lunes, 18 de febrero de 2019

Citas: Diarios - Franz Kafka


"¿Sigue estando el bosque allí? El bosque seguía estando allí en buena parte. Pero apenas mi mirada se alejaba diez pasos, yo desistía, atrapado otra vez por la aburrida conversación".

"Cuando la desesperación es tan concreta, está tan ligada a su objeto, es tan contenida como la de un soldado que, encargado de cubrir la retirada, se deja destrozar por ello, ésa no puede ser la verdadera desesperación. La verdadera desesperación ha rebasado enseguida y siempre su meta, (esa coma demuestra que sólo la primera frase era correcta)".


"Pasé por delante del burdel como si pasase por delante de la casa de mi amante".


"Ahora me digo, de todos modos:

Mira, el mundo se deja golpear por ti".

"No puedes conseguir nada si te abandonas, pero cuántas cosas dejas escapar además dentro de tu círculo".


"Domingo, 19 de junio de 1910


Dormido, despertado, dormido, despertado, qué asco de vida".

"Los reproches están desparramados dentro de mí, como herramientas ajenas que apenas tengo ya ánimos para recoger".


"1911. Diarios de Goethe:


Alguien que no lleva diario no es capaz de valorar un diario correctamente".

"2 de octubre de 1911


 Noche de insomnio. Ya es la tercera seguida. Me duermo bien, pero una hora después me despierto, como si hubiese puesto la cabeza en un agujero equivocado".

"Hacia el amanecer suspiro contra la almohada, pues por esa noche está perdida toda esperanza".


"Y es que soy como de piedra, soy como mi propia losa sepulcral, no hay resquicio alguno para

la duda o la fe, para el amor o la repulsión, para el coraje o el miedo, en concreto o en general, sólo vive una vaga esperanza, pero no mejor que las inscripciones de las losas sepulcrales".

"Casi ninguna de las palabras que escribo concuerda con la otra, oigo cómo las 
consonantes rozan unas contra otras con un ruido metálico y las vocales cantan como negros en la feria. Mis dudas se agrupan en círculo alrededor de cada una de las palabras, las veo antes que a la palabra, pero ¡qué va!, la palabra no la veo en absoluto, me la invento. Y ésa no sería la mayor de las desdichas, sólo que entonces tendría que inventar palabras capaces de aventar el olor a cadáver en una dirección tal que ese olor no nos diera enseguida en la cara a mí y al lector".

"16 de diciembre de 1910


 Ya no abandonaré mi diario. Tengo que aferrarme a él, no tengo otro sitio donde hacerlo".

"27 de diciembre de 1910


 No me alcanzan las fuerzas para escribir una frase más. Ojalá se tratase de palabras, ojalá bastase con poner ahí una palabra y uno pudiera darse la vuelta con la tranquila consciencia de haber llenado completamente de sí mismo esa palabra".

"19.I 1911


Como parece que estoy completamente acabado —el año pasado no estuve despierto más de cinco
minutos—, no me queda sino desear cada día o bien desaparecer de la tierra o bien empezar desde el principio como un niño pequeño, aunque no pueda ver en ello siquiera la más modesta esperanza".

"Por fuerza tenía que creer que yo la amaba, lo cual era cierto, y con esas miradas me daba la única satisfacción que ella, mujer experimentada, pero joven, buena esposa y madre, podía darle al doctor de su imaginación".


"2.XI 1911


Esta mañana a primera hora, por primera vez en mucho tiempo, de nuevo el placer de imaginarme que alguien retuerce un cuchillo en mi corazón".

"Yo esperaba calmar un poco mi amor por ella con mi ramo de flores, pero fue del todo inútil. Sólo es posible calmarlo mediante la literatura o mediante el acto sexual.

Escribo esto no porque no lo supiese, sino por que quizá sea bueno poner por escrito bastantes veces lo que nos sirve de advertencia".

"Yo tenía miedo por ella, ya que sólo llevaba una ligera blusa oscura de manga corta, y le rogué —a punto estuve de tocarla para empujarla— que entrase en el local, no fuera a resfriarse. No, dijo que no se resfriaría, que tenía un chal, lo levantó un poco para enseñarlo y luego lo ciñó más estrechamente alrededor de su pecho. Yo no podía decirle que en realidad no tenía miedo por ella, sino que sólo estaba contento de haber encontrado un sentimiento en el que poder gozar de mi amor, y por eso volví a decirle que tenía miedo".


"De hecho, no podía mirarla a ella seriamente. Eso habría dado a entender que la quiero".


"Voy a intentar agrupar poco a poco todo lo que hay en mí de indudable, luego lo creíble, después lo posible, etc.

Algo indudable es mi avidez de libros.
No tanto de poseerlos o leerlos como de verlos, de convencerme de su existencia frente al escaparate de una librería".

"Me complacen menos los libros que poseo, en cambio sí me agradan algunos libros de mis hermanas. El deseo de poseerlos es incomparablemente menor, casi no existe".


"De un viejo cuaderno de notas:


«Esta noche, tras haber estado estudiando desde las seis de la mañana, noté cómo desde hacía ya un rato mi mano izquierda tenía cogida por compasión mi mano derecha por los dedos»".

"De una carta de Löwy a su padre:


Cuando vaya a Varsovia me moveré entre vosotros con mi ropa europea como «una araña ante los ojos, como un hombre de luto entre recién casados»".

"Cuando empiezo a escribir después de bastante tiempo sin hacerlo, saco las palabras como del aire vacío. Si consigo una, ella es la única que está ahí y todo el trabajo vuelve a empezar desde el principio".


"Soy impuntual porque no siento el dolor de la espera".


"Mis épocas buenas no tienen tiempo ni permiso para consumirse de modo natural; en cambio mis épocas malas tienen de eso más de lo que piden".


"Mis miradas estuvieron toda una hora recorriendo espantadas su cuello y su cara. Hubo una vez en que, en medio de una mueca producida por la excitación, la debilidad y el aturdimiento, no supe exactamente si saldría de aquel cuarto sin haber causado una herida duradera a nuestra relación".


"En mis reflexiones sobre mí mismo ha aparecido últimamente una nueva fuerza estabilizadora que me había pasado inadvertida hasta este preciso momento, pues durante la última semana he estado a punto de disolverme de tristeza e inutilidad".


