sábado, 16 de diciembre de 2017

Citas: F.I.L.O.S - Giuliana Caleca

"Nunca dejen las puertas o las ventanas abiertas porque hay almas perdidas que quieren volar".

"Hija… estás durmiendo tranquila... Y yo estoy muriendo en vida".

"Me duele, y nadie se imagina cuánto. Ya no es un sentimiento, es un estado".

"La gente que se suponía que debería estar conmigo, hoy no está. Se borran, desaparecen, no contestan llamados ni mensajes de texto, no responden ante mis gritos desesperados de auxilio".

"Siento que para muchos soy invisible, que lo único que ven en mí son cortes, intentos de suicidio, o crisis. Vivo en crisis, es verdad, pero sigo viviendo igual".

"Estoy cansada. Estoy cansada de vivir cuando deseo morir".

"No Llores porque muero, alégrate porque alguna vez estuve viva".

"¿Cómo empezar de cero cuando mi vida quedó varada en menos uno?".

"Nunca lo dije, pero mi vida es una catarata de mierda continua...".

"Al no poder expresar con palabras el dolor que siento por dentro, mi cuerpo se convierte en las páginas que demuestran mis penas, probando al máximo sus límites y mi resistencia".

"Mis cicatrices revelan cada instante de desesperación, de dolor, por no poder entender la depresión que me acosa desde que tengo memoria".

"El momento de comer es un ritual privado en el que sólo somos ella yo, que me acepta tal cual soy y no me hace preguntas".

"Los demás, sin darse cuenta de lo que estás viviendo, te empiezan a  poner nombres, «egoísta» (porque sólo pienso en mí), «asesina» (porque, según ellos, voy a matar a todos», «loca» (porque es anormal hacer eso), «enferma» (porque sólo una persona así puede sentir esto)".

"No es fácil aceptar que el mundo te deja afuera, cuando te rechaza hasta tu propia conciencia".

"Hace dos años que dejé de estudiar. Sí, no terminé el colegio ni me recibí de bachiller. No me importa aprender lo que el resto sabe porque no me serviría de nada ya que no vivo en su mundo; en realidad, no vivo".

"Tardé en dar mis primeros pasos, cuando ellas, cumplido el año, ya caminaban y corrían.
Mientras iban por la vida con pie firme, yo tambaleaba y caía, como si desde tan chica supiera que seguiría así de insegura el resto del camino".

"Lo que la gente llamaba progreso, para mí era un esfuerzo, un sacrificio. Sólo quería volver el tiempo atrás y meterme de nuevo en la panza de mamá. ¿Para qué me habían obligado a nacer si, definitivamente, yo no quería hacerlo?".

"Una cosa llevaba a la otra, era antisocial por tímida, por lo tanto me angustiaba, y así  aparece la soledad, que sólo me aislaba de los demás".

"Yo creía que era graciosa, en casa todos me decían lo bonita que era. Pero los chicos son muy crueles, y a esa edad desatan su lado maldito".

"Mi vergüenza y yo, como siempre, en un rincón, sintiéndome incómoda y con ganas de desaparecer cuando los otros nenes comenzaron a llamarme «gorda»".

"Que los cumplas, Giuliana, que los cumplas... NO, no los cumplí feliz. No podía ser feliz, por más que quisiera, NO con ese cuerpo".

"Me daba cuenta de que me usaban, pero inconscientemente lo disfrutaba porque tenía cerca a alguien".

"Porque ése era mi secreto: mis papas nunca se daban cuenta de mi soledad porque fingía todo el tiempo para dejarlos contentos, no quería que se desilusionaran de mí. No quería que me dejaran de amar por no ser lo que ellos querían que fuera, una chica normal. Porque mientras las otras nenas iban a la plaza, yo iba a los psicólogos; porque mientras ellas disfrutaban de la vida, yo no deseaba estar viva y moría de dolor por dentro".

"Estaba llena de comida, pero vacía de alma".

"Creía que si moría iría directo al cielo, donde rodeada de ángeles iba a descansar en paz".

"Repito, era muy tímida, me costaba horrores expresarme con palabras, manifestar lo que sentía. Y cuando lograba coordinar dos frases, era simplemente para decir «¿Ya me puedo ir?»".

"Escribía, casi desde que aprendí las primeras letras. En tanto tiempo de terapia, entendí que siempre hay que rescatar lo positivo de las malas experiencias. El colegio era una pesadilla, pero aprendí a volcar mis sentimientos en un papel".

"¿Creen que no me daba cuenta de que estaba como un chancho? Sí, sí que me daba cuenta y no lo soportaba. Quería desaparecer, romperme La piel, salir de mi cuerpo".

"Sólo quería ser parte de su vida. Todas las noches, llorando, rogaba que regresara, que me amara aunque fuera la mitad de lo que la amaba yo. La esperé un tiempo más, con el corazón en las manos, pero jamás regresó".

"Me despertaba con culpa, más rechazo aún, angustia. Sentía que tenía algo dentro de mí, latiendo, queriendo salir. Era el deseo. Deseo de volver a intentarlo y, esta vez, de ser posible, no fracasar".

"Me hacía más de seis tajos por cada brazo. Seguí con las piernas, el cuello, y el pecho. Estaba desintegrándome de a poco. Quena sentir ese ardor para darme cuenta de que aún sentía, que aún estaba viva".

"Alguna vez estuve como vos, sentía que el mundo seguía girando, que la gente seguía con su vida y que yo moría por dentro".

"«Nena, la vida es corta ¿y encima te haces esto? No es justo para la gente que te quiere», me decían. Bien, ¿me quieren ayudar o me van a seguir hundiendo?".

"La persona que se suponía debía salvarme, me hundió en el pozo más oscuro. Y yo quebrada (por los cortes) me rompí por dentro en partes tan desiguales que parecía imposible armarme de nuevo".

"Si bien era rechazada por la mayoría de mis compañeros, el aislarme no ayudaba mucho.
Aún así, había una minoría que había logrado entrar en mi selecto círculo de amistades. Y digo selecto, no porque fuera pretenciosa, sino porque sólo dejaba que se me acercaran las pocas personas que consideraba que me aceptaban así, con todos mis defectos".

"Mi cabeza trabaja todo el día buscando una solución a sus problemas. Y es doloroso sentir la diferencia entre mi amor y su amor. El mío es auténtico, real... el de ellas dura un rato y nada más".

