viernes, 16 de noviembre de 2018

Citas: Matar al padre - Amélie Nothomb


"Aquella noche habían acudido magos de todo el mundo. Aunque París ya no era la capital de la magia, el poder de la nostalgia seguía actuando. 
Los habituales intercambiaban recuerdos".

"—Muy conseguido, su disfraz de Amélie Nothomb —me comentó alguien. 
Saludé con una sonrisa para que no reconocieran mi voz. Llevar un enorme sombrero en un club de magia no significaba preservar el anonimato".

"Una noche, Cassandra trae a un nuevo tipo a casa. «Uno más», piensa Joe. Como siempre, ella hace las presentaciones.
—Joe, te presento a Joe, mi hijo. Joe, éste es Joe.
—La cosa se complica —observa el mayor".

"Cassandra ha vuelto a mentir: mil dólares no son gran cosa cuando tienes que cuidar de ti. Sólo es el precio de su conciencia de madre. Una conciencia que no cuesta demasiado".

"—Toda la sabiduría que atesora, ¿quiere guardarla para usted?".

"—¿Cuál es el objetivo de la magia? —retomó el adulto.
Después de un silencio, él mismo respondió a su pregunta:
—El objetivo de la magia es lograr que otro llegue a dudar de la realidad".

"Los sabios afirman que nada tiene sentido. Los enamorados poseen una sabiduría más profunda que la de los sabios. El que ama no duda ni por un instante del sentido de las cosas".

"—¡Te adora!
—Sí. Me adora igual que un chaval de quince años adora a su padre. O sea, siente deseos de matarme".

"—Aprende primero el Waving the Kings y luego ya veremos, ¿de acuerdo?
Superado, el adolescente cogió las cartas y, sin demora, ejecutó el truco a la perfección.
Norman movió la cabeza y le miró:
—¿Quién eres? ¿Qué tienes en la cabeza?
—¡Vale ya! —gruñó Joe".

"—Te lo juro por lo más sagrado.
—¿Qué es lo más sagrado para ti?
—¡Tú!".

"Y así fue como, entre los dieciséis y los dieciocho años, Joe ensayó sus ejercicios de magia hasta tenerlos tatuados en el sistema nervioso, se ejercitó en un número considerable de nuevos trucos, estudió con Norman las prácticas del escenario, se sacó el permiso de conducir, leyó multitud de libros, se tocó poco y mal; en resumen, se sacrificó en nombre de un amor que nada le había pedido".






Amélie Nothomb

domingo, 11 de noviembre de 2018

Citas: Metafísica de los tubos - Amelie Nothomb


"El tiempo es una invención del movimiento. Aquel que no se mueve no ve pasar el tiempo".

"Entonces la madre lo levantó por las axilas para ponerlo en pie: el padre le ayudó a que, con sus pequeñas manos, se sujetara a los barrotes de la cama-jaula para que tuviera una idea de cómo mantenerse por sí mismo. Luego, dejaron que aquel edificio se desmoronase: Dios cayó de espaldas y, en absoluto afectado, prosiguió su meditación.
—Necesita música —dijo la madre —. A los niños les gusta la música".

"La mirada es una elección. El que mira decide fijarse en algo en concreto y, por consiguiente, a la fuerza elige excluir su atención del resto de su campo visual. Ésa es la razón por la cual la mirada, que constituye la esencia de la vida, es, en primera instancia, un rechazo".

"La única mala elección es la ausencia de elección".

"Fue, sin embargo, el día más importante de su historia. Como tal, no se conserva ningún rastro. De igual modo, tampoco se conservan documentos referidos al primer día en que el primer hombre se puso de pie por primera vez, ni del día en que el hombre comprendió por fin la muerte. Los acontecimientos más fundamentales de la humanidad han pasado casi desapercibidos".

"Prefirieron recurrir a una especie de sentido común popular:
—Es para compensar los dos años precedentes. Vuestro bebé acabará por calmarse.
«Si antes no lo he tirado por la ventana», pensaba la madre, exasperada".

