domingo, 5 de abril de 2020

Citas: Sauce ciego, mujer dormida - Haruki Murakami


Sauce ciego, mujer dormida:

"Era consciente de que debería ser un poco más amable con él, hablarle de esto y de lo otro. Intentar disipar el nerviosismo que sentía antes de llegar al hospital. Pero habían transcurrido cinco años desde que nos vimos por última vez. 
Durante esos cinco años, mi primo había pasado de los nueve a los catorce años, y yo, de los veinte a los veinticinco. Y ese lapso de tiempo había levantado entre nosotros una barrera opaca imposible de atravesar".

"Conforme el autobús fue subiendo la cuesta de la montaña, las hileras de edificios se hicieron más escasas. El tupido ramaje de los árboles arrojaba una densa sombra sobre la calzada. Empezaron a aparecer casas de estilo extranjero, de paredes pintadas y vallas bajas. El aire era fresco. Cada vez que el autobús tomaba una curva, el mar aparecía bajo nuestros ojos para desaparecer a continuación. Mi primo y yo fuimos siguiendo con la mirada el paisaje hasta llegar al hospital".

"Mis recuerdos se detenían en este punto. Intenté recordar qué sucedió continuación. Me tomé una Coca-Cola, contemplé los laureles, le vi el pecho y, ¿qué ocurrió después? Me removí sobre la silla de plástico y, con la mejilla apoyada en el cuenco de la mano, hurgué en los estratos más profundos de mi memoria. 
Como si intentara extraer un tapón clavando la punta del cuchillo en el   corcho".

"Regreso a mis recuerdos. Pienso en el pequeño bolígrafo dorado que la novia de mi amigo llevaba en el bolsillo del pecho.
… Sí. Con ese bolígrafo ella garabateó algo en una servilleta de papel. Hizo un dibujo. Pero el papel de la servilleta era demasiado blando y la punta del bolígrafo no se deslizaba bien por su superficie. Con todo, la novia de mi amigo dibujó una colina.
En la cima había una casita. Dentro de la casita había una mujer durmiendo.
Alrededor de la casa crecían los sauces ciegos. Y eran éstos los que le provocaban el sueño.
—¿Y qué diablos son los sauces ciegos? —preguntó mi amigo.
—Pues esos árboles de ahí.
—Jamás he oído hablar de ellos.
—Es que me los he inventado yo —sonrió ella—. Los sauces ciegos tienen un polen muy fuerte, y cuando unas pequeñas moscas portadoras de ese polen penetran en el oído de una mujer, ésta se queda dormida".

"Mi primo me agarró del brazo con fuerza.
—¿Estás bien? —preguntó.
Volví en mí, me puse de pie. Esta vez pude levantarme sin dificultad. 
Pude volver a sentir en la piel aquella preciosa brisa de mayo. Luego permanecí durante unos segundos en un extraño lugar envuelto en tinieblas. En un lugar donde no existía lo visible y sí existía lo invisible. Unos instantes después, el autobús 28 real se detenía ante nuestros ojos y abría sus puertas reales. Y nosotros pasábamos a su interior y nos dirigíamos a otra parte.
Apoyé una mano en el hombro de mi primo.
—Estoy bien —le dije".

La tragedia de la mina de carbón
de Nueva York:

"—Siento andar pidiéndotelo siempre —le dije—. Tendría que comprarme uno, pero nunca encuentro el momento. Al comprarte un traje de luto, no sé, parece que se te vaya a morir alguien.
—No te preocupes. Total, yo no lo necesito. Incluso es posible que el traje prefiera que lo lleve alguien a estar colgado de la percha como un inútil —dijo.
Él mismo, desde que lo había adquirido, tres años atrás, no se lo había puesto nunca.
—Mírame a mí. Desde que lo tengo, no se me ha muerto nadie —comentó.
—Sí, estas cosas pasan —dije yo.
—¡Y tanto que sí! —exclamó".

"Para mí, en cambio, aquél había sido un año de funerales. A mi alrededor, mis amigos y los que habían sido mis amigos se habían ido muriendo uno tras otro. Un cuadro parecido a un campo de maíz azotado por la sequía del verano. 
Yo tenía veintiocho años. Mis amigos también contaban, más o menos, con la misma edad. Veintisiete, veintiocho, veintinueve años… Una edad poco adecuada para morir. Los poetas mueren a los veintiún años, los revolucionarios y las estrellas del rock, a los veinticuatro. Una vez superada esa edad parece que, de momento, estés a salvo".

"La muerte a una edad tan temprana como los veintiocho años es tan triste como la lluvia de invierno".

"Exceptuando al amigo que se suicidó, todos tuvieron una muerte repentina, ninguno fue consciente de que se acercaba su hora. Como si hubieran estado subiendo una escalera que conocían de memoria y, de repente, les hubiera fallado un peldaño y se hubiesen precipitado al vacío".

"Tomó el traje envuelto en plástico y lo guardó cuidadosamente dentro de la cómoda con ademán de estar devolviendo un osezno que acaba de hibernar a su osera.
—Espero que el traje no huela a entierro —dije.
—Qué más da. Está para eso. Lo que importa no es el traje, sino lo que hay dentro.
—Sí, claro —repuse".

"—Últimamente te veo un poco triste —dijo.
—¿Ah, sí? Es posible —dije.
—Seguro que por la noche le das demasiadas vueltas a las cosas —dijo—. 
Yo, de noche, dejo de pensar.
—¿Y cómo lo logras?
—Cuando parece que voy a deprimirme, empiezo a hacer la limpieza sin pensar en nada. Aunque sean, por ejemplo, las dos o las tres de la madrugada, lavo todos los platos sin dejarme uno, limpio el horno, paso un paño por el suelo de la casa, blanqueo los trapos, ordeno los cajones, plancho todas las camisas del armario —me contaba removiendo el hielo del vaso con la punta de un dedo—. Y, una vez que estoy agotado, me tomo una copa, sólo una, y me duermo. Muy sencillo. 
Por la mañana, cuando, al levantarme, me pongo los calcetines, ya lo he olvidado todo. Ni siquiera recuerdo en qué estaba pensando".

"—¿Sabes? Tengo una botella de champán —dijo él con expresión seria—. La traje de Francia de mi último viaje de negocios. No entiendo gran cosa de champán, pero éste tiene que valer mucho la pena. ¿Nos lo bebemos? Después de tantos entierros, te lo mereces.
—¿No lo tenías reservado para tomártelo con alguna chica en Nochebuena? —le pregunté.
Él trajo la botella de champán fría, dos copas limpias, lo depositó todo en silencio sobre la mesa. Esbozó una sonrisa terriblemente irónica.
—El champán no sirve para nada. Lo único que cuenta es el momento de descorchar la botella.
—¡Ah, ya! —dije admirado".

"—¿Sabes? Eres idéntico a alguien que conozco —dijo ella—. La fisonomía de la cara, la figura, tenéis un aire idéntico, la misma manera de hablar. 
Es increíble lo mucho que os parecéis. Te he estado observando desde que has llegado.
—Si tan iguales somos, me gustaría conocerlo —dije. Eso es cuanto se me ocurrió decir.
—¿De veras?
—Pues, sí. Me gustaría saber qué se siente al conocer a alguien que es idéntico a ti.
Su sonrisa se acentuó por un instante y luego volvió a suavizarse.
—Ya no es posible —replicó ella—. Murió hace cinco años. A la misma edad que debes de tener tú ahora.
—¿Ah, sí? —dije.
—Lo maté yo".

"—¿Te gusta la música? —me preguntó ella.
—Si se trata de buena música en un mundo bueno, sí.
—En un mundo bueno no hay buena música —dijo ella como si me revelara un gran secreto—. En un mundo bueno, el aire no vibra.
—¡Ah, claro! —exclamé. No había otra respuesta posible".