"26.II 1912


Más seguridad en mí mismo. Los latidos del corazón, más cerca de mis deseos. El susurro de la luz de gas encima de mí".

"2.III 1912


Quién me confirmará la verdad o la verosimilitud de que sólo a consecuencia de mi vocación literaria carezco de otros intereses y a consecuencia de eso no tengo corazón".

"Tan abandonado por mí, por todo.

Ruido en el cuarto de al lado".

"Sólo queda el sobretodo que se hincha con el viento, todo lo demás está inventado".


"Necesidad de usar los signos de admiración al hablar sobre bailarinas.

Porque uno imita así el movimiento de ellas, porque permanece en su ritmo y el pensamiento no le estorba a uno el goce, porque luego la actividad permanece siempre en la conclusión de la frase y mejora su efecto".

"18.III 1912


Yo era sabio, si se quiere, porque en todo momento estaba dispuesto a morir, pero no porque hubiese llevado a cabo todo lo que se me había impuesto hacer, sino porque no había hecho nada de eso ni sería capaz de hacerlo nunca".

"25. III 1912 


La escoba que barre la alfombra en el cuarto de al lado produce el mismo ruido que la cola de un vestido que se moviese a estirones".

"27.III 1912


 El lunes en la calle agarré por el cuello a un muchacho que junto con otros lanzaba una pelota grande contra una criada que caminaba indefensa delante de ellos; lo atrapé con furia justo en el momento en que la pelota volaba hacia el trasero de la chica, lo aparté de un empujón y lo insulté. Luego seguí mi camino y no miré en absoluto a la chica. En situaciones así uno olvida completamente su existencia terrenal porque está lleno de rabia y le es lícito creer que, dada la ocasión, se llenará completamente de sentimientos más bellos todavía".

"8 IV 1912, Sábado Santo


Conocerse completamente a uno mismo.
Poder abarcar, como si fuese una pelota pequeña, la circunferencia de las propias capacidades. Aceptar como algo conocido la más grande decadencia y permanecer así todavía elástico en ella".

"Deseo de un sueño más profundo, que me disuelva más. La necesidad metafísica no es más que necesidad de muerte".


"1 de junio de 1912


 No he escrito nada.

2 de junio de 1912


 No he escrito casi nada".

"Mi novela es la roca a la que estoy adherido y no sé nada de lo que pasa en el mundo".


"Sin peso, sin huesos, sin cuerpo, he caminado dos horas por las calles y meditado sobre lo que he soportado esta tarde mientras escribía".


"Lunes, 6 de julio de 1912 


He comenzado un poco. Estoy un poco adormilado. Perdido, también, entre tantas personas completamente extrañas". 

"La señorita Felice Bauer. Cuando llegué a casa de Brod el 13 de agosto ella estaba sentada a la mesa y, sin embargo, me pareció una criada. No tuve la más mínima curiosidad por saber quién era, pero enseguida me entendí con ella. Cara larga, huesuda, que mostraba abiertamente su vacío".


"Seré difícil de conmover, y sin embargo estoy inquieto. Cuando esta tarde estaba en la cama y alguien hizo girar rápidamente una llave en la cerradura, durante un instante tuve cerraduras en todo mi cuerpo, como en un baile de disfraces, y a breves intervalos se abría o cerraba una cerradura, ahora en un sitio, ahora en otro".


"Desde el fondo del cansancio ascendemos con nuevas fuerzas.

Señores oscuros que aguardan hasta que los niños desfallezcan".

"Amor entre hermano y hermana — la repetición del amor entre madre y padre".


"La terrible tensión y la alegría a medida que la historia iba desarrollándose delante de mí, a medida que me iba abriendo paso por sus aguas.

Varias veces durante esta noche he soportado mi propio peso sobre mis espaldas. Cómo puede uno atreverse a todo, cómo está preparado para todas, para las más extrañas ocurrencias, un gran fuego en el que mueren y resucitan".

"8.III 1914


Si Felice tiene la misma aversión hacia mí que yo, es imposible una boda. Un príncipe puede casarse con la Bella Durmiente del Bosque e incluso con algo peor, pero la Bella Durmiente del Bosque no puede ser un príncipe".

"Es indudable que me encuentro metido en un hoyo que me rodea por completo pero en el que con toda seguridad aún no me he hundido por completo, por momentos siento que asomo la cabeza y que podría salir de él".


"Estoy demasiado cansado, he de intentar recuperarme durmiendo, de lo contrario estoy perdido en todos los aspectos. ¡Qué cansancio seguir tirando!

Ningún monumento requiere tanto gasto de fuerzas para ser levantado".

"La argumentación en general: Estoy perdido en Felice".


"Aquí no olvidaré a Felice, y por eso no me casaré".


"«Di “sí”; aunque consideres insuficiente para un matrimonio tu sentimiento hacia mí, mi amor por ti es lo bastante grande como para sustituir lo que falta y, en general, lo bastante fuerte como para cargar con todo». Felice parecía inquieta por mis peculiaridades, sobre las que yo mismo le había infundido miedo en el curso de una larga correspondencia".


"Le dije: «Te quiero lo suficiente como para desprenderme de todo lo que a ti pudiera molestarte. Seré otro hombre»".


"Como constato ahora, en que es preciso que todo se aclare, a menudo yo tenía, incluso en la época en que nuestra relación era más cordial, presentimientos, y también temores fundados en pequeñeces de que Felice no me quería mucho, al menos no con toda la intensidad amorosa de que ella es capaz".


"El último recuerdo que tengo de ella es la mueca completamente hostil que hizo cuando, en el recibidor de su casa, no me contenté con besarle el guante, sino que se lo saqué y besé su mano".


"Yo siempre confesé francamente mi amor por ella, lo hice incluso en la despedida, aparentemente la última, del último verano; nunca me callé con tal crueldad; tenía razones para comportarme como lo hacía, razones que, si no aprobar, sí cabía someter a consideración. La única razón que Felice tiene es la total insuficiencia de su amor".


