lunes, 18 de marzo de 2019

Citas: Rincón de Haikus - Mario Benedetti


"si en el crepúsculo
el sol era memoria
ya no me acuerdo".

"los pies de lluvia
nos devuelven el frío
de la desdicha".

"después de todo
la muerte es sólo un síntoma
de que hubo vida".

"a nuestra muerte
no conviene olvidarla
ni recordarla".

"la mariposa
recordará por siempre
que fue gusano".

"los hombres odian
presumen sueñan pero
las aves vuelan".

"óyeme oye
muchacha transeúnte
bésame el alma".

"si no se esfuman
hay que tener cuidado
con los fantasmas".

"me gustaría
mirar todo de lejos
pero contigo".

"no sé tu nombre
sólo sé la mirada
con que lo dices".

"si hubiera dios
nadie le rezaría
por no aburrirle".

"dame cobijo
con toda la ternura
que te he prestado".

"en cada historia
el perdón y la inquina
son estaciones".

"el exiliado
se fue adaptando al tedio
de la nostalgia".

"la golondrina
de vuelta a su pasado
no encuentra el nido".

"no quiero verte
por el resto del año
o sea hasta el martes".

"desde la biblia
el cielo y el desnudo
pecaron juntos".

"si me mareo
puede que esté borracho
de tu mirada".

"quién lo diría
los débiles de veras
nunca se rinden".

"pasa que al trébol
si tiene cuatro hojas
no hay quién lo aguante".

"en todo idilio
una boca hay que besa
y otra es besada".

"mientras revivo
acuden primaveras
a mi memoria".

"quisiera verte
en vigilia o en sueños
o dondequiera".

"si el corazón
se aburre de querer
para qué sirve".

"en la razón
sólo entrarán las dudas
que tengan llave".

"si cae un rayo
los valientes se abrazan
a los cobardes".

"allí en tu alma
allí en tu corazón
allí no hay nadie".

"se despidieron
y en el adiós ya estaba
la bienvenida".

"cuando me entierren
por favor no se olviden
de mi bolígrafo".

"pasan las horas
y ya nos queda un poco
menos de vida".

"somos tristeza
por eso la alegría
es una hazaña".

"con la tristeza
se puede llegar lejos
si uno va solo".

"en foto sepia
estabas vos y el tiempo
se fue contigo".

"cuando reuní
mis insomnios completos
quedé dormido".

"no más rodeos
prefiere que la besen
a quemarropa".

"resucitar
es tan difícil como
morir con ganas".

"cada mujer
puede ser dos mujeres
déjenme una".

"si me torturan
no diré nada nunca
dijo el cadáver".

"el amor núbil
puede nacer a veces
de un parpadeo".

"vuelva señora /
tras la aduana del beso
vendrá el tuteo".

"en el amor
es virtuoso ser fiel
mas no fanático".

"hace unos años
me asustaba el otoño
ya soy invierno".

"no eras nadie
hoy sos el personaje
de tu velorio".

"una mirada
puede tener la fuerza
de un esperpento".

"follar coger
fornicar aparearse
cuántos sinónimos".

"¿romperse el alma?
ojo / para las almas
no hay accesorios".

"y aquí termino
sin hacer sombra a nadie
ni descuidarme".




Mario Benedetti

jueves, 14 de marzo de 2019

Citas: Tuya - Claudia Piñeiro


"Fui a buscar una lapicera y como no encontraba ninguna, abrí su maletín y ahí estaba: un corazón dibujado con rouge, cruzado por un «te quiero», y firmado «tuya». Una reverenda grasada, pero la verdad es que en ese momento me dolió".

"Porque mi primera reacción de preguntarle «¿qué es esto?», ya la había descartado.
¿Qué me iba a contestar? Un papel, con un corazón, un te quiero, una firma. No, ésa era una pregunta estúpida. Lo importante era saber si ese papel significaba algo importante para él, o no. Porque en definitiva, y por más que a una le pese, a toda mujer, en algún momento, le meten los cuernos. Es como la menopausia, puede tardar más o menos, pero ninguna se salva".