Avión… o cómo hablaba él a solas
como si recitara un poema:

"—El corazón de las personas es como un pozo muy profundo. Nadie sabe lo que hay en el fondo. Sólo podemos imaginárnoslo mirando la forma de las cosas que, de vez en cuando, suben a la superficie".

"—Hablas a solas como si estuvieras recitando un poema".

El espejo:

"En las horas que me quedaban libres escuchaba discos en la sala de música, leía en la biblioteca o jugaba al baloncesto en el gimnasio. Allí solo, por la noche, se estaba muy bien. ¿Que si tenía miedo? No, no. ¡Qué va! A los dieciocho o diecinueve años se desconoce el miedo".

"Así que no vi ningún fantasma. Lo único que yo vi fue… a mí mismo. 
Pero aún no he podido olvidar el terror que experimenté aquella noche. Y siempre pienso lo siguiente: «El hombre únicamente se teme a sí mismo». ¿Qué opináis vosotros?".

Un día perfecto para los canguros:

"—Es que, ¿sabes?, a mí me da la impresión de que si me pierdo esta oportunidad, ya no podré volver a ver jamás una cría de canguro.
—No, quizá no.
—Porque, ¿has visto tú alguna vez una cría de canguro?
—No, nunca.
—¿Y crees que volverás a ver otra en el futuro?
—Pues, ¡quién sabe! Ni idea.
—¿Ves? Por eso estoy preocupada".

Los gatos antropófagos:

"—¿Por qué no volvemos a casa y hacemos el amor? —propuso ella.
—Todavía es por la mañana —dije yo.
—¿Les pasa algo a las mañanas?
—Nada en especial —dije".

La luciérnaga:

"—Oye, si quieres…, si no te va mal…, si no fuese una molestia…, podríamos vernos otra vez. Ya sé que no tengo ningún derecho a proponértelo, pero… —me dijo en el momento de separarnos.
—¿Derecho? —me extrañé—. ¿A qué te refieres con «derecho»?
Ella enrojeció. Tal vez se hubiera dado cuenta de mi asombro.
—No sé explicarlo —comentó en tono de disculpa".

"«La muerte no existe en contraposición a la vida sino como parte de ella»".

"Los ojos de Naoko habían ganado en transparencia. Una transparencia que no iba a ninguna parte. A veces, sin razón aparente, clavaba sus ojos en los míos. Cada vez que ocurría, a mí me embargaba la tristeza".

En cualquier lugar
donde parezca que esto pueda hallarse:

"—Oye, ¿tienes perro?
—No. Pero sí tengo peces tropicales.
—¡Ah! —dijo la niña. Aunque no parecían entusiasmarle los peces tropicales.
—¿Te gustan los perros? —le pregunté a la niña.
Sin responder a mi pregunta, ella me hizo otra.
—¿Tienes niños?
—No, no tengo niños —le respondí.
La niña me clavó una mirada suspicaz.
—Mi madre dice que no hable con hombres que no tienen niños. Porque, según ella, entre éstos hay muchos marranos.
—No siempre es así. Pero es verdad que debes andarte con cuidado con los hombres que no conoces. Tal como te previene tu madre.
—Pero yo no creo que tú seas un marrano —dijo la niña.
—Yo diría que no.
—Y tú no me enseñarás de repente el pito, ¿verdad?
—No.
—Y tú no coleccionas bragas de niñas pequeñas, ¿verdad?
—No".






Haruki Murakami

miércoles, 1 de abril de 2020

Citas: Cartas - Jane Austen


"Steventon, sábado 9 de enero

En primer lugar espero que vivas veintitrés años más. Ayer fue el cumpleaños del señor Tom Lefroy, así que tenéis casi la misma edad".

"Me regañas tan duramente en la larga y agradable carta que acabo de recibir, que casi tengo miedo de decirte cómo nos comportamos mi amigo irlandés y yo. Imagina las cosas más libertinas y escandalosas en la manera de bailar y de sentarnos uno junto al otro".

"Me muero de impaciencia por ir, pues confío en recibir una propuesta de mi amigo durante el transcurso de la velada. Lo rechazaré, sin embargo, a menos que prometa deshacerse de su abrigo blanco".

"Viernes. 

Finalmente ha llegado el día en el que coquetearé por última vez con Tom Lefroy y, cuando recibas esta carta, todo habrá terminado. Me brotan las lágrimas mientras escribo ante tan melancólico pensamiento".

"Pasamos por Bifrons y pude contemplar, con melancólico placer, la residencia de aquel a quien durante algún tiempo adoré tiernamente".

"(...)y no te costará creerme cuando te diga que no habló en absoluto de su sobrino, y muy poco de su amigo. No mencionó ni una sola vez el nombre del primero ante mí, y yo fui demasiado orgullosa para hacer preguntas; pero cuando mi padre le preguntó —luego— dónde estaba, me enteré de que había regresado a Londres de camino a Irlanda, donde obtuvo su titulación y piensa establecerse como abogado. Me enseñó una carta que había recibido de su amigo hace algunas semanas —como respuesta a la carta escrita por ella, para recomendar a un sobrino de la señora Russell, a su atención en Cambridge— y, hacia el final, había una frase en este sentido: «Siento mucho la enfermedad de la señora Austen. Me causaría un placer especial tener la oportunidad de profundizar mi relación con esta familia, con la esperanza de crear un interés similar hacia mí. Pero, de momento, no puedo permitirme ninguna expectativa sobre ello». Es bastante racional, hay menos amor y más sentido común en él del que había mostrado anteriormente, y estoy muy satisfecha. Todo seguirá adelante extremadamente bien, y desaparecerá de una manera muy razonable. No parece probable que venga a Hampshire esta Navidad y, por consiguiente, es muy posible que nuestra indiferencia pronto sea mutua, a menos que su interés —que pareciese provenir de no saber nada de mí en un principio— se vea fortalecido no viéndome nunca más".

"No me extraña tu deseo de volver a leer First Impressions, rara vez lo has hecho y de eso hace ya mucho tiempo".

"Cassandra Austen, de Bath a Kintbury
Jueves 21 - viernes 22 de muyo de 1801
Paragon, jueves 21 de mayo

Mi querida Cassandra,

Tener que escribir frases largas sobre temas desagradables es muy odioso, de modo que me desharé tan pronto como me sea posible del que domina ahora mis pensamientos".

"Un placer viene detrás de otro rápidamente".

"¡Eres tan rara!… ¡y, al mismo tiempo, tan perfectamente natural, tan original y, sin embargo, tan similar al resto!".

"Dulce Fanny, no tengas esa idea de ti misma. No propagues en el recinto de tu imaginación una calumnia tan maligna sobre tu intelecto. No hables mal de tu buen juicio solo para satisfacción de tus fantasías. El tuyo es un sentido común que merece un tratamiento más honorable. No estás enamorada de él. Jamás has estado realmente enamorada de él.


Afectuosamente tuya,
J. Austen".

"En resumen, si llego a vieja, desearé haber muerto ahora, bendecida por la ternura de una familia como la mía, antes que sobrevivir a cada uno de ellos o a su afecto".

"Desde el martes por la tarde, cuando el mal reapareció, se produjo un visible cambio, dormía más y con más sosiego; de hecho, durante las últimas cuarenta y ocho horas estuvo más tiempo dormida que despierta. Su aspecto cambió, se estaba apagando, pero no percibí la más mínima disminución de sus fuerzas y, aunque en aquel momento ya no albergaba esperanza alguna de recuperación, no sospechaba que se estaba acercando tan rápidamente mi pérdida".

"He perdido un tesoro, una hermana como ella, una amiga que jamás podrá ser igualada. Era la luz de mi vida, volvía preciosa hasta la más insignificante alegría, aliviaba cualquier pena, jamás le he ocultado ni uno solo de mis pensamientos, y me siento como si hubiera perdido una parte de mí misma".

