"«Mantén la mente abierta —me decía ese pensamiento—, la verdadera ciencia comienza por la observación»".
"Una criatura criticada de manera constante puede perder tanta confianza y autoestima como quien recuerda haber sido humillado en una horrible ocasión especial".
"«Por el conocimiento nos acercamos a Dios»".
"—Me dicen que hay muchos dioses, pues Dios está en cada uno de nosotros".
"La experiencia es necesaria para añadir crédito emocional a la comprensión intelectual.
Pero el impacto de la experiencia siempre se desvanece hasta cierto punto".
"En un principio no tuve conciencia del porqué de mis grandes cambios. Me reconocía más sereno y paciente; otros comentaban que se me veía muy en paz, más descansado y feliz. Yo sentía más esperanza y alegría, encontraba en mi vida más sentido y satisfacción. Comprendí al fin que estaba perdiendo el miedo a la muerte. Ya no temía a mi propia muerte ni a la no existencia. Me daba menos miedo la posibilidad de perder a otros, aun sabiendo que desde luego los echaría de menos. ¡Qué poderoso es el miedo a la muerte! Llegamos a grandes extremos para evitarlo: crisis de madurez, aventuras amorosas con personas más jóvenes, cirugías estéticas, obsesiones con la gimnasia, acumulación de bienes materiales, procreación de hijos que lleven nuestro nombre, esforzados intentos de ser cada vez más juveniles, etcétera. Nos preocupa horriblemente nuestra propia muerte; tanto que, a veces, olvidamos el verdadero propósito de la vida".
"Le pregunté si tenía algún pensamiento sobre la vida que acababa de concluir, su existencia como Christian.
—Debería haber perdonado más, pero no lo hice. No perdoné el daño que otros me causaron y debería haberlo hecho. No perdoné el mal. Me quedé con él dentro y lo albergué durante muchos años...".
"Le pregunté qué lecciones debía aprender a fin de progresar.
Respondió de inmediato.
—Que debemos compartir nuestro conocimiento con otros. Que todos tenemos muchas más capacidades de las que utilizamos. Algunos lo descubrimos antes que otros. Que uno debe dominar sus vicios antes de llegar a este punto. De lo contrario, los lleva consigo a otra vida".
"Sólo uno mismo puede liberarse… de las malas costumbres que acumulamos cuando estamos en un cuerpo. Los Maestros no pueden hacerlo por nosotros. Si uno elige luchar y no liberarse, los llevará a otra vida. Y sólo cuando decidimos que somos lo bastante fuertes como para dominar los problemas externos, sólo entonces dejaremos de padecerlos en la vida siguiente".
"Algunos de nosotros poseemos poderes mayores que los otros, pues los hemos adquirido en otros tiempos.
Luego, no todos somos creados iguales. Pero con el paso del tiempo llegaremos a un punto en el que todos seremos iguales".
"—Los que están en coma… permanecen en un estado de suspensión. Aún no están preparados para cruzar al otro plano… hasta que hayan decidido si quieren cruzar o no. Sólo ellos pueden decidirlo. Si consideran que no tienen nada más que aprender… en estado físico… entonces se les permite cruzar. Pero si tienen cosas por aprender, deben regresar, aunque no quieran. Ése es un período de descanso para ellos, un período en el que sus poderes mentales pueden descansar".
"Al parecer, llevábamos con nosotros de una vida a otra tanto las capacidades como las deudas".
"Le pregunté si sabía qué necesitaba aprender él.
—Ese conocimiento no se me revela. —La voz era objetiva y distante—. Se me revela lo que es importante para mí, lo que me concierne. Cada persona debe ocuparse de sí misma… de hacerse… íntegra. Tenemos lecciones que aprender… cada uno de nosotros. Deben ser aprendidas una a una… en orden. Sólo entonces podemos saber qué necesita la persona de al lado, qué le falta o qué nos falta a nosotros para ser íntegros".
"Los Espíritus Maestros nos habían dado un mensaje más, potente y claro. No debemos matar, cualesquiera que sean las circunstancias. Sólo Dios puede castigar".
"El resto de nosotros continúa pidiendo recompensas: recompensas y justificaciones para nuestra conducta… cuando en realidad no hay recompensas, no las recompensas que deseamos. La recompensa está en hacer, pero en actuar sin esperar nada a cambio… en hacer sin egoísmos".