"Yo no soy de manejar, y menos de noche, pero era un caso de fuerza mayor. No iba a llamar a un taxi y decirle: «¡Siga a ese auto!», como en las series".

"Ernesto se puso como loco, la zamarreaba, le tomó el pulso, hasta trató de hacerle respiración boca a boca. Pero nada, una desgracia.
Yo no sabía qué hacer, no me iba a presentar así como así, y decirle «Ernesto, ¿te doy una mano?»".

"En los accidentes no hay culpables sino víctimas".

"—Hola…
—…
—¡Hola!
—¿Está Iván?
—¿Quién le habla?
—Una amiga.
—Las amigas de mi hijo tienen nombre".

"Eso fue cosa del destino que quiso que esa mujer terminara así. O de Dios. Y yo en esas cosas creo. Y las respeto. Y busco el mensaje. Porque ¿por qué esa mujer terminó desnucada en los bosques de Palermo y no paseando con mi marido por la Recoleta? Las cosas son como son por algo".

"La puerta del cuarto de Lali estaba entreabierta y me acerqué. Espié sin entrar. Ernesto lloraba sentado en el piso, junto a la cama de Lali. La acariciaba. Había tantas cosas por hacer y él se tomaba sus tiempos para sensiblerías".

"Porque por más que una quiera a un hombre, una tiene sus límites, y hay momentos en que, francamente, le pegaría un tiro".

"«Su marido todavía no llega, señora», dijo. «No, ya sé, justamente me pidió que avisara que hasta el mediodía no va a estar por acá, subo a decirle a su secretaria.» «Ella tampoco llegó», dijo.
«Ni va a llegar», pensé para mis adentros; y reconozco que sentí un poco de culpa por un pensamiento tan poco apropiado. Pero bueno, una no puede controlar hasta los pensamientos".

"Antes de entrar, me coloqué unos guantes de goma que compré en el camino. A esa altura de mi vida llevaba vistas demasiadas series policiales como para andar dejando mis huellas por cualquier lado".

"«No se puede andar poniendo la foto del amante entre la bisabuela y la prima, como si todos fueran la misma cosa», pensé".

"Mi mamá me hubiera dicho: «Con los hombres es más peligroso un ramo de flores que una cachetada»".

"Los días siguientes fueron un infierno. No pasó nada. ¿Cómo una puede sentirle el gusto a lavar los
platos, a barrer o a planchar, cuando tiene entre manos algo tan importante como el encubrimiento de un asesinato? ¿Cómo concentrarse en el punto del caramelo, en bajar la comida del freezer, o limpiar un inodoro? ¿Cómo soportar la eterna cara de culo de una hija adolescente?".

"—Mamá va a rezar por vos para que
salga todo bien.
—¿Y vos desde cuándo rezás?
—…".

"—Cuidate, por favor, hijita. Y mucho juicio.
—¿Qué querés decir con «mucho juicio», papá?
—Que te portes bien…
—A vos no te pregunté.
—Nada, hija, que no hagas locuras, que no corras riesgos, no sé, no sé qué quise decir.
—Entonces la próxima vez no digas nada
…".

"—¡Qué amarga es, por Dios!
—Está nerviosa, Inés, es eso.
—Es una amarga. No sé cómo me puede haber salido así.
—Saludá, haceme el favor, y cambiá esa cara que está mirando por la ventanilla.
—Chau, querida, que lo pases lindo.
—Chau, hijita, cuidate".

"El dolor te va curtiendo, te va dando calle, te enseña".

"Una no se puede pasar toda la vida golpeándose el pecho y recitando «por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa»".

"Como si tuviera una tara. Mamá me vio mal y me dijo: «Nena, no te preocupes, que en la vida si hay algo que no te va a servir absolutamente para nada, es saber lo que es un triángulo isósceles»".

"Descarté esta alternativa por un motivo muy simple: yo no creo en las casualidades. Y uno tiene que ser fiel a uno mismo. «Casualmente» podés ir por la calle y que de un balcón se caiga una maceta y te parta la cabeza. Pero pensar que dos personas pueden besarse «casualmente» mientras se embarcan para un vuelo, es, como mínimo, infantil".