"Sintió que se moría aproximadamente media hora antes de serenarse y de perder aparentemente la consciencia. En aquella media hora luchó su última batalla, ¡mi pobre alma! Decía que no podía expresar su sufrimiento, aunque no se lamentaba de un dolor específico. Cuando le pregunté si deseaba alguna cosa, su respuesta fue que no deseaba nada más que la muerte".







Jane Austen

sábado, 28 de marzo de 2020

Citas: Piscinas vacías - Laura Ferrero


Estaciones de tren:

"Cuando la conociste, aún no sabías que no eras feliz. Muchas historias comienzan así".

"Mientras lo piensas, la pantalla de tu móvil se ilumina. Es tu hija mayor.
Tiene doce años. A veces se te pasa por la cabeza que si te preguntaran quién es la mujer de tu vida responderías que es ella. Al menos, es la única por la que has sabido mantener el mismo amor desde el principio".

"Un día fuiste a correr y pensaste en ella. Desde entonces no has dejado de hacerlo. De repente, todas las canciones que escuchas cuando corres te hacen pensar en ella y, en ocasiones, te asalta una duda: ¿te enamoraste de ella porque necesitabas que alguien te recordara lo mejor de ti?".

"El hombre de al lado dibuja en un cuaderno. Su hija pequeña le pide que le dibuje el fondo del mar. Él se esfuerza: corales, peces, un pulpo de largos tentáculos.
—Pero, papá, ¡falta un tiburón! ¡Yo quiero un tiburón!
Y él lo intenta otra vez y dibuja un tiburón con una aleta deforme y una mandíbula exorbitante.
Las niñas ríen.
La mujer también. De repente la miran a ella como si formara parte de aquella familia.
—¿Tienes hijos?
—No. No tengo.
Fuera, a través de la ventana del avión, no se ve nada. Solo oscuridad".

"Allí estás. Has aparcado el coche en una estrecha calle del centro. 
Escuchas cómo la lluvia golpea las ventanas del vehículo. La esperas desde hace unos minutos. Te viene a la cabeza de nuevo el asunto de los budistas y la conciencia. Mientras estás ahí, atento por si aparece, has salido de tus tres estados habituales. Sonríes. No sabes cuántos estados budistas ocupa la alegría, la felicidad. Lo que sabes es que en tu vida ella empieza a abarcarlos todos".

"Lo que más te gusta de ella no es que sea guapa. Hay muchas chicas que lo son. Te gusta cómo te mira, cómo se ríe de ti, cómo tú se lo permites.
Os decís hola y la abrazas. Te gusta tenerla así, tan cerca".

"La observas hablar con la dependienta, y te suena el teléfono. Es tu hija.
Sales de la tienda, pero sigues observándola a través del cristal. Te ves a ti mismo hablando con tu otra vida, con esa vida a la que ella no pertenece".

Sofia:

"Quiero contarte una historia de amor, la tuya. Aunque sabrás, supongo, que no todas las historias de amor acaban bien".

"Llevo tiempo pensando en cómo contarte esto. Por dónde empezar. Los comienzos son importantes: condicionan el resto de la historia".

"Tomé buenas decisiones, muy mala también. Incluso hay algunas que aún no he tomado. Entendí que la mayoría de nosotros acabaríamos convirtiéndonos en equilibristas que habitan las lindes de lo escarpado. El abismo estaba siempre ahí. No me malentiendas, no es una metáfora. Los años te hacen entender que hace falta muy poco para echarlo todo a perder".

"No te creas, Sofía, que esto de acertar en la vida es fácil.
Pero sobre todo me quedé con una cosa: cada vez hay más piedras en esa mochila que todos llevamos. Peso: esa es la palabra".

"Uno crece con unos ideales en la cabeza. Yo quería a un padre que quisiera mucho a mi hijo. Él, una familia que no estuviera llena de silencios, de distancia.
Es cierto, todos buscamos lo que no pudimos tener".

"Solo sé que un mes después de mis veintiocho, tu padre me acompañó a una clínica que tenía las paredes muy blancas. Me desnudé y me pusieron una de esas batas de papel. Yo cerré los ojos. Piensa en algo bonito, me dijeron.
Pero no podía pensar en nada bonito. Unas horas después me desmayé en una cafetería a la que había entrado para tomarme un zumo de naranja. 
Tenía el estómago vacío y estaba aún bajo los efectos de la anestesia. Me levanté tambaleándome y conseguí llegar hasta el baño. Me caí. Tu padre me cogió y nos quedamos los dos en el baño, abrazados en el suelo. Él me sujetaba pero tú ya no estabas ahí.
No sé si la juventud se pierde en un día. Yo sé que la perdí entonces, en el suelo de ese baño".

"¿Sabes?, los hijos que no nacen también cuentan. Los padres que nunca llegan a serlo, lo son para siempre. De alguna manera extraña. De esas maneras que nunca salen en el diccionario".

"La vida es así, Sofía. Miras atrás y tardas tiempo en entender el dolor. Porque el dolor cambia pero no desaparece. Adquiere nuevas formas, ocupa distintos lugares".

"Hace poco me dijeron que cuando pensara en ti encendiera una vela. 
Pero no lo he hecho. Por eso te enciendo un relato. Para ti, Sofía, porque comprendí las cosas cuando ya era demasiado tarde. Y también para tu padre.
Este es un relato para los dos.
Pero perdona, porque estas cosas ya las sabrás. En realidad, Sofía, yo solo quería contarte una historia de amor".

Pan de molde:

"Él tuvo un lío hace poco pero nunca se lo dijo. Ella leyó un mensaje en su teléfono. La pantalla se iluminó y un «I miss you» con corazoncito incluido la inundó durante unos segundos. Ella no le preguntó nada y dejó que él dijera, que él hiciera. Pero no hizo, no dijo. Simplemente dejó que las cosas pasaran.
En silencio, viendo lentamente cómo se precipitaban los días en un saco roto.
Esperó a que ella hablara, a que ella dijera. Siempre fue constante en todo, incluso en la torpeza".

La casa más vacía del mundo:

"La vida no rendía tributos a la muerte. Las cosas continuaban existiendo, indiferentes y encantadoras en su eterno mutismo".

Piscinas vacías:

"Me invitaban a los cumpleaños porque las madres se apiadaban de mí y de mi pobre padre, aunque no me extrañaría que cualquiera de ellas se hubiera querido ir a la cama con él, como compensación, también, para que no estuviera triste. Qué extraña manía tenemos los seres humanos de querer reparar cosas ajenas".

"Yo tenía seis años cuando desapareció. Él, tres. Recuerdo que en mi séptimo cumpleaños le pregunté a mi padre si él habría cumplido ya cuatro.
Me contestó que en el cielo no se cumplían años.
Los muertos no tienen edad".

El Serengueti:

"Hace años te hubiera escrito una carta, como aquella vez que te mandé una con las fotos que nos hicimos en Bruselas, pero ahora me he acostumbrado tanto a este cacharro que no sabría ni cómo empezar a escribirte a mano. Te pondría, quizás, «Hola». Y luego un «¿Cómo te va?». Original, ¿eh?
En realidad, no sé qué quiero decirte".

"Así que el otro día, aunque llegara a casa cansado, aunque no pudiera dejar de pensar en ti, me senté frente al ordenador y me puse a escribir unas cuantas líneas que tenían mucho que ver contigo y conmigo".

"De niño pensaba que al llegar a los treinta, a los cuarenta, sería alguien importante, alguien que salvara vidas. No sé, un policía, un piloto de guerra o un escritor que supiera boxear, como Hemingway. La vida no me ha convertido en nada de eso. Decir «la vida» es cobarde. He sido yo".

"Te dicen que te pasas la vida buscando lo que tienes —o tenías— delante de las narices. Estabas ahí, tan cerca. Sin embargo, nunca te vi como te veo ahora, como alguien real".