"—Paciencia y tiempo… todo llega a su debido tiempo. No se puede apresurar una vida, no se puede resolver según un plan, como tanta gente quiere. Debemos aceptar lo que nos sobreviene en un momento dado y no pedir más. Pero la vida es infinita; jamás morimos; jamás nacimos, en realidad.
Sólo pasamos por diferentes fases. No hay final. Los humanos tienen muchas dimensiones. Pero el tiempo no es como lo vemos, sino lecciones que hay que aprender".
"Energía… todo es energía. Se malgasta tanta… Las montañas… Dentro de la montaña hay quietud; el centro es sereno. Pero es afuera donde está el problema.
Los humanos sólo pueden ver el exterior, pero se puede ir mucho más adentro. Hay que ver el volcán.
Para eso es preciso ir muy adentro".
"—¿Qué aprendiste en esa vida? ¿Por qué fue importante?
—No se puede juzgar apresuradamente a nadie. Es preciso ser justo.
Muchas vidas se han arruinado por juzgar apresuradamente".
"Todo es crecimiento y aprendizaje… crecimiento continuo. Nuestro cuerpo es sólo un vehículo para que utilicemos mientras estamos aquí. Son nuestra alma y nuestro espíritu los que perduran por siempre".
"— Sí —dijo—. Todo debe estar equilibrado. La naturaleza está equilibrada. Los animales viven en armonía. Los humanos no han aprendido a hacerlo. Continúan destruyéndose a sí mismos. No hay armonía ni concierto en lo que hacen. Es tan diferente en la naturaleza… La naturaleza está equilibrada. La naturaleza es energía y vida… y restauración. Y los humanos sólo destruyen.
Destruyen la naturaleza. Destruyen a otros seres humanos. Con el correr del tiempo se destruirán a sí mismos".
Brian L. Weiss
"A veces la oía gemir de noche.
Y llorar.
Cuando estaban juntas era incapaz de verter una sola lágrima o quejarse. Se tragaba el dolor como las pastillas".
"Y al mismo tiempo necesitaba caminar despacio, sentir el amparo de sus amigas, recordar que el mundo seguía funcionando y que, pasara lo que pasara, seguiría haciéndolo".
"Regresó a la puerta del vestíbulo y la empujó con el hombro. Era una puerta antigua, pesada, como correspondía a una casa añeja con cien años de historia. A veces se preguntaba por toda la gente que había vivido allí, piso a piso. Cuantos sueños, ilusiones, pasiones, niños nacidos y ancianos muertos, parejas amándose y parejas peleándose, alegrías y tragedias. Pero nadie llevaba un registro de las casas viejas ni de sus historias. Los muros no hablaban".
"—La vida tiene estas cosas —hablaba ahora más para sí misma que para ella su vecina—. Es injusta, y no se puede hacer nada. Dios te lo da y Dios te lo quita.
Cecilia se sintió furiosa.
—Dios no da ni quita nada.
—¡No digas esas cosas! —se escandalizó la mujer.
—Mi madre tiene cáncer y se muere —se lo dijo con toda naturalidad—. Y mañana veinte personas según las estadísticas de cada fin de semana se matarán en la carretera, unas por culpa suya y otras por culpa de otros. Así que no me hable de Dios, ni de dar o quitar".
"Al otro lado de la ventana, por contra, la vida seguía, y por las calles las personas sí se movían en tiempo real, es decir, aceleradas. Nadie miraba aquellas paredes. Nadie le prestaba atención al dolor ajeno".
"Ella notó como él aspiraba el aroma de su cuerpo, cómo se estremecía, y cómo su nariz se hundía en su mata de pelo negro hasta casi fundirse en su infinito. Fue algo más que una descarga de sentimientos. Fue una entrega".
"—¿Por qué eres tan terca?
—Marca de fábrica.
—¿Y por qué eres tan individualista? ¿También eso es marca de fábrica?
—No lo sé —admitió—. Ya sabes que hay una mitad de mí que es desconocida".
"Se decía que eran los hijos los que debían ver morir a los padres, no al revés, que eso era contranatura".
"—Cinco minutos.
—Te he dicho que lo intentaré, Juancho.
Hubo un silencio grave al otro lado de la línea. Ella misma se dio cuenta, demasiado tarde, de lo seco de sus palabras, el tono, la forma. Se mordió el labio inferior y quiso arreglarlo, pero el chico se le adelantó.
—A veces creo que me apartas.
—No es cierto.
—Sabes que sí.
—No sé qué habría hecho sin ti —fue sincera.
