martes, 2 de junio de 2020

Citas: Recorrido por la vida - Jesica Sabrina Canto

1. Pesado y ligero:

"Miro hacia el frente y recuerdo tus palabras:
mirar adelante hace innecesario mirar a los pies".

(Recuerdo)
"tu vida transcurre
sientes que vives de prestado".

(En la búsqueda)

"a espantapájaros que se mueven temes
no das oportunidad
tu corazón alberga magia
pronto lo descubrirás".

(En la búsqueda)

"te esfuerzas por aprender
agradeces a quien te aceptó
tienes sueños y anhelos
pero temes a la bruja
temes a la maldición".

(En la búsqueda)

"el silencio temido
lo que no se puede decir
se tiene que descubrir".

(En la búsqueda)

2. Absoluto y relativo:

"Cuatro por cuatro
rectángulos de colores,
ilustraciones texturizadas,
animales en la tela,
cuatro meses de edad
y la sonrisa más bella".

(Sonrisa sin dientes)

"maravilla del mundo
recuerdos, que se quedan,
del tiempo que pasamos
presencias, estas, llenan
todo, el universo".

(Risas bajitas)

3. Entendiéndome:

"Toca mi mano, no es suficiente
ríe, esfuérzate, enamórate
ama, revélate, sueña, crece
toca mi mano, no es suficiente".

(Transcurrir)

4. Palabras y actos:

"Y otra vez.
Se va a la mañana, vuelve a la tarde.
No habla, no responde.
Ordena y deambula.
“¿qué te pasa?”
“Nada”
Sí, ya empezamos".

(Anhelo de libertad)

"Callaré mis palabras y vaciaré mis ideas,
pero mi sangre viva recorrerá mis venas".

(Pisar con pies descalzos)

5. Valorar la ausencia:

"En silencio
cierra los ojos
se entrega a mi caricia".

(Silenciosa compañía)

6. Desaprender a aprender:

"Quien es este a quien veo en el agua
Quien es este al que no recuerdo
Quien es este que no reconozco
Quien es este que me habla".

(El que fui y el que soy)

"De la sorpresa, admiración y disfrute han nacido
estas líneas que he escrito.
Espero que alguna de mis frases abra una puerta".

(Por un sendero)

7. Rompecabezas del error:

"Pasó, el tiempo
Pasaron, los años
La vida te da días de calendario".

(Florecer en el ocaso)

"Las plantas florecen
las hojas de los árboles se marchitan
incertidumbre entera me recorre
abraza mi cuerpo en la hoguera".

(Metamorfosis)



Jesica Sabrina Canto

martes, 26 de mayo de 2020

Citas: La chica de los libros - Jesica Sabrina Canto

"Volviendo al tema, la obsesión de Ayelén por la vida de los escritores siempre fue detestable, qué carajo importan".

"Escondía el rostro junto a las piernas dobladas y dejaba
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 que la angustia la dominara. Eso era totalmente inútil, llorar no la iba a ayudar a sobrevivir".

"Él la empujó con fuerza y cayó al piso en cuatro patas. Es gracioso, esa imagen sería una buena fotografía en blanco y negro, o mejor, la escena narrada con la maestría de Arlt sería sublime".

"No pensaba, solo se hundía en sus emociones que ni siquiera lograba entender".

"La puerta se abrió. Él se agachó para dejar un vaso de leche frente a ella. Sus rostros quedaron un segundo a la misma altura y ella se vio reflejada en los ojos de él. Agarró el vaso con ambas manos y se lo llevó a los labios. La leche estaba fría y tenía gusto amargo, pero eso no le impidió terminarlo. Los párpados se le fueron cerrando y los gritos de la mujer cada vez quedando más lejanos".

"—Gracias.
Aquella palabra sonó débil en sus labios, como un susurro tímido.
Me exasperaba. No, flaca, las palabras no sirven, vas a tener que hacer más que eso, pensé en decirle".

