martes, 15 de agosto de 2017

Reseña: El socio - John Grisham

Título: El socio
Escritor: John Grisham
GéneroThriller legal
Año de publicación: 1997
Páginas: 512
Clasificación:  5/5
Reseña:

Patrick Lanigan había sido un joven socio en una destacada firma de abogados del sur. Tenía una hermosa esposa, una niña nueva y un futuro brillante. Entonces una noche de invierno Patrick fue atrapado en un coche ardiendo; El ataúd que enterraron no contenía más que cenizas.

A poca distancia, Patrick observó su propio entierro y luego huyó. Una fortuna fue robada de la cuenta offshore de su ex-firma. Y Patrick corrió, cubriendo sus huellas todo el camino.


El autor:


Nacido el 8 de febrero de 1955 en Jonesboro, Arkansas, su padre fue un trabajador de la construcción y su madre una ama de casa, John Grisham como un niño soñaba con ser un jugador profesional de béisbol. Dándose cuenta de que no tenía las cosas adecuadas para una carrera profesional, cambió de marcha y se especializó en contabilidad en la Universidad Estatal de Mississippi. Después de graduarse de la escuela de leyes en la escuela Ole Miss en 1981, pasó a practicar la ley durante casi una década en Southaven, especializada en defensa criminal y litigios de lesiones personales. En 1983, fue elegido a la Cámara de Representantes estatal y sirvió hasta 1990.




Mi opinión:

Patrick Lanigan es un abogado que "muere" trágicamente en un accidente cuando se cae y se prende fuego. Pasan cuatro días después de su entierro, y desaparecen nueve millones de dolares en una bufete de abogados y el único sospechoso termina siendo el fallecido, quien desapareció misteriosamente con el dinero, dejando atrás un buen trabajo, su esposa Trudi y su pequeña hija de dos años Ashley Nicole.
Después de cuatro años lo encuentran viviendo en Brasil con otro nombre, con otro aspecto y lo secuestran para obligarlo (mediante torturas) dónde está el dinero que robo.



"Los fantasmas, ahuyentados por la luz del día, volvían por sus fueros durante las horas de oscuridad".


Así como John Grisham hace que está novela tenga enganche desde la primera hasta la última página. 
Durante la narración descubre lo antes y lo durante dela protagonista y cómo con la ayuda de su abogado Sandy llega a librarse de una cadena perpetua y una pena de muerte.
No tuve ninguna queja de este libro, entretiene muchísimo, la historia tiene su encanto que no hace que lo abandones.
Se ve que el autor lo escribió sabiendo de su profesión, y posee muchos personajes realistas.
Creo que lo único malo que tiene es el final que no se entiende mucho; te das cuenta que durante todo el libro se mantiene en equilibrio pero baja totalmente en las últimas páginas.
A pesar de ello es un gran libro para pasar el rato.



"Patrick sabía que lo encerrarían, pero siempre le decía que no pasaría nada. Que lo resistiría. Que resistiría cualquier cosa si ella prometía esperarlo".

viernes, 11 de agosto de 2017

Citas: Destrúyeme después - Corín Tellado

"Diana pensaba: si no tuviera tanto años, hubiera creído que me amaba".

"El empleado la miró un tanto desconcertado. Parecía enloquecida. No esperó ni por el cambio. Echó a correr y subió al tren.
El destino subía con ella...".

"—¿Por qué me miras así? —preguntó ella.
La respuesta de Lew fue desconcertante.
—¿No podemos... tutearnos?
—Pues...".

"—¿Nunca has amado?
La pregunta, inesperada sin duda, la desconcertó un poco. Se hallaban en un moderno restaurante, dando fin a la cena.
—No.
—Yo, sí —sonrió Lew, satisfecho—. Miles de veces.
—No has amado a ninguna.
—¿No? ¿Por qué lo aseguras? Amo todos los días y siempre que hallo una mujer dispuesta a corresponderme.
—Sin felicidad".

"—Una mujer y su amor puede hacer consciente al más inconsciente".

"—Supone —ríe ella de súbito— que te enamoraras de mí.
—Te lo diré.
—Y si tú no te enamoras y me enamoro yo...
—Sería delicioso.
—Peligroso para mí.
—Maravilloso para los dos".