"Una está preparada para que un hombre la cague, eso es un clásico. Y si nunca te cagaron vivís toda la vida con la espada de
Damocles sobre la cabeza porque sabés que un día, más tarde o más temprano, te van a cagar".

"—Che, nena, te encanta hablar a vos, ¿no?
—…
—¿Qué pasa?
—…
—Pará, pará, no me pongás esa cara que yo no te hice nada malo.
—….
—Ah, no, lo único que me falta es que me hagás una pobrecita y te pongás a llorar. ¿Si yo qué te hice? Te hablé nomás.
—…
—No, pará, ahora no te rajés. ¿Te falté el respeto, yo, te hice algo?
—….
—Cortala, nena, no llorés que me hacés quedar como la mona, ¿la gente qué va a pensar?
—…
—Nena, estás jodida vos, ¿no? ¿Se puede saber qué te pasa?
—…
—Con esa carita y a tu edad, ¡qué te puede pasar! ¡Dejate de joder!
—Estoy embarazada, mi novio se borró, mi viejo y mi vieja no saben nada, mi viejo le mete los cuernos a mi vieja y se fue de viaje con la mina, mi vieja sabe todo lo de mi viejo pero se hace la boluda…
—¡A la pelota!".

"Le serví el pollo. Ernesto se veía mal, preocupado. No era para menos, pero si uno no pone un poco de onda, la realidad te mata".

"Cuando dos personas se conectan como lo habíamos hecho nosotros, la cosa puede durar toda la vida. En cambio, hasta la mejor atracción sexual se termina cuando llega el orgasmo. Y después te quiero ver remontando el barrilete de nuevo".

"No me gusta manejar, menos cuando estoy nerviosa. Y para qué negarlo, estaba nerviosa. Parecía
que algo dentro de mi cuerpo se iba a salir por mis orejas. Algo caliente, algo en ebullición. ¿Las tripas?".

"Bajé del colectivo por la puerta trasera. Como corresponde. El timbre no andaba. Grité. El chofer también. No lo puteé porque no es mi estilo, pero lo habría puteado".

"No, yo nunca antes había alquilado un auto, ¿y qué?
«Son las normas», me dijo y agregó:
«Yo no puedo hacer nada». «Sí, podrías irte a la mismísima mierda», le dije, ya no estaba para sutilezas. Tenía ganas de matarlo. Podría haberlo hecho".

"Caminé hasta el hotel. Pasé caminando frente a la puerta y me metí. El empleado me dijo que no aceptaban mujeres solas. Le contesté que quería masturbarme. «No, lo lamento», me
respondió un señor con granos. Salí.
Miré a un lado y a otro como buscando alguien con quién entrar. Era una locura".

"El día de nuestro juicio, Ernesto y yo nos podremos quejar de que no cometimos el crimen que se nos imputa, pero no vamos a poder decir que somos inocentes. En el fondo, nadie es inocente".






Claudia Piñeiro

sábado, 9 de marzo de 2019

Citas: El fantasma del auditorio - R.L Stine


"Nuestra profesora nos dijo que la obra estaba maldita, pero no la creímos; nos lo tomamos a broma. Claro, que cuando vi al fantasma con mis propios ojos supe que de broma, nada".

"—¡Zeke! ¿Dónde estás? —pregunté—. Venga, sube la plataforma o échame una mano. No puedo subir sola.
Pasó otro minuto que me pareció una hora. De pronto me di cuenta de lo que pasaba. ¡El muy imbécil quería darme un susto!
—¡Oye, ya está bien! —grité.
Ya estaba más que harta de Zeke Matthews.
—¡Zeke! —grité—. ¡Basta ya! ¡Súbeme!
Por fin aparecieron sus manos en el agujero.
—¡Ya era hora! —exclamé, enfadada.
Le cogí las manos y me subió al escenario. Me aparté el pelo de la cara mientras se me acostumbraban los ojos a la luz.
—¡No ha tenido ninguna gracia! ¿Cómo se te ocurre dejarme ahí abajo esper…?
De pronto me quedé callada y tragué saliva.
No era Zeke el que me había sacado del escotillón.
Unos ojos furiosos y oscuros me miraban a la cara".