"Esta es mi vida. No sé si lo cobarde sería irse o quedarse".

"Me da la sensación de que te he buscado mucho tiempo en los nombres equivocados de las cosas".

Después de la lluvia:

"Me enamoré de una mirada que no era para mí, que era para las cosas quietas, como la belleza de los colores de un cuadro".

"Ahora pienso que desde que no estás llueve muy a menudo. Y las cicatrices me vuelven a recordar que donde ahora hay piel un día hubo herida, puntos, vendas y sangre. Me vuelven a recordar que dolía".

Migas:

"¿Lo quieres? ¿Te quiere? ¿Cómo lo sabes? ¿Hay grietas cuando te acercas?".

Los nombres de los acantilados:

"—¿Ves como no tenías que tener miedo? —le dijo.
—No tenía miedo —mintió ella.
Entonces lo volvió a mirar y lo confundió con alguien al que creyó haber conocido tiempo atrás. Sintió un escalofrío. Lo miró a los ojos y vio en ellos un mar que había dejado de reflejar los acantilados para reflejarse solo a sí mismo".

Lo que sostiene el mundo:

"Cuando iba a cerrar los ojos, lo vi; el clavo que durante todos esos años había estado ahí, en el mismo sitio.
No se había movido en todo aquel tiempo, con sus días, sus minutos y sus segundos. Mientras yo rezaba, mientras las dudas anegaban mi cabeza, ese clavo había estado ahí, inmutable.
Lo que está fijo es lo que nos ha de sobrevivir. Con el amor, creo, no ocurre lo mismo".

Derrumbe:

"Salieron a la calle y él encendió un cigarrillo. El semáforo se puso en rojo y ambos se detuvieron en silencio. Tampoco habría servido de nada decir algo, y ninguno de los dos lo hizo. Miraban los coches.
Él quiso decírselo.
«Estoy-enamorado-de-ti. Estoy-enamorado-de-ti.»
Sin embargo, no encontró la manera. Entonces cruzaron el paso de cebra se despidieron en el semáforo con un abrazo frío. De vuelta al trabajo ella se preguntó algunas cosas importantes. Pero solo podía pensar en sus manos".

El rastro de los caracoles:

"No recuerdo muchas cosas de mi infancia, pero sí la lluvia. Salir corriendo por la puerta de atrás y quedarme quieta. Levantar la cabeza hacia el cielo, abrir la boca e intentar tragar gotas de agua. Quería formar parte de la lluvia.
Estas son algunas de las cosas que recuerdo.
Pero uno no escoge su propia memoria. Solo es verdadera la primera imagen del recuerdo, a partir de entonces cada vez que volvemos atrás es para deformar esa primera instantánea".

"En la vida solo hacemos dos cosas: acumular, y después tirar. 
Construimos la vida alrededor de cosas que desechamos cuando han cumplido su 
 función".

"Tengo algunas fotos de mamá de cuando era joven. No sé si llegaré a la misma edad que tenía ella cuando murió. Es extraño ser mayor que tu madre muerta.
Mi madre me dejó con mis abuelos cuando yo era una niña. Murió con treinta y cinco años. Padecía la misma enfermedad que yo. La vi muerta, en la caja.
Aquí y ahora, desde la cama donde escribo, viendo el final de las cosas, empiezo a entender que la vida era solamente intentar trazar un camino, dejar una marca. Por muy pequeña e insignificante que fuera. Como el rastro de los caracoles".

Cuídate:

"No sé si recordarás aquel poema escrito en un idioma que no conocíamos.
Llevaba el nombre de un mes. No sé de qué mes se trataba. Me dirás que tampoco es que los nombres importen demasiado, y eso es bien cierto".

"Las palabras «todo aquello» son una buena manera de no decir más que eso: todo aquello. Pero nunca encontré el tiempo".

"Ella me enseñó a no guardar trastos inútiles, pero no me dijo qué había que hacer con las decisiones torcidas del corazón. Con los sentimientos equivocados. Me contó de niño que escoger un camino significaba dejar de tomar todos los demás. Yo la creí".

"Cuando tenía una vida hecha de decisiones y de responsabilidad, cuando había construido un discurso con el que sustentar mi existencia y la de aquellos que me rodeaban, sin quererlo, me convertí en un arquitecto mediocre".

"Durante un tiempo viví una versión cinematográfica de la vida: una buena carrera, un prestigio que tal vez llegara demasiado pronto, una mujer bonita e inteligente, un hijo maravilloso. Tics verdes en las casillas de la vida perfecta.
Lo tenía, me decía a mí mismo: lo tenía. Me felicitaban. Me aplaudían en las conferencias. Palmadas en la espalda.
Yo también me aplaudí durante mucho tiempo".

"Un día, después de clase, salí a dar un paseo con una mujer que no era la mía. Tuve frío aunque no sé si hacía frío. La besé. Como se besa lo ajeno, como si entrara de puntillas en una habitación a oscuras".

"Me gustaría volver atrás para ser niño y poder sentarme con ella en aquel viejo sofá de terciopelo verde. Le volvería a preguntar por las cosas que no sirven. Le preguntaría por la niña de la foto.
«No, abuela, no he tirado la fotografía, la he guardado en un cajón, bajo un montón de papeles inútiles.»
«¿Sirven de algo los hijos a los que no conocemos?»
Nunca miro la fotografía. Me basta con saber que está ahí, que existe, aunque sea a miles de kilómetros de distancia, esa niña que no sabrá nada de todo esto. Pensé en escribirle. Nunca lo haré, ahora lo sé".

"«Cada uno de nosotros guarda algo desconocido de las vidas ajenas.»"

La siberia del amor:

"Cuando él se sentó, ella ya sabía que ocurría algo.
Llevaba tiempo pensando en preguntarle qué estaba pasando, pero evitar la obviedad había sido lo más fácil.
Ahora, sin embargo, ella observaba detenidamente su manera incómoda de hablar acerca de tonterías. Su mirada triste, la manía de actuar como si no ocurriera nada y estuvieran compartiendo una noche cualquiera.
—Quería hablar contigo —le dijo él.
—Estamos hablando.
—Creo que me he enamorado —dijo él".

"—No puedo continuar como si esto no fuera conmigo, contigo, con nosotros dos —dijo él.
—No hables de nosotros dos cuando te estás follando a Elena.
—No hables así, no digas eso.
—Te molesta que diga follar, prefieres que diga hacer el amor, ¿es eso?
Perdona entonces. Hablemos en términos de amor, puedes empezar tú".

"El pasado. Era el pasado, que llamaba a la puerta.
Le volvería a decir «te quiero» a la otra. Ahora ella sería la otra.
«Me da miedo tu pasado», le había dicho muchas veces ella".

El origen de las certezas:

"Cuando la conocí empecé a poner nombre a mis días. Era menuda, sonriente. No la vi muchas veces".

El muro:

"La vi recitando poesía en un bar de Barcelona y su voz, sus gestos, la manera de entornar los ojos: todo eso era real, lo más real que me ha ocurrido en mucho tiempo".

"En mi mundo ideal, las personas serían como las cerraduras, siempre responderían a la misma llave. Pero las cerraduras pueden cambiar cuando uno menos se lo espera. Y ahí está el muro. Lo veo. Me estrello".

La tostadora:

"Hay muchos tipos de ruidos. Está el ruido de la calle. El de los pájaros al amanecer. El de las cosas que de repente llegan y el de aquellas que se marchan".

"Los peores ruidos son los que no se oyen, los que hacen que las cosas desaparezcan sin que sepamos muy bien por qué".

Agudo como el mundo:

"La noche del día en que la conoció no pudo dormir. A ella le pasó lo mismo, pero no se lo dijo a nadie. A veces, no decir las cosas es otra manera de constatarlas.
También somos lo que callamos".