"—¿Te gusta el chocolate?
Ella movió la cabeza en una afirmación. A quién no le gusta el chocolate, sólo a un extraterrestre".

"Lo escuchó carraspear a su espalda. Estaba parado apoyado contra una de las paredes, con las manos en los bolsillos del pantalón de jeans, al lado de un rectángulo de tela negra que cubría un mueble.
—Destápalo.
Ella se aproximó y tomó la tela con una mano, miró los ojos de él por un instante y luego tiró hacia abajo. La seducción, el amor, fue inmediato, como un flechazo de Cupido. No sólo para Ayelén, a mí también me deslumbró. Desde el piso hasta la altura de la cabeza una biblioteca, de estructura de metal y estantes de vidrio, colmaba la vista.
Por fuera, a ella parecía que el descubrimiento no le hubiera afectado, pero por dentro todos sus temores se habían disipado".






Jesica Sabrina Canto


viernes, 22 de mayo de 2020

Citas: En el vagón - Jesica Sabrina Canto

Cierro los ojos y su voz me susurra:
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"Miro la oscuridad a través de la ventana. Veo mi borroso reflejo en medio de la gente amontonada, haciendo equilibrio".

El cuadro de La Mona Lisa:

"La batería se acaba y miro a mi vecina de asiento, es una chica joven con anteojos que lee un libro de arte. Pinturas clásicas, incomprendidas, búsqueda absurda de encasillar".

Una historia de fantasmas:

"Para mí el tiempo no pasa, es eterno".

Temor a olvidar:

"La busco. Desesperado. El viaje, el nuevo empleo, pronto nuestras vidas cambiarán. Ella dejará de ser ella. Yo la olvidaré".

En un parpadeo:

"Viajo parada, agarrada del barral sobre mi cabeza, apretada por los cuatro lados. El olor humano, las puteadas, la densidad del aire, todo es sofocante. El tren arranca y entra a depósito minutos más tarde".

Adicciones:

"Algo brilla en las vías, me acercó y caigo sobre los rieles. Escucho el eco del traqueteo, quiero pedir ayuda, pero me patinan las letras".

Dependencia tecnológica:

"Estoy viajando parada, el subte es igual en todos lados, en todos lados se viaja como ganado".

Bonsái:

"A pesar de la tecnología, el WhatsApp y la video-llamada, la distancia me duele".

Mirar desde otro ángulo:

"Paso el molinete y bajo las escaleras automáticas, me siento en un banco y saco mi cuaderno de dibujo mientras espero. Todas las imágenes son iguales, personas inexpresivas que caminan por la calle. Sé que no estoy pudiendo captar esa esencia que se oculta tras los rostros".

Una ciudad mágica y única:

"Estoy segura: el subte es igual en todas partes; la gente es, en todas partes, diferente".

Un hombre enamorado:

"Me aflojo el nudo de la corbata, y en cada estación, al abrirse las puertas metálicas, mujeres en lencería me llaman con señas, pero ella no está en el andén. No hay nada que mirar".

Cruel realidad:

"Todos los días, a la misma hora, la veo allí. Escucho su cántico y evito mirarla a los ojos".




Jesica Sabrina Canto

martes, 19 de mayo de 2020

Citas: Tiempo fuera del tiempo (Antología) - Varios Autores

Ahora respiro:

"Ahora es este abrazo contenido, esta virtualidad fría que nos impone la vida, que se hace eterna y nos agobia.
Ahora, te miro, me calmo. Respiro".

(Soledad Fernández)

Distopía:

"Miraron hacia el mundo con frialdad y pensaron que no existen sonrisas bonitas".

(Ernesto Zarza González)

El bucle eterno:

"Escucho el retumbo del mar. Me digo que es solo el sonido del silencio".

"Todo se repite en un bucle eterno. Respiro profundamente y vuelvo a mirar la hora en el teléfono".

(Silvia Alejandra Fernandez)

Tiempo:

"Se ha detenido el tiempo hasta nuevo aviso".

