente vacío, como si alguien se hubiese estado alimentando de mi sangre".

"—¡Damas y caballeros! —grito—. ¡Les doy la bienvenida a mi muerte!
Cabría esperar que dijese «vida», ya que acabo de despertar, pero es justo cuando estoy despierto que pienso en morirme".

"—No sé qué te ha traído aquí arriba, pero, a mi entender, la ciudad se ve más bonita y la gente más agradable, incluso las peores personas parecen casi amables".

"Sigo hablando, pero me doy cuenta de que estoy quedándome sin fuerzas. En primer lugar, necesito mear y, por lo tanto, no son solo mis palabras las que vibran. (Nota para mí mismo: antes de intentar suicidarte, recuerda echar la meadilla)".

"Miro más allá de todo esto y me concentro en el suelo, que está ahora húmedo y resbaladizo, y me imagino tendido allí.
«Podría saltar. Estaría hecho en cuestión de segundos. Se acabó Theodore el Friki. Se acabó sufrir. Se acabó todo.»"

"—Solo estaba sentada aquí —dice—. En la barandilla. No he subido para...
—¿Me permites que te pregunte una cosa? ¿Crees que el día perfecto existe?
—¿Qué?
—Un día perfecto. De principio a fin. En el que no ocurre nada horroroso, ni triste, ni ordinario.
¿Crees que es posible?
—No lo sé.
—¿Has tenido alguna vez uno?
—No.
—Yo tampoco, pero lo busco".

"—¿Por qué haces eso, tío?
—Porque todos tenemos que morir algún día. Y quiero estar preparado".

"—En lo que jamás piensan los suicidas es en lo que dejan atrás. Y no me refiero solo a sus padres y hermanos, sino también a sus amigos, novias, compañeros de clase y profesores".

"—No es negociable. Y ahora hablemos sobre el final del último semestre. Se perdió usted cuatro, casi cinco semanas de clase. Dice su madre que tuvo la gripe.
De hecho, se refiere a mi hermana Kate, pero no lo sabe. Fue ella quien llamó por teléfono para justificar mi ausencia, porque mi madre ya tiene suficientes preocupaciones.
—Si eso fue lo que dijo, ¿quiénes somos nosotros para discutírselo?".

"—Hablaré con la enfermera para que se encargue de realizarle el test de drogas. —Taladra el aire para señalarme con el dedo—. Como periodo de prueba se entiende «un periodo para poner a prueba la idoneidad de alguien; un periodo durante el cual el estudiante debe mejorar». Mírelo si no me cree y, por el amor de Dios, siga vivo.
Lo que no digo entonces es: «Quiero seguir vivo». Y no lo digo porque, teniendo en cuenta la gruesa carpeta que tiene delante, jamás me creería. Y una cosa más que tampoco creería: estoy luchando para permanecer en este mundo asqueroso de mierda".

"Mis pies se convirtieron en charcos y desaparecieron. Luego fueron mis manos. No dolía, y recuerdo que pensé: «No debería importarme porque no duele. Desaparezco, y ya está». Pero sí me importaba".

"Antes, diez páginas no me suponían ningún problema. Cuando un profesor pedía diez páginas, yo escribía veinte. Si quería veinte, le entregaba treinta. Escribir era lo que mejor se me daba, mejor que ser hija, novia o hermana. La escritura y yo éramos lo mismo. Pero ahora, escribir es una de las cosas que soy incapaz de hacer".

"Vuelvo a levantar la mano.
—¿Podemos elegir pareja?
—Sí.
—Elijo a Violet Markey.
—Eso ya lo hablarás... con ella después de clase.
Giro la silla para poder verla, y apoyo el codo sobre el respaldo.
—Violet Markey, me gustaría que fueras mi pareja en este trabajo".

"—Tómalos, estúpido —dice Roamer al pasar por mi lado y, con el hombro, me da un golpe fuerte en el pecho.
Me entran ganas de agarrarle la cabeza y estampársela contra una taquilla, y luego cogerlo por el cuello y sacarle el corazón por la boca, porque lo de estar despierto te aporta eso, la sensación de que todo dentro de ti está vivo, dolorido y ansioso por recuperar el tiempo perdido".

"Charlie asiente.
—Lo que tenemos que conseguir es que eches un polvo.
Es una referencia indirecta al incidente del campanario. Si echo un polvo, no intentaré suicidarme. Según Charlie, echar un polvo lo soluciona todo. Si los líderes mundiales echaran con regularidad buenos polvos, los problemas del mundo desaparecerían".

"—Eres un cerdo, Charlie.
—Y tú me quieres.
—Ya te gustaría a ti que te quisiera. ¿Por qué no eres más como Finch? Finch es un caballero.
Poca gente diría eso de mí, pero una de las cosas que me gustan de esta vida es que puedes parecerle alguien distinto a todo el mundo".

"Pero apenas oigo lo que me dice porque, por encima del hombro de Bren, la veo de nuevo: Violet. Noto que estoy enamorándome, algo que ya sé lo que es".

"Continúo aquí, y me siento agradecido, porque de lo contrario estaría perdiéndome todo esto. A veces, estar despierto está bien.
—Hoy no —canto—. Porque me ha sonreído".