"Nunca fue amiga de los espacios que dejaban las palabras, de los huecos que no sabía cómo rellenar. Tenía esa manía desde pequeña, ya en las ilustraciones de los cuadernos de vacaciones era incapaz de dejar un espacio sin colorear. Le horrorizaba el blanco, el vacío".

Polen:

"—¿Le puedo hacer una pregunta? —dijo él.
—Sí, claro.
—¿Llama mucha gente a este teléfono?
—Muchos, sí.
—¿Por qué lo hacen? ¿Son viejos que de repente se caen en la bañera o se levantan sin poder mover un brazo?
—Bueno, no exactamente, no hace falta ser viejo. Llama todo tipo de gente.
—¿Qué es lo que quieren?
—Hablar, supongo.
—¿Hablar?
—Quizás se sientan solos.
—Menuda tontería —terminó él. Lo dijo casi indignado".

Puentes:

"Mi padre había muerto hacía dos semanas y lo habíamos enterrado con un traje gris marengo, y en el bolsillo del pantalón, el reloj de cadena del abuelo. Como si le fueran a servir de algo el traje, el reloj o el bolsillo.
Llevaba tiempo conectado a una máquina. Muerte cerebral. Coma.
Un día desconectamos la máquina porque se había acabado la esperanza.
Como si la esperanza fuera algo cuantitativo. Acumulativo incluso".

"—¿Tú crees que la gente se vuelve cruel de repente? —dije.
—¿Por qué dices «gente» si me lo estás preguntando a mí?".







Laura Ferrero 

martes, 24 de marzo de 2020

Citas: Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes 2 - Elena Favilli y Francesca Cavallo


Aisholpan Nurgaiv, Cazadora de águila (2003):

"Las águilas reales son criaturas enormes y feroces, con afiladas garras y picos curvos que pueden ser extremadamente peligrosos, pero para Aisholpan simplemente eran hermosas. Deseaba entrenar a su propia águila, así que un día le dijo a su padre:
—Papá, sé que las niñas nunca han hecho esto, pero si me enseñas, seré buena en ello.
Su padre, que era un gran cazador con águila, lo pensó y le dijo:
—Eres fuerte. No tienes miedo. Puedes hacerlo".

Beatrice Vio, Esgrimista (1997):

"—Para ser especial —dice Bebe—, necesitas convertir tus debilidades en aquello de lo que más te enorgulleces".

Billie Jean King, Tenista (1943):

"Si vas a cometer un error, haz que sea increíble, y no tengas miedo de golpear la pelota".

Chimamanda Ngozi Adichie, Escritora (1977):

"—Algunas personas dicen que las mujeres deben subordinarse a los hombres porque así es nuestra cultura —dijo—. Pero ¡la cultura está en constante cambio! La cultura no hace a la gente. ¡La gente hace la cultura!".

Corrie Ten Boom, Relojera (1892-1983):

"Después de todo, la vida no se mide por cuánto dura, sino por cuánto se ayuda".

Georgia O’keeffe, Pintora (1887-1986):

"—Cuando tomas una flor y la miras realmente —explicaba—, es tu mundo en ese momento".

Gloria Steinem, Activista (1934):

"—A veces la verdad puede hacerte enojar —reconoce—, pero siempre terminará por liberarte".

Hedy Lamarr, Actriz e Inventora (1914-2000):

"Iintenta todo, únete a todo, conoce a todos. Ese es el secreto de la vida".

Isadora Duncan, Bailarina (1877-1927):

"Una vez fuiste salvaje. No dejes que te domen".

Madonna, Cantante, Compositora y Empresaria (1958):

"Madonna trabajó como cantante en clubes y como mesera en cafés. Trabajó duro. Probaba, fracasaba y lo volvía a intentar, varias veces.
En aquellos tiempos, era muy raro que las artistas fueran dueñas de su propio destino: por lo general dejaban que los hombres (sus mánager, productores y agentes) tomaran la mayoría de las decisiones. Pero Madonna no.
—Soy mi propio experimento —dijo—. Soy mi propia obra de arte".

"—He sido popular e impopular, exitosa y fracasada, amada y odiada, y sé lo poco que significa todo eso. Por eso me siento libre de tomar cualquier riesgo —explicó".

Qiu Jin, Revolucionaria (1875-1907):

"No me digan que las mujeres no tienen madera de héroes".





Elena Favilli y Francesca Cavallo

viernes, 20 de marzo de 2020

Citas: Cambiamos el mundo - Greta Thunberg


"La primera vez que oí hablar de algo llamado «cambio climático» o «calentamiento global» tendría unos ocho años. Era algo que, por lo visto, habíamos provocado los seres humanos con nuestro estilo de vida. Me dijeron que apagara las luces para ahorrar energía y que reciclara el papel para ahorrar recursos. Recuerdo que pensé que era muy extraño que los seres humanos, siendo solo una especie animal más, fuésemos capaces de cambiar el clima de la Tierra. Porque si fuera así y realmente estuviera sucediendo eso, no se hablaría de otra cosa. Al encender el televisor todo giraría en torno a ello: titulares, emisoras de radio, periódicos. No leeríamos ni oiríamos hablar de otro tema. Como si hubiera una guerra mundial.
Pero nunca se hablaba de esto. Si quemar combustibles fósiles era tan malo que amenazaba nuestra misma existencia, ¿por qué seguíamos como antes? ¿Por qué no había restricciones? ¿Por qué no los prohibían? Para mí no tenía sentido. Era demasiado increíble. 
Y entonces, a los once años, enfermé. Caí en una depresión. Dejé de hablar. También dejé de comer. En dos meses perdí unos diez kilos. Al poco tiempo me diagnosticaron síndrome de Asperger, Trastorno Obsesivo Compulsivo y mutismo selectivo. Esto último significa, básicamente, que solo hablo cuando lo creo necesario. Este es uno de esos momentos".

"Creo que, en muchos sentidos, los autistas somos los normales y el resto de la gente es bastante extraña".

"No lo entiendo. Porque si las emisiones tienen que parar, entonces debemos pararlas. Esto es blanco o negro. No hay grises cuando se trata de sobrevivir.
O continuamos existiendo como civilización o no. Tenemos que cambiar".

"Y sí, necesitamos esperanza, claro que sí. Pero más que esperanza, lo que necesitamos es acción. Cuando empezamos a actuar, la esperanza está por todas partes. De modo que, en lugar de buscar esperanza, busquemos acción.
Entonces, solo entonces, llegará la esperanza".

"Ustedes dicen que en la vida nada es blanco o negro. Pero es mentira. Una mentira muy peligrosa.
(...)
No hay grises cuando se trata de sobrevivir".

"Pero yo no quiero su esperanza.
No quiero que sean optimistas.
Quiero que entren en pánico.
Quiero que sientan el miedo que yo siento todos los días".

"El verdadero poder pertenece al pueblo".

"Hay personas que se burlan de mi diagnóstico. Pero el síndrome de Asperger no es una enfermedad, es un regalo".

"Y a veces NO HACER cosas —como sentarte delante del Parlamento— vale más que hacerlas. De la misma manera que un susurro a veces se oye más que un grito".

"Una vez más esconden su desastre bajo la alfombra para que nuestra generación lo limpie y lo solucione".

"Hay gente que dice que estamos luchando por nuestro futuro, pero no es verdad. No es por nuestro futuro por lo que luchamos. Luchamos por el futuro de todos".

"Y como es nuestro tiempo el que se acaba, hemos decidido actuar.
Hemos empezado a limpiar su desastre.
Y no pararemos hasta que hayamos acabado".