"Con todo, es cierto que yo podría esperar. Pero lo que no puedo hacer es quedarme esperando con una doble desesperanza: de un lado, ver cómo ella va alejándose de mí cada vez más, y además verme a mí mismo sumido en la incapacidad cada vez mayor de salvarme de alguna forma".


"¿No irás allí por Felice?

No, elijo Berlín únicamente por las razones expuestas, aunque también puede ser que me guste  porque está allí Felice y por todo lo que la rodea, eso no lo puedo evitar. También es probable que en Berlín coincida con Felice. Si ese encuentro me ayudase a arrancármela del corazón, tanto mejor, sería una ventaja más de Berlín".

"6.VI 1914

De regreso de Berlín

Estuve atado como un criminal. Si me hubiesen puesto en un rincón con cadenas de verdad, y apostado gendarmes delante de mí, y sólo de esa forma me hubieran dejado observar, no habría sido peor. Y aquello era mi compromiso de boda, y todos se esforzaban por devolverme a la vida, y, como no lo conseguían, por soportarme tal como soy".

"La que menos, desde luego, Felice, y de forma enteramente justificada, pues ella era la que más sufría. Lo que para los demás era una simple apariencia, para ella era una amenaza".


"Cómo nosotros, Ottla y yo, desahogamos nuestra ira contra las relaciones humanas".


"5.VII 1914


 Tener que soportar tales sufrimientos, ¡y causarlos!".

"¿Qué es, pues, lo que queréis?

¡Venid! — No queremos. ¡Déjanos!—".

"21.VII 1913


 No desesperes, ni siquiera de que no te desesperes.
Cuando ya todo parece acabado, todavía surgen, sin embargo, fuerzas nuevas, lo cual significa precisamente que estás vivo. Si no surgiesen, entonces todo estaría acabado, pero definitivamente".

"14 de agosto de 1913


 Ha ocurrido lo contrario. Han llegado tres cartas. A la última no he podido resistirme. La quiero, en la medida en que soy capaz de querer, pero ese amor está sepultado hasta la asfixia bajo la angustia y los reproches a mí mismo".

"El coito, castigo de la dicha de estar untos. La única posibilidad para mí de soportar el matrimonio es vivir de la forma más ascética posible, de forma más ascética que un soltero. Pero ¿y ella?".


"15  de agosto de 1913


Tormentos en la cama hacia el amanecer. La única solución era tirarme por la ventana".

"30.VIII 1913


¿Dónde hallaré la salvación? Cuántas falsedades de las que ya no tenía noción están subiendo a la superficie. Si nuestra unión efectiva hubiera estado tan impregnada de ellas como nuestra despedida efectiva, entonces es seguro que he hecho bien.
Sin una relación humana por medio, en mí mismo no hay mentiras visibles. El círculo limitado es puro".

"Mi trato nocturno con W., en cambio, consistía únicamente en que, utilizando una clave sobre la que nunca nos hemos puesto de acuerdo, golpeaba yo el techo de mi cuarto, que quedaba debajo del suyo, recibía su respuesta, me asomaba a la ventana, la saludaba, le pedía unas veces que me bendijese, atrapaba otras una cinta que ella dejaba caer, me pasaba horas sentado en el alféizar de mi ventana, escuchaba cada uno de los pasos de ella arriba, interpretaba equivocadamente cada golpe casual como una señal de inteligencia, oía sus toses, sus cantos antes de quedarse dormida".

"22 de octubre de 1913


 Demasiado tarde. La dulzura de las penas y del amor. Que ella me sonriese a mí en la barca. Eso era lo más bello de todo. El deseo constante de morir, y el de seguir resistiendo, sólo eso es amor".

"18 de noviembre de 1913


 Volveré a escribir, pero cuántas dudas he tenido entretanto sobre mi escritura. En el fondo soy un hombre incapaz, ignorante, que, si no hubiera ido a la escuela obligado, sin ningún mérito por su parte y notando apenas la coacción, sólo valdría para estar acurrucado en una caseta de perro, salir de ella de un salto cuando le trajesen comida y meterse en ella de otro salto cuando la hubiese devorado".

"Me siento más inseguro de lo que he estado jamás, lo único que siento es la violencia de la vida. Y estoy absurdamente vacío. Soy como una oveja perdida en la noche y en los montes o como una oveja que corre detrás de esa oveja. Estar tan perdido y no tener ni la fuerza de lamentarlo".


"Me he vuelto dos veces para mirarla, también ella ha captado mi mirada, pero luego, en realidad, he escapado corriendo".


"Lo que sí es cierto es que mi inseguridad deriva de andar pensando en Felice".


"Estoy completamente vacío y falto de sentido, el tranvía eléctrico que pasa tiene más sentido vivo que yo".


"24 de noviembre de 1913


Anteanoche en casa de Max. Está volviéndose cada vez más extraño, ya ha sido a menudo un extraño para mí, ahora también yo estoy volviéndome extraño para él".

"27.XI 1913


Tengo que dejarlo, aunque no me he vaciado del todo.
Tampoco siento el menor peligro de que pueda perderme, pero aun así me siento desamparado y ajeno. La firmeza que me proporciona escribir lo más mínimo es, sin embargo, indudable y maravillosa.
¡La mirada con la que ayer abarcaba todo mientras paseaba!".

"El miedo a la locura. Ver locura en 
todo sentimiento que aspira directamente a algo y hace olvidar todo lo demás".

"¿Qué es, entonces, la no-locura? No lo cura 
es estar como un mendigo ante el umbral, a un lado de la entrada, pudrirse y derrumbarse".

"En Felice veo exteriormente, al 
menos algunas veces, sólo pequeños detalles determinados, que es posible enumerar. Eso hace que su imagen se vuelva tan clara, pura, original, bien delimitada y, al mismo tiempo, etérea". 

"Mi sobresalto cuando esta mañana, de camino a la oficina, me encontré con la muchacha del seminario que se parece a Felice, en aquel instante no supe quién era y sólo advertí que se parecía, ciertamente, a Felice, pero que no era Felice, pero además que tenía con Felice una relación que iba más allá del parecido, a saber, la de que en el seminario, mirándola, yo había pensado mucho en Felice".

"19 de diciembre de 1913.Carta de 
Felice

Hermosa mañana, calor en la sangre".