"Con gran delicadeza, me dijo:
—Tu padre ha perdido a su madre. Tu abuela ha muerto.
Adopté una expresión terrible.
—Por supuesto —prosiguió—, tú no sabes lo que significa la muerte. Sólo tienes dos años y medio.
—¡Muerte! —afirmé con el tono de una aserción sin réplica, antes de dar media vuelta".

"La verdad es que Nishio-san tenía hermosas historias que contar: los cuerpos siempre terminaban destrozados".

"—Papá, ¿dónde estás?
—Estoy aquí —respondió con calma.
—¿Dónde?
—No te muevas. Sobre todo no avances hacia donde estaba yo.
—¿Dónde estabas tú?
—A un metro de ti, a tu derecha.
—¿Qué te ha ocurrido?
—Estoy debajo de ti. Había una alcantarilla abierta, me he caído dentro".

"Mis padres, siempre sobrados de buenas ideas, me dijeron:
—Tu hermano, tu hermana y tú sois tres, igual que las carpas. Podrías llamar André a la tercera, Juliette a la verde, y la plateada llevaría tu nombre.
Encontré un amable pretexto para evitar aquel desastre onomástico.
—No. Hugo se pondría triste.
—Es cierto. ¿Podríamos comprar una cuarta carpa?
Rápido, inventar algo, lo que sea.
—No. Ya las he bautizado.
—Ah. ¿Y cómo las has llamado?
«¿Qué es lo que se agrupa en forma de a tres, por cierto?», me pregunté a la velocidad del rayo. Respondí:
—Jesús, María y José.
—¿Jesús, María y José? ¿No te parecen unos nombres muy curiosos para unos peces?
—No —afirmé".

"Diez años más tarde, estudiando latín, me tropecé con la siguiente frase: Carpe diem.
Antes de que mi cerebro pudiera analizarla, un viejo instinto interior ya había traducido: «Una carpa al día». Repugnante adagio donde los haya, que resumía mi calvario de antaño".





Amelie Nothomb

jueves, 8 de noviembre de 2018

Citas: El fin de Alice - A.M. Homes


"Alice, os digo su nombre suavemente, y os sugiero que si lo  sostenéis con tanto cuidado como yo, apretado fuerte contra el corazón, quizá al final llegaréis a entender lo confuso que puede ser el latido de dos corazones tan similares, y el que uno de ellos, finalmente, tuviera que detenerse".

"Y, para ser sincero, no recibo mucho correo de chicas. Inmediatamente les contesto con una breve nota introductoria: «Muy interesante. Por favor, envíame una foto tuya que me ayude a comprender mejor».
Ella contesta con una nota suya: «A la mierda las fotos. ¿Qué eres, un pervertido?».
Otra vez me han pillado. Me han devuelto a la humildad, a mi sitio".

"—¿Sabes? —dice su madre, comenzando la segunda frase de su parlamento con la misma muletilla.
—¿Por qué dices sabes cuando está claro que no lo sé? —pregunta la hija".

"Cárcel. Entre timbrazos. Estoy perdido en recuerdos".

"¿No te da miedo escribirle? ¿No te preocupa que haga algo raro en el papel, que implante algo dentro, que lo impregne, que lo llene de eso que le hace ser como es? Yo no me atrevería a tocarlo, tendría que ponerme guantes de goma y abrir el sobre con un cuchillo de carne. ¿Y le dejan escribir a quien quiera? ¿No ponen en el sobre: «Precaución, incluye demencia»?".

"Ellas no tienen idea de lo importantes que son para nosotros, no advierten el poder que les otorgamos, no se dan cuenta de que con un gesto tan pequeño se meten en nuestra vida".

"—¿Qué hora es? —le pregunto cuando ya se aleja.
—Tiempo pasado —dice, y sigue su camino".