"—Es increíble que la señorita Walker no nos creyera —comentó Zeke, irritado.
—¿Tú te creerías una historia tan demencial? —pregunté".

"—Esto no me gusta nada —murmuró Brian al doblar una esquina—. La verdad es que tengo mucho miedo.
—Tú imagínate que estás en una película de terror —le dije—. Imagínate que no es más que una película".





R.L Stine

miércoles, 6 de marzo de 2019

Citas: Manon Lescaut - Antoine François Prévost


"No teníamos otro motivo más que la curiosidad.
Apeonarse algunas mujeres, que desaparecieron en seguida; pero una de ellas, muy joven, se quedó sola en el patio, mientras un hombre de edad avanzada, que parecía acompañarla, cuidase de que sacaran su equipaje de las cestas. Me pareció la joven tan encantadora, que yo, que nunca había pensado en la diferencia de los sexos, ni había mirado a una muchacha con atención; yo, cuya formalidad y continencia admiraba todo el mundo, me sentí inflamado de repente hasta la locura. Tenía yo el defecto de ser tímido con exceso y fácil de desconcertar; pero entonces, lejos de verme detenido por esta flaqueza, me adelanté hacia la dueña de mi corazón".

"El amor, que desde un momento antes adueñase de mi corazón, me iluminó de tal forma, que consideré aquel propósito como un golpe mortal para mis deseos".

"Habíase quedado paseando en el patio mientras yo hablaba de amor a mi bella amante. Como temía su cordura, me deshice de él rogándole que me hiciera un encargo. De este modo, al llegar a la posada, tuve el placer de encontrarme a solas con la soberana de mi corazón".

"Pronto comprendí que era menos niño de lo que yo suponía. Mi corazón se abrió a mil sentimientos de placer, de que nunca me formara idea. Un calor dulce se difundía por mis venas. Estaba en una especie de transporte, que por algún tiempo quitó la libertad de mi voz y sólo se expresaba por mis ojos".

"Por muy apasionado que yo estuviese por Manon, ella supo convencerme de que no lo estaba menos por mí. Eramos tan poco reservados en nuestras caricias, que no teníamos paciencia para esperar a encontrarnos solos. Los postillones y los hoteleros mirábannos con admiración, y yo observaba que se sorprendían al ver dos niños de nuestra edad que parecían amarse hasta el furor".

"Cuanto más la conocía, más cualidades amables descubría en ella. Su talento, su corazón, su dulzura y su belleza formaban una cadena tan fuerte y tan encantadora, que yo hubiera cifrado toda mi dicha en no soltarme de ella. ¡Terrible mudanza! Lo mismo que hoy constituye mi desesperación pudo hacer mi felicidad.
Soy el más desgraciado de los hombres, por esta misma constancia que me daba derecho a esperar la suerte más dulce y las mejores recompensas del amor".

"La adoraba, esto era cierto, nunca le había dado más pruebas de amor de las que había recibido de ella. ¿Por qué acusarla de ser menos sincera y constante que yo? ¿Qué razón la habría inducido a engañarme? No hacía tres horas que me había colmado de caricias y había recibido las mías con transporte; yo no conocía mejor mi corazón que el suyo".

"Cierto que ya no la quería. ¿Cómo querer a la más voluble y pérfida de las criaturas?
Pero su imagen, los rasgos deliciosos, que yo llevaba grabados en el fondo de mi alma, subsistían aún".

"Que las resoluciones humanas cambien, es cosa que nunca me ha sorprendido; una pasión las engendra, otra pasión puede destruirlas".

"Un momento después de mi vuelta me avisaron que una señora quería verme.
Fui al locutorio inmediatamente. ¡Oh, Dios, qué admirable aparición! Encontré allí a Manon. Era ella; pero más adorable, más bella que la viera nunca. Tenía entonces dieciocho años. Sus encantos sobrepujaban a todo encarecimiento; su aire era tan fino, tan dulce, tan atrayente: era el Amor mismo. Toda ella me pareció un encanto".

