lunes, 24 de abril de 2017

Citas: Kafka y la muñeca viajera - Jordi Sierra i Fabra


"Los niños eran materia reservada, entes de alta peligrosidad, un conjunto de risas y lágrimas alternativas, nervios y energías a flor de piel, preguntas sin límite y agotamiento absoluto. Por algo él no tenía hijos".

"Era guapa, como todas las niñas pequeñas.
Guapa por ser primavera de la vida.
Aunque ahora aquellas lágrimas convirtieran su rostro en una suerte de espantosa fealdad".

"Se resignó, porque muchas veces la vida no dejaba alternativas. Era ella la que marcaba el camino".

"No lo miró con miedo. Pura inocencia. Cuando la vida florece todo son ventanas y puertas abiertas. En sus ojos más bien había dolor, pena, tristeza, una soterrada emoción que la llevaba a tener la sensibilidad a flor de piel".

"¿Por qué el dolor infantil es tan poderoso?
La situación era real. La relación de una niña con su muñeca es de las más fuertes del universo.
Una fuerza descomunal movida por una energía tremenda".

"Los pequeños quieren creer. Necesitan creer. En su mundo no existe, todavía, la desconfianza humana. Es un universo de soles y lunas, días encadenados, llenos de paces, amores y caricias".

"—¿De… viaje? —balbució ella.
—¡Sí! —Cada segundo ganado, era un tiempo precioso para conformar la historia en su mente".

"En aquellos segundos se decidía todo. La niña podía tomarle por loco. Pero también podía aferrarse a la esperanza.
Y la esperanza era más necesaria que la realidad".

"El mayor absurdo depende de la sinceridad con que se cuenta".

"—¿Y por qué le ha escrito a usted mi muñeca?
Era la segunda pregunta clave.
Y también estaba preparado para ella.
—Porque soy cartero de muñecas —dijo sin pestañear".

"Finalmente dio el paso que la separaba de su nuevo amigo y lo besó en la mejilla.
El suave toque de una mariposa.
—Entonces hasta mañana —se despidió.
—De acuerdo —susurró un emocionado Franz Kafka".

"Franz Kafka sintió el hormigueo en sus manos, el nacimiento de las alas de Ícaro que le elevaban hasta aquellos mundos sólo posibles en su mente inquieta e inquietante, cuando se abocaba sobre el papel con la pluma y trenzaba las historias más singulares jamás concebidas.
Era escritor".

"La señora Hermann alzó una sospechosa ceja cuando le subió la ropa, para verla por debajo.
Una muñeca.
Nada más".

"A veces hacemos cosas sin darnos cuenta, o reaccionamos inesperadamente ante lo que nos dice nuestro instinto, y causamos un dolor a los demás que no deseamos".

"Elsi, has de saber que vivir representa ir siempre hacia delante, aprovechar cada momento, cada oportunidad y cada necesidad. Tú también lo harás dentro de unos años".

"Las personas y las muñecas estamos hechas de sentimientos y emociones que hay que ir gastando poco a poco. Son nuestra energía vital".

"Verás, hay muñecas que nunca se van de viaje. Tienen miedo. Se quedan con sus niñas, pero no por amor hacia ellas, al contrario: se quedan por ese miedo. Y el miedo es algo malo y perverso que limita la libertad.
Quien tiene miedo no vive, agoniza".

"—Las madres suelen mostrarse poco predispuestas a creernos".

"Franz Kafka se quedó con la mente en blanco y el corazón encogido. 

La carta había sido un parto. Con dolor. Un parto cargado de espinas con la mejor de las intenciones: devolver la paz al alma de una niña herida".

"Iba siempre por el mismo camino, sobre los raíles. La vida tiene muchos caminos, Elsi"

"«¡Ah, los niños son traidores!», pensó. «¡Sorprenden con lo mejor y más puro de sí mismos! ¡Pueden dar afecto con una facilidad que asusta!»".

"Un niño igual mataba con su sinceridad como atravesaba los gruesos muros de la conciencia con su desparpajo".

"Las cosas, o se hacían bien o no se hacían".

"—Siempre es hermoso procurar la felicidad ajena".

"Tan hermosas y nobles en su libertad. Es tan pródiga la naturaleza con sus hijos. A veces me doy cuenta de que el mundo es el lugar más bello que existe, y comprendo lo afortunados que somos nosotros por vivir en él. Hemos de cuidarlo y protegerlo, para legarlo a nuestros descendientes, de la misma forma que un día lo recibimos de nuestros mayores. No somos más que huéspedes momentáneos de su generosa grandiosidad".

"Y es que los sueños son la base de la vida. Sin sueños no somos más que cuerpos perdidos que vagan por lo cotidiano".

"—¿Y qué ocurre cuando las niñas y las muñecas crecen?
«Se olvidan de que un día fueron niñas y muñecas», pensó.
Pero no se lo dijo".

"—Lo hermoso de crecer es que cada día suceden cosas nuevas, y la vida es un regalo —agitó las
hojas de papel—".

"Algún día, cuando deje de escribirte, las dos sabremos que la una sin la otra no habríamos llegado nunca tan lejos. Viviremos cada cual en la memoria de la otra, y eso es la eternidad, Elsi, porque el tiempo no existe más allá del amor".

"Pero yo quiero que rías y cantes y pienses siempre que el futuro no es un problema por resolver, sino un misterio por descubrir".

"Pasamos las horas hablando hasta que de pronto callamos, nos miramos a los ojos y…


—¿Qué? —le instó la niña.
—No lo dice.
—¿Ah, no?
—Bueno, cuando una persona no termina una frase es porque piensa que la otra capta su sentido y no hace falta decirlo con palabras.
—¿Se besaron? —La carita de Elsi brillaba.
—Eso parece.
—Entonces ahora sí que es muy, muy feliz —asintió rotunda.
—Eres una romántica".

"Su muñeca se había enamorado.
¿Quién podía decir que la vida no era perfecta?".

"—Has dado vida a una insólita fantasía, querido.
—No, lo único que he hecho ha sido recuperar a un ser humano".

"«Los poetas levantan castillos en el aire, los locos los habitan, y alguien, en la vida real, cobra el alquiler»".

"En unos segundos terminaría todo. En unos segundos Elsi se iría para siempre, con Dora en su vida. En unos segundos él se quedaría solo.
En unos segundos.
A veces el tiempo era generoso".




Jordi Sierra i Fabra

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