—Sentirte más rabiosa, como tu madre, y culpar al mundo entero de lo que te sucede".
"—Juancho...
—¿Sí?
—¿Por qué estás enamorado de mí?
—¿Quieres la respuesta fisiológica o la normal? Es decir, ¿quieres que te hable de todo eso de las feromonas y las reacciones físicas y químicas o del impulso humano puro y natural que hace que la gente se empareje por empatía, amor...?
—Eres un cielo —reconoció sonriendo".
"El chico la miró asombrado.
—Vaya —dijo—. Hola.
Cecilia no perdió ni un segundo.
—Escucha —se puso frente a él—. Te necesito.
—¿Me... necesitas? —pareció no entenderlo".
"No supo si abrazarlo o pedirle simplemente perdón.
—Tú eres el genio informático —se limitó a decir.
—Y tú me recuerdas a la Cecilia divertida y llena de energía con la que salía.
La sonrisa de Emilio era un canto celestial. Cuando eran novios quería comérsela a besos".
"La mirada de Emilio era lúcida. La de ella tenía un halo invisible.
El chico no se dio cuenta. Cecilia tuvo que contenerse una vez más.
Deseaba abrazarle, sentirle.
Había tantas clases de amor...".
"Nadie valora lo que tiene hasta que lo pierde".
"—¿Y habéis hablado... o dicho algo de lo vuestro...?
—No, aunque cuando estoy con él... —sonrió con ternura—, es como si el tiempo desapareciera.
—¿Lo ves?
—No se trata de amor, Rocío —quiso dejarlo claro—. ¡Y le quiero, sí, pero ya no como antes! Hay un sentimiento profundo, al menos por mi parte. Una sensación de paz...".
"—Con todo lo de tu madre es normal que no te permitas ser feliz.
—¿Quieres decir que me castigo?
—No, pero cuando se nos muere alguien cercano sentimos algo parecido a la culpa.— ¿Quién se te ha muerto a ti?
—Lo veo a diario en el hospital —Juancho hizo un gesto ambiguo—. A veces no sé si la gente llora por el que se va o si lo hace por la soledad propia, porque la ausencia es dura de sobrellevar. El que se va ya no siente nada, pero el que se queda...".
"A veces la vida era absurda.
¿O excitante?".
"Costaba imaginarse a unos padres amándose, pero aún más costaba imaginarse a los abuelos.
Y pensó que eso era el amor.
La compañía a través del tiempo".
"—(...) La vida es algo increíble.
—Es la verdad.
—Ni lo digas ni te deprimas, ni culpes al mundo de tu mala suerte ni de lo que me pase a mí, ¿de acuerdo? La vida es precisamente eso.
—Pues vaya mierda".
"—Puedo buscarte un psicólogo.
—No.
—Cecilia...
—¿Para qué quiero un loquero, para que certifique el tema?
—Necesitas llorar.
—Ya lloro.
—Y sacar fuera toda la mierda, porque esto te afectará el resto de la vida.
—No iré a ningún psicólogo ni psiquiatra ni nada que se le parezca —se mantuvo firme.— Puedo recomendarte a un amigo. No te cobrará.
—No.
—¡Ve a verle una sola vez!
—¡No!
—¡Maldita sea! ¿Por qué son tan cabezotas todas las adolescentes? ¿Qué se creen, que son de hierro?
—¿Quiere que llore? —aparecieron dos enormes perlas en sus ojos—. ¡Ya lloro!
¿Quiere que llore más? ¡Puedo hacerlo! —las perlas resbalaron por sus mejillas como torrentes desatados, hasta llegar a la barbilla, desde donde despegaron hacia la nada—. ¡Joder!, ¿vale? ¡Ya lloro!".
"«Te quiero. No me preguntes por qué. Te quiero. Al tocarte mis dedos tiemblan, mis ojos se nublan, mis sentidos se emborrachan. Cada beso es un cometa que atrapamos en el espacio sin límite de nuestra dimensión. Cada palabra nos une. Cada caricia nos despierta. Quiero que el calor de tu cuerpo sea mi refugio, y que me necesites. Quiero que los años nos hagan más y más fuertes, y que me necesites. Quiero que el tiempo nos arrope hasta el infinito, y que me necesites.
Porque yo te necesito a ti, mi amor, y eres todo lo que tengo»".
"—Tenía que haber confiado en ti —se rindió al fin.
—Sí —dijo la chica en lo que tal vez fuera su único reproche.