"—¿Qué pretendes, pues? —exclamé yo.
—Pretendo morir —respondió ella— si no me devuelves tu corazón, sin el cual no puedo vivir.
—Pídeme la vida, ¡infiel! —repuse, dando salida a mis lágrimas, que en vano me esforzaba por contener—; pídeme la vida, que es lo único que no te he sacrificado, pues mi corazón nunca ha dejado de ser tuyo".

"Apenas pronuncié estas palabras, levantóse ella con ímpetu para arrojarse en mis brazos. Me colmó de mil caricias apasionadas. Me llamó con todos los nombres que el amor inventa para expresar la más viva ternura".

"Mis quejas fueron interrumpidas por una visita que no esperaba: la de Lescaut.
—¡Verdugo! —dije, echando mano a la espada. ¿Dónde está Manon? ¿Qué has hecho de ella?
Mi movimiento le asustó. Me respondió que si así lo recibía cuando venía a darme cuenta del favor más importante que podía hacerme, se iría y no pondría jamás los pies en mi casa".

"—¿Entonces, me amas mucho? —le pregunté.
—Mil veces más de lo que puedo expresar —respondió.
—¿Entonces, ya no me volverás a abandonar? —añadí.
—¡No, nunca! —repuso ella".

"Mi alma no siguió a la suya. El Cielo no me consideró, sin duda, bastante castigado, y ha querido que arrastre después una vida lánguida y miserable. Renuncio voluntariamente a que nunca más sea feliz".





Antoine François Prévost

sábado, 2 de marzo de 2019

Citas: Nieve en otoño - Irène Némirovsky


"«El tiempo, el tiempo… —se dijo la anciana—. ¡Ay, Dios mío! No te das cuenta de cómo pasa, y un día ves que los niños son más altos que tú…".

"Los tiempos han cambiado. Y los hombres también".

"«Deberías beber, Tatiana —le decía—. El vino quita todas las penas".

"Fue la última vez que pronunció el nombre de Yuri. Sus viejos labios parecían haberse cerrado para él de manera definitiva. Cuando los demás lo mencionaban, no respondía; muda y hierática, miraba el vacío con una especie de glacial desesperación".

"—A veces, todo vuelve a surgir del fondo del alma…".








Irène Némirovsky

martes, 26 de febrero de 2019

Citas: ¿Alex, quizás? - Jenn Bennett


"A ver, no me sale bien encarar a la gente. En realidad, no lo hago nunca. Lo que estoy haciendo ahora, mudarme a la otra punta del país una semana después de cumplir diecisiete años para vivir con mi papá, no es un acto de valentía. Es una obra maestra del acto de escapar de las cosas. Me llamo Bailey Rydell, y tengo el hábito de evadir".

"—Entra —me dice, revisando la pantalla de su teléfono—. Y por favor, envía un mensaje a tu madre para avisarle que no se estrelló el avión, así deja de molestarme.
—Sí, mi capitán.
—Tonta.
—Raro".

"@alex: ¿Está mal odiar a alguien que antes era tu mejor amigo? Por favor, convénceme de que no
tengo que planear su funeral… otra vez.
Le respondo al momento:
@mink: Tendrías que irte a vivir a otra ciudad y hacer amigos nuevos. Menos sangre que limpiar".

"—¿Quién tiene ganas de que le dé una visita guiada privada? —pregunta Porter.
No responde nadie.
—No hablen todos al mismo tiempo –toma una de las hojas de su tubo de papeles (veo que en la parte de arriba dice “MAPA PARA EMPLEADOS”) y me lo da, mientras me mira las piernas hasta abajo. ¿Me está mirando? No sé bien qué pensar de eso. Ahora quisiera haberme puesto un pantalón.
Cuando intento tomar el mapa, él lo sostiene con fuerza y me obliga a arrancarlo de sus dedos. La esquina se rompe. Qué infantil, pienso. Lo miro con ojos asesinos, pero él nada más sonríe y se acerca".