Corín Tellado

lunes, 7 de agosto de 2017

Reseña: Destrúyeme después - Corín Tellado

Título: Destrúyeme después
Escritor: Corín Tellado
Género: Romance
Año de publicación: 1965
Páginas: 141
Clasificación: 1/5 
Reseña:

Un aparatoso y fortuito encuentro une las vidas de Diana y Lew. Ella es una española residente en Estados Unidos y está sometida al odioso chantaje del abyecto Jerry Westcott; él, un joven muy influido por su abuela y comprometido con una mujer a la que no ama. El amor, la ambición y los celos se dan cita en esta novela.







La autora:


María del Socorro Tellado López, conocido como Corín Tellado, fue un prolífico escritor español de novelas románticas y fotonovelas que fueron best-sellers en varios países de habla hispana. Publicó más de 5.000 títulos y vendió más de 400 millones de libros que han sido traducidos a varios idiomas. Fue catalogada en 1994 como Guinness World Records, ya que vendió la mayor cantidad de libros escritos en español, y en 1964 la UNESCO la declaró la escritora española más leída después de Miguel de Cervantes.







Mi opinión:

Diana Lilvay es una española de 17 o 18 años -no se especifica su edad- que tiene que viajar con urgencia a los Estados Unidos, Nueva York, debido que recibió un telegrama de que su padre enfermo gravemente y que necesita su compañía.
Ella viaja sin tardanza pero se encuentra que su padre ya había muerto hace unos días y que era el único familiar que tenía. Sin saber que hacer, si regresar o no a su tierra natal, decide quedarse debido a que Jerry Westcott, el jefe de su padre, decide encargarse de ella; dándole un empleo, un departamento, una nueva vida. Lo que ella no sabe es que Jerry le importa un bledo todo y solo la desea.
Al darse cuenta Diana de esto decide huir a Filadelfia sin documentación ni equipaje y con un poco de dinero. Cuando llega, ronda por las calles y casi es atropellada por Lew -no figura su apellido-, un joven médico de 26 años que decide ayudarla.
Lew está odiosamente comprometido con Helen Hoodward, una mujer que no ama. Por lo tanto decide hacer dos pactos: con su abuela y con Diana. 
Le dice a su abuela que si no se enamora de otra mujer en dos meses se casará con Helen. Y a Diana que finja ser su esposa.



"—¿Nunca has amado?
La pregunta, inesperada sin duda, la desconcertó un poco. Se hallaban en un moderno restaurante, dando fin a la cena.
—No.
—Yo, sí —sonrió Lew, satisfecho—. Miles de veces.
—No has amado a ninguna.
—¿No? ¿Por qué lo aseguras? Amo todos los días y siempre que hallo una mujer dispuesta a corresponderme.
—Sin felicidad".

La novela es corta; mi edición tiene 141 páginas sin sentido alguno. No llego a atraparme, resulta tediosa la historia y poco convincente debido de que como Diana supera la muerte de su padre en poquísimo tiempo y que en solo 48 horas se enamora de Lew sin saber ni siquiera como se llama.
Los diálogos son buenos para otra novela quizás, son demasiados superficiales cuando hay dos personajes que no se conocen lo suficientemente. 
Toda la historia en si es muy vago y no se puede tener una opinión grata cuando ni siquiera el final vale la pena.
Es la primera obra que leo de ésta autora y no sé como serán sus otros libros, por lo tanto no se si hay alguna que lo valga.



"—Una mujer y su amor puede hacer consciente al más inconsciente".

jueves, 3 de agosto de 2017

Citas: Kaichou Suki Tte Itte Mo Ii Desu Ka - Shou Ichikawa

"—Presidenta, me gustas. ¿Quisieras salir conmigo?
—Lo siento pero... estoy ocupada con los asuntos del consejo estudiantil y estudiando, así que no tengo tiempo para el amor.
*Shock*
—Pero... estoy feliz por tus sentimientos. Gracias".

"— ¿Presidenta?
— ¿Ran...? Así que aún no te has ido a casa...
— ¿Pasa algo malo, Presidenta?
— ¿Por qué? No está pasando nada...
—Por favor no lo esconda. Quiero serle de ayuda, Presidenta.
—Siempre eres amable conmigo incluso en situaciones como esta...
— ¿¡Presidenta!?
— ¿Ran?
—Está bien, Presidenta. Pero para la Presidenta es... Alguien a quien pueda amar".

"Esos brazos me abrazaron. Y esas palabras fueron fuertes y amables.
Por alguna razón mis lágrimas cesaron".