Greta Thunberg

martes, 31 de diciembre de 2019

Libros leídos en el 2019


Enero
La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada - Gabriel García Márquez
- El marqués y el sodomita: Oscar Wilde ante la justicia - Merlin Holland
- Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes - Elena Favilli y Francesca Cavallo
- La nariz - Nikolai Gogol

Febrero
- Llámame por tu nombre - André Aciman

Marzo
- Poemas de amor - Alfonsina Storni
- Haikudo - Vicente Haya
- Haiku de las cuatro estaciones - Matsuo Bashō

Abril
- Plural de nadie: Aforismos - Fernando Pessoa
- Carta a un niño que nunca nació - Oriana Fallaci
- Amores imperfectos - Hiromi Kawakami

Mayo
Abandonarse a la pasión: Ocho relatos de amor y desamor - Hiromi Kawakami
- Por trece razones - Jay Asher
El cielo es azul, la tierra blanca - Hiromi Kawakami
- Cartas de amor - Mark Twain
- Algo que brilla como el mar - Hiromi Kawakami
- Diario de Bergen-Belsen: 1944-1945 - Hanna Lévy-Hass
- Coplas a la Muerte de Mi Tia Daniela - Manuel Vázquez Montalbán  
- Vidas frágiles, noches oscuras - Hiromi Kawakami 

Junio
El señor Nakano y las mujeres - Hiromi Kawakami
Versos de un joven poeta - Rainer Maria Rilke
- Higiene del asesino - Amélie Nothomb
Julia Bride - Henry James
- Reencuentro - Margaret Deland
- Poemas franceses - Rainer Maria Rilke
Tokyo blues - Haruki Murakami
- El funeral de Lolita - Luna Miguel
- A dos metros de ti - Rachael Lippincott

Julio
- Carol - Patricia Highsmith
Nubes de Kétchup - Annabel Pitcher 
- Y por eso rompimos - Daniel Handler 
- El chico que amo a Ana Frank - Ellen Feldman
- El tiempo entre nosotros - Tamara Ireland Stone
La lluvia en tu habitación - Paola Predicatori
La chica del cumpleaños - Haruki Murakami
- Lo bello y lo triste - Yasunari Kawabata

Agosto
¿Qué tengo de malo? - María José Caro 
Little Nightmares #1 - John Shackleford
Little Nightmares #2 - John Shackleford
- El amante - Marguerite Duras 
Las cosas que no nos dijimos  - Marc Levy
- La tumba de las luciérnagas - Akiyuki Nosaka
Diarios - Fernando Pessoa

Septiembre
- Cartas a Ofélia - Fernando Pessoa
Mis memorias - Violeta Friedman
João e Maria - Neil Gaiman
- 42 poemas - Fernando Pessoa
En tierras bajas - Herta Müller
No, mamá, no - Verity Bargate
Pedro Páramo - Juan Rulfo
Beniche, el niño de nadie - Dolors Garcia i Cornellà
Asesinos en serie - Robert K. Ressler
Atentado - Amélie Nothomb
Anatomía de las distancias cortas - Marta Orriols
- Querido nadie - Berlie Doherty

Octubre
El hombre del traje negro - Stephen King
- Mis memorias - Roman Polański
El adulto - Gillian Flynn
Carta al padre - Franz Kafka
Divas rebeldes - Cristina Morató
Volverán a por mí - Josan Hatero
Grace Kelly - Donald Spoto
Antologia Poética - Juana De Ibarbourou
Siempre hemos vivido en el castillo - Shirley Jackson
- El visitante - Alma Maritano

Noviembre
- Las ventajas de ser invisible - Stephen Chbosky
- La extraña desaparición de Esme Lennox - Maggie O´farrell
Diccionario de las cosas que no supe explicarte - Risto Mejide
- Reencuentro - Fred Uhlman
- Cambiemos el mundo - Greta Thunberg

Diciembre:
Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes 2 - Elena Favilli y Francesca Cavallo
- Piscinas vacías - Laura Ferrero
- Cartas - Jane Austen
- Sauce ciego, mujer dormida - Haruki Murakami
- Cómo explicarte el mundo, Cris - Andrés Aberasturi
- El banquero anarquista - Fernando Pessoa
- La hora del Diablo - Fernando Pessoa
- Mi pie izquierdo - Christy Brown



Libros leídos: 78

sábado, 28 de diciembre de 2019

Citas: Diccionario de las cosas que no supe explicarte - Risto Mejide


"Esto no es un diccionario. Para empezar, porque no me he puesto de acuerdo con nada ni con nadie para escribirlo. Como te imaginarás, aquí detrás no hay estudiosos, ni académicos, ni gente que sepa de lo que habla".

"Aquí estoy yo solo con mi ignorancia de costumbre y mi incapacidad para casi todo. Con una mano en el corazón y la otra en los huevos, no vaya a ser que no acabe escribiendo lo que me salga de ambas partes".

"Tampoco te creas que si escribo “las cosas que no supe explicarte”,eso significa que ahora ya de repente haya descubierto cómo darles explicación.
Es más bien al contrario. Las escribo ahora porque ya claudiqué. Así, cada término es una nueva derrota. Cada línea es partido de vuelta. Y cada punto final, una prórroga que ya no será".

"No supe explicarte tantas cosas. No supe explicarte por qué cortamos. 
No supe explicarte por qué me enamoré de ti. No supe explicarte por qué te ha tocado un padre como yo. O un amigo. O un marido. O un conocido. O un ex.
Da igual. El caso es que no sólo he fracasado explicando el porqué de las cosas. Tampoco he sabido explicarte el cómo. Ni el cuándo. Ni el con quién".

"Aquí tienes 44 años de intentos emocionales y sentimentales resumidos en frases, definiciones y sentencias más o menos acertadas, eso ya lo decidirás tú. Porque estoy seguro de que si hiciéramos una encuesta a la población sobre cada uno de estos conceptos, obtendríamos tantas definiciones como individuos encuestados. Y ése es el poder de las palabras importantes. 
Que tratando de definirlas, en realidad son ellas las que acaban 
 definiéndote a ti".

Abrazo:

"Un abrazo se gesta como quien gesta un descendiente. A base de tiempo, de cariño, de mucho cuidado y de mucha atención. Ni se puede ni se debe abrazar pensando en otra cosa, porque acaba siendo contraproducente. 
Por eso se le llama dar un abrazo. Porque se cede en adopción cada vez que se produce para que el otro lo haga crecer, aunque sólo sea en su recuerdo".

"Al final, el abrazo es al espíritu lo que el cargador al móvil.
Si alguna vez te lo olvidas, o te lo prestan, o estás jodido".

Acróbatas:

"La vida nos tira cosas
y vamos agarrando
las que podemos
mientras vamos soltando
las que decimos perder.

Con todas ellas intentamos un show
sin saber cómo nos tratará el público
ni el guión".

Actualizar:

"Abandonar un sueño es morirse por fascículos.
Sustituirlo por otro es aprender que hay que ir completando la colección".

Adaptarse:

"No confundir con conformarse.
Adaptarse es dejar que la vida haga nuestro trabajo.
No hacerlo es dejar que la muerte siga con el suyo".

Adiós:

"Quién abandonó a quién.
Ésa es la jodida pregunta, la que ni tú ni yo podemos contestar.
Y no podemos porque no queramos.
Porque ya nos va bien poder echarle la culpa al otro".

"Las relaciones que acaban sin culpable acaban siendo víctimas de sí mismas.
Y eso ya no hay despedida que lo arregle".

Alegría:

"La alegría es felicidad de bolsillo, contenturas para llevar.
No creo en la gente que sonríe constantemente, así sólo consigues acabar poniendo cara de imbécil y encima tomarnos por imbéciles a los demás.
Por eso tampoco creo en la felicidad como concepto, pero sí en la alegría como actitud".

Amigo:

"Existen básicamente 2 tipos de amigos. Los que ya te han decepcionado los que todavía no han tenido la oportunidad. La diferencia, como ves, la línea divisoria, estará siempre en ti y en tus expectativas. Porque esperar algo de alguien suele ser una invitación para que te decepcione".

Amor:

"Véase odio".