"¿Será que pido más de lo que me pueden dar? Siempre fui muy extremista, te amo o te odio, blanco o negro. Nunca hubo grises".

"Para mí, al que no le duele amar, no ama".

"Son mi vida y también el motivo por el cual quise morir. Porque cada alejamiento suyo es un pedazo de corazón que se marchita".

"Pero mi psicólogo tiene razón, estamos completamente solos cuando estamos a punto de quitarnos la vida... esperamos a que un milagro nos salve... pero cuando uno quiere morirse inventa cualquier excusa para hacerlo. Aun así, también invento excusas para quedarme acá sólo por los que me rodean".

"En realidad gorda inservible, pero lo de «alma» al menos quedaba poético. Debía tener un alma muy chiquita, escondida muy lejos del mundo exterior tras la muralla de grasa de mi pecho".

"Para no olvidar quién era, se me ocurrió crear un fondo de pantalla como recuerdo permanente de que, adoptara la personalidad que adoptase, yo siempre sería: fea, inútil, loca, obesa y suicida (F.I.L.O.S.), y esos «filos» (los de mi Gillette) eran los que me permitían aliviar tanta imperfección,  mejor dicho, castigarla".

"Me puse a escuchar a Marilyn Manson a todo volumen para poder cantar (más bien gritar) a la par de él, y de esa manera poder desahogarme. Aunque siempre que lo escuchaba terminaba teniendo una crisis, después de la cual volvía a despertar otra vez en el mundo de los vivos".

"Todos se preguntaban qué hicieron mal, y yo me preguntaba si eran ciegos, sordos o mudos. ¿Por qué, durante todo ese tiempo, nadie me veía sangrar, gritaba de dolor y nadie escuchaba? Buscaba respuestas y todos callaban".

"No sabía para qué intentar cambiar... intentar para luego volverá fracasar".

"Había empapelado la casa con cartelitos que decían «YO PUEDO», o «LO PUDE HACER».
Mis padres se creían que me refería a que había podido dejar de comer en exceso o a que había logrado adelgazar, cuando, en realidad, les faltaba el final de la frase «YO PUEDO (Vomitar)»".

"Podía seguir con mi vida, pero no podía olvidarme de él, ya que las marcas que él me había infligido, inconscientemente, tenían su nombre y quedarían por el resto de mi vida en mi piel".

"—Giu, que él no te trate como a una reina no significa que no lo seas. Aunque te trate como a una basura, vos no sos nada de eso, al contrario.
—¡Decís eso porque no me conoces! —gritaba yo.
—Te conozco desde tiempo atrás y, si bien no personalmente, me bastan las charlas por teléfono todos los días, las conversaciones por msn a cada hora, para saber que sos una hermosa persona. Tenes muchas cosas buenas, sólo hace falta pulirlas, pero, aun así, das luz, incluso en tus momentos de crisis".

"—Me estoy enamorando de alguien, pero vos no digas nada.
—¿De quién, de quién? Contáme —preguntaba yo, sin sospechar.
—De una colorada hermosa, que vive en Quilmes, y le gusta Evanescence.
—Ah, ¿sí?, mira vos que casualidad, pero la verdad es que no la conozco —respondía haciéndome la boluda total, aunque trataba de tomar en serio lo que me decía y no reírme en la cara, pero me costaba aceptar esa responsabilidad".

"—¿Qué pensarías si ese amigo te dijera que sueña con conocerte? —me dijo un día.
—Pensaría que está loco —respondí".

"Las relaciones vía chat son las mejores para especímenes como Sebas y yo, con diferentes conflictos relacionados al momento preciso de estar cara a cara con el otro y no poder expresar palabras, porque pensamos que nos están mirando los cortes y creyendo que somos de otro planeta".

"Noté que sus brazos no me querían soltar, entonces, sólo en ese entonces, noté cuánto cariño necesitaba. Nos despedimos de la madre y de todo Rosario. Él necesitaba cariño tan desesperadamente como yo, ¿tendríamos tanto para darnos?, ¿representaría un nuevo y profundo dolor nuestra relación?, ¿nos salvaríamos el uno al otro de nosotros mismos?".

"—Yo te necesito a vos, te elegí con tus defectos y virtudes. Quiero estar con vos y para mí sos lo mejor así que, por favor, déjame soñar y soñá conmigo —me largó de una".

"Dos depresivos crónicos compitiendo a ver quién era el más miserable, y dando razones lógicas para tener una relación aunque no sabíamos qué título ponerle, ya que si nos daba cierto placer sufrir para castigarnos a nosotros mismos y no al resto, ¿buscaríamos eso estando juntos?".

"—Te quiero mucho —le repetí, dándole un beso en la mejilla, sin saber qué otra cosa decirle ante esa declaración. Tengo pocas cosas claras en la vida, pero sabía que no lo amaba, al menos no como él necesitaba".

"De repente me dice «¿Vos te pensás que me voy a ir sin un beso? Igual, todavía me quedan unas horas para robártelo»".

"Se merecía un beso mío más que nadie en el mundo porque era una persona muy especial, que demostraba sus ganas de dar amor y recibirlo sin prejuicios ni miedos (sabía con quién se metía), en cambio yo estaba aterrada ante esa situación.
—Es hermoso, gracias —le dije.
—¿Gracias por el beso o por el oso? —me preguntó, en tono de burla".

"Cada día que pasaba sentía necesidad de verlo, porque convengamos que también soy humana y siento deseo. 
Necesitaba abrazarlo, estar a su lado para poder ayudarlo, curarle las heridas. Sus heridas...".

"Se me acercó más de lo que estaba y me puso la mano en el pecho. Sentí un escalofrío por todo el cuerpo, que terminó justo ahí donde las hormonas comienzan a revolucionarse, entonces supe lo que era estar excitada...
—Quiero ver si tu corazón late tanto como el mío".

"Como pasa en las películas, pasa en la vida real, la mala experiencia arruina todo".

"Mi corazón no latía, estallaba al percibir que al menos él, con unas cuantas menos imperfecciones que yo, me quería en serio, por lo que no me haría daño, si pasaba que tuviésemos sexo y después saliera huyendo por sentirse asqueado".

"Con una mano me acariciaba los pechos por debajo de mi remera XXL, y con la otra me agarraba fuerte del brazo como para que no pudiera escaparme. Pensé que se iba a conformar con eso, pero no... los hombres nunca se conforman con nada, no valoran nuestro esfuerzo".