(Marcela Magnaghi)

"Tu reflejo en una mirada,
soñar despierto".

(Camila Garone)

Mágicas florcitas:

"Corrí a mi casa en busca de una cesta. Junté tantas, que adorné todas las habitaciones. En especial, mi dormitorio.
Hoy, mi espíritu las observa desde afuera, tras la ventana… Yo ya no puedo".

(Norma Stvrtecky)

Un tiempo:

"Mi corazón palpita, la respiración acelerada, transpiro.
Escucho un ruido molesto; el gallo cacareando.
Mi tiempo desencajado. ¿Cuánto dormí? No me acuerdo".

(Maria Susana Lopez)

Tendencia:

"La conciencia se expande y
sus límites van desapareciendo".

(Celia Asquini)

Este tiempo:

"De qué le sirven al ser humano un techo, paredes vacías, sin besos, sin abrazos…".

(Viviana Carmen Tissoni)

Olvido:

"El tiempo en aquellos días se medía en mañana, tarde y noche. Esas agujas que se clavaban en mi corazón herido. No pude olvidarla".

"¡Qué cruel y vil tirano el tiempo que se fue contigo! ¡Qué cruel y vil el metal que atravesó tu pecho!".

"Todavía guardo el cuchillo debajo de la almohada, me recuerda que él sí tocó tu alma".

(María Emilia Liedo)

"Habían descripto con detalle que todo esto podía ocurrir, y ahora que les explotó en la cara, reaccionaron aislando sus cuerpos y uniendo por la red sus almas".

(Oscar Fortuna)

"A veces siento que el tiempo es demasiado fugaz cuando sos feliz y extremadamente lento cuando no la estás pasando del todo bien".

(Ari Giménez)

En este brumoso tiempo de aislamiento y miedo:

"Me di cuenta de que el perdón debe darse ahora, ya que puede ser demasiado tarde".

(Thiago Borges)




Varios autores

lunes, 11 de mayo de 2020

Citas: E. A. Poe - Walter Lennig


"Uno de sus admiradores, Beverly Tucker, que la había visto a menudo en escena, recordaba años después su presencia sobre el escenario: «Tenía una figura infantil, ojos grandes, muy abiertos y misteriosos; bajo su extraño sombrero, como los que se llevaban hace cien años, caía una cascada de pelo ondulado de negro color cuervo que inundaba la frente".

"El 26 de dicho mes ardió el teatro de Richmond, un antiguo edificio de madera. Setenta y dos hombres perdieron la vida, el duelo y la compasión se extendieron por la ciudad y la opinión pública habría visto con malos ojos que Mr. Allan llevara al niño al orfanato. En consecuencia, Edgar pudo quedarse, con gran satisfacción de la señora Allan, que no tenía hijos propios. Ahora era tratado como un miembro de la familia, y este cambio debió de agradar tanto al niño —que hasta entonces sólo había visto pobreza y grasientas posadas— que cubrió para siempre sus impresiones recuerdos tristes y espantosos".

"Uno de sus mejores amigos era Robert Stanard, algo más joven que él y cuya madre, Jane Craig Stanard, extraordinariamente bella, produjo con su bondadosa y comprensiva naturaleza una impresión inextinguible en el joven Poe. Es difícil saber si esta tímida y callada adoración que él le profesaba debe ser llamada amor".

"Te vi el día de tu boda cuando un rubor ardiente mudó tu semblante…".

"Cuando por fin apareció el libro, en diciembre de 1829, Poe llevaba ya algunos meses viviendo en casa de su tía Maria Clemm, que en lo sucesivo y hasta el final de sus días cuidaría de él, adoptando desde entonces el papel de una verdadera madre en la difícil y siempre amenazada existencia del escritor".

"Seguramente Edgar también había expresado abiertamente su punto de vista al airado viejo y había asestado con ello un duro golpe en su amor propio al hombre más rico de Virginia, golpe que éste ya no estaba dispuesto a perdonar. Poe también lo había entendido así porque un año después le escribió: «Cuando me despedí de usted en el muelle, sabía que no le volvería a ver»".