"Dos guardas nuevos charlan en el pasillo; da la impresión de que cada semana hay carceleros nuevos, recién contratados, ninguno dura mucho.
—Llevé a mi hijo al zoo de mascotas —dice uno.
—Chist —dice el otro—, no hables de eso aquí, se hacen una paja con lo que decimos".

"Es tan fácil espiar cuando nadie piensa que tú miras".

"—¿Cómo te llamas? —le pregunta. Hasta ahora su nombre no ha tenido importancia, e incluso ahora sólo presta un título a la cosa.
(...)
En situaciones como ésta, cuando por fin tienes el nombre, tienes también el corazón, el alma".

"Henry me ve trabajando y se ríe.
—Un escritor asiduo —dice—. ¿Ficción o no? ¿Memorias? ¿Salgo yo?
—Tachado —digo".

"Ella llega, no dice hola, sino ¿estás listo?
Hola es una palabra que va acompañada de rubor, un arrebol de timidez. No es absolutamente necesaria, y como tal se suprime".

"—Tienes rojo en la nariz —dice—. Una gota de rosa en la mejilla.
Sonríe, se ríe y me lame la sangre de la cara.
—El sabor de la vida —digo".

"Amor. Sólo me ha venido ahora, en este momento. Amor. Estoy enamorado. No se lo digas a ella. No se lo digas a nadie. Te lo digo a ti, solamente a ti. Nunca se lo digas a ellos, o sólo en última instancia. Es la clase de cosa, la cosa exactamente, que uno no quiere que sepan. Se aprovechan. Admitirlo es reconocer que uno es débil, vulnerable, fácil de herir".

"¿Qué le gusta de las chicas?, escribe.
Sus secretos".

"Sé quién eres y sé lo que hiciste.
Una pausa. Un silencio. No sé muy bien qué responder. Vuelvo a leerlo. Sé quién eres y sé lo que hiciste".

"¿Qué hace que un hombre se convierta en hombre convertido en asesino? Es la historia que has estado esperando. ¿Qué hace que un hombre se convierta en hombre convertido en asesino? Una chica".

"—¿Has querido a alguien más?
—Sólo a ti".

"—¿Te parezco atractiva? —pregunta.
—Sin ninguna duda.
—¿Me deseas?
—Sin descanso.
—¿Qué parte de mí es la que más te gusta?
—La totalidad.
—¿Mis pechos?
Apunta con sus capullos hacia mí y lo único que se me ocurre pensar es en esas flores que salpican agua al ojo de un idiota. Instintivamente me escabullo.
—No —digo.
—¿Pero no tengo unos pechos bonitos?
—Tu pregunta era qué parte me gusta más.
Asiente.
—Tu sonrisa oculta".

"—Te quiero —dice él—. No te lo he dicho porque creí que te daría asco.
—Todos amamos algo alguna vez —dice ella, en su primer intento de ser filosófica—. Por ahí se empieza".





A.M. Homes

domingo, 4 de noviembre de 2018

Citas: Ochos primos - Luisa M. Alcott




"—La tía Myra es…. una mujer excelente, pero se desvive por creer  que todo el mundo anda caminando al borde de la fosa, y da la impresión de que se ofende cuando la gente no cae dentro".

"Febe dejó de pasar las habichuelas de una sartén a la otra, y sus ojos reflejaron conmiseración al posar la vista en la cabeza rizada que Rosa agachaba sobre sus rodillas, pues pensó que el corazón, debajo de aquel dije hermoso, sentía el dolor de la pérdida, y el coqueto  delantal estaba acostumbrado a enjugar lágrimas más tristes que todas las derramadas por ella en su vida".

"—Te buscan en la sala, Rosa.
—¡Ha venido alguien?
—Las niñas no deben hacer preguntas, sino obedecer cuando se les manda algo —fue cuanto se dignó responder Debby".

"Apenas si se había atrevido a observarlo la noche anterior, porque cada vez que lo intentó se encontró con un par de ojos azules que la contemplaban con fijeza".