"Al terminar todo ese acto inmerecido (porque él no se merecía vivir algo tan feo, ni yo merecía vivirlo con alguien tan maravilloso) me senté en la cama y le pedí perdón.
—No me pidas perdón a mí, pedítelo a vos por no haberte dejado disfrutar de esto tan lindo que nos pasó —fueron sus palabras".

"—Nada, nada fui al baño. ¿Por qué? ¿Acaso no puedo tener ganas de hacer pis?
—Sebastián, ¡decime qué mierda fuiste a hacer al baño! —le grité. 
Con la cabeza agachada y cara de culpa se arremangó el pantalón, ¡tenía toda la pierna
cortada! Toda, toda, no había espacio libre de cortes. Yo sabía que guardaba su Gillette en la media, pero no se me había ocurrido pensar que la había traído desde Rosario.
—¿Por qué hiciste esa boludez? —pregunté angustiada al ver sus heridas aún sangrantes.
—¡Por vos! Me rechazaste y no me lo banco, ¡quiero morir! —explicó sollozando".

"Me decidí a escribirle: «No sé qué será lo tan malo que te está pasando, pero lo único que puedo decirte es que seas fuerte, que todo pasa por algún motivo, que todos nacimos por algo y, quizá, la razón de tu vida sea ésa, buscarlos".

"La verdad era que no podía amar a quien me amaba para que no sufriera de mi dependencia afectiva y prefería sufrir por ese amor imposible con el que fantaseaba cada noche. Uno que me arrancara el alma sin piedad antes de irse y después de haber cometido el heroico acto de matarme".

"Me conocía bien y sabía que el mío era un intento desesperado de no perderá quien tuvo la valentía de intentar amar y demostrar su amor a un montón de carne con ojos, incapaz de sentir ni dar placer sino dolor".

"Creo que debe ser difícil para un padre que un hijo no quiera vivir, y ya no sabían qué hacer conmigo, ni yo con su desesperado intento de salvarme".

"En la tercera sesión, no soporté más su cara de nada ante mis relatos, que yo intentaba hacer más trágicos para ver si lo conmovía, y le escupí con rabia:
—Te odio, sos un insensible —lo acusaba.
—Es entendible, no me conoces —me respondió con calma ante mis ataques".

"Empezó con una chispa de amor desde esa vez en la que le pedí que fuera más humano y demostrara sus emociones ya que, de lo contrario, nos congelaríamos con tanta frialdad".

"Era la primera vez que me sentía importante para alguien que respetaba de esa manera, porque no era un simple profesional sino el hombre que sabía interpretar mi mundo, él entendía quién era la Giuliana escondida entre grasa, cortes, crisis y temblores. Era mi héroe, sin capa ni espada pero con los brazos más cálidos que me tocaron".

"Sabía cómo decirme «te entiendo», logrando, con éxito, que le creyera. Luego fue un abrazo, un «te necesito», un «te quiero» (y aclaremos que mucho)".

"Todas las mañanas me despertaba un mensaje de texto en mi celular «¡Buenos días, princesa*.» o «¡Buenos días, bebé\»,se hicieron entre nosotros una rutina de la que ya no podía prescindir. Eran como el oxígeno que necesitaba para seguir viviendo un día más".

"Eduardo, enviado el 08/02/07
Hay muchas cosas para hacer juntos. Yo estoy con vos. Sé que no es fácil, pero tampoco imposible. TE AMO, y ésa es la mejor terapia y medicamento".

"Eduardo, enviado el 23/02/07
El amor... el amor... qué cosa importante es el amor! TE AMO".

"—Bebé, ¿vos estás enamorada de mí? —me largó una vez.
—¡No, ni ahí! —le contesté poniéndome más colorada que mi pelo—. Sólo te quiero como un buen amigo —pero mi actitud para con él decía siempre lo contrario.
Era mucho más que amor, era una enfermedad. Quería poseerlo, quería ser su mundo, su vida. Porque él ya era la mía. Él era todo pero, sin embargo, aun estando a su lado seguía sintiéndome sola, vacía. Yo quería más...".

"Sólo me queda sangrar, llorar y luego morir de dolor. Porque con cada lágrima que ellos derraman se destruye aún más mi corazón. Si no fuera por la ilusión de verlos felices, ya me hubiera ido de acá hace tanto tiempo...".

"Por más que traten de darme la mano, no me puedo levantar porque las fuerzas han desaparecido de mi cuerpo castigado y mi espíritu no tiene motivos para seguir en pie. Y cada vez que intento reír, algo me tira abajo la alegría. Como si mi destino fuera sufrir... No se dejen llevar por una sonrisa, porque detrás de ella se esconde el dolor y la muerte".

"Sé que les cagué la vida al nacer, sé que no quieren saber nada más de mí, por eso hago esto, por eso me desintegro de a poco hasta pasar a ser NADA...".

"A veces me lastimaba creyendo que por esas heridas mi espíritu podría abandonar mi cuerpo, pero, sin duda, esas heridas eran poco anchas para que mi alma, también obesa (gorda de alma como dije antes), pudiese salir".

"Me duele vivir así, luchando contra mí misma, contra mis ganas de querer cambiar pero, a la vez, encaprichada por querer que me acepten tal cual soy".

"Ésta es la triste historia de una chica que deseaba ser normal pero vivía presa de un cuerpo deforme e insostenible que la obligaba a vivir para comer y comer para morir...".

"No quería que la destrozaran más de lo que ya estaba. No justificaba lo que había hecho, pero la entendía. Estaba al límite de su propio sufrimiento, jugando con la vida".

"Se me había terminado el mundo, la vida, en ese segundo en que ella había atentado contra la suya".

"Me corté las yemas de los dedos con un cuchillo, la sangre no dejaba de correr por mis manos y parecía que esos tajos me cortaban en pedazos el alma".

"¿Volviste a caer? Me preguntan, ingenuamente, y les respondo «es que nunca me había levantado".

"Busco un beso, un abrazo, un te quiero. Tampoco lo encuentro. Busco una mirada, una mano, un oído, pero sigo sin suerte. Siento que muero, pero aún respiro".

"Me escondo de Él y del mundo a su vez. No quiero volver a intentar, sólo quiero no despertar. Es un deseo difícil de explicar".

"Gente que estaba pero no estaba, ya que tenían sus propios mundos".

"Al despertar me sentía más liviana, porque durante la noche había dejado abandonadas las pocas esperanzas, quedándome sólo con la tristeza, que todo lo invadía y me llenaba de un dolor que no tenía fin, y aunque intentaba inventar un final feliz, mi cabeza sólo repetía «no quiero vivir otro día más»".