"—Y sí, mis padres me pusieron Porter por una cerveza. Estaban entre esa y ale, así que…
Grace empuja el brazo de Porter, juguetona, y lo reprende con su vocecita inglesa:
—No mientas. No hicieron eso. No lo escuches, Bailey. Y no lo dejes hacer lo que hace con los nombres. Me llamó Grace “Achís” todo el primer año de la secundaria… hasta que le di una lección en la clase de gimnasia.
—Ahí fue cuando supe que albergabas un amor secreto por mí, Gracie, así que me conmoviste y decidí dejarte en paz".

"@alex: Bueno, para seguir con las buenas noticias, como sé que te encantan las películas de gánsteres [inserte sarcasmo aquí], te acabo de mandar una pila de imágenes de El padrino con leyendas Alexificadas para cambiártelas un poco.
@mink: Las estoy viendo. ¿Te crees muy gracioso, no?
@alex: Solo si tú crees lo mismo.
@mink: Hiciste que se me subiera el jugo de naranja a la nariz.
@alex: Eso es lo que siempre quise, Mink.
@mink: Tus sueños pueden estar más cerca de la realidad de lo que te imaginas…".

"—Uf, qué chica —se levanta los pantalones—. ¿Te trata así de mal en el trabajo? —le pregunta a Porter.
Porter desliza la mirada hacia mí. Lo miro a él, desafiándolo a decir algo ingenioso. Vamos, querido. Lúcete. Cuéntale cómo me hiciste enojar, actuaste como un desgraciado, me llamaste snob y casi hiciste que me despidieran. Muéstrate recio ante la basura de tu amigo.
Pero todo lo que Porter dice es:
—Es buena.
¿Eh?".

"—Pensé que en California siempre estaba soleado —le digo—. Los días de niebla son
deprimentes.
—Nooo. Tienen cierta magia.
—Magia —repito en tono sombrío, sin creerle.
—¿Qué? ¿La magia es muy poco intelectual para ti?
—No me provoques hoy —digo yo, más cansada que frustrada, pero si él insiste mucho más, eso puede cambiar—. ¿Te gusta buscar peleas?
—Solo contigo".

"Me quedo mirando el punto en el que se unieron nuestros cuerpos. Por una milésima de segundo, pienso en alejarme, achicarme otra vez, como hice cuando subimos. Pero…
No lo hago.
Y él tampoco".

"Porter agacha la cabeza y pregunta:
—¿Me estás oliendo, Rydell?
—No —respondo, enderezándome.
—Sí, me estabas oliendo —esboza esa sonrisa calma que tiene.
—Para que sepas, quería saber si habías estado bebiendo.
—Nah, ya no bebo".

"—Mamá dice que la desgracia separa a las personas o las une más".

"—¡Detén la furgoneta!
—¿Qué? —Porter clava los frenos—. ¿Qué pasa?
Me desabrocho el cinturón de seguridad y digo:
—Me… me voy a bajar acá, nada más. Gracias por traerme.
—¿Qué? ¿Pensé que dijiste que era en la calle siguiente?
—Sí, pero…
—Pero ¿qué?
—Puedo caminar lo que falta —digo, negando con la cabeza".

"—Bueno —dice Porter, mirándome de frente.
—Bueno… —repito, tragando saliva con fuerza mientras miro hacia la calle oscura. Brillan algunas luces doradas en las ventanas de las casas vecinas, pero no se oye sonido alguno, salvo algún que otro auto que pasa a lo lejos y una rana que canta junto con unos grillos entre las secuoyas.
Porter se acerca. Yo retrocedo. Siempre invade mi espacio personal, pienso sin fuerzas.
—¿Por qué viniste al fogón hoy? —me pregunta en voz baja.
—Me invitó Grace —respondo, jugueteando con la cremallera de mi abrigo.
—¿Mentiste para salir de tu casa porque te invitó Grace?
Se acerca más.
Doy un paso hacia atrás, y mi trasero golpea el cedro. Mierda. Me he chocado con el poste del buzón. Trato de esquivarlo, pero el brazo de Porter sale disparado y me bloquea el paso.
¡Vaya! Diez puntos por la agilidad surfista".