"Exposición de sentimientos 
inexplicables. Anzenbacher: Desde que ocurrió eso me hace daño ver mujeres, pero no es acaso excitación sexual, tampoco pura tristeza, sólo que me hace daño verlas".

"El calor que me sube a la 
cara cuando pienso en Felice".

"Insensatez de la juventud. Miedo a la 
juventud, miedo a la insensatez, al insensato ascenso de la vida inhumana".

"De la 
historia del beso me enteré en las etapas siguientes, a veces separadas entre sí por varias semanas: Un profesor la ha besado — ella estaba en el cuarto de él — él la ha besado varias veces — ella estaba habitualmente en el cuarto de él porque estaba haciendo una labor para la madre de Anzenbacher y la lámpara del profesor era buena — ella se ha dejado besar pasivamente — él le ha hecho ya anteriormente una declaración de amor — no obstante, ella sigue saliendo de paseo con él — quería hacerle al profesor un regalo de Navidad, una vez ella escribió: Me ha pasado algo desagradable, pero de eso no ha quedado nada. Anzenbacher la sometió al siguiente interrogatorio: ¿Cómo fue? Quiero saberlo con todo detalle. ¿Sólo te ha besado? ¿Cuántas veces? ¿En qué sitio? ¿No ha estado tumbado encima de ti? ¿Te ha manoseado? ¿Quiso quitarte la ropa? Respuestas: Yo estaba sentada en el canapé con mi labor, él al otro lado de la mesa. Luego vino a donde yo estaba, se sentó a mi lado y me besó, yo me aparté de él, hacia el lado donde estaba el cojín del canapé, él mantuvo mi cabeza apretada contra el cojín Aparte del beso, no ocurrió nada.
Durante el interrogatorio ella dijo una vez: «¿Qué te imaginas? Soy virgen»".

"Mi incapacidad de pensar, de 
observar, de verificar, de recordar, de hablar, de convivir va aumentando cada vez más, estoy convirtiéndome en una piedra, debo consignarlo".

"29 de agosto de 1914


Fracasado el final de un capítulo, y otro capítulo que comencé bien casi, o mejor dicho, seguro que no podré continuarlo igual de bien, mientras que aquella noche sí que lo habría logrado sin ninguna duda. Pero no tengo derecho a abandonarme, estoy completamente solo".

"30 de agosto de 1914


 Frío y vacío. Siento demasiado los límites de mi capacidad, que cuando no estoy completamente alterado son sin la menor duda restringidos. E incluso estando alterado creo estar constreñido dentro de esos estrechos límites, que entonces, desde luego, no siento, pues me dejo llevar. No obstante, dentro de esos límites hay espacio para la vida y por ello los aprovecharé sin duda hasta la abyección".

"Pero yo estoy 
[…] completamente fuera de mí. Y mi apoyo más sólido es […] modo el pensar en Felice, a pesar de que yo, en la […] de ayer rechacé todo intento de reanudar las relaciones".

"Llevo ahora dos 
meses tranquilo sin ningún vínculo efectivo con Felice (excepto a través de
la correspondencia con Erna), he soñado con Felice como con una muerta que nunca podrá volver a vivir, y ahora que se me ofrece una posibilidad de acercarme a ella, vuelve a ser el centro de todo".

"He hojeado un poco mi diario. Una 
especie de vislumbre de cómo está organizada una vida como la mía".

"25.XI 1914


Desesperación vacía, imposible instalarse en ella, sólo cuando esté contento con mis sufrimientos podré hacer un alto".

"30.XI 1914


No puedo seguir escribiendo. He llegado a la frontera definitiva, ante la cual quizá tenga que volver a estar sentado durante años, para luego volver a comenzar una historia nueva, que volverá a quedar inacabada. Éste es el destino que me persigue".

"También vuelvo a estar frío e 
insensible, lo único que me queda es mi amor senil al completo reposo. Y como si fuera un animal totalmente apartado de los hombres, ya vuelvo a estirar el cuello y quisiera intentar obtener de nuevo a Felice para este intervalo.Y voy a intentarlo, de hecho, en el caso de que no me lo impida el asco a mí mismo".

"Uno nunca sabe, desde luego, 
si la desesperación que siente es la desesperación justificada o la injustificada".

"Pienso 
en la muchacha de Lemberg. Promesas de no sé qué dicha, parecidas a las esperanzas de una vida eterna. Vistas desde cierta distancia, se mantienen firmes y uno no se atreve a acercarse".

"El sábado veré a Felice. Si me ama, 
no lo merezco".

"Cuando uno reconoce con mucha 
intensidad sus propios límites, tiene que reventar".

"20 de enero de 1915


Se acabó el escribir. ¿Cuándo volverá a acogerme?
¡En qué mal estado me reúno con Felice!
Torpeza mental, que aparece en el momento en que dejo de escribir, incapacidad de prepararme para el encuentro, mientras que la semana pasada apenas podía quitarme de encima importantes pensamientos que se me ocurrían al respecto".

"Creo imposible que 
nos unamos alguna vez, pero no me atrevo a decírselo a ella ni, en el momento decisivo, a mí mismo. Así que he vuelto a darle esperanzas, cosa que no tiene sentido, pues cada día que pasa me envejece y me anquilosa más".

"Ella dijo: «Qué 
formales estamos aquí juntos». Yo callé, como si mis oídos hubieran dejado de funcionar durante esa exclamación. Dos horas hemos estado solos en la habitación".

"Mi observación fue correcta y fue 
reconocida como correcta: cada uno ama al otro tal como el otro es. Pero tal como él es, cree no poder vivir con él".

"Este grupo: el Dr. Weiss intenta 
convencerme de que Felice es odiosa, Felice intenta convencerme de que Weiss es odioso. Yo les creo a ambos y amo a ambos o aspiro a ello".

"27 de mayo de 1915


Mucha desdicha desde la última anotación. Me estoy viniendo abajo. Venirse abajo de forma tan absurda e innecesaria". 

"13 de septiembre de 1915

Víspera del cumpleaños de mi padre, nuevo diario. No es tan necesario como otras veces, no tengo que intranquilizarme, ya estoy bastante intranquilo, pero ¿con qué fin, cuándo llegará, cómo puede un corazón, un corazón no del todo sano, soportar tanta insatisfacción y tantos deseos como sin interrupción están tironeándome?".