"No quiero sentir este vacío, no quiero ver cómo me voy matando a medida que pasa el tiempo, me estoy jodiendo mi propia vida. No quiero sentir más esta culpa. No quiero llorar más todas las noches".

"Me cuesta esconder lo que siento, me cuesta aparentar que estoy bien cuando, por dentro, quiero morir".

"Sentía que era inútil gritarle a la cara mi dolor porque él pensaba que estaba actuando y, en parte, tenía razón ya que cuando estaba a su lado podía reíraunque por dentro mi corazón llorara y mi alma se desgarrara".

"Estás cegada, estás convencida de que haces todo bien, que tu rol en la vida es, solamente, estar cuando te necesito. Nunca vas a entender que un alma muriendo, como la mía, necesita de mucho cariño".

"Y me quedo luchando sola, como siempre, con miedo de volver a golpearme, porque estoy tan destrozada que el mínimo golpecito me hunde, me desintegra, me mata".

"Nuestro amor puede ser capaz de mantenerme viva un segundo más. Sé que no soy original, que pido lo mismo que los demás, pero no todo el mundo tiene tan poco tiempo de vida como lo tengo yo. No es que tenga una enfermedad terminal. 
Es que decido morir".

"¿Cómo explicar que tu estado te supera a tal punto que empezás a odiar al mundo y a cada persona que vive en él?".

"Era tan intenso el dolor que sentía por dentro que me quemaba el cuerpo, deseaba abrir el alma y salir para afuera".

"Por momentos te extraño hasta el infinito, y por momentos no quiero saber nada más  de vos. De a ratos me pongo casi a llorar de tristeza al verte tan lejos de mí y, por otros ratos, no quiero tenerte cerca ni un segundo más".

"Nunca me había sentido igual. Estaba tan vacía, tan destrozada por dentro. Al verme sola, comencé a desesperarme".

"No me rendía, seguía escribiéndole a Sabrina: «Estas cuchilladas representan el dolor de tu partida, volvé, me estoy muriendo». Ella decide contestarme: «Deja de escribirme en el fotolog y deja de mandarme mensajes de texto, por favor. Si decidí terminar con nosotras es porque me di cuenta de que esto no era sano, me asustaron tus palabras»".

"Sabía que la había perdido para siempre y eso me destrozaba el alma. Estaba a punto de quitarme la vida".

"Estaba esperando caer, estoy sangrando cada día más. Somos sólo mi dolor y yo".

"Por dentro las heridas no dejaban de sangrar y yo iba muriéndome lentamente".

"Le prometía un mundo de fantasías donde jamás me volvería a lastimar, ni quemar, ni cortar, ni tomar pastillas. Aunque al día siguiente volvía a perder la batalla, y lo repetía".

"No podía contarles la verdad. En primer lugar, porque no podía decirles que me había enamorado de un hombre mucho más grande que yo, e inclusive que mis papas, ya que conocía la respuesta: me dirían que no era amor, sino que había sustituido la figura de mi papá con la de él. Ya conocía esa historia, y no quería que siguieran repitiéndome algo que era absurdo. Yo AMABA a Eduardo, quería ser suya, que me hiciese sentir mujer, darle todo el amor que sabía (o al menos me había hecho creer) que necesitaba. ¿Me van a decir que también quería transarme a mi viejo y como no podía lo había reemplazado por mi psiquiatra? ¡POR FAVOR! Estoy enferma pero no tanto...".

"Ellos sólo me apoyaron en todo momento y trataron de sostenerme para que no siguiera cayendo".

"Eduardo dice:
Bueno, a ver. ¿Qué estamos haciendo acá hablando si sos parte de mi pasado?".

"¿Qué logré? Que Sabrina se enojara más conmigo, que me gritara que me odiaba, que no tenía corazón. Quizá tenía razón, pero, si era así, si no tenía corazón, ¿qué era lo que tanto dolía y sangraba?".

"Mi psicólogo pidió hablar con mis papas. Les iba a contar mi situación, que no era muy buena, ya que había recurrido de nuevo a los cortes. Había dejado de luchar, había perdido las fuerzas. Me cortaba y mientras perdía sangre, me ardía la piel por el acero y los ojos por el llanto".

"Siempre había creído que la muerte me alejaba del dolor, pero en ese momento entendí que la muerte, SU muerte, me ahogaba en sufrimiento".

"«Empiezo de nuevo a derrumbarme», le escribía queriendo llorar y gritar al mismo tiempo".

"Tanto que cuando lo llamé el día de su cumpleaños para desearle felicidades, me cortó el teléfono... y las ganas de vivir".

"Tenía miedo de pasar a significar NADA, a ser NADIE".

"Pero no se crean que todo es tan fácil como suena. Es un camino largo y penoso, lleno de escaleras que se suben de a uno o dos escalones por día. Y lo difícil es quedarse ahí sin mirar para atrás, sin tentarte en volver a bajarlos".

"Si bien estaba encaminada, por momentos sentía que me perdía. Que me obligaba a tragar la angustia y me guardaba todo para no caer y no lastimarlos. Porque sabía que si hablaba, pudría todas las mentes de mi familia, las contaminaba con el dolor que llevaba por dentro".

"Con la ayuda de mi psicólogo, que me dio las fuerzas y puso la idea en mi cabeza, comencé a pensar que quizá la salida a mis problemas era poner en palabras mi sufrimiento para que 
por fin dejara mi cuerpo maltratado por el y por mi Gillette. Hacer «catarsis» con la  escritura, como el lo llamo".

"La depresión es una enfermedad y se que no soy Harry Potter para decir Espectrum Patronum» y que desaparezca".

"Sé que puedo sentir, amar, vivir, que todo eso duele, pero que el dolor es parte del crecimiento, y estoy dispuesta a pagar el precio. Ya no quiero estar cerca de la muerte, quiero recuperarme, salir de esta oscuridad".

"Esta tatuado en mi piel el dolor que cargue durante tantos años. Estoy decidida a desprenderme de ese mal que me saco las ganas de vivir".

"Recuerdo mi imagen, sentada, esperando que llovieran las posibles soluciones a mis problemas. Qué tonta fui! Ninguna solución cae del cielo, tengo que salir a buscarla yo. No es fácil, lo sé, pero tampoco es imposible".