"—Rosa, ¿eres presumida?
—Temo que sí —contestó débilmente, con la cabeza oculta por el velo de cabello que cubría su turbación.
—Es un defecto desagradable —y suspiró como si la confesión lo apenase".

"¡Oh, Timbalú, dichosos somos!
Vivir es fácil, sabiendo cómo.
La noche es larga, la tarde vuela.
Avanza el barco a toda vela.
Cantemos alegres la dulce canción,
Chiripi ripí, chiripi ripón.
Mañana es domingo, es día de fiesta;
Si aquél tiene sueño, que duerma la siesta.
Boguemos, boguemos, que llegan las aves
y vienen de lelos siguiendo las naves".

"—¿Le parece que ahora seré rica?
—Temo que sí.
—¿Teme?
—En efecto; porque mucho dinero es mala cosa".

"—Se me ocurre que algo se ha roto dentro, pues saltó un pedazo de vidrio — explicó Will, al dejar el fardo a sus pies.
—Si saben de una chica que salga de paseo sin llevar un espejo, me avisan —dijo Mac, con masculino desprecio—".

"—¿Que estará pensando mi sobrinita con ese semblante tan serio?
—En lo que usted me contó de aquel marinero valiente que cedió su sitio en la balsa a las mujeres y la última gota de agua al pobre nenito. Los que hacen sacrificios son muy queridos y admirados, ¿verdad, tío?
—Si el sacrificio es real, sí. Pero muchos de los más valientes no son conocidos nunca y nadie ensalza sus actos. Esto no amengua la belleza del gesto, aunque tal vez lo hace más duro, pues a todos nos placen las alabanzas —y al pronunciar estas últimas palabras, el doctor Alec lanzó un suspiro que parecía expresar resignación".

"—Supongo que usted habrá hecho muchos. ¿Por que no me cuenta algunos? —preguntó Rosa, a quien el suspiro no pasó inadvertido.
—El último fue dejar de fumar —dijo el doctor Alec, desviando en forma poco romántica la conversación.
—¿Y por qué lo hizo?
—Es un mal ejemplo para los chicos.
—Su decisión merece los mayores elogios. ¿Le costó trabajo?
—Me avergüenzo de confesarlo, pero así fue. Sin embargo, como cierta vez dijo un sabio: «Es necesario cumplir con el deber; no hace falta sentirse feliz»".

"La forma en que Rosa meditó en aquel dicho denotaba que le había gustado.
—Prescindir de las cosas que se desean ardientemente es un gran sacrificio, ¿verdad, tío?
—Sí.
—¿Y hacer el sacrificio en secreto porque una quiere mucho a otra persona y desea que sea feliz?
—También es gran cosa.
—¿Hacerlo con voluntad, alegrándose sin detenerse a pensar si no llega el reconocimiento?
—Sí, querida, ese es el verdadero espíritu del sacrificio y de la abnegación, y al parecer lo entiendes. Diría que en la vida no pueden faltarte ocasiones de practicarlo".

"—Tío, he descubierto para qué sirven las chicas —dijo Rosa un día después de reconciliados Archie y el Príncipe.
—Ah, bueno, hija mía… ¿para qué? —preguntó el doctor Alec, que estaba montando guardia en la cubierta, como llamaba a su paseo diario por el corredor.
—Cuidar de los chicos —contestó la niña, rebosante de satisfacción".




Luisa M. Alcott

miércoles, 31 de octubre de 2018

Citas: Biografía del hambre - Amelie Nothomb



"Este señor, cuyo patronímico es tan complicado que ni siquiera consigo copiarlo, está enojado conmigo, a juzgar por sus breves líneas manuscritas:

Para Amélie Nothomb 
Sí, ya lo sé, le importa un bledo.
Firma
11/7/2003".