"—Sería asombroso si todos fuesen felices".

"—Muchas gracias por todo. Si no hubieses estado aquí no habría hecho nada.
—Entonces... Por favor, béseme.
— ¿¡Por-por qué dijiste eso!?
—En estos tiempos, los sentimientos de gratitud son expresados mediante un beso".

"—Dígame Presidenta, ¿puedo decirle que la amo?".

"— ¿Amor? Ran... ¿Yo...? L-Lo siento pero... Estoy ocupada con los  asuntos del consejo estudiantil y estudiando, así que no tengo  tiempo para el amor. Pero... estoy feliz por tus sentimientos. Gracias.
—Entiendo; si esa es la respuesta de la Presidenta... Pero... 
— ¿Ran?
—No puedo guardar estos sentimientos más. Por lo tanto ya no puedo estar a su lado".





Shou Ichikawa

domingo, 30 de julio de 2017

Citas: Contemplación - Franz Kafka

Niños en un camino de campo:


"—¿Y ahora por qué suspiras? ¿Qué ha ocurrido? ¿Alguna extraña desgracia, que jamás podrá remediarse? ¿Nunca más podremos ser lo que éramos antes? Realmente, ¿todo está perdido?".

"Nos sumergíamos de cabeza en el atardecer. No existían ni el día ni la noche".

"Una suave brisa comenzaba a soplar en todas partes, también se la sentía en el fondo de las zanjas; en las cercanías, el bosque empezaba a susurrar. Entonces uno no sentía tantos deseos de estar solo".

"Cantábamos mucho más rápido que el tren, nos tomábamos del brazo, porque las voces no bastaban; nuestros cantos se unían en un estrépito que nos hacía bien. Cuando uno mezcla su voz con la de los demás, es como si se lo llevaran con un anzuelo".

"Yo besaba al que estaba a mi lado, daba la mano a los tres que estaban más cerca, y echaba a correr por el camino; nadie me llamaba".

"—Allí sí hay gente extraña. Imagínense que no duermen.
—¿Y por qué no duermen?
—Porque no están nunca cansados.
—¿Y por qué no?
—Porque son tontos.
—¿Y los tontos no se cansan?
—¿Cómo van a cansarse los tontos?".


Desenmascaramiento de un embaucador:

"Pero no quise ver el final de esa sonrisa, porque de pronto se apoderó de mí la vergüenza".

"¡Cómo se adherían a uno, aun cuando uno se alejara de ellos, aun cuando uno les hubiera negado la más mínima esperanza! ¡Cómo no se desalentaban, cómo no cejaban, e insistían en mirarnos con rostros que aun desde lejos seguían siendo suplicantes!".

El paseo repentino:

"Cuando uno se encuentra en la calle, y ve que sus miembros responden con singular agilidad a esa inesperada libertad que les ha concedido".

"Cuando uno comprende con más claridad que de costumbre que posee más poder que necesidad de provocar y soportar con facilidad los más rápidos cambios, y cuando uno recorre así las largas calles".

Resoluciones:

"EMERGER de un estado de melancolía debiera ser fácil, aun a fuerza de pura voluntad".

"Pero a pesar de todo, con un simple desliz que no hubiera podido evitar, destruyo toda mi labor, lo fácil y lo difícil, y me veo preso nuevamente en el mismo círculo anterior".

"Por lo tanto, tal vez sea mejor soportarlo todo, pasivamente, comportarse como una mera masa pesada, y si uno se siente arrastrado, no dejarse inducir al menor paso innecesario, mirar a los demás con la mirada de un animal, no sentir ningún arrepentimiento, en fin, ahogar con una sola mano el fantasma de vida que aún subsista, es decir, aumentar en lo posible la postrera calma sepulcral, y no dejar subsistir nada más".

La excursión a la montaña:

"NO sé —exclamé sin voz—, realmente no sé. Si no viene nadie, nadie viene. No hice mal a nadie, nadie me hizo mal, y sin embargo nadie quiere ayudarme".

"Me gustaría mucho —¿por qué no?— hacer una excursión con un grupo de absolutamente nadie".

Desdicha del soltero:

"Así será, pero también hoy y más tarde, en realidad, será uno mismo quien está allí, con un cuerpo y una cabeza reales, y también una frente, para poder golpeársela con la mano".

El comerciante:

"Entonces descubro de pronto que estoy solo".