"Estoy intentando con todo mi ser calmar mi respiración. Pero Porter cambia de posición, y la mano que no me tiene atrapada cae hacia el costado. Sus dedos bailan sobre mi mano, tocándola sutilmente, dibujando suaves formas en mi palma abierta, dando golpecitos a lo código Morse, que me insisten y envían miles de corrientes eléctricas por mis nervios.
—¿Por qué? —susurra contra mi mejilla.
Suelto un débil quejido.
Él sabe que ha ganado. Pero vuelve a preguntar, esta vez al oído.
—¿Por qué?
—Porque quería verte".

"—¿Qué fue eso? —pregunta arrastrando las palabras y alejando de mí toda su maravillosa calidez.
Ahora lo oigo. Vidrios que tiemblan.
—Ay, Dios —susurro; me va a dar un ataque al corazón—. Es el sonido envolvente del televisor. Mi papá estará viendo alguna bendita película de ciencia ficción. Hace temblar las ventanas en las escenas de batallas.
Ahora vuelve aquí.
Después oímos que se golpea una puerta. Eso no es el televisor. Es la puerta de la…
—¡Cochera! —susurro—. ¡Al otro lado de la casa!
—¡Mierda!
—¡Por allí! —digo, empujándolo hacia un arbusto.
Con dos zancadas rápidas, ya está escondido. Oigo el chirrido del cesto de la basura que está en la cochera y exhalo un suspiro de alivio; papá no nos puede ver desde allí. Pero estuvo cerca. Muy cerca.
—¿Bailey? —exclama papá—. ¿Eres tú?
—Sí, papá —respondo. Maldito límite de horario—. Ya llegué.
Un movimiento me llama la atención. Giro a tiempo para ver a Porter escabulléndose por la calle. Es bastante bueno, debo reconocerlo. No es tan bueno como el astuto truhan, pero lo hace bastante bien. Cuando llega al otro lado, gira para verme por última vez, y juro que lo veo sonreír en la oscuridad".

"—Porque siempre estamos pensando en ti —dice Grace con tono sarcástico.
—Ya sé que sí, Gracie —responde él, guiñándole un ojo. Se inclina un poco más cerca, sosteniéndose de mi casillero, y me habla en voz más baja—. Eh, quería saber qué vas a hacer después del trabajo.
Me explota el corazón".

"—Los surfistas siempre tenemos provisiones —explica, hurgando en la caja con un dedo—.
Nos lastimamos a cada rato.
Después de verlo luchar durante varios segundos, me doy cuenta de que su otra mano está tan lastimada que no la puede usar, y la pena supera los nervios que me quedan. Le arrebato el kit.
—Déjame a mí. No puedes curarte a ti mismo, tonto.
—Ah, bien. Hice todo esto como excusa para que me tocaras.
—No es gracioso.
—Un poco".

"—No me malinterpretes, tú también eres bastante ingeniosa —agrega él, abriendo un ojo.
—¿Ah, sí? Qué generoso eres.
Porter me sonríe algo avergonzado, se ríe y empuja mis manos porque ahora le estoy dando unas palmadas juguetonas en el hombro.
—De nada. Y… y… ¡vamos, escúchame! ¡Ay! Estoy herido. Deja de reírte, caramba, y escúchame. Tienes que reconocer que, si te pones a pensarlo, nos llevamos muy, muy bien cuando no peleamos.
¿Sí? ¿Tiene razón?
Puede ser.
Porter gruñe un poco.
—Pero verás, también pasa otra cosa. Hablo demasiado cuando estoy contigo. Me haces sentir demasiado cómodo, y eso me pone como loco.
Me río una última vez y aparto el pelo de mis ojos con un soplido.
—Tú también me pones como loca".