"La campeona del estómago vacío es China. Su pasado es una sucesión ininterrumpida de catástrofes alimentarias con muertos a espuertas. 
La primera pregunta que un chino le hace a otro chino siempre es: «¿Has comido?»".

"¿Existe una civilización más brillante, más ingeniosa? Los chinos lo han inventado todo, pensado todo, entendido todo y se han atrevido a todo. Estudiar China equivale a estudiar la inteligencia".

"El hambre es deseo. Es un deseo más amplio que el deseo. No es voluntad, que es una forma de fuerza. Tampoco es debilidad, ya que el hambre no conoce la pasividad. El hambriento es un ser que busca".

"Los seres que nacieron saciados —hay muchos— nunca conocerán esa angustia permanente, esa espera activa, esa febrilidad, esa miseria que despierta día y noche".

"El hombre se construye a partir de lo que ha conocido en el transcurso de los primeros meses de vida: si no ha experimentado hambre, será uno de los raros elegidos, o de esos raros malditos que no edificarán su existencia en torno a la carencia".

"«Demasiado dulce»: la expresión me parece tan absurda como «demasiado bonito» o «demasiado enamorado». No existen cosas demasiado hermosas: sólo existen percepciones cuyo apetito de belleza es mediocre. Y que no me vengan con el barroco opuesto a lo clásico: aquellos que no ven la sobreabundancia  que explota en el mismísimo corazón del sentido de la medida tienen una percepción muy pobre".

"El enfermo era aquel que tenía dificultades para decir algo. Su cuerpo hablaba en su lugar en forma de enfermedad. Una idea fascinante, que sugería que si uno conseguía decir, dejaría de sufrir".

"Vivir en el extranjero era una enfermedad respiratoria".

"En el Liceo Francés de Nueva York se produjo un fenómeno inquietante: diez chicas se enamoraron de mí. Y yo sólo estaba enamorada de dos de ellas. Se trataba de un problema matemático".

"Un día, un responsable del Liceo telefoneó a mi madre.
—Su hija tiene un cerebro superdesarrollado.
—Lo sé —dijo mamá, a quien esa clase de comentarios no conmovían lo más mínimo.
—¿Cree usted que sufre por ello?
—Mi hija nunca sufre —dijo ella rompiendo a reír.
Colgó. Al otro lado del hilo, el buen hombre debió de pensar que pertenecía a una familia de perturbados mentales".

"Cogí la mano helada de Inge y arrastré su cadáver hasta el apartamento.
La joven se derrumbó sobre el sofá.
Durante horas estuvo repitiendo, alelada:
—¿Por qué he dicho que no? ¿Por qué he dicho que no?
La primera pregunta que le hice fue:
—¿Por qué has dicho que no?
—No lo sé.
Mi madre acudió en nuestro auxilio. En pocas palabras convulsivas, volvió a describir el drama.
—¿Por qué ha dicho que no, Inge?
—No lo sé.
No lloraba. Estaba muerta".

"—¿Qué era pues?
—Era la voz de la desgracia. Era el destino.
—Venga, Inge, ¡menuda tontería!
—No, señora.
—¿Quiere que vaya a decírselo yo?
—Ni se le ocurra, señora.
—Su historia es para darse con la cabeza contra la pared, Inge.
—Es la vida".

"Aquella noche descubrí algo terrible: uno puede echar su vida por la borda por culpa de una sola palabra".

"Inge no tardó en ser despedida de su agencia de modelos.
—Es usted demasiado infeliz para ser hermosa —le dijo secamente el reclutador".