"Mi voz vuelve a hablar, no callare mas. Aun tengo miedo, miedo de fracasaren este intento de estar mejor. Pero debo seguir, si no lucho nadie va a hacerlo por mí. La angustia, gracias a la terapia, se va durmiendo dentro de mí".

"Recordé a Diego, cuando me decía que si tenía la mente ocupada dejaría de lado mis ideas suicidas.
No es tan así, no todo es tan mágico, ya que la autoflagelación era mi segunda piel. Pero lucho contra mis instintos, y eso es un comienzo".

"Deje de ser la enferma, la adicta, la obsesiva. Estoy creando a una nueva Giuliana, llena de amor real, voluntad, valor. Pero, la puta, como cuesta!".

"Hoy puedo decir que si hay salida. Hoy lloro, hoy no, hoy tiemblo, hoy suspiro. Hoy SOY, deje de ser aquello que me causaba tanto daño".

"Hoy cierro las páginas de este libro con lágrimas en los ojos, pero esta vez lloro de alegría. Se cierra una etapa y comienza otra. Ya no me duele el alma... Seguiré luchando por mí, por todos los que me rodean".




Giuliana Caleca

martes, 12 de diciembre de 2017

Citas: Mis whatsapp con Mamá - Alban Orsini

"—Como pones los acentos?
—Aprietas con el dedo la letra en las que quieres poner el acento, seleccionas la que quieres y sueltas.
ééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééé
—Y sueltas.
—ééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééééé".

"—¿Has recibido la foto que te acabo de enviar?
—No.
—Y ahora?
—No.
—Y ahora?
—Tampoco...
—Y ahora?
—¡Mamá!".

"—Buen fin de semana cariño!
—Aclárame una cosa, no iras a hacer esto todas las semanas, no?
—Pues claro. Es lo que hacen las familias normales. Se desean buen fin de semana.
—No, las familias normales se pelean y no se hablan durante al menos 10 años".

"—Buen fin de semana cariño!
—Acabas de decírmelo por teléfono hace dos minutos, a qué viene ahora este mensaje?
—Las palabras se las lleva el viento, los textos quedan
—Es un mensaje entripado? Quieres que grabemos esto en tu lápida? Mamá?".

"—La aplicación "Bolsa" sirve para algo?
—Depende si tienes acciones o si tienes intención de comprarlas.
—Crees que debería comprar acciones?
—No dejes que ese teléfono dicte tu vida, Mamá!".

"—Tengo que darte una mala noticia
—Cuál?
—Grisillo ha muerto
—Oh no! Qué ha pasado?
—INOCENTADA!!! La abuela ha muerto
—QUÉ?!".

"—Te quiero Mamá
—Son las 3 de la madrugada cariño...
—Te quiero igualmente, mi dulce Mamá
—Has bebido?
—Sí, pero soy un Jedi!".

"—Qué demonios es esta foto?
—Son los testículos de un toro.
Menudo par que tiene el bicho, verdad?
—TÚ NO ESTÁS NADA BIEN, MAMÁ!
—Vaya, una ya no puede ni reírse...".

"—Hay algo más bonito que la felicidad de una madre?
—Una Playstation?".

"—Cucú
—Cucú
—Qué?
—Acabas de decirme cucú y te respondo
—No te hedicho cucú
—Claro que sí...
—Sé lo que hago
—Alzheimer!
—CÓMO DICES???".

"—Buen fin de semana cariño!
—Me has hecho la transferencia?
—Sí, estoy bien, gracias por tu interés".

"—No hay nada más tierno que una madre
—Grisillo es más tierno que una madre
—No hay NADA más tierno que una madre".

"—Qué haces?
—Una cosa
—Qué cosa?
—Ese tipo de cosas que no pueden decirse
—Ni si quiera a una madre?
—A una madre menos que a nadie
—DEJA INMEDIATAMENTE DE HACER ESA COSA QUE NO LE PUEDES DECIR TU MADRE!!!".

"—Ya no tienes edad para meter un nuevo hombre en tu vida. Te lo digo por decir eh?
—En ese caso mejor no digas nada...".

"—Todas mis amigas tienen por lo menos un hijo gay, por qué no puedo tenerlo yo?
—No empieces otra vez con eso!
—Me pregunto qué he hecho mal al educarte para que no me hayas salido gay como los otros chicos?".

"—Hola!!!
—Oh!!! Cómo has hecho para cambiar el color de fondo de la mensajería???
—No sabes hacerlo?
—Pues no!
—Ahora ya es oficial, el alumno ha superado al maestro!!!".

"—Seguro que eres gay...
—Oh no, no puede ser cierto...
—Cuando veo a tu novia actual, me digo que tienes que ser gay a la fuerza. O eso o tienes muy mal gusto. Y eso sí que no podría soportarlo, tener un hijo con tan mal gusto".

"—Estoy sin blanca, puedes adelantarme algo? Mamá?
«Este teléfono se autodestruirá en 5 segundos.»
—Pero qué demonios es esto? 
Mamá, tu teléfono me está hablando. Quiero hablar con mi madre!!!".

"—Buen fin de semana cariño!
—Estoy justo a tu lado, Mamá...
—Ahí está la gracia!!!".

"—Buen fin de semana bichito!
—Bichito?
—Qué pasa? Solo quería cambiar un poco...
—BICHITO???
—La rutina nos mata cariño!!!".

"—Has enterrado a Grisillo en el jardín? Debajo del árbol que le gustaba?
—Sí sí
—Con las pelotitas que le gustaban?
—Sí
—Y le has cantado la canción que le gustaba?
—Bueno, tampoco hay que pasarse, no?".

"—Siempre he querido que salieras adelante
—De qué sirve salir adelante si es para quedarse parado?
—Para hacerse un hueco tal vez. O para encontrar tu lugar
—Quiero salir adelante Mamá...
—Aunque te estrelles con una pared?".

"—Por qué siempre que hace un día bonito estamos encerrados?
De pequeña era en un aula del colegio y ahora en esta habitación de hospital
—Sin duda es el karma...
—Pues que le den al karma
—MAMÁ!".

"—Mamá?
—Qué hay, cariño?
—Nada
—Ah no! Eso no me basta, jovencito! Si quieres decirme algo bonito, dímelo por una vez!

—Te quiero".




Alban Orsini

viernes, 8 de diciembre de 2017

Citas: No hay cielo sobre Berlín - Helga Schneider

"Cuando se abrió la puerta, vi a una mujer que se parecía a mí de un modo asombroso. La abracé llorando, vencida por una felicidad incrédula y dispuesta a comprender, a perdonar, a sepultar el pasado bajo una losa".

