jueves, 28 de julio de 2016

Citas: Cartas a Milena - Franz Kafka

"Uno siente que casi ha llegado al final y es casi imposible describir cómo se llega a salvar uno a pesar de todo".

"A pesar de todo, escribir hace bien".

"Veo los movimientos de su cuerpo, de sus manos, tan decididos. Es casi un encuentro. Pero cuando quiero elevar los ojos hasta su rostro, en el curso de la carta —¡qué historia!— estalla el fuego y no veo más que fuego".

"¡Ay, Milena, si usted estuviera aquí, y tú, pobre cerebro incapaz de pensar! Y, sin embargo, mentiría si dijera que la extraño. Es el hechizo más perfecto y más doloroso. Usted está aquí, igual que yo y con mayor intensidad aún; allí donde yo estoy, está usted, como yo y más intensamente aún".

"El día es tan corto. Transcurre y termina con usted y fuera de usted sólo hay unas pocas nimiedades".

"No sé qué escribir, me limito a vagar entre las líneas, a la luz de sus ojos, en el aliento de su boca, como en un bello día de felicidad, que seguirá siendo bello y feliz aun cuando el cerebro esté enfermo y cansado".

"Ahora he perdido hasta el nombre; se fue abreviando cada vez más y ahora sólo es: Tuyo".

"Conozco mi relación contigo (me perteneces, aun cuando nunca te vuelva a ver.)"

"¡Milena! (Dicho en tu oreja izquierda, mientras yaces en la pobre cama, sumida en un profundo sueño de buen origen y mientras te vuelves, sin saberlo, de derecha a izquierda, hacia mi boca.)"

"Es incomprensible que uno pueda vivir lejos de ti".

"Pienso a veces que si es cierto que se muere de felicidad, eso tiene que ocurrirme a mí. Y si un ser destinado a morir puede prolongar su vida gracias a la felicidad, yo seguiré viviendo".

"¿Qué puedo hacer si el miedo por mi amor late en mi cuerpo en lugar del corazón?".

"He recibido un pequeño golpe: un telegrama de París anunciando que mañana por la noche estará aquí un viejo tío, a quien en el fondo quiero mucho.
Vive en Madrid y falta de aquí desde hace mucho tiempo. Es un golpe porque me quitará tiempo y yo necesito todo el tiempo y mil veces más, con preferencia todo el tiempo que exista, para pensar en ti, para respirar en ti".

"Por alguna razón no puedo escribir sobre nada que no sea lo que nos concierne a nosotros, únicamente a nosotros, en medio del torbellino del mundo.
Todo lo ajeno es ajeno. ¡Injusto! ¡Injusto! Pero los labios balbucean y mi rostro se hunde en tu regazo".

"Milena, no soy celoso. Una de dos: o el mundo es minúsculo, o nosotros somos gigantescos; porque lo cierto es que lo colmamos por completo".

"Praga está bastante sombría. No ha llegado ninguna carta. El corazón está un poco oprimido. Es imposible que llegue una carta ya, pero cómo explicárselo al corazón".

“Una vez más, una sola vez más, quiero escuchar tu nombre”.

"No sé cómo abarcar la dicha de tenerte aquí, la dicha de que me pertenezcas. Y, sin embargo, no te amo a ti. Es más lo que amo: amo la existencia que tú me otorgas".

"A veces me parece que en lugar de vivir juntos, tendríamos que acostarnos, mansos y conforme eso, la idea fundamental, la idea subyacente es ésta: nunca más me alejaré tanto de ti.
Estoy cansado, no sé nada y no deseo otra cosa que hundir mi rostro en tu regazo, sentir tu mano sobre mi cabeza y permanecer así por toda la eternidad".

"Tienes la posibilidad no sólo de tenerme cariño, sino de ser mía".

"Sobre eso de llevar el equipaje no diré nada, porque no lo puedo creer y si lo creo, no lo puedo imaginar, y si me lo imagino, te veo tan linda".

"Siempre quieres saber, Milena, si te quiero. Pero es una pregunta difícil a la cual no se puede responder por carta".

"¿Y cómo es posible que yo me aleje volando si estamos tomados de la mano? Y si ambos nos alejáramos volando ¿qué pasaría? Aparte de eso, la idea fundamental, la idea subyacente es ésta: nunca más me alejaré tanto de ti".

"El hombre no aguanta mucho si su corazón no late ¿y cómo ha de latir mi corazón mientras tú te mantienes apartada?".

"Por lo visto sólo tenemos un ferviente deseo en común: que estés aquí y que tu rostro permanezca lo más cerca posible de mí".

"Y cuando una vez me preguntaste cómo podía decir que había pasado un sábado agradable, si tenía ese miedo en el corazón, no me pareció difícil explicártelo. Puesto que te amo (y te amo, pues, conceptualizadora mía; como el mar ama a un diminuto guijarro hundidoen sus profundidades, de la misma manera le envuelve mi amor ... y ojalá yo sea también para ti ese guijarro, si el Cielo lo permite), amo el mundo entero y a ese mundo pertenece también tu hombro izquierdo, no, primero fue el derecho y por eso lo beso cuando quiero y a ese mundo pertenece también tu hombro izquierdo y tu rostro sobre mí en el bosque y tu rostro bajo mí en el bosque y ese descansar sobre tu pecho casi desnudo. Y por eso tienes razón cuando dices que ya fuimos uno, y eso no me produce miedo alguno, es mi única dicha y mi único orgullo y no lo limito para nada al bosque".

"En esas cartas el No Obstante era realmente necesario, ¿pero no es lindo hasta como palabra? En el “no” se produce un choque, todavía hay “mundo”, en el “obstante” uno se hunde, ya no hay nada".


"En la oficina no pude escribir porque quería trabajar, y no pude trabajar porque pensaba en nosotros. He estado dos horas tendido en el sofá sin hacer otra cosa que pensar en ti".

"Nada me ha sido dado, todo tiene que ser conquistado".

"No puedo recorrer por mis propios medios el camino que quiero recorrer; más aún: ni siquiera puedo desear hacerlo. Sólo puedo quedarme quieto; no puedo desear otra cosa y no la deseo".

"La mentira es espantosa, no existe peor tortura espiritual".

"No hay una ley que me prohíba escribirte una vez más y agradecerte esta carta, que contiene quizá lo más bello que podías haberme escrito, ese: “sé que tú me...”.

"No me despido. No es una despedida, a no ser que la fuerza de gravedad, que acecha, me arrastre definitivamente. ¿Pero cómo podría hacerlo mientras tú estés con vida?" .




Franz Kafka

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