"¿Por qué es absurdo quejarse?

Quejarse significa hacer preguntas y esperar a que llegue la respuesta. Mas las preguntas que no se responden a sí mismas en el momento de surgir no son respondidas jamás. No hay distancias entre el que hace preguntas y el que da respuestas. No hay distancias que superar. De ahí que sean absurdos el preguntar y el esperar".

"6 de octubre de 1915


Diversas formas de nerviosismo. Creo que el ruido ya no puede molestarme. Por otro lado, en este momento no estoy trabajando. Por otro lado, cuanto más hondo se cava uno su fosa, tanto mayor es el silencio, cuanto menos se angustia uno, tanto mayor es el silencio".

"19 de junio de 1916


Olvidar todo.
Abrir ventanas. Vaciar el cuarto. El viento entra en él. Uno ve sólo vacío, busca en todos los rincones y no se encuentra a sí mismo".

"En la paz no avanzas, en la guerra te 
desangras".

"28 de septiembre de 1917


Esquema de mis conversaciones con
Felice.
Yo: Hasta ese punto he llevado, por
lo tanto, las cosas.
Felice: Hasta ese punto las he
llevado yo.
Yo: Hasta ese punto te he llevado yo
a ti.
Felice: Es verdad".

"Mentiroso y veraz, mentiroso en los 
suspiros, veraz en la obligación, en la confianza, en el recogimiento. Corazón inquieto".

"Sufrimiento y alegría, 
culpa e inocencia como dos manos indisolublemente entrelazadas, habría que cortarlas a través de la carne, la sangre y los huesos".

"15.X 1921


Hace aproximadamente una semana he dado todos mis diarios a Milena. ¿Un poco más libre? No". 

"18 de octubre de 1921


 Infancia eterna. Otra vez, una llamada de la vida".

"Lo extraño, lo inexplicable de que 
yo no haya perecido, de que tenga una guía silenciosa. Eso me empuja a escribir esta absurdidad: «Yo, por mi parte, hace ya mucho tiempo que estaría perdido». Yo, por mi parte".

"I.XII 1921


 Milena se ha ido después de cuatro visitas, se marcha mañana. Cuatro días algo más tranquilos
en medio de otros llenos de torturas.
Hay un largo camino entre que su partida no me entristezca, pues no estoy realmente triste, y que me ponga infinitamente triste a causa de su partida.
Ciertamente: la tristeza no es lo peor".

"Siempre Milena, o no Milena, sino un 
principio, una luz en las tinieblas".

"Milena tiene razón: el miedo es la 
desdicha, pero no por ello el coraje es la dicha, sino la falta de miedo, no el coraje, que quizá quiere más que lo que puede hacer la fuerza, o sea, no el coraje, sino la falta de miedo, tranquila, de mirada franca, que todo lo soporta".

"No te 
fuerces a hacer nada, pero no seas desdichado por no forzarte o por haber tenido que forzarte si debiste hacerlo. Y si no te fuerzas, no andes recorriendo de continuo, lascivamente, la posibilidad de hacerlo".

"19 de enero de 1922


¿Qué significan hoy las conclusiones de ayer?
Significan lo mismo que ayer, son verdaderas, sólo que mi sangre va escurriéndose por las grietas que hay entre las grandes piedras de la ley".

"Nada malo; una vez has traspasado 
el umbral, todo es bueno. Otro mundo, y tú no tienes que hablar".

"¿Nostalgia del campo? No es seguro.

El campo hace vibrar la nostalgia, la infinita nostalgia".

"Milena tiene razón en lo que a mí 
respecta: «Todo magnífico, sólo que no para mí, y con razón». Con razón, digo yo, y muestro que al menos tengo esa confianza: ¿o ni siquiera la tengo? Pues en realidad no pienso en la «razón»; la vida, llena como está de fuerza de convicción, no tiene sitio ni para la razón ni para la sinrazón.
Así como tú, en la desesperada hora de la muerte, no puedes meditar ni sobre la razón ni
sobre la sinrazón, tampoco en la vida desesperada. Basta con que las flechas encajen bien en las heridas que han abierto.
En cambio, en mí no hay el menor resto de una condena general de mi generación".

"Sin antepasados, sin matrimonio, sin 
descendientes, con fieras ganas de antepasados, de matrimonio, de descendientes. Todos me tienden su mano: antepasados, matrimonio y descendientes, pero demasiado lejos para mí".

"Le he hablado a Milena de aquella 
noche, de manera insuficiente. Acepta los síntomas, no te quejes de los síntomas, desciende al sufrimiento".

"El otro parecer: guardado en 
reserva. El tercer parecer: ya olvidado".

"El titubeo antes del nacimiento. Si 
hay una transmigración de las almas, yo aún no estoy ni siquiera en el escalón más bajo. Mi vida es el titubeo antes del nacimiento".

"Por la mañana pensé: «Pero quizá 
puedas vivir de esa manera, sólo tienes que protegerte de las mujeres».
Protegerse de las mujeres, pero éstas ya están en él «de-esa-manera»".

"Sería muy injusto decir que me has 
abandonado, pero lo que sí es verdad es que yo estoy abandonado y, a veces, terriblemente".

"Mis fuerzas que se desmoronan 
durante el viaje en trineo. Uno no puede organizar su vida a la manera como un gimnasta hace la vertical".

"Si de repente viniese aquí Milena, 
por ejemplo, sería horrible. Es verdad que, por comparación, mi posición sería externamente brillante".

"Lo que antes era 
un lazo que separaba es ahora un muro o una montaña, o mejor dicho: un sepulcro".

"Alguien dice: «Pero ¿qué me 
importa la vida? Si no quiero morirme es sólo por mi familia». Pero la familia es precisamente la representante de la vida, o sea que lo que quiere es permanecer en vida por la vida.
Esto parece ser cierto también para mí, al menos en lo que se refiere a mi madre, aunque sólo últimamente. Mas ¿no serán el agradecimiento y la emoción los que me llevan a eso? Agradecimiento y emoción porque veo cómo ella se esfuerza, con una energía infinita para su edad, por compensar mi nula relación con la vida. Pero el agradecimiento es también vida..