"Pero lo que me dijo a continuación fue incluso más grave que el hecho de renegar de su papel de madre. «Fui condenada por el Tribunal de  Núremberg a seis años de cárcel por crímenes de guerra, pero eso ya no tiene importancia. Con el nazismo yo era alguien; después, nunca he sido nada»".

"Si en 1941 ella había decidido que no quería a su hija, ¡ahora era yo la que no quería a esa madre!".

"Borró todas las huellas de mi madre como si la casa hubiese estado infectada de peste".

"Una mañana, Ursula me asestó otro duro golpe. Nos encontramos por la calle a unas amigas suyas que trabajaban en el hospital militar y ella presentó con toda tranquilidad a Peter como a su hijo y a mí como a la hijastra. Eso terminó de convencerme de que ella sólo había aceptado a mi hermano; yo era simplemente un apéndice y, además, desagradecida. El mensaje era claro, lo había entendido hacía tiempo. No me querían. Me sentía sola, me habría gustado morirme".

"Era consciente de mi aislamiento; de golpe, una profunda sensación de soledad me invadió con tal violencia que me dejó pasmada, sin aliento. Oleadas de ansiedad me recorrían la espalda como escalofríos".

"Empecé a llorar con sollozos fuertes y dolorosos. Lloré mucho, y cuanto más me sacudía el llanto, más me dominaba una ira rebelde: ¿por qué ni siquiera Dios me quería?".

"Me lié a patadas con el tronco de un árbol, pero en realidad estaba pateando a Dios. ¡A ese Dios que no estaba!".

"De pronto se levantó el viento y sacudió las ramas de los árboles, que liberaron un torbellino de hojas muertas. Las hojas caían como borrachas, revoloteando como grandes mariposas perdidas que intentan unirse a sus compañeras en el lecho de muerte".

"A veces, actuar de forma responsable puede obrar milagros".

"—¿Tu madre? —pregunté distraídamente.
—Tu abuela. Conseguimos enterrarla en el cementerio de Lichtenberg.
¿Abuela? Ah, ya, quería decir la abuela política; entonces me rebelé y exclamé:
—¡Mi abuela está en Polonia!
Hilde se detuvo y dijo con voz ácida:
—Te guste o no, mi madre era tu abuela".

"—No te vuelvas, por favor...
Pero yo me giré al instante, y entonces la vi. Era la mujer que había gritado «¡corred al refugio!».
Yacía un poco más allá en un charco de sangre, sin cabeza. Vomité. Vomité el alma. Vomité todo el horror que sentía por el mundo".

"—¿Quiere parar de una vez? —rugió con maldad un hombre anciano mientras lanzaba a la mujer una furiosa mirada de reproche. Pero la vieja respondió con tranquilidad:
—A usted también le vendría bien hablar con el Señor, Herr Hammer.
El otro contestó con desprecio:
—¡Un Dios que permite esta guerra no merece una oración! —Y escupió en el suelo".

"Cuando suenan las sirenas, bajamos corriendo al sótano; cuando pasa la alarma, regresamos a las casas. Es un continuo subir y bajar escaleras, y al desasosiego se suman el constante terror y el agotamiento que produce el hambre".

"El mundo ya no tiene nada que ofrecerme porque me lo ha quitado todo: la infancia, a mi madre, a mi padre, a la abuela, a mi hermano. ¿Qué me queda? El hambre, la sed, el miedo, el frío, la soledad".

"En el frío comedor, me acerco al cuadro que pintó mi padre y lo observo con desesperación. Me gustaría clavar las uñas en la tela y desgarrar su superficie. Me gustaría desgarrarla hasta que se me gastasen las uñas para ver si debajo encuentro algo de mi padre, un reflejo, un atisbo. Me gustaría arrancar ese cuadro de la pared y escarbar en los colores, separar los rojos de los verdes para descubrir un gesto de mi padre, el eco de su respiración, del latido de su corazón".

"—¡Tengo hambre! —declara Peter con sus puñitos en las caderas.
—Todavía no es de noche —le recuerda la madrastra—. Si te doy ahora tu ración de pan, ¿qué te quedará para la cena?
—¡Pero yo tengo hambre ahora!
—¡Un auténtico alemán sabe controlarse, Peter!".

"Quiero un cielo azul que no esté atravesado por los pájaros negros. Quiero respirar un aire que no huela a cadáveres y noches que no exploten sobre mi cabeza. ¡Quiero un Dios que detenga la guerra!".

"Da igual adónde dirija la mirada, siempre me topo con ruinas y montañas de escombros sin fin".

"El SS grita satisfecho: «¡Todo en orden! Heil Hitler!», y salta fuera del vehículo.
—¡Malditos! —estalla Herr Klug.
—¡Por favor, sujete la lengua! —lo reprende Marianne.
—¡Sujete unos cojones! —masculla el conductor, y arranca de nuevo".

"Un día nos comunican que el Führer vendrá a saludarnos y Peter se ilumina de alegría. ¡Igual que si le hubiesen prometido que vería a Papá Noel en persona!".

"Seguí mirando, incrédula, atónita. Como si me despertase de un sueño, la realidad me atrapó con brutalidad: ¡la guerra seguía, no había cambiado nada! ¿Por qué me había hecho ilusiones?".

"Opa me dice:
—Échate en la cama, pequeña, y olvídalo todo si puedes. —Y me ayuda a subir a la cama que está sobre la de Peter. Intento concentrarme en la pared para no pensar en los cazas que ahí fuera esparcen la muerte".

"Pero en ese momento suena la alarma, y dos minutos después empieza un rabioso martilleo de fuego. Un arroyo de cal corre a lo largo de la tubería, las paredes tiemblan. ¿Tendré tiempo de crecer? ¿Tendrá Opa tiempo de envejecer?".

"Un día se me ocurrió mirarme en un espejo, y lo que allí se reflejaba me aterrorizó. Vi una cara descarnada con las mejillas hundidas, la piel de un gris amarillento y unas oscuras ojeras. ¡Qué horror! El pelo estaba pegado al cráneo en mechones sucios y tenía una sombra tan patética en los ojos que experimenté un sentimiento de odio por mí misma".

"Me pregunté con asombro por qué construían los hombres las ciudades si luego permitían que fuesen incendiadas".