"Los cadetes vivían en barracones, tres en cada habitación, en la que como único lujo había una estufa. Continuamente se producían vejatorios controles de habitaciones y taquillas. Era poco menos que imposible no infringir una de las 304 ordenanzas, de las que la número 173 decía: «Ningún cadete debe tener sin permiso novelas, poesía y otros libros que no correspondan al curso»".

"Otra importante consecuencia del premio fue que el miembro más destacado del jurado, John Pendelton Kennedy, fijó su atención en Poe. Kennedy no sólo era el más conocido y popular de los escritores, sino un miembro del Congreso y fiscal general; en suma, una de las personalidades más relevantes de la ciudad. Kennedy perdió a Poe de vista cierto tiempo después de conocerle, pero se acordó enseguida de él cuando supo que el joven escritor intentaba en vano conseguir un puesto de maestro en una escuela municipal. Inmediatamente le invitó a cenar a su casa y se sintió muy impresionado cuando recibió como respuesta la siguiente carta:

«Su amable invitación a cenar hoy me ha llegado al corazón. Por desgracia no puedo ir precisamente debido al lamentable aspecto de mi vestimenta. Puede imaginarse lo doloroso que es para mí hacerle esta aclaración, pero es necesaria. Si usted puede llevar su amistad hasta el extremo de prestarme veinte dólares, le iré a visitar mañana. De otro modo será imposible y tendré que conformarme con mi destino»".

"Pregunte a Virginia. Déjela decidir. Ella debe escribirme de su propia mano una carta de despedida, despedida para siempre; preferiría morir y mi corazón se rompe…, pero no diré nada. (Posdata para Virginia:) Mi querida, mi entrañable Sissy, mi querida mujercita, reflexiona bien antes de romperle el corazón a tu primo

Eddy…".

"Edgar recibió numerosos consejos bienintencionados como éste a lo largo de su vida, y naturalmente tampoco faltaron los buenos propósitos de su parte; incluso en ocasiones llegó a dejar la bebida durante un tiempo asombrosamente largo, hasta que una nueva desesperación conseguía vencerle. El mismo lo expresó claramante más tarde: «Mis enemigos atribuyen la locura a la bebida y no la bebida a la locura.» No se puede llamar borracho a un hombre que apenas aguantaba un vaso y al que el olor del alcohol le daba asco".

"Cuando se le hizo el reproche de que su preferencia por lo terrorífico e inquietante remitía a modelos alemanes, explicó:

«Esa acusación atestigua mal gusto y las bases sobre las que descansa evidentemente han sido investigadas con mucha imprecisión. Supongamos en primer lugar, por una vez, que esas piezas de fantasía sean alemanas o lo que se quiera. Habría que añadir que es el momento actual el que inclina a tal preferencia por lo alemán. Mañana no seré otra cosa que alemán, de la misma forma que ayer era todo lo contrario. Mis amigos podrían culpar con el mismo derecho a un astrónomo de que se ocupara demasiado de la astronomía, o a un escritor de ética que tratara prolijamente la moral. La verdad es que, con algunas excepciones, los eruditos no han podido encontrar en ninguna de esas historias los signos de ese tipo de seudohorror que calificamos de alemán porque nos hemos acostumbrado a identificar con esa extravagancia a algunos autores de segundo orden de la literatura alemana. Si en muchas de mis creaciones el tema principal es el miedo, yo afirmo que ese terror no viene de Alemania sino del alma, que yo he sacado ese terror de fuente legítima y lo he llevado después hasta su legítimo resultado»".