Camino de casa:

"Mis méritos se me hacen evidentes, y me dominan, aunque yo no les ofrezco ninguna resistencia".

"Comparo mi pasado con mi futuro, pero ambos me parecen admirables, no puedo otorgar la palma a ninguno de los dos, y sólo protesto ante la injusticia de la Providencia, que me ha favorecido tanto".

"Pero cuando entro en mi habitación, me siento un poco pensativo, aunque al subir las escaleras no me he encontrado con nada que justifique ese sentimiento".

La ventana a la calle:

"A LA VENTANA A LA CALLE QUE EL que vive solo, y que sin embargo desea de vez en cuando vincularse a algo".

"Aquel que, considerando los cambios del día, del tiempo, del estado de sus negocios y demás, anhela de pronto ver un brazo al cual pudiese aferrarse, no está en condiciones de vivir mucho tiempo sin una ventana que dé a la calle".

Desdicha:

"CUANDO ya se volvía insoportable — hacia el atardecer de un día noviembre —, cansado de ir y venir por la estrecha alfombra de mi habitación, como en una pista de carreras, y de eludir la imagen de la calle iluminada, me volví hacia el fondo del cuarto, y en la profundidad del espejo encontré una nueva meta, y grité, solamente para oír mi propio grito, que no halló respuesta ni nada que disminuyera su vigor".

"Dice que su naturaleza la impulsa a hablar conmigo de ese modo. ¿Realmente? ¿Su naturaleza la impulsa? Su naturaleza es muy amable. Su naturaleza es la mía, y cuando yo por naturaleza me siento amable hacia usted, usted no puede entonces sentirse sino amable hacia mí".

"—De todos modos —exclamé— si usted me roba mi fantasma, todo ha terminado entre nosotros para siempre".




Franz Kafka

miércoles, 26 de julio de 2017

Citas: El gran pez - Daniel Wallace


"—Esto me recuerda —dijo— cuando era niño.
Miré a aquel anciano, aquel anciano con los viejos pies sumergidos en la corriente de aguas claras, en esos momentos que se contaban entre los últimos de su vida, y de pronto lo vi, sencillamente, como si fuera un muchacho, un niño, un joven, con toda la vida por delante, tal como la tenía yo.
Nunca lo había visto así. Y todas esas imágenes… el hoy y el ayer de mi padre… convergieron, y en ese instante se convirtió en una criatura extraña, fantástica, joven y vieja a la vez, moribunda y recién nacida.
Mi padre se convirtió en un mito".

"El día en que nació amaneció como cualquier otro día".

"El día en que nació las cosas cambiaron.
El Marido se convirtió en Padre, la Mujer se convirtió en Madre.
El día en que nació Edward Bloom, llovió".

"—Buenos días, Edward —dijo el maestro.
—Buenos días —dijo Edward.
Y entonces se acordó: se le habían olvidado los deberes. Volvió a casa a por ellos.
Es una historia verídica".

"Edward Bloom empleó sabiamente aquel tiempo, leyendo. Leyó casi todos los libros que había en Ashland. Un millar de libros… diez mil a decir de algunos. Historia, Arte, Filosofía. Horacio Alger. Lo que cayera en sus manos. Los leyó todos. Hasta la guía de teléfonos".

"Mi madre me aprieta la mano y fuerza una sonrisa amarga. Ni que decir tiene que no han sido tiempos fáciles para ella. A lo largo de los últimos meses ha menguado de tamaño y de ánimo, se ha distanciado de la vida aunque siga viva.
Mira las cosas sin llegar a verlas".

"Nuestra vida no es la misma desde que padre vino a casa a morir".

"Su paulatina muerte también nos ha matado un poco a nosotros. Es como si, en lugar de salir a trabajar todos los días, hubiera tenido que excavar su tumba ahí detrás, en el terreno que hay más allá de la piscina.Y no la ha excavado de golpe, sino centímetro a centímetro".

"—Mamá —digo.
—Entraré yo primero —se precipita a decir—. Y, después, si me da la impresión de que…
Si le da la impresión de que va a morirse, me hará pasar a mí".

"En la tierra de los moribundos, las frases se quedan a medias, ya se sabe cómo iban a terminar".

"Parecía vivir en un estado de permanente aspiración; llegar allí, donde quiera que fuera, en realidad daba igual; lo importante era la batalla, y la que vendría a continuación, y la guerra no terminaba nunca".