"Nos encontrábamos todos allí cuando sonó la alarma. Por entonces estábamos casi siempre bajo el fuego de las bombas, por lo que oír las sirenas nos parecía casi más normal que no oírlas. Cada uno fue a su lugar preferido; ¡si teníamos que morir, al menos que muriésemos en el lugar que más nos gustaba!".

"Aquella mañana yo estaba muy alterada: ¡no entendía y no quería entender! ¡No quería seguir viviendo de ese modo, estaba harta! ¡No quería saber nada más de aquella absurda existencia que llevábamos!".

"Si la sed era un infierno porque excavaba túneles en el deseo ardiente y hacía que soñáramos con grifos y fuentes rebosantes de agua, el hambre no era para menos".

"Un día, recibimos la noticia de que mi padre había resultado herido y se encontraba en un hospital militar cerca de Frankfurt. Lloré de alegría porque, al menos, sabía que estaba vivo".

"Una semana después de la desventura de las raíces, Frau Fichtner exclamó justo cuando sonaba la alarma:
—Dios mío, ya estoy cansada de toda esta historia. ¿Por qué no puedo morir?
Cerró los ojos, se dejó caer a un lado y expiró. En un primer momento, pensamos que estaba dormida, pero luego vimos que el cuerpo había adquirido sobre el colchón una postura demasiado rígida y extraña. Cuando alguien se acercó advirtió de inmediato que tenía el corazón parado.
—Una bonita muerte —comentó Herr Hammer—, yo firmaría por eso".

"Los hombres podían destruir Berlín y quizá el mundo entero, pero el sol alumbraría todos los horrores y al final daría un nuevo calor a la vida".

"Lo odiaba todo. Odiaba el mundo, a mí, mi suciedad, mi miseria, el sótano al que tendría que volver en un minuto y la guerra que me obligaba a vegetar. Todos, sin distinción, me habían traicionado: mi madre, mi padre, la madrastra, Alemania, el mundo. La vida. ¡Dios!
Ofuscada por el odio, eché a correr hacia la puerta. Opa me miró sin comprender y gritó:
—¡Pensaba darte cinco minutos más, tesoro!
Pero yo contesté con maldad, hostilidad, rebeldía, resentimiento:
—¡No los quiero! ¡No quiero tus cinco minutos! ¡No quiero nada más, sólo quiero morir! —Y regresé temblando a mi prisión".

"—¿Dónde está el otro trozo de pierna?
Le ordenaron que guardase silencio.
—Chist... ¿Qué dices? ¡El doctor podría oírte y molestarse!
—¿Dónde está el otro trozo de pierna? —repitió Peter alzando la voz. Entonces el médico se despertó y respondió:
—Me la ha arrancado una granada, muchacho. ¿Quieres prometerme una cosa?
—Sí... —susurró Peter, al que había pillado por sorpresa.
—Prométeme que de mayor no permitirás que haya otra guerra —dijo el viejo.
—¿Por qué? —preguntó Peter mientras se pellizcaba las mejillas.
—Porque la guerra no es digna de los hombres.
—¿Por qué?
—Porque en la guerra la gente se ve obligada a comportarse de forma antinatural".

"Bromas cansadas en el oscuro sótano, angustiosas hipótesis sobre la llegada de los rusos, negras previsiones sobre un futuro incierto, mientras el viejo de siempre seguía orinándose encima y usábamos un cubo en lugar de un váter, sin ninguna posibilidad de conseguir papel higiénico. Habíamos hecho de todo para remediar aquella ridícula carencia. Habíamos reducido a pedacitos sábanas y paños de cocina. Al final recurrimos a los libros, de los que elegíamos los de papel más suave. Pasaban así bajo nuestras nalgas páginas preciosas de Nietzsche o de Shakespeare. Al principio, alguien sacó chistes sobre el tema, pero pronto lo hicieron callar.
—Cuando la cultura se va a la mierda —dijo Herr Mannheim, que había sido periodista—, un pueblo está en las últimas".

"Rechacé a mi madre, aunque fue a costa de un doloroso y desgarrador conflicto interior. La perdí por segunda vez. Aquel vacío aún me pesa, no he podido librarme de él. Es el vacío más pesado que un ser humano puede soportar; un vacío que es como un enemigo astuto que siempre está listo para hacer que caigas, para debilitarte, para hacerte frágil y convertirte en presa fácil de consuelos ficticios. Me ha costado mucha lucha y mucho dolor".

"Entonces un ruso del grupo se adelantó y le apuntó entre los ojos con el fusil.
—¡Tú dar urri o tú kaputt!
Pero el viejo no se echó atrás, continuó lloriqueando con una obstinación ridícula e irracional.
—¡El reloj no, por favor! ¡Por favor!
—Suelta el reloj, idiota —bisbiseó Herr Hammer.
—¡No, no quiero!
—¡Que lo sueltes, maldita sea!
El viejo se ahogaba en un ronco gimoteo. Entonces el ruso le dijo con desprecio:
—¿Tú llorar por urri? ¡Tú idiot! ¡Llorar más por tu ciudad! —Y le arrancó de forma brutal el reloj de la muñeca. El viejo empezó a sollozar espasmódicamente".

"Herr Mannheim dijo al viejo que no había querido soltar el reloj:
—Es usted más terco que una mula. ¿Cómo se le ocurre ponerse a discutir con un ruso?
—Mi reloj... —El otro retomó sus lamentaciones—. Era el único recuerdo de mi esposa...
—¿Es que no sabe que ese ruso podía haberlo matado?
—¿Por un reloj? —protestó el viejo.
—¡Creo que usted no se entera de nada! —concluyó Herr Mannheim".

"Estuve mirando la mancha con malestar creciente hasta que la madrastra me dijo:
—¡No mires eso! —Yo le pregunté por qué—. ¡No mires y punto! —fue su respuesta, la imperiosa respuesta de siempre; pero aquella vez no la acepté.
—Dime por qué —insistí con rebeldía.
Ella me lanzó una mirada de fastidio, suspiró y respondió deprisa:
—¡Porque podría quedarse impreso en tu mente, por eso!
—¡No quiero olvidar! —contesté por instinto, aunque no tenía claro el motivo. Ella hizo un gesto de rabia, se recogió con la mano un mechón de pelo sucio y afirmó con voz seca y categórica:
—¡Es mejor olvidar!".

"Un día, aquel viejo, que era un avispado cuentacuentos dotado de un humor macabro, me hizo reír. Dijo: «¡El hedor de los muertos de Berlín se podría soportar si no estuviese el de los vivos!» ¡Pero él tampoco olía a lavanda!".