"Si yo aprendiese un oficio manual, la 
«lucha» sería probablemente terrible".

"Lo que dijo Milena, sin poder 
comprender del todo su verdad (también hay un orgullo justificado, triste) sobre la felicidad de charlar con la gente. ¡A quién puede la charla alegrar más que a mí! Demasiado tarde, probablemente, y dando un extraño rodeo, retorno a la gente".

"9 de febrero de 1922


 Dos días perdidos, pero usados los dos mismos días para aclimatarme".

"11 de febrero de 1922


Tres espuelas de mi vida".

"12 de febrero de 1922


 La forma de rechazo que siempre me he encontrado no es la que dice: No te amo, sino la que dice: «Tú no puedes amarme por mucho que quieras; tú amas desdichadamente tu amor por mí, pero tu amor por mí no te ama a ti». Por consiguiente, no es correcto decir que yo haya tenido experiencia de la expresión
«Te amo», yo sólo he conocido el expectante silencio que habría debido ser interrumpido por mi «Te amo», eso es lo único que yo he conocido, nada más".

"19 de febrero de 1922


¿Esperanzas?".

"20 de febrero de 1922


Imperceptible vida. Perceptible fracaso".

"21 de febrero de 1922


 Caminata por las calles al anochecer. El ir y venir de las mujeres".

"22 de febrero de 1922


 En las calles. Un pensamiento".

"7 de marzo de 1922


 Ayer la peor noche, como si todo hubiese acabado".

"Antes, cuando tenía un dolor y el 
dolor pasaba, me sentía dichoso, ahora sólo quedo aliviado, pero tengo este amargo pensamiento: «Volver a estar sano, nada más»".

"Refugiarse en un país conquistado y 
encontrarlo enseguida insoportable, pues uno no puede refugiarse en ninguna parte".

"19 de marzo de 1922 


Histeria (Bl.) que me golpea y que, por razones desconocidas, me hace feliz".

"20 de marzo de 1922


Ayer, noche fracasada, hoy, perdida (?). Dura jornada. Ensueños referidos a Bl.
También, más angustiosos, a Milena".

"La eterna juventud es imposible; 
incluso si no hubiera ningún otro impedimento, mi introspección la habría hecho imposible".

"Mi trabajo se cierra como puede 
cerrarse una herida sin curar".

"Milena ha estado aquí, no vuelve, 
probablemente eso es lo sensato y lo correcto, y sin embargo quizá haya una posibilidad cuya puerta cerrada vigilamos nosotros dos para que no se abra o, más bien, para que no la abramos nosotros, pues ella sola no se abre".

"13.V 1922 


Nada.

17 de mayo de 1922 


Triste".

"Se siente más abandonado cuando 
está con otra persona que cuando está solo. Si está con otra persona, esta otra persona tiende su mano hacia él para asirlo y él queda a su merced. Cuando está solo, es cierto que la humanidad entera tiende su mano hacia él para asirlo, pero los innumerables brazos extendidos se enredan entre sí y nadie lo alcanza".

"Cada vez más angustiado cuando 
escribo. Es comprensible. Cada palabra, volteada en la mano de los espíritus —ese giro de su mano es el movimiento característico de ellos— se convierte en lanza dirigida contra el que habla Muy especialmente una observación como ésta. Y así hasta el infinito. El único consuelo sería: ocurre, quieras o no. Y lo que tú quieres sólo proporciona una ayuda imperceptiblemente pequeña. Más que consuelo es esto: también tú tienes armas".





Franz Kafka

jueves, 14 de febrero de 2019

Citas: Pasado amor - Horacio Quiroga


"Ésa era la casa suya: lo sabía él muy bien. Y lo que efectivamente se había recogido en los rincones al hacer Morán brusca luz, era el espectro de su felicidad".

"Lo que parecía haber guardado la casa para lanzarlo a su encuentro apenas hiciera luz él, era el bloque de recuerdos ligados a cada puerta, a cada clavo de la pared, a cada tabla del piso. Surgían ahora, no a amargarle el alma, sino a recordarle, en un conjunto simultáneo y como fotográfico, sus grandes horas de dolor".

"Pero el tiempo, que calma los dolores, arrastra también consigo los errores de la conciencia".

"Hasta ese instante, y conforme lo hemos dejado ver en este relato de una época de su vida, Morán no había querido detenerse a analizar la impresión que sobre él había hecho la menor de las Iñíguez. Debía decidirse, sin embargo. La imagen de Magdalena subía a su memoria con una frecuencia que, sin llegar a interrumpir el vaivén habitual de su vida, lo acompañaba en todos sus trabajos".

"En otra época, en otro ambiente más alejado de su desastre sentimental, Morán hubiera prestado oído atento a lo que su corazón apenas se atrevía a susurrar. Si en los momentos actuales su conciencia yacía tranquila, apenas se la removiera debía surgir, como hez, la profunda acusación de sí mismo. No se consideraba incapaz de amar, pero sí de hacerse amar. De aquí que cerrara los ojos a las dulces ilusiones que comenzaban vagamente a refrescar su alma".

"—Y bueno, don Morán —le estrechó la mano Roberto Hontou, al llevarse ya de madrugada a las chicas—. A ver si lo vemos ahora por casa…
—Iré —respondió Morán. Y a Alicia—: ¿Y usted, quiere que vaya?
La chica, de perfil a Morán y con la expresión muy dura en ese instante, pues se sentía observada, se volvió a él, y diluyéndose de dulzura en su sonrisa, respondió mirándolo: —Yo, no…".

"La alegría de amar permite divertirse, allí donde sólo hay aburrimiento, y asimismo afrontar impunemente peligros a que en otra hora se hubiera sucumbido".

"—Tú no me quieres —decía Morán desalentado. Alicia no le entregaba sino su mano. Y como ella no respondía.
—Si me quisieras —insistía él—, serías más buena conmigo.
Alicia, entonces, con el dolor y el amor retratados en el semblante:
—Tal vez yo no sepa quererlo, don Máximo…".