"—Las mujeres de dos cabezas no existen —dije yo.
—¿En serio? —preguntó, acorralándome con la mirada—. Habló el-señor-adolescente-para-quien-el mundo-no-guarda-secretos, muchas gracias. Reconozco mi error".

"En casa, la magia de su ausencia dio paso a la normalidad de su presencia".

"Bebía un poco. Aunque no llegaba a enfadarse, sí estaba frustrado y perdido, como si se hubiera caído en un hoyo".

"—No sé si ya te lo habré contado — dice, tomando aliento—. El caso es que había un mendigo que me abordaba todas las mañanas cuando salía de la cafetería de al lado de la oficina. Y todos los días le daba un cuarto de dólar. Día tras día. Se convirtió en algo tan establecido que ya ni se molestaba en pedírmelo… Sencillamente, le deslizaba la moneda en la mano.Luego me puse enfermo y estuve un par de semanas de baja; y, cuando volví, ¿sabes con qué me saltó?
—¿Con qué, papá?
—«Me debe tres dólares y cincuenta centavos», eso me dijo.
—Tiene gracia —digo.
—No hay mejor medicina que la risa —dice él, aunque ninguno de los dos estamos riéndonos".

"Ni siquiera sonreímos. Él me mira con creciente tristeza; son cosas que le ocurren a veces, este ir saltando de emoción en emoción como quien salta sobre las olas".

"Fíjate en cómo estás, hecho todo un hombre y yo… me lo he perdido —traga saliva, lo que para él es un verdadero esfuerzo—. No has podido contar conmigo, ¿verdad, hijo?".

"—Lo recuerdas —dice.
—Claro.
—Recordar las historias de un hombre lo vuelve inmortal, ¿lo sabías?".

"—Te diría que te he echado de menos —le dijo—, si supiera qué era lo que echaba de menos".

"—Te voy a explicar dónde radicaba el problema —dice, levantando la mano de mi rodilla y haciéndome una seña para que me acerque. Y me acerco.
Quiero oírle bien. Su próxima palabra puede ser la última.
—Quería ser un gran hombre — susurra.
—¿En serio? —pregunto, como si para mí fuera una sorpresa.
—En serio —ratifica. Las palabras le salen despacio, débiles, pero vigorosas y seguras en ideas y
sentimientos—. ¿Te lo puedes creer? Pensaba que era mi destino. Un pez gordo en un gran estanque… eso es lo que quería ser. Lo que quise desde el primer día".

"—Creo —digo al cabo, esperando que acudan a mi boca las palabras adecuadas—, que cuando se puede decir de un hombre que su hijo lo ama, entonces se le puede considerar un gran hombre.
Porque es el único poder que poseo, investir a mi padre con un manto de grandeza, algo que él buscaba en el ancho mundo, cuando, en realidad, por un giro imprevisto de los acontecimientos, ha resultado estar en casa desde el principio".

"Cuando las cortinas de la ventana se abren como por sí solas, creo por un instante que ésta debe ser la señal del tránsito de su espíritu de este mundo al que haya después. Pero no es más que el efecto del aire acondicionado".

"—¿Qué quieres decir con que para eso has venido?
—Para que me comas —dijo mi padre—. Soy el primer sacrificio.
—El primer… ¿sacrificio?
—¡A ti, oh gran Karl! A tu poder nos sometemos. Somos conscientes de que hemos de sacrificar a unos cuantos para salvar a la mayoría. Así que yo seré… ¿tu almuerzo?".

"Había asimismo en la Calle Mayor, al fondo del todo, una casa de putas, pero no era una casa de putas como las de las grandes ciudades. Sencillamente, era una casa donde vivía una puta".

"Y después había otros que simplemente habían nacido tal como eran; para ellos, el nacimiento había sido el primer y peor accidente".

"—Se acostumbra uno —dijo—. De eso es de lo que se trata, Edward. De acostumbrarse a las cosas.
—No es eso lo que yo pretendo — dijo mi padre.
—Da igual. También a eso se acostumbra uno".

"Contábamos con esto, con esta observación final. Mi madre y yo suspiramos. Hay tristeza y alivio en la manera en que nuestros cuerpos se descargan de tensión, y nos miramos el uno al otro, compartiendo una mirada de esas que son únicas en la vida".