"Hasta Peter y Egon pasaban el tiempo durmiendo; parecían dos ramitas tronchadas con la savia seca. Cuando veía a mi hermano en aquel estado me preguntaba con un escalofrío: ¿cómo puede un niño de cinco años estar ya cansado de la vida?".

"—¿Qué tiene, Frau Bittner, se siente mal?
Ella sacudió la cabeza, atrapó al vuelo una horquilla que se le caía junto a un mechón de pelo, la fijó en su lugar con expresión pensativa y dijo medio atontada:
—Ha acabado la guerra.
La frase tuvo el efecto de una mecha.
—¡¿Qué?! —gritó Herr Hammer, y saltó del camastro—".

"La madrastra me abrazó y murmuró con emoción:
—Ahora todo volverá a ser como antes, ya lo verás.
Pero yo no entendía si hablaba de ella misma, de mí o del destino de Alemania".

"Las enfermedades infecciosas se extendían, y los piojos, las chinches y las ratas eran los soberanos absolutos. Nadie había vuelto a la escuela, nadie trabajaba. De los sótanos, los refugios y las bocas del tren subterráneo salían pobres espectros sucios y cubiertos con harapos, destrozados en cuerpo y alma. Eran alemanes, representantes de la raza superior, según Adolf Hitler, de la raza dominante. Pero, en realidad, sólo eran sombras".

"—¡Helga! —llamó Opa—. ¿Nos vamos?
Para nosotros, el infierno había acabado. Nuevos horizontes, nueva vida. ¡Había acabado la guerra!
Adiós, sótano".

"Frente a la puerta de la vivienda de Hilde, Opa dejó la maleta y preguntó:
—¿Qué hacías allí abajo? ¿Habías olvidado algo?
—Sólo miraba —contesté—, miraba para no olvidar nada.
Él me acarició el pelo y susurró:
—Eres una niña especial. —Y metió la llave en la cerradura".

"A veces tenía miedo de que la guerra no hubiese acabado de verdad y de que nos sorprendiera en casa y de noche un ataque aéreo imprevisto. Aún tenía miedo de morir".

"—Opa, ¿quiénes son los malos, los rusos o los alemanes? —Yo seguía atormentándolo, pero él continuó respondiendo en tono afable.
—En todos los pueblos y razas hay hombres buenos y hombres malos; quizá el pueblo alemán tenga una tendencia que en el ruso parece menos acentuada: el fanatismo.
—¿Qué es el fanatismo?
—El fanatismo es cuando se hacen las cosas con un empeño tan exagerado que te vuelves ciego y sordo y acrítico".

"—¿Por qué no ha venido nunca Stefan?
La madrastra suspiró.
—Porque estaba en la guerra, ¡y tienes que llamarlo Vati!
—Me da vergüenza.
—¡Pero si es tu padre!
—Me da vergüenza.
La madrastra se levantó del sillón.
—Ya me tienes harta, jovencito. Voy a prepararme.
—¡Yo también voy a la estación!
—¡No! —gritó la madrastra, y añadió—: ¡Es mi marido, tesoro!
—¡Mío también! ¡Mío también!
—¡Por Dios, es tu padre, Peterlein!".

"—¿Quieres un caramelo?
Peter se acercó a ella y tomó algo de su mano, pero antes de que pudiese llevárselo a la boca lo frenó Opa:
—¡Alto! ¡Déjame ver lo que es!
—¡No!
—¡Que me dejes verlo! —Era una pastilla para el dolor de garganta—. No es un caramelo. ¡Tírala!
—¡No!
—¡Está buena! —gritó la niña—, tenemos muchas en casa, mi padre era médico.
—¡Tírala, Peter! —Pero mi hermanito, que no tenía intención de obedecer, se metió la pastilla en la boca y se la tragó sin masticar. La pastilla se le fue por mal sitio y empezó a toser y a ponerse morado hasta que Opa le dio una palmada en la espalda; nos dio un susto de muerte. Cuando pasó el peligro de que se ahogase, Opa dijo—: ¡A casa! El paseo ha terminado.
—¿Ya? —gruñó Peter, que tenía una cara muy larga y lloraba porque había escupido la pastilla.
El tiempo no quería pasar".

"—Entonces, ¿qué harás?
—Volveremos a Austria y buscaré un empleo.
—¡A Austria! —exclamé con sorpresa.
—Nosotros somos austriacos —me recordó—. Yo no quiero seguir en este país, en esta ciudad.
Aquí ya no me queda nada".


"Echo un último vistazo por la ventanilla: detrás no tengo nada; delante, sólo lo desconocido".




Helga Schneider

lunes, 4 de diciembre de 2017

Citas: La cueva embrujada - Christopher Pike

"—La ciencia nunca ha podido desmostar que descendamos de los monos. Te olvidas del eslabón perdido.
—¿Qué pasa con él? —preguntó Watch.
—Sigue perdido —le informó Adam, y bebió un sorbo de su batido de leche y vainilla".

"—No estoy colado por nadie —aseguró Adam visiblemente enojado.
Sally se burló de él.
—Venga ya, Adam. Te pones tan nervioso cuando estás junto a Cindy que hasta tartamudeas".

"—¿Por qué te apetece tanto encontrarte con un tío mitad mono, mitad hombre? —preguntó Sally.
Cindy se encogió de hombros.
—Si realmente hubiera criaturas así en esta cueva, sería el descubrimiento de mi vida.
—Si realmente hubiera criaturas así en esta cueva —apostilló Sally—, tu vida sería muy corta".

"—Quizás deberíamos visitar la cueva en otro momento —sugirió Adam—. Cuando dispongamos de más tiempo.
—O cuando tengamos intención de suicidarnos —añadió Sally".

"—¿Están seguros de haber oído algo? ¿Y si sólo lo imaginamos?
—En este pueblo no necesitas la imaginación —afirmó Sally—. La realidad ya es por sí misma una pesadilla".

"—¿Sabes qué se ha de hacer para que la entrada de la cueva vuelva a abrirse?
—Pues claro. Tienes que esperar. Al final vuelve a abrirse.
—¿Y cuánto tiempo tarda?
Bum se rascó la cabeza.
—Años.
—Pero mis amigos ya habrán muerto para entonces.
—Ése es el problema".

"—Nunca sabes a quién vas a conocer cuando te despiertas por la mañana —sentenció Adam".





Christopher Pike