"«He aquí tu destino» —murmuró Morán con profunda ternura—. «No se posee en balde tu sed de bondad y el insondable anhelo de tu mirada, Magda mía, eterna luz de mi vida»".

"—No puedo estar más, hasta mañana.
—¡Óyeme!…
—¡No. vete! Nos van a ver.
—¡Óyeme! Sólo quiero decirte esto: ¡Te adoro!".

"—Daría cualquier cosa porque me quisiera menos… —decíase Morán, con sus cinco sentidos confluentes y aguzados en un solo deseo. Y ante el bramido de la fiera que la extenuaba hasta el martirio.
—¡No, no!, don Máximo —se defendía Alicia—. Yo lo quiero, usted lo sabe; pero así, no…".





Horacio Quiroga

domingo, 10 de febrero de 2019

Citas: Intocable - Philippe Pozzo di Borgo


"¿Hay que partir de hoy, triste día, rememorar el pasado con nostalgia, lamentarse de un porvenir sin esperanza? No puedo apreciar el pasado ni proyectarme en el futuro.
Todo está en el instante".

"Después del accidente me asaltan los pensamientos. Después de la muerte de
Béatrice, los dolores".

"En el fondo de mí mismo he recobrado el reflejo de los ausentes. Mis silencios hicieron resurgir momentos de dicha olvidados. Mi vida se desarrolla por sí misma en una sucesión de imágenes".

"Por la noche, a la luz de las velas, nos amábamos entre cuchicheos. Ella se dormía tarde en el hueco de mi cuello. Le sigo hablando aún, sin eco".

"Debo, sin embargo, hablar de los buenos momentos, debo sin embargo olvidar que sufro".

"Rememorar, centímetro a centímetro, recuerdo tras recuerdo, las percepciones de un cuerpo atomizado, es ya sobrevivir".

"El cuerpo se abrasa lleno de confusas manchas rojas. Incluso recordarlo me entumece. Ya no hay alma; únicamente me invaden las sensaciones lejanas".

"Durante la noche he respirado profundamente para deshacerme de los dolores que me aíslan. Retornan a mi memoria bellas imágenes en su simplicidad. El sufrimiento subsiste".

"¿Cómo puede conservar su mirada de joven enamorada para la sombra del hombre que amaba?".

"La distancia entre nosotros es inmensa; ellos ya no esperan nada, nosotros lo esperamos todo".

"Desde aquel día no nos separamos nunca. Desde aquel día yo existo".

"Sus ojos azul celeste, subrayados de negro por sus cejas y sus párpados, siempre son risueños. La miro continuamente, emocionado por tanta gracia y amor. Su simplicidad es siempre refinada. A menudo le escojo la ropa del día. Conozco cada centímetro de su piel tersa, el vello de su labio superior, la voracidad de su labio inferior, el lóbulo de su oreja perfecta, el hueco del cuello en el arranque de su hombro rara vez recubierto, sus pechitos firmes que se endurecen con gusto bajo las caricias, sobre todo el derecho; su vientre flexible sobre el cual me duermo muchas veces, sus caderas generosas que me alientan en nuestros abrazos. Asciendo hasta su cuello, donde me adormezco después del amor. Vivimos desnudos en camas grandes, estrechamente abrazados".

"A los veinte años nos preocupamos de nuestras efusiones futuras, cuando tengamos cuarenta años. A esta edad, aunque ella tenga las piernas vendadas, el amor sigue siendo dulce. Leemos juntos, interpretamos música. Somos inseparables. Después de mi accidente, aunque debilitada por el cáncer, prosigue nuestros juegos amorosos.
Nos amamos por medio de los labios".

"Esté donde yo esté en el mundo, ella es el único universo que cuenta para mí: de noche, el uno contra el otro, desnudos en la cama grande, los cuchicheos respecto a los niños, la certeza de ser amado, la ternura de los cuerpos. En esta tierra recorrida sin cesar, mi único descubrimiento es esta gran cama".

"Somos tortolitos sin jaula y sin complejos. Todo nos parece bien con tal de estar juntos".

"Cuánto tiempo he sufrido por no poder acariciarla, no poder amarla".

"Todo se mueve. Entro en un mutismo profundo. Al final, una noche devorado por la culpa, incapaz de aceptar mi estado, aterrado por la locura que me invade, decido desaparecer. Pero para un tetrapléjico es difícil suicidarse.
Consigo enrollarme el tubo de oxígeno alrededor del cuello. Echo la cabeza hacia atrás. Pierdo el conocimiento. Un vivo resplandor me despierta. Las enfermeras, alertadas por la alarma del respirador, vuelven a conectarme como si no hubiera pasado nada. A partir de entonces comienza el silencio".

"El traumatismo craneal es el infierno. Casi no cambia de apariencia, sólo de naturaleza".

"Los psicólogos intentan aliviarme. ¿Me he abatido para huir de los últimos sufrimientos de Béatrice? ¿He ofrecido mi cabeza en una bandeja a la empresa que, por primera vez en cincuenta años, nos reclamaba cientos de despidos? Para mí, que siempre he buscado las situaciones extremas, ¿era algo más que otra aceleración? ¿He querido aproximarme a Béatrice, compartir sus sufrimientos, vivir sus angustias? Quizá. En su ausencia no existo".

"Guarda rencor al mundo entero. Mide un metro setenta y, para compensarlo, ha desarrollado una fuerza extraordinaria. Pega a cualquiera que le «falte al respeto», sea hombre o mujer: «No se pega a una mujer», le digo. «Que no me hubiera llamado sucio árabe»".

"Hace ya tres horas que circulamos por la autopista cuando se oye un estrépito gigantesco. Salgo proyectado entre la portezuela delantera y el asiento del copiloto. Tengo la cara cubierta de sangre y no puedo hablar. Llegan los bomberos, prodigan sus cuidados a los demás viajeros. Un bombero abre la puerta trasera y vuelve a cerrarla: «¡Hay un fiambre!» Abdel me rescata y endereza el guardabarros delantero con la ayuda de una barra metálica".

"Es insoportable, vanidoso, orgulloso, brutal, inconstante, humano. Sin él, me habría muerto de descomposición".