"Estoy un tanto sorprendido de que por fin haya llegado el día, pues aunque el doctor Bennett le había dado un año de vida hace aproximadamente un año, mi padre lleva tanto tiempo muriéndose que he llegado a creer que seguiría muriéndose para siempre".

"De hecho, se ha aficionado a decir: «¿Por qué estoy vivo todavía? Me siento como si debiera haber muerto hace mucho»".

"Y henos aquí a los dos pasmados, con la sonrisa en la boca como un par de idiotas. ¿Qué se dice en momentos así, qué paces se pueden hacer en los últimos minutos de ese último día que marcará un antes y un después en tu vida, el día que cambiará todo para los dos, el que siga con vida y el que muera?".

"—Oye —dice mi padre—. Te echaré de menos.
—Y yo a ti.
—¿En serio? —pregunta.
—Claro que sí, papá. Soy yo quien…
—Se quedará aquí —completa la frase—. Echar de menos te tocará a ti, es lógico".

"Eso es lo que significa la expresión «últimas palabras»: son las llaves que abren la puerta de la otra vida. No deberían llamarse últimas palabras, sino santo y seña, porque te permiten marcharte en cuanto se pronuncian".

"Mi padre tuvo la gran alegría y la desgracia de enamorarse de la mujer más guapa del pueblo de Auburn, y posiblemente de todo el estado de Alabama, la señorita Sandra Kay Templeton".

"Edward no compuso canciones. Durante mucho tiempo no hizo nada. La miraba, eso sí. No le importaba mirarla cuando pasaba de largo; y en ese mirar había una emoción especial. Era como si Sandra llevara consigo una luz propia, porque, allá donde fuera, deslumbraba. ¿Quién podría haberlo explicado? A Edward le gustaba dejarse deslumbrar de vez en cuando".

"Para que una historia muy larga no lo sea tanto, diremos que al cabo de poco tiempo, a Edward ya no le bastó con mirarla. Sentía la necesidad de acercarse a ella, de hablarle, de tocarla".

"—Sandra es mi chica —dijo Don Price.
(...)
—No sabía que perteneciera a nadie —replicó mi padre.
—Pues ahora ya lo sabes, aldeano —dijo Don".

"—Papá —dijo ella al llegar a la casa—, te presento a Edward Bloom. Edward, Seth Templeton. Y, ahora, daos la mano.
Así lo hicieron.
El señor Templeton miró a su hija.
—¿Por qué estoy haciendo esto? — preguntó.
—¿Haciendo qué?
—Dándole la mano a este hombre.
—Porque es mi marido —fue la respuesta—. Nos hemos casado, papá".

"—Amo a su hija, señor Templeton —dijo mi padre—. Y voy a amarla y cuidarla durante el resto de mi vida".

"—Me estaba preguntando qué habría inquietado tanto al doctor Bennett — digo—. Parecía muy preocupado al salir de aquí.
Mi padre asiente con la cabeza.
—Francamente —dice en tono confidencial—, creo que han sido mis chistes.
—¿Tus chistes?
—Mis chistes sobre médicos. Creo que me he pasado un poco —y comienza a recitar su letanía de viejos chistes caducos".

"—Papá —le interrumpo un par de veces, y, cuando al fin calla, le tomo la mano, delgada y frágil—. Basta de cuentos, ¿de acuerdo? Basta de chistes estúpidos.
—¿Son estúpidos?
—Lo digo con el mayor cariño posible.
—Gracias".

"—¿Lo ves? No puedes dejar de bromear ni cuando te pones serio. Es frustrante, papá. Me mantienes a raya. Es como si… me tuvieras miedo o algo así.
—¿Tenerte miedo a ti? —dice revolviendo los ojos—. Estoy muriéndome y se supone que te tengo miedo.
—Te da miedo acercarte a mí".

"Pego un portazo al salir, y confío en que sufra un ataque al corazón que lo mate deprisa para que podamos acabar con esto de una vez. A fin de cuentas, ya he empezado a llorarlo.
—¡Oye! —le oigo exclamar a través de la puerta—. ¿Dónde has dejado el sentido del humor? O si no el sentido del humor, la compasión. ¡Vuelve aquí! —me llama—. Dame un respiro, hijo mío, ¡por favor! ¡Que estoy muriéndome!".

"El día en que nací, el mundo se convirtió en un lugar pequeño y alegre".

"Y aplicando esa lógica, llegaría un día en que yo me convertiría en un gigante y Edward en una nadería, invisible a los ojos del mundo".