"Me colgué de su cuello.
—Mamá, quiéreme.
—Te quiero.
—Quiéreme más.
—Te quiero muchísimo.
—Quiéreme todavía más.
—Te quiero tanto como pueda uno llegar a querer a su hijo.
—¡Quiéreme más que todo eso!
De repente, mi madre vio al monstruo que se abrazaba a ella. Vio al ogro que había criado, vio el hambre personificada, con sus ojos gigantescos, que exigían una satisfacción fuera de toda norma.
Inspirada sin duda por las fuerzas oscuras, mi madre pronunció unas palabras en las que algunos verían crueldad, pero que eran de una firmeza indispensable y que, en adelante, desempeñarían un papel capital en mi existencia:
—Si quieres que te quiera un poco más, sedúceme.
Aquella frase me indignó. Rugí:
—¡No! ¡Tú eres mi madre! ¡No tengo que seducirte! ¡Tú tienes que quererme!
—Eso no existe. Nadie tiene que querer a nadie. El amor, uno se lo gana".

"—La vida continúa —dijo".

"Mi madre hacía lo posible por tranquilizarme. —La gente escribe poco. No significa que te olviden o que te quieran menos".

"Alrededor no había nada. Nos sentamos sobre una piedra.
—¿Quieres ver a los leprosos? —le pregunté a Juliette.
—¿Estás mal de la cabeza?
—¿Y qué vamos a hacer?
—Buena pregunta.
—En tu opinión, a los muertos, ¿dónde los meten?
—Los entierran, supongo.
—Voy a buscarlos.
—Estás loca".

"La lectura fue nuestra tabla de salvación. Era el reino de la crueldad, de la lucha por la supervivencia".

"A los quince años y medio, una noche, sentí que la vida me abandonaba. Me transformé en un frío absoluto.
Mi cabeza aceptó.
Entonces ocurrió algo increíble: mi cuerpo se rebeló contra mi cabeza. Rechazó la muerte.
A pesar de los gritos de mi cabeza, mi cuerpo se levantó, fue a la cocina y comió.
Comió entre lágrimas, ya que mi cabeza sufría demasiado a causa de lo que estaba haciendo".

"La anorexia me había servido de lección de anatomía. Conocía ese cuerpo que había descompuesto. Ahora se trataba de reconstruirlo".




Amelie Nothomb

sábado, 27 de octubre de 2018

Citas: Diccionario de nombres propios - Amelie Nothomb


"La idea de jugar al matrimonio había divertido a aquel chico de su misma edad y la familia, perpleja y conmovida, había visto cómo aquellos dos niños se ponían 
su traje nupcial.
Poco después, triunfante, Lucette anunció que estaba embarazada.
Su hermana mayor le preguntó:
—¿No te parece un poco pronto?
—¡Nunca es pronto! —respondió la pequeña, exaltada".

"Plectrude pronunció su primera palabra a la edad normal y ésta fue: «¡Mamá!»
Clémence quedó extasiada. Divertido, Denis le hizo observar que la primera palabra de cada una de sus hijas —y, de hecho, de todos los niños del mundo— era «mamá».
—No es lo mismo —dijo Clémence".

"A los diez años, no se es forzosamente feliz, pero se está forzosamente vivo, más vivo que cualquiera".

"—¿Quieres que te lo enseñe?
—¿El qué?
—Mi sujetador. No has dejado de echarle el ojo mientras te hablaba.
Roselyne se levantó la camiseta. Plectrude gritó horrorizada".

"—¿Es usted anoréxica?
—¡No, qué va! —se sublevó ella de buena fe.
—¿Le parece normal pesar treinta y cinco kilos a su edad?
—¡Treinta y dos! —protestó ella.
—¿Cree que eso cambia las cosas?
Recurrió a los argumentos de Clémence:
—Soy bailarina. En mi trabajo es mejor no tener curvas.
—No sabía que reclutaban a las bailarinas en campos de concentración.
—¡Está usted loco! ¡Está insultando a mi escuela!
—En su opinión, ¿qué debe pensarse de una institución en la que se permite que una adolescente se destruya a sí misma?".

"Decirle a una chica de quince años que está gorda, incluso «un poco redondita», cuando pesa cuarenta kilos, equivale a prohibirle crecer".

"Protagonizaron el preludio amoroso más breve de la historia.
—Estás con alguien? —preguntó Mathieu sin perder un segundo.
—Soltera, con un hijo —respondió ella, también en tono cortante.
—Perfecto. ¿Me quieres?
—Sí".