"El mismo Poe con sus historias del detective aficionado Dupin fundó la criminología como ciencia. También intentó profundizar en el conocimiento del alma de asesinos y delincuentes, porejemplo en El gato negro, en El corazón delator o en El demonio de la perversidad, narración en la que alguien que ha cometido un crimen perfecto no soporta que nadie sepa nada de esta estremecedora obra maestra y cae en la paradójica e imperiosa necesidad de hablar él mismo de aquello que de otra forma nadie habría sabido. Son verdaderos paseos por el infierno del miedo y de la locura, ofrecidos en una lengua de impecables frases sonoras, en una prosa de gran musicalidad, y precisamente por eso la mayoría de las veces difícil de traducir. Poe también se sumergió en estos abismos, y de tales tinieblas del alma y del espíritu extrajo la condición que él mismo ponía al artista: mantener siempre una actitud de crítica que controlase su actividad".

"Sin duda alguna, también aquí Poe era consciente del problema, aunque durante toda su vida esperara en vano una auténtica comprensión. Seis años más tarde escribiría al perplejo George Eveleth:

«Usted me pregunta: ¿Puede explicarme más o menos qué tremendo dolor ha sido el causante de que usted lleve esa vida tan deplorable y extraña? Sí, sí puedo, y puedo darle incluso más que una explicación. Ese dolor fue el más grande que persona alguna pudiera soportar. Hace seis años, a mi mujer, a la que quería más de lo que hombre alguno puede querer, se le reventó un vaso sanguíneo mientras cantaba. Su vida se dio por perdida, yo le dije adiós para siempre y pasé junto a ella todo el tiempo de su lucha con la muerte".

"Me volví loco y en medio de mi locura tuve momentos de una terrible clarividencia. Durante estos ataques de enajenación bebí; Dios sabecuánto y lo a menudo que lo hice. Y, entiéndame bien, mis  enemigos atribuyeron la locura a la bebida y no la bebida a la locura".

"Pero la terrible e inacabable oscilación entre esperanza y desesperación no hubiera podido soportarla por más tiempo sin perder totalmente la razón. Así, acepto desde la muerte del ser que era mi vida un destino nuevo, pero, ¡oh Dios!, un destino atormentado".

"La desesperada carta de respuesta de Poe suena algo patética y quejumbrosa, pero una de sus frases se confirmó después con una diferencia de tiempo relativamente insignificante: «Sin el verdadero, delicado y puro amor de una mujer no llegaré a vivir ni un año»".

"Más tarde le escribí una carta en la que le abría totalmente mi corazón, y le confesaba que no podía seguir soportando esta lucha. ¡Cómo se rebelaba mi alma al escribir las palabras que pugnaban por salir, pero que yo nunca me había decidido a decirle, ni siquiera por amor a usted…!".

"Yo intenté reavivar su ánimo, que decaía rápidamente; por eso le dije que esperaba que en pocos días estaría de nuevo en compañía de sus amigos y que me alegraría mucho de poder contribuir de alguna manera a su bienestar y a su comodidad. Al oír estas palabras profirió un fuerte grito y me dijo con vehemencia que lo mejor que podía hacer por él su mejor amigo era meterle una bala en la cabeza, que preferiría desaparecer bajo tierra para no tener que seguir viendo su propia degradación".






Walter Lennig

domingo, 10 de mayo de 2020

Citas: Poesía Inglesa del siglo XX - Varios autores


"Contemplar a un muerto lo hace objeto de amor".

(Felix Randal - Gerard Manley Hopkins)

"Mi lengua te ha enseñado palabras de consuelo y el toque de mi mano ha calmado tus lagrimas".

(Felix Randal - Gerard Manley Hopkins)

"Y tú, pobreza, la prometida,
ahora que empieza el banquete nupcial,
de vestidos color de lirio
al esposo, de los que ni se tejen ni hilan".

(Habito de perfección - Gerard Manley Hopkins)

"Se ejercitaba en los pájaros cantores y en un alado
y ciego destino... yo creo que solo
los seres alados conocen la soledad de los más altos
nidos".

(El conorel Fantock - Edith Sitwell)

"Y la vida aún se conservaba alguna promesa —no me pregunten
qué promesa—, pues la vida parecía menos extraña
que después, a lo largo de la fría existencia".