"Lo imaginé aun antes de que me lo dijeran. A PESAR DE TODO, NO murió. Todavía no. En lugar de morir, se convirtió en un nadador".

"Su enfermedad era un pasaje con destino a un lugar mejor. Ahora lo sé".

"Esperaba que abriera un ojo y me hiciera un guiño, que rompiera a reír, que convirtiera ese hecho real en lo que no era, en algo auténticamente pasmoso y divertido, algo para reírse al recordarlo. Esperé con su mano entre las mías. Esperé mucho tiempo".

"—Hijo, estoy preocupado. Y lo dice con una voz tan trémula que me doy cuenta, que nadie me pregunte cómo pero me doy cuenta de que, con aparatos o sin ellos, ésta será la última vez que lo vea con vida.
Mañana habrá muerto.
—¿Por qué estás preocupado, papá? —le digo—. ¿Por el más allá?
—No, tonto —replica él—. Estoy preocupado por ti. Eres un zopenco. Sin mi ayuda, no conseguirías ni que te arrestaran".

"Y fue entonces cuando descubrí que, después de todo, mi padre no había estado muriéndose. Sencillamente, había estado cambiando, transformándose en algo nuevo y distinto para continuar con su vida de esa forma.
A lo largo de todo aquel tiempo, mi padre se había ido convirtiendo en un pez".




Daniel Wallace

sábado, 22 de julio de 2017

Citas: Divergente - Veronica Roth

"Mi padre dice que aquellos que quieren poder viven con miedo de perderlo. Es por eso que nosotros tenemos que darle el poder a aquellos que no lo desean".

"Alguien que se ve tan fuerte no debe actuar tan débil. ¿Por qué no puede aguantar su llanto como el resto de nosotros?".

"Hay poder en el control de algo que puede hacer daño, en controlar algo, y punto".

"—Un hombre valiente reconoce la fuerza de los demás —replica Cuatro.
—Un hombre valiente nunca se rinde".

"Aprieto mis dientes mientras las lágrimas vienen. Estoy harta. Estoy llena de lágrimas y debilidad. Pero no hay mucho que puedo hacer para pararlo".

"Al gime. — ¿Por qué tenía que estar en el otro equipo?
—Porque la vida no es justa, Albert. Y el mundo está conspirando en tu contra —dice Will—".

"Todos sabemos que tal vez iremos al piso de la fosa y buscar cada rostro y nunca encontrar uno que nos pertenezca".

"—Me siento valiente cuando estoy cerca de ti, sabes —dice—. Como soy yo pudiera encajar aquí, del mismo modo en que tú lo haces".

"Dejando la incomodidad a un lado, es agradable ser querida".

"Esa es la muerte; cambia de "es" a "era".

"—El miedo no te apaga; sino que te despierta".

"—Sabes, la mayoría de los chicos disfrutarían estar encerrados con una chica —ruedo mis ojos.
—¡No a la gente claustrofobia, Tris! —Ahora suena desesperado".

"—Me has estado poniendo mucha atención, ¿eh?
—Me gusta observar a las personas.
—Te sacarían a patada de Sinceridad, Cuatro, porque eres un terrible mentiroso.
(...)
—Bien. —Inclina su rostro más cerca del mío, sus ojos enfocan en mi barbilla, y mis labios, y mi nariz—. Te observo porque me gustas —dijo claramente, con valentía, y sus ojos se encontraron con los míos—".

"—¿Qué pasa contigo hoy? —dice Christina camino al desayuno. Sus ojos todavía están hinchados por el sueño y su cabello enredado formando un aro alrededor del rostro.
—Oh, ya sabes —digo—, el sol brillando, las aves cantando.
Ella alza una ceja, como si me recordara que estábamos bajo tierra en un túnel.
—Deja a la chica estar de buen humor —dice Will— puedes que nunca lo vuelvas a ver".

"— ¿Puedes ser una chica durante unos segundos?
—Siempre soy una chica —frunzo el ceño.
—Sabes lo que quiero decir. Como una ridícula, otra chica.
Enrollo mi pelo alrededor de un dedo.
—Will. —Sonríe tan ampliamente que puedo ver su fila de dientes—. Me dio un beso.
—¿Qué? —exijo—. ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Qué pasó?".

"—Nadie es perfecto —susurro—. No funciona de esa manera. Una cosa mala se aleja, y otra la reemplaza".




 Veronica Roth