Angustia:

"Angustia es todo lo que tú y yo sabemos, no porque yo me lo haya inventado, sino porque me lo contaste tú, sentada en esta misma mesa, en un momento de fortaleza que tú creíste de debilidad".

"Angustia es que tú no abras los ojos. Angustia es que él te los vuelva a cerrar".

"Angustia es tener que hacer como si nada.
Y saber que en el fondo es como si todo".

Aprender:

"Digamos que el aprendizaje es el polvo, mientras que la sabiduría es ya una relación seria".

Artista:

"Un artista es alguien que pretende dejar el mundo más bello de lo que se lo encontró.
Otra cosa es que lo consiga".

"Adolf Hitler quiso ser pintor.
Mussolini lo intentó con la poesía.
Fidel Castro estudió para actor.
Y Stalin pudo haberse dedicado a la moda, si no hubiese sido porque nadie lo quiso contratar.
Conclusión, hay algo mucho peor que un artista fracasado.
Un artista frustrado".

Autenticidad:

"La autenticidad es la materia prima de la que está hecho el largo plazo.
Si quieres que algo dure, hazlo auténtico.
Sin trampa ni cartón.
Sin tratar de aparentar otra cosa.
Sin mayor pretensión, lo que hay es lo que ves.
Hacerlo así tampoco te garantiza el éxito. Pero no hacerlo sí te garantiza el fracaso".

Autoestima:

"Aunque no lo creas, es tu primer amor.
El primero en aparecer cuando tú quieres bien y el primero en irse cuando te quieren mal.
Aparece antes de poder amar a nadie y desaparece antes de que te des cuenta de que no te aman a ti".

Barba:

"Y diez. Estética. Cuanto más me tapo, más guapo me veo. Es una realidad que me hizo ver mi madre y a la que me he ido acostumbrando. Qué le vamos a hacer".

Belleza:

"Nacemos bellos.
Bellísimos.
Casi perfectos.
Es el cumplir años lo que nos va llenando de defectos.
De imperfecciones.
De cicatrices.
Y un día, por la razón que sea, descubrimos que no gustamos a todo el mundo.
O que igual no somos tan bonitos como nos habían dicho.
Y ese día…
Ese día nace la belleza de verdad.
Es la belleza que sólo ve el que sabe mirar.
Es la belleza que no va con el código genético.
Sólo se entiende y se enciende desde los ojos de los demás.
De algunos demás.
Esos mismos que al final harán que nuestra vida… valga la pena".

Bien:

"El bueno es la intención. El malo es el obstáculo.
Ambos forman el yin y el yang de cualquier narración.
Por eso la felicidad, en sí misma, sólo sirve para ser vivida, jamás para ser contada".

"No hay mejor aburrimiento que el que se da entre 2 seres que se hacen
bien.
No hay mejor silencio que el que no es incómodo.
No hay mejor compañía que la que no necesita nada de ti.
Tan solo que seas.
Tan solo que estés".


Bondad:

"Me preguntas qué es lo que más me gusta de ti.
Pues no son tus ojos, aunque a menudo me vuelva loco ante su inmensidad.
Tampoco son tus labios, aunque ya sea capaz de subirme a ellos con aparente facilidad.
No es nada de tu cuerpo, aunque se trate de un parque de atracciones al que me subiría una y otra vez repitiendo cada atracción".

"Así que sí, que el envoltorio atrae, pero no retiene".

Buenísimo:

"Si alguien canta como el culo, mejor dile que tiene una voz peculiar. 
O que te has divertido.
Si no sabe moverse, dile que su dinámica es algo incomprensible para ti. O que no te ha llegado.
En definitiva, si está haciendo el ridículo, jamás le digas que se detenga, eso es una falta de respeto, tú dile que respetas que haya gente a la que le guste".

"No, querido. Así no le hacemos ningún favor a nadie.
Si me huele el aliento y tú no me lo dices, no sólo me estarás engañando, sino que estarás siendo cómplice de mi hundimiento, y lo estarás siendo por omisión. Si no me ayudas o envías a un especialista, seguiré por ahí creyendo que mi boca huele a rosas y la gente seguirá evitando el cara a cara sin yo saber el porqué.
Hay algo peor que un cabrón que nos dice algo que no nos gusta: un cabrón que NO nos lo dice".

"Eres lo que dicen los demás de ti cuando te has dado media vuelta".

Cambio:

"Movimiento que no supimos ver entre un antes y un después".

Capullo:

"No confundir con gilipollas".

Carácter:

"El carácter es la capacidad de decir NO.
Existen básicamente 2 etapas en la vida: aquella en la que te dicen que no, y aquella en la que eres tú quien dice que no. La velocidad con la que pases de una a otra es lo que llamamos progreso".

"Contrariamente a lo que nos enseñaron en el colegio, aprender no es memorizar y la educación no es obediencia".

"El carácter es el hermano cabrón de la inquietud. El carácter descarta y la inquietud propone. Por eso, junto al carácter, deberás fomentar tu inquietud.
Engánchate a aprender cosas nuevas cada día. Pregúntate y por qué no más a menudo. Sobre todo allí donde haya alguien preguntándose por qué".

Caricia:

"Una caricia es un beso dado con cualquier parte del cuerpo menos con la boca.
Se suele dar con la punta de los dedos, que es por donde se nos escapan las cosas que jamás tuvimos".

"Lo importante de una caricia no es con qué se da.
Lo importante es siempre hasta dónde llega".

Casting:

"Dar una segunda oportunidad es bueno si y sólo si ha pasado tiempo.
Las personas no es que cambien mucho, pero sí lo hacen sus circunstancias, y eso nos obliga a actuar de manera diferente. O no".

"Si hace demasiado tiempo que no pides perdón, eso es que no te estás moviendo demasiado, o lo que es lo mismo, eso es que te estás quedando atrás".

Cita:

"Convención de inseguridades".

Creatividad:

"Creatividad es mirar hacia donde todo el mundo mira y ver lo que nadie más ve".

Cuerpo:

"El envase más transparente que existe".

"Al final, lo que le haces al cuerpo se acaba reflejando por dentro. Y lo que se ve de tu cuerpo no deja de ser resultado de todo lo que has ido colocando en tu interior".

Culo:

"Para tener la boca muy grande hay que tener el culo muy limpio.
Mi abuela dixit".

Cultura:

"Tener cultura es superar la fecha de tu nacimiento.
Crear cultura es superar la fecha de tu muerte.

Quien ni tiene ni crea, ni nace, ni muere.
Simplemente, no está".

Deseo:

"Mínima expresión del pensamiento genital. Consecuencia lógica y dramática de que nuestra sangre no pueda estar en 2 sitios a la vez".

Desierto:

"No somos más que envases, vasijas, continentes. Y como buenos continentes, nos pasamos la vida en busca de contenidos que nos hagan sentir llenos, realizados, con sentido. Da igual si son libros, películas, series, viajes, recuerdos, proyectos o relaciones que podamos vivir en primera persona.
Somos historias, al fin y al cabo".

"Lo que no entiende mucha gente es que la soledad no tiene nada que ver con estar solo. La soledad es estar vacío por dentro".

"Al final, como decía el poeta, la vida es eso que pasa mientras tú haces otras cosas. Yo aún diría más. Creo que la vida es lo que nos ocurre entre espera y espera. Lo demás son desiertos que pasamos entre la última página de una historia que acaba y la que nos va a volver a emocionar.
Desiertos que nos hacen estar vivos.
Desiertos que nunca hay que dejar de cruzar".

Desproporción:

"La estupidez, como el amor, es sólo una cuestión de desproporciones.
Donde hay cualquier cosa desproporcionada, detrás hay un estúpido, un enamorado, o una peligrosa combinación de las dos".

Dolor:

"La felicidad no se acumula, el dolor sí".

Enamorarse:

"Mentirse a uno mismo a través de otro que también se miente y te miente a ti sin saber que os estáis mintiendo.
Y a todo eso, encima, llamarle amor verdadero".