(El conorel Fantock - Edith Sitwell)

"Eso hice y lo he olvidado,
y lo recuerdo.
Entre un Junio y otro Septiembre".

(Marina - T. S. Eliot)

"Esta forma, este rostro, esta vida
viven para vivir en un orbe de tiempo más allá
derramado.
Deja que renuncie a mi vida por esta vida, a mi
palabra por la que inefable,
la desvelada en los labios abiertos, la esperanza, los
nuevos navíos".

(Marina - T. S. Eliot)

"Me gusta ver, cuando se van las hojas,
llegar la clara anatomía
del invierno,
el desechado del arte, que asesina
toda forma de vida y sentimiento".

(Otoño - Roy Campbell)

"El hambre y el cansancio con sus besos
todo te sorberán menos los huesos;
si te tienta esta vida regalada
ven y vive conmigo y sé mi amada".

(Ven y vive conmigo y se mi amada - Cecil Day Lewis)

"No dejes que me vuelvan piedra, no dejes que me
derramen.
De lo contrarió mátame".

(Oración para antes de nacer - Louis MacNeice)

"Miradme caminar por las calles tortuosas; las nieblas
y la lluvia
ahogan cada grito; en la esquina de la aurora".

(Sin el claro designio de antaño - Stephen Spender)

"La ciudad reconstruye su horror en mi cerebro;
tan solo esto que escribo me da las alas para huir".

(Sin el claro designio de antaño - Stephen Spender)

"Cuando la noche en cuya profundidad
se funden nuestras mentes y nuestros cuerpos
en vez de unirnos nos divide".

(Separación - Stephen Spender)

"Oh nacimiento tierno de la vida y reflejo
de los labios, donde el amor por fin halla paz
liberado de los errores de la voluntad".

(Separación - Stephen Spender)

"La herida encostrada ni acarician la frente;
una mano gobierna la piedad como una mano
gobierna al cielo;
las manos no tienen lágrimas para verte".

(La mano que no firmo el papel derribo una ciudad - Dylan Thomas)






Varios autores

sábado, 9 de mayo de 2020

Citas: Sobrevivir para contarlo - Immaculée Ilibagiza


"—¡Todos los Hutus póngancen de pie ahora! —gritó nuestro maestro, Buhoro. Esta pasando lista con un lápiz grande, y luego se detuvo y me miró directamente a los ojos.
Immaculée Ilibagiza, no te pusiste de pie cuando dije Hutu, no te pusiste de pie cuando dije Twa y no te pusiste de pie cuando dije Tutsi. ¿Porqué? —Buhoro sonreía pero tu voz tenía un tono de dureza y perversidad.
—No sé, Maestro.
—¿A qué tribu permaneces?
—No sé, Maestro.
—Eres Hutu o Tutsi?
—Nooo... no lo sé.
—¡Sal de aquí ! ¡Sal inmediatamente de esta clase y no regreses hasta que sepa que eres!".

"Le pedí a Dios que me excusara por avisarle en tan poco tiempo, pero que necesitábamos su ayuda para llegar a la iglesia a salvo. Caminé hacia la barricada. Entonces, unos par de hombres notaron mi presencia y golpearon ligeramente sus machetes contra sus piernas.
—¡Oh, no,  Immaculée!... ¿estás segura?
—Sí, sí, solamente actúa con naturalidad, y quizás es mejor que saques tu rosario del bolsillo".

"La gente necesita esperanzas para poder sobrevivir".

"Mi hermano, mi alma gemela, puso sus manos sobre las mías y las sentí tan suaves como plumas. Por mucho que las apretaba, todavía seguía sin sentir su peso de sus palmas contra las mías; era como si estuviera sosteniendo las manos de un alma que se desvanecía. Sentía que mi corazón iba explotar".