"Reglas de Finch para las excursiones
1. No hay reglas porque la vida ya tiene suficientes reglas".

"Yo no soy perfecta. Tengo secretos. Vivo en el caos. Y no solo mi habitación es un caos, sino también yo. A nadie le gusta el caos".

"Desde que dejé de escribir, leo más que nunca. Palabras de otras personas, no mis palabras: mis palabras se han volatilizado".

"Levanto las manos y veo que no tiemblan. Están tranquilas, y miro a mi alrededor, miro el cielo estrellado y los campos, las casas durmientes y oscuras, y estoy aquí, hijos de puta. Estoy aquí".

"—Pero ese no fue el motivo. El porqué es que ya nada importa. Ni el instituto, ni ser animadora, ni los novios, los amigos, las fiestas, los programas de escritura creativa, ni... —Agita los brazos como enfrentándose al mundo—. Todo eso no son más que cosas para llenar el tiempo hasta que muramos.
—Tal vez. O tal vez no. Independientemente de que sean cosas para llenar el tiempo o no, me alegro de estar aquí. —Si algo he aprendido es que hay que sacar el máximo provecho de todo—. Te importan lo suficiente como para no saltar".

"—¿Puedo preguntarte una cosa? —dice, mirando al suelo.
—Claro.
—¿Por qué te llaman Theodore el Friki?
Ahora soy yo el que mira al suelo, como si fuese la cosa más interesante que he visto en mi vida".

"Mi recorrido habitual sigue la carretera nacional, pasando por delante del hospital y la zona de acampada hasta llegar al viejo puente construido en acero que todo el mundo, excepto yo, parece haber olvidado. Corro por encima del muro —que hace las veces de guardarraíl—, y cuando termino sin haberme caído, sé que estoy vivo".

"Vuelvo corriendo a casa, cargado de peso y vacío a la vez. «Esta vez será diferente. Esta vez me mantendré despierto.»
Corro hasta que se detiene el tiempo. Hasta que mi mente se detiene. Hasta que lo único que percibo es el metal gélido de la matrícula en contacto con mi mano y el bombeo de la sangre".

"«Existen distintas maneras de morir. Puedes saltar desde el tejado o irte envenenando a diario y lentamente con la carne de otros»".

"—Y bien, ¿qué andamos buscando?
—No lo sé. Algo que sea menos limpio y reluciente, tal vez un poco más sexy. Ya me he hartado de los ochenta.
Brenda frunce el entrecejo.
—¿Es por esa... como se llame? ¿La flacucha?
—Violet Markey, y no está flacucha. Tiene caderas.
—Y un culo sabroso, sabrosón —apunta Charlie, que se ha sumado a nosotros.
—No. —Bren niega con la cabeza con tanta fuerza y a tal velocidad que parece que esté dándole un ataque—. Tú no te vestirás para complacer a una chica, y menos a una chica como esa. Tú tienes que vestirte para complacerte a ti. Si no le gustas por lo que eres, es que no la necesitas para nada".

"Me río y paro enseguida.
—Reír está bien, que lo sepas. Ni se abrirá la tierra. Ni tampoco te irás al infierno. Créeme. Si el infierno existe, iré allí antes que tú, y estarán tan ocupados conmigo que ni siquiera podrán admitirte".

"—Decca, cuéntame qué has aprendido hoy —dice mi madre.
Pero antes de que le dé tiempo a responder, digo:
—Me gustaría contar primero lo mío.
Dec deja de comer el tiempo suficiente como para poder mirarme, boquiabierta, la boca llena de guiso a medio masticar. Mi madre sonríe con nerviosismo y se agarra al vaso y al plato, como si fuera a levantarse y a tirarlo todo por los aires.
—Pues claro, Theodore. Cuéntame qué has aprendido.
—He aprendido que en este mundo existe el bien si te esfuerzas por encontrarlo. He aprendido que no todo el mundo es decepcionante, y en eso me incluyo a mí, y que un montículo de 383 metros puede parecer más alto que un campanario si te encuentras al lado de la persona adecuada".

"—No es culpa tuya. Y disculparse es una pérdida de tiempo. Tienes que vivir tu vida para nunca tener que decir que lo sientes. Es más fácil hacerlo bien de entrada y así no tener que pedir disculpas".

"Se inclina hacia delante y añade: «Antes de morir quiero saber qué es un día perfecto»".

"—«Theodore Finch, en busca del Gran Manifiesto.»
Me mira con intención, y sé que está de nuevo completamente presente.
—No sé qué quiere decir.
—Quiere decir: «La necesidad de ser, de querer ser importante y, si de morir se trata, morir con valentía, con clamor... Perdurar, en suma»".

"Conozco lo suficientemente bien la vida como para saber que no puedes contar con que las cosas permanezcan intactas e inmóviles, por mucho que te gustaría que así fuera. No puedes evitar que la gente muera. No puedes evitar que se marche. Ni siquiera uno mismo puede evitar marcharse".

"Lo que es complicado es crecer y superar la etiqueta que te han puesto".