Escribir:

"Si no sabes cómo te sientes, escríbelo y lo descubrirás".

Eutanasia:

"Cómo puedes decir que vives en libertad si no te dejan morir cuándo y cómo te dé la gana.
Ya no es una cuestión de morir dignamente, sino de respetar la vida de principio a fin.
Sí, también esto es válido para el suicidio".

Eyacular:

"Derramar promesas por los genitales".

Fatiga:

"¿Te quieres cansar conmigo?
(No me mates, éste tampoco es mío.)"

Felicidad:

"Lo lamento mucho si has acudido a esta palabra buscando una fórmula, una receta, una solución. Lo siento, no te la voy a dar, porque no la tengo. Es más, si alguien te dice que la tiene, desconfía, o mejor aún, huye.
Lo que sí he aprendido con los años es que facilidad y felicidad sólo difieren en 1 letra y es por algo. Tampoco es casual que una vaya antes que la otra en éste y en todos los Diccionarios".

Frustración:

"Una frustración es un miedo al que hemos decidido renovarle el pasaporte".

Fuerza:

"La fuerza es el verdadero timón de tu vida. Si sabes realmente hacia dónde te diriges, no habrá nada ni nadie que pueda apartarte de tu camino. O podrán hacerlo durante un rato, pero tarde o temprano enderezarás.
El problema surge cuando no lo sabes. Cuando, simplemente, avanzas por avanzar. Vivir por inercia es lo mismo que existir a la deriva. 
Navegas sin timón, y por mucho viento que sople en tus velas, en cualquier momento acabarás estrellándote contra cualquier roca, o peor aún, donde otros decidan por ti.
¿Y dónde está la brújula? ¿Cómo saber hacia dónde poner rumbo? A mí me funciona fijarme en aquello que me da más miedo. El miedo, en estos casos, es eso que te pasa por dentro cuando estás a punto de hacer lo que tienes que hacer".

Generosidad:

"Lo que tú estés dispuesto a dar, te hará feliz.
Lo que el otro esté dispuesto a recibir, te hará rico".

Hijo:

"Tener un hijo es descubrir dentro de nosotros una habitación que no sabíamos que existía y que ocupa más que toda la casa. Es convertirte en secundario de tu propia vida, y hacerlo voluntariamente.
Ser hijo es inevitable.
Ser padre es empezar a entender… y a perdonar".

Honestidad:

"Correspondencia entre lo que se dice y lo que se piensa".

Honradez:

"Correspondencia entre lo que se hace y lo que se dice".

Hospital:

"Hotel de los dolores mudos.
Las palabras más bonitas que alguien te puede llegar a decir no son “te quiero”, ni “te necesito”, ni “te echo de menos”.
Son, más bien, “llévame a un hospital”.

Huida:

"Mudanza de problemas".

Intimidad:

"Hoteles del mundo que queréis ir de modernos.
Tener que cagar junto a la cama no es nada cool.
Hacer el water abierto para que tu pareja tenga que oír cada uno de los
zurullos que tú expulsas de tu ano, no es guay.
Ni minimalista.
Ni zen.
Es, literalmente, una cagada".

Leer:

"Leer es escuchar con los ojos".

Libro:

"Tú descubres el libro, pero el libro también te descubre a ti".

Lluvia:

"El cielo descarga su vejiga sobre nosotros y yo aún no le encuentro la poesía al tema".

Lugar:

"Mira toda esa gente que está ahí
creyéndose
que ya ha encontrado lo que buscaba.
El amor es el único lugar
que se fabrica bajo demanda.
Basta con querer llegar
para haber llegado.
Basta con echar a andar
para ver que no".

Madurez:

"La juventud consiste en empezar las cosas. La madurez, en saber acabarlas".

Matiz:

"Un matiz es el interruptor que lo cambia todo.
La grieta por la que entra esa luz que nos indica el camino.
Por eso, quien mata o ignora los matices suele acabar quedándose a
oscuras.
Encerrado.
Y sobre todo solo.
Muy solo".

Mirada:

"Esa mirada tuya rompió el silencio".

Molestia:

"Si cuando hablas nadie se molesta, eso es que no has dicho absolutamente nada".

Mujer:

"Hermana.
Amiga.
Compañera.
Novia.
Madre.
Amante.
Hija.
Conocida.
Investigadora.
Socia.
Jefa.
Encargada.
Directora.
Autónoma.
O Profesional.

Pero ni objeto. Ni cosa.
Ni novia de. Ni mujer de. Ni expareja de.
Ni madre cuándo. Ni reloj biológico.
Ni tendrá la regla.
Ni cocinera. Ni cuidadora. Ni limpiadora.
Ni mujer al volante.
Ni cobrar menos por currar igual.
Ni ligera de cascos.
Ni calienta-nada.
Ni fácil ni sexo débil.
Ni buscona.
Ni pibón".

Música:

"La música es biografía en pentagrama leída por la nostalgia e interpretada por cualquier víscera, a ser posible, el corazón".

Nostalgia:

"La nostalgia es amor a la distancia".

"No hay amor más grande que el que se tiene hacia algo infinito.
Es el único amor en la vida que nunca deja de crecer".

Ocho:

"Nos hemos abrazado.
Tú buscando algún tipo de protección.
Yo fingiendo que te la podía da".

Odio:

"Véase amor".

Ojos:

"Tú me aseguras
que sólo tienes ojos para mí
y a mí me da
que esos dos tuyos
son demasiado
para una sola persona".

Optimismo:

"Ni medio vacío, ni medio lleno.
Hidratación".

Pareja:

"Dos que se niegan a quedarse en ese número: a veces son menos, a veces son más".

Perdón:

"Eres tan grande como lo que eres capaz de perdonar".

Permiso:

"Nadie te pidió permiso para traerte a este mundo.
¿Vas a andar por ahí pidiéndolo tú?".

Puntualidad:

"La puntualidad es el precio que le pones al tiempo de la persona con quien has quedado. Cuanto más tarde llegues, menos valor le estarás dando a su tiempo, y, por lo tanto, a su existencia en general. De este modo, matas sin su permiso unos minutos de su vida que ya nadie le va a devolver, acercándole a la muerte de manera abusiva, injusta e indigna. Acabas de privar a esa persona de las vivencias que podría haber tenido durante el tiempo que le has quitado sin justificación alguna. Vamos, que acabas de convertirte en un homicida de experiencias ajenas.
Y deberían procesarte como tal".

Quererse:

"Quererse es ponerse detrás de esa persona y descubrir que vas a su lado".

Seguridad:

"1. Has nacido.
2. Te vas a morir.
Todo lo demás, nunca es seguro".

Sobra:

"La última palabra
Siempre
Sobra".

Soledad:

"La soledad es una puta que sólo te cobra cuando no la llamas".

Sonrisa:

"Sonreír es caerle bien a la vida.
Decirle que sí, que ambos sabéis cómo acabará todo esto, pero que tú al menos no te piensas dejar achantar.
Cuando uno sonríe, a la vida se le acaba pegando tu sonrisa.
Y si ella te la devuelve, ya sabemos todos lo que pasa".

Ternura:

"Pasión asexuada".

Todo:

"Tú".

Tristeza:

"La tristeza es un agujero en el alma. Una discontinuidad.
Y como toda rotura, puede que tenga remedio, o puede que haya que tirarlo todo para volver a empezar. Sólo depende de la profundidad del desastre y del hueco generado. Hay tristezas inmensas como un abismo y hay tristezas de usar y tirar.
De cualquier modo, aunque creas que la has erradicado del todo, siempre acaba dejando un poso, una marca, una cicatriz, un cardenal.
Y es que lo que uno va arrastrando por la vida es la tristeza, no la felicidad".

Venganza:

"Tratar de reparar la lavadora estropeando el televisor".




Risto Mejide