"—Oye —dice él, con voz áspera y profunda—. ¿Estoy loco, o ese fue el mejor beso de tu vida? —tiene una sonrisa kilométrica.
Él sabe que sí.
—Lo sorprendente es que también fue el mejor de tu vida —le retruco.
Porter levanta ambas cejas y después se ríe con los ojos cerrados.
—Tú ganas. ¿Quieres hacerlo otra vez? Quizás fue solo una casualidad. Tendríamos que comprobarlo".

"—¿Así que te enamoraste de mí?
—Quizás —levanto los dedos haciendo un gesto de cantidad pequeña—. Un tantito así.
—¿Nada más? Entonces supongo que le tendré que poner más empeño —dice él en voz baja contra mis labios, casi besándome, pero no del todo. Y otra vez. Casi besitos. Provocándome".

"Cuando me despierto la segunda vez, ya es casi hora de prepararme para ir a trabajar en la Cueva, una locura. Bien podría mudarme allí. Pero me cuesta amargarme mucho por eso, porque pasé la noche con un chico.
PASÉ.
LA NOCHE.
CON UN CHICO".

"—Tu lugar es aquí, conmigo.
Y en ese momento, pienso que sí".

"Porter: Despierta.
Porter: Despieeeeerrrrrtaaaaaaa.
Porter: ¿Pero hasta qué hora duermes? Necesitas un despertador. (De hecho, me gustaría ser ese despertador). (Dios, por favor, no dejes que tu papá tome el teléfono).
Porter: Vamos, dormilona. Si no despiertas pronto, me voy sin ti.
Escribo una respuesta rápida: ¿Qué pasa?
Porter: Buenas olas, eso pasa".

"Cuando llego a la colina grande que está al final de nuestra calle, levanto las manos en el aire y grito hacia las secuoyas: “¡Estoy enamorada!”".

"—Yo no estaba engañando a Porter con Alex —le digo a papá—. Ni estaba engañando a Alex con Porter.
—Lo que realmente hiciste o no hiciste no tiene importancia —dice papá—. Lo que te devora es el secreto".





Jenn Bennett

viernes, 22 de febrero de 2019

Citas: Para siempre - Jenny Han


"Me gusta mirar a Peter cuando no sabe que lo veo".

"Mi teléfono vibra en mi bolso. Es Peter.
¿Te quieres ir?
No.
¿Entonces por qué me miras?
Porque te quiero".

"—¿Por qué está tan estresado? —pregunta Peter, estirando su mano y robando un puñado de las palomitas de Kitty—. ¿Es un príncipe o algo?
—No es un príncipe —digo—. Solo es rico. Y su familia es muy poderosa en su pueblo.
—Es el chico de mis sueños —dice Kitty en un tono de propiedad.
—Bueno ya es un adulto ahora —digo, no queriendo quitar mis ojos de la pantalla—. Prácticamente es de la edad de papi. Sin embargo...
—Espera, pensé que yo era el chico de tus sueños —dice Peter.
—Puaj —dice Kitty—. Eres como mi hermano".

"Y ahí es cuando comienzo a llorar de nuevo, porque finalmente se siente real".

"Hasta que ve a Kitty, a quien envuelve en un abrazo de oso y luego, segundos después, chilla—: ¡Oh por Dios, Kitty! ¿Usas sujetador ahora? —Kitty jadea y luego la mira, sus mejillas de un rojo brillante".

"—¡Deja de suspirar!
—¿Por qué suspirar se siente tan bien? —reflexiono.
Kitty lanza un gran suspiro—. Bueno, es básicamente lo mismo que respirar. Y se siente bien respirar. El es delicioso".

"Me rindo. Le envío un mensaje. Solo tres palabras.
Lo siento mucho.
Veo los tres puentos al otro lado. Mi corazón palpita intensamente mientras espero. Pero la respuesta nunca llega. Intento llamar, pero mi llamada se va directo al correo de voz, y cuelgo. Tal vez ya me ha borrado de su teléfono, como lo hizo con su papá. Tal vez él solo... terminó".

"Cuando sea vieja y gris, miraré hacia esta noche, y la recordaré tal como fue.
Tal como es.
Todavía estamos aquí. Todavia no es el futuro".

"Peter amará a Lara Jean con todo su corazón, para toda la vida".





 Jenny Han