"—¿Por casualidad no estarías suicidándote, verdad?
—No —respondió ella por pudor".




Amelie Nothomb

lunes, 22 de octubre de 2018

Citas: Ordeno y mando - Amelie Nothomb


"—Y si eres inocente, ¿cuál es el problema?
—Usted no es inocente. Alguien ha muerto en su casa.
—En algún sitio hay que morir.
—En su casa, no en el cine, ni en el banco, ni en su cama. Ese fulano ha esperado a estar en su casa para irse al otro barrio. Las casualidades no existen".

"—(...) Si ha muerto en su sofá, ya no puede sentarse en él. Si ha muerto en su mesa, váyase acostumbrando a compartir sus comidas con él. Va a tener que cohabitar con un fiambre".

"—¿No está llevando la paranoia un poco lejos?
—Desde Kafka, está demostrado: si no eres paranoico, eres culpable".

"Sorprendido de haber pasado una velada tan agradable, regresé a mi casa.
Uno siempre se siente estimulado cuando habla de la muerte. Dormí con un sueño de superviviente".

"En este caso, mi muerto no era ningún ser querido y no estaba ni mucho menos desaparecido. Había elegido aquel singular momento de su vida para aparecer en la mía".

"Llegado a este punto, registré los bolsillos de su pantalón. Un llavero, que incluía las llaves de su coche. Los preservativos me dieron que pensar".

"Regresé a casa, donde el muerto me recibió con discreción.
—Olaf, ¿qué voy a hacer contigo?
No respondió".

"Por fin, aquello cesó.
Tembloroso, me tumbé en el sofá. El timbre del teléfono volvió a sonar.
Agarré el auricular y lo pegué a mi sien como si fuera a suicidarme".

"Sin embargo, la libertad no puede cargar con el peso del recelo. Quien haya decidido ser libre no puede ir arrastrando esos pensamientos mezquinos, puntillosos, burocráticos, que por qué dijo eso o por qué dijo lo otro, etc".

"Quería comerme la vida a bocados, sentir la exaltación de la existencia. Para conocer la embriaguez de navegar mar adentro, nada mejor que adoptar la identidad de un desconocido".

"Regresó cinco minutos más tarde.
—¿Desea algo más?
Me hubiera gustado responder: «Sí, que me haga compañía.» Impensable".

"Ella rió.
—En todo caso, me alegra que haya elegido un nombre sueco. Es muy delicado por su parte. Es como si me admitiera en su mundo.
«Mi querida Sigrid, eres tú la que me admite en tu mundo», pensé".

"—¿Acaso elegimos, Sigrid? Es el destino. Nos eligen a nosotros".

"Consiguió sacarme de quicio. No pude contenerme:
—¿Por qué tantas mujeres creen que comer tan poco resulta seductor?
—¿Por qué tantos hombres creen que el objetivo de las mujeres es seducir?
Me lo tenía merecido. Reí de corazón".

"Sonreí. De repente, pareció preocupada.
—¿Qué voy a hacer todo el día?
—Lo que hacemos.
—No hacemos nada.
—Es falso. Bebemos.
—¿Y nos vamos a pasar el día bebiendo?
—Bebiendo excelente champán: no existe mejor ocupación.
—¿Cuántas semanas tiene la intención de vivir así?
—Eternamente.
—¿En qué nos convertiremos?
—Ya lo veremos".

"La miré fijamente a los ojos.
—Sigrid, quiero dormir con usted.
Prometo no abusar de la situación.
—¿Por qué iba a concederle semejante permiso?
—Porque estoy bajo sus encantos.
En cuanto se marcha, aunque sólo sean cinco minutos, aunque sólo sea a la habitación de al lado, la echo de menos".

"Las mentiras tienen un curioso poder: el que las inventa las obedece".



Amelie Nothomb