"Abdel me ha cuidado ininterrumpidamente como si yo fuera un recién nacido. Atento a la menor señal, presente durante todas mis ausencias, me liberó cuando estuve prisionero y me protegió cuando estaba débil. Me hizo reír cuando yo flaqueaba. Es mi demonio de la guarda".

"Los remordimientos existen. Son inútiles y te carcomen para siempre".

"La fe en el futuro se construye en silencio. Las horas transcurren. El único objeto de mi pensamiento es la supervivencia física. No debo perturbar a la esperanza.
Horribles sufrimientos perforan la sensibilidad que me queda. Me dejan jadeante, con la mirada vacía. Al menor segundo de alivio, la esperanza se presenta. Con ella, el renacimiento".

"En este derrumbamiento, todavía me atrevo a sustentarla. La distancia entre lo que vivo ahora y la dicha que preveo hace que en mí renazca la esperanza".

"La invalidez, la enfermedad son fractura y degradaciones. En esos instantes en que se percibe la caducidad de la vida, la esperanza es un soplo vital que se amplifica: su justa respiración constituye el nuevo aliento".

"Más allá de las palabras, más allá del silencio, descubres tu humanidad".

"La depresión se ha instalado. Pasan los meses. He rendido las armas".

"Me afeita; acerca su cara a la mía. Cierro los ojos, me concentro en sus manos delicadas que me relajan de las crispaciones de la noche. Su perfume me embriaga; me gustaría que se quedase a mi lado hasta que me duerma.
—Dime que me admiras un poco. Acércate más, quiero decirte algo.
—No, ya sé lo que vas a decirme.
—Sí, Sabrya, ven. Dime un día que me quieres un poco. Con tu pequeña sonrisa.
¿Quieres marcharte? No, Sabrya, dame un cigarrillo, quédate tres minutos más, por favor, Sabrya.
—No, debo irme, tengo otros pacientes.
—Sabrya, otro beso más, por favor. Quiero darte otro detrás de la oreja.
—No, detrás de la oreja me hace muchas cosquillas, sólo en la mejilla.
Se inclina hacia mí. Una voluptuosidad deliciosa, perfumada. Me dice que tiene veinte perfumes. No noto la diferencia, el olor es siempre el mismo".

"Se lleva a los labios su vaso de Coca-Cola. Arrellanado en mi silla, le pregunto, sin cambiar de tono: «Sabrya, ¿quiere casarse conmigo?» Ella se inclina sobre su cubierto, con las mejillas coloradas. Advierto las lágrimas. Saadia la interroga; ella no contesta. No obtendré nunca una respuesta.
Saadia me ha invitado a cenar en su pisito, en el corazón del distrito XV. Abdel requiere la ayuda de todos los adolescentes que deambulan por el patio para llevarme hasta el estrecho ascensor; con la fuerza de sus brazos, me mantiene de pie en la cabina. Todavía tengo que subir un semirrellano, pegado contra él, como un títere desarticulado. Me alza hasta el último piso, me deja en un cuartito atestado de pufs donde el televisor está encendido. Sabrya prepara el tagine; Saadia se coloca a mi lado. No para de hablar de cosas que se me escapan; intento incorporarme cuando ella me detiene diciendo: «¿Sabe, señor Pozzo? La vi volver toda feliz hace varios meses.
Me dijo que estaba enamorada»".

"Un día le dijo a su madre que estaba alegre. Que alguien pueda amarla la sorprendía".

"Evidentemente, haría falta que ella me amase. Pero nada se puede hacer a este respecto; sucede o no sucede. Quizá no suceda nunca".

"Quizá termino este relato porque hay una mujer a mi lado y he recuperado un nuevo aliento. Su presencia me devuelve al mundo de los humanos".

"Volví en mí en una cama de hospital: el de Garches, creo.
—¡Ah! ¡Al final vuelve a la tierra! —exclama Abdel—. Lleva cinco días delirando; ¡eso ni siquiera mola! Se había ido a otra parte. ¡Entre usted y las dos vecinas, vaya alucine!".

"Ellas no tardan en manifestarse ahuecándose el moño. Una está postrada en cama, es la más cruel, la otra se hace la niña pequeña y viene continuamente a pedirme ayuda. No está muy en sus cabales y no comprende que yo no me desplazo. Entre las dos rondan los dos siglos de existencia. «¿Cree que así me va a engañar mucho tiempo?», rezongo.
Ella me dice que tiene problemas para caminar.
—¡Me cansa!
—¡Cada cual su problema!".

"—Abdel, ¿no está harto de estar siempre fuera de la ley? Frecuenta a macarras, peristas, camellos…
Me interrumpe:
—Ojo, no estoy metido en líos de drogas ni de chicas. Va contra mis principios religiosos".

"—¡Me roba mi libertad, inaguantable! Ella está para cerrar el pico.
—Abdel, a una mujer hay que respetarla.
—¿Respetarla? Digamos que no es cosa nuestra respetarlas, sino de ellas el hacerse respetar. Está el arte y la materia, yo prefiero la materia. Usted es el R.O.M.A.N.T.I.C.I.S.M.O, ¡yo me quedo con el físico!".

"—Abdel, la mujer crea los vínculos en la humanidad.
—Es criminal hacerle eso a un niño —dice él, después de un titubeo. —Y añade, categórico—: Dios no puede ser una mujer; ¿se lo imagina teniendo la regla todos los meses? ¡No es serio! ¡Tiene que ser un tío!".

"Volver a ver a personas como tú, Clara. Estos instantes efímeros acompañan mis ausencias".

"Un tipo mal afeitado saca un paquete de tabaco, enciende un cigarrillo y se lo tiende. Abdel vuelve con una gran sonrisa:
—¡Tenga, fúmese esto de golpe!
—Es asqueroso, ni siquiera puede pagarse un pitillo normal —rezongo.
Abdel me instala en Les Deux Magots, la cabeza me da vueltas.
—¿Qué era esta porquería?
—Un poco de mierda no puede sentar mal.
—Oiga, Abdel, yo nunca he probado esta mierda. Podrías haberme preguntado.
—¡Ah, ya empieza a hacer efecto!".

"«Clara:
Ha llegado un sobre con tu bella letra. No me guardes rencor»".




Philippe Pozzo di Borgo