"—Tengo una idea —le dije con una voz serena pero insistente. ¿Podría usted correr al armario frente a la puerta del baño? Es lo suficientemente alto y ancho como para cubrirla por completo; así los asesinos no podrían ver la puerta y jamás nos encontrarán. ¡Será como si no nos vieran, como si estuvieran ciegos!
—No, eso no cambiaría nada; de hecho, probablemente empeoraría las cosas. Sí miran detrás del armario y encuentran la puerta, se encarnizarán aún más con ustedes.
—¡Oh no! Pastor, por favor, debe hacerlo... —yo estaba segura de que Dios me había enviado una señal. En el fondo de mi alma, sabía si el armario estaba al frente de la puerta, estaríamos a salvo. Pero el Pastor no cedía por nada del mundo; entonces hice algo que jamás había hecho en mi vida : me arrodillé y me incliné ante él. 
—Por favor, se lo suplico —dije—. Estoy totalmente convencida que si usted no pone ese armario sobre la puerta nos encontrarán la próxima vez que vengan a buscarnos. No tema enojarlos, solamente nos pueden asesinar solo una vez. Por favor, hágalo por nosotras. Si lo hace, Dios lo recompensará. 
No sé si fue porque me vio arrodillada ante él o si fue el temor que alcancé en percibir en él lo que lo convenció. El caso es que finalmente cedió.
—Esta bien, esta bien. Mantén tu voz baja, Immaculée. Lo correré ahora mismo. Espero que eso ayude. Pero lo dudo.
Desapareció, y un momento más tarde, escuchamos el sonido del armario mientras se deslizaba por  el suelo  hasta la puerta del frente del baño. Mis compañeras me miraron y susurraron:
—Esa fue una excelente idea, ¿qué te hizo que se te ocurriera algo así?
No recordaba si había visto antes el armario del pastor, pero de lo que sí estaba segura era que la idea de moverlo se me había ocurrido mientras oraba pidiendo ayuda.
—Dios —respondí sencillamente".

"No, ninguna enfermedad puede acabar conmigo. Estaba segura que Dios tenía un propósito más elevado para mí y le pedía todos los días que me fuera revelado. Al principio, esperaba que Él me muestre todo mi futuro de una sola vez, quizá a través de una manifestación exagerada de rayos y truenos  (para estar segura). Luego aprendí que Dios nunca nos muestra algo que no estemos listos para entender. Más bien, Él nos permite ver lo que debemos ver, y cuando estamos listos nos coloca en el sendero que más nos conviene... No obstante, somos nosotros mismos quienes tenemos que caminar".

"—¿Por qué no me escribiste como me prometiste? ¿No te das cuenta por lo que estoy pasando?
—Bueno, una cosa es segura: no hay otros hombres mirandote, y eso es una cosa menos por la que me tengo que preocuparme, ¿no es cierto?
Con estas palabras, John mató todo el amor que quedaba entre los dos. Dios nos había dado el don del amor para que los compartiéramos y los alimentáramos. Es un don precioso, pero John lo había dilapidado".

"—¿Qué tienes que decirle a ella? ¿Qué les vas a decir a Immaculée?
Felicien estaba llorando. Podía percibir su culpa. Miro hacia arriba durante solo un instante, pero nuestros ojos se cruzaron. Me estire hacia él, toqué sus manos ligeramente y le dije en voz baja lo que había venido a decirle: 
—Lo perdono.
Mi corazón sintió un alivio inmediatamente y vi cómo se liberaba la tensión en los hombros de Felicien antes de que Semana lo sacara a empujones por la puerta y hacia el patio. Dos soldados tomaron con fuerza a Felicien por sus axilas y lo arrastraron de regreso a su celda.
Cuando Semana volvió, estaba furioso.
—¿Qué fue eso, Immaculée? Ese era el hombre que asesinó a tu familia. Lo traje para que lo interrogaras... para que le escupieras si así querías. ¡Y tú lo perdonaste! ¿Cómo pudiste hacer eso? ¿Por qué lo perdonaste?
Le respondí con la verdad:
—El perdón es lo único que tengo para ofrecer".







Immaculée Ilibagiza