"—Hay una chica. La llamaremos Lizzy. —Elizabeth Meade es la jefa del club de macramé. Es tan agradable que no creo que le importe que le tome prestado el nombre con el fin de proteger mi intimidad—. Hemos entablado una amistad, y eso me hace muy, pero que muy feliz. Estúpidamente feliz. Tan feliz que mis amigos no me aguantan de tan feliz que estoy".

"—Es precioso.
—Precioso es una palabra preciosa que deberías utilizar más a menudo. —Se estira para taparme un pie que se ha escapado de debajo de la manta—. Es como si fuera nuestra".

"—Uno de los problemas que presenta la gente es que a menudo se olvida de que lo que de verdad cuenta son las pequeñas cosas. Todo el mundo está ocupado esperando en el Lugar de la Espera. Si nos parasemos un momento a recordar que existen cosas como la torre Purina y una vista como esta, todos seríamos más felices".

"Me gusta que comprenda todos los colores en uno, y se me ocurre una idea. Pienso en escribirla a modo de canción, pero me siento delante del ordenador y le envío un mensaje a Violet: «Eres todos los colores en uno, con su máxima intensidad»".

"Cuando tres o cuatro kilómetros más adelante vuelve a mirarme, dice:
—¿Sabes lo que me gusta de ti, Finch? Que eres interesante. Que eres diferente. Y que puedo hablar contigo. Pero que no se te suba a la cabeza.
El ambiente está cargado y rebosa electricidad. Tengo la sensación de que si alguien encendiera una cerilla, el aire, el coche, Violet y yo explotaríamos al instante. Mantengo la mirada fija en la carretera".

"—Acaba siempre lo que empieces, tío".

"—(...) Deberías saber dónde te metes antes de implicarte sentimentalmente
—Por si no te has dado cuenta, ya estamos implicados sentimentalmente, Finch. Y por si no te has dado cuenta, yo también estoy rota".

"Violet es oxígeno, carbono, hidrógeno, nitrógeno, calcio y fósforo. Los seis elementos de los que todos estamos compuestos, aunque no puedo evitar pensar que es algo más que eso, que posee otros elementos de los que nadie ha oído hablar y que la diferencian de todos los demás".

"«Todo irá bien.
»Todo irá bien.
»No se vendrá abajo.
»Todo irá bien.
»Saldrá bien.
»Estoy bien. Bien. Bien.»".

"—¿Ha estado otra vez hoy en lo alto del campanario?
—Dios mío, ¿acaso tienen cámaras de seguridad instaladas allá arriba?".

"—Estoy bien. Créame, si decido suicidarme, será el primero en saberlo. Le reservaré un asiento en primera fila, o al menos esperaré hasta que tenga más dinero para el juicio.
Nota para mí mismo: el suicidio no es cuestión de broma, sobre todo para las figuras de autoridad que, de un modo u otro, son responsables de ti.
Intento controlarme.
—Lo siento. Ha sido de mal gusto. Pero estoy bien. De verdad".

"—No estás solo. —Y antes de que pueda decirle «De hecho lo estoy, lo cual forma parte del problema. Todos estamos solos, atrapados en el interior del cuerpo y de la mente, y sea cual sea la compañía que podamos tener en esta vida, no es más que pasajera y superficial», me presiona con más fuerza hasta que temo que acabe partiéndome el brazo—. Y seguiremos hablando".

"«Trastorno bipolar —dice mi cerebro, etiquetándose—. Bipolar, bipolar, bipolar.»
Y vuelta a empezar: «Estoy roto. Soy un farsante. Soy imposible de amar...»".

"—¿Por qué lo haces? ¿No te cansa que la gente hable constantemente de ti?
—¿Incluida tú?
Se queda callada.
—Lo hago porque me recuerda que estoy aquí, que sigo aquí y que tengo algo que decir".

"«La cadencia del sufrimiento ha empezado.»
Cesare Pavese
Estoy
hecho
trizas".

"—Sí, esto no está sucediendo.
Sus dientes y sus ojos destellan bajo la luz ultravioleta.
—Estoy intentando ayudarte.
—Yo no necesito ayuda. Yo no soy Eleanor. Solo porque no pudiste salvarla no tienes por qué intentar salvarme a mí.
Empiezo a enfadarme.
—Eso no es justo.
—Solo quería decir que estoy bien.
—¿De verdad?".

"Recuerdo correr por una carretera y llegar a un vivero de flores.
Recuerdo su sonrisa y su risa cuando yo era mi mejor yo y ella me miraba como si fuera una persona sin nada malo y entera. Recuerdo cómo me miraba de la misma manera incluso cuando ya no lo era. Recuerdo su mano en la mía, la sensación que me producía, como si fuera alguien y algo que me pertenecía".

"«Si este azul estuviera ahí siempre; si este vacío se conservara siempre.»
No había nada que pudiera haberlo hecho durar más tiempo".

"Y me doy cuenta de una cosa: no es lo que tomas, sino lo que te llevas".

"Ya no tengo raíces, pero floto, toda de oro. Siento que mil posibilidades nacen en mí".





Jennifer Niven

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