—Es que no sabía...
—Dijiste que me educaste para ser fuerte, mamá.
—Ya, pero a veces las cosas no son tan fáciles.
—¿No decías tú que somos las personas las que las complicamos, porque la vida en el fondo es muy sencilla?
—De padres a hijos, y de hijos a padres, siempre han habido abismos.
—¿Por qué?
—Miedo, estupidez... A los padres nos cuesta aceptar que han crecido y ya vuelan solos, que no depende de nosotros, y que hemos de tratarlos como a personas cuando hace dos días eran unos críos a los que todavía educábamos o dábamos una buena palmada en el culo. Además, nos da vergüenza mostrarnos débiles y que nos juzguen, cosa que un hijo nunca debe de hacer porque por lo general es más lo que ignora que lo que sabe. Y a los jóvenes se los hace duro aceptar que somos personas normales y corrientes, que peleamos por daros lo mejor aunque casi siempre nos equivoquemos. No se fían de nuestra experiencia. Recelan de la edad.
Se sienten fuertes e indestructibles. De ahí los abismos. Hagamos lo que hagamos, siempre hacemos algo mal. Y tarde o temprano nos lo echáis en cara. A eso se le suele llamar «conflicto generacional». Por eso la mayoría de padres callan sus secretos, para no mostrarse vulnerables, para no perder poder, para que sus hijos sigan creyendo en ellos mientras puedan".
"—¿De verdad no pudiste volver a enamorarte?
—No, no pude.
Cecilia dejó de apoyarse en su regazo, abandonó el abrazo y se enfrentó a sus ojos.
—¿Lo intentaste?
—Cariño... eso no se intenta. Sale o no sale. El amor es un don.
Puedes desear amar, entregarte, incluso buscar. Pero si no aparece por sí mismo...".
"—¿Fuiste feliz?
La mujer forzó una sonrisa envuelta en un pequeño soplo de aire.
—La felicidad no se mide por días, sino por momentos. Valen más tres suspiros y dos semanas de luz que diez años de discreción".
"—(...) Dices que en la vida no cuentan los momentos en los que respiramos, sino los que nos dejan sin aliento".
"—Es bonita.
—Así era Eileen.
Iba a morir y seguía dominada por el gran amor de su vida. Tenía cincuenta y cinco años y no había olvidado a la persona con la que creyó que viviría para siempre. Por un lado, daba miedo. Por el otro, era maravilloso. El amor por encima del tiempo y la adversidad".
"—¿No la odiaste por dejarte?
—Nunca odies a quien hayas amado, cariño.
—Pero...
—No importa lo que te haya hecho. Ama. Si odias destruyes no sólo tu presente, sino también tu pasado. Y siembras de minas tu futuro, porque sigues viviendo bajo los efectos del resentimiento y la desconfianza".
"«El amor no siempre es como lo soñamos, lo imaginamos o lo esperamos. El amor tiene muchas formas, y es, ante todo, un sentimiento, por más que nos esforcemos en convertirlo en imagen".
"Mis sueños pasan.
Mis esperanzas quedan.
Todo se mueve".
"La luz enciendo.
Oscuridad en quiebra.
Y tú eres real".
"No hay dolor sin amor previo.
Quizás este sea el sentido. Quizás...".
"¿De cuántas formas,
y que parezca cierto,
se dice te amo?".
"Jaula abierta.
¿Dónde has puesto mi amor?
Se nos escapa".
"Haz la maleta.
No te lo lleves todo.
Déjate el alma".
"Todavía con los labios rozándose, ella se lo dijo por primera vez:
—Te quiero.
(...)
—Vaya...
—Sssh... —le impidió hablar.
—Pero...
Volvió a besarle, para cerrarle la boca, para que no dijera nada en ningún sentido.
No quería escucharlo. Lo único que deseaba era sentir el beso, el abrazo, la caricia, y embeberse de su dulzura. Le bastaba con eso ahora que acababa de refrendar con palabras lo que su mente y su corazón sabían desde hacía mucho más tiempo".
"«Cuando alguien le dice a una persona te quiero, todo está dicho», había leído en el diario de su madre".
"—Hasta mañana.
—Hasta mañana —le deseó ella.
—Vuelve a decírmelo.
Y lo hizo.
—Te quiero.
—Otra vez.
—Te quiero.
—Y yo a ti".
"—¿Se lo dirás a tu madre?
—No.
—¿Por qué?
—Es demasiado tarde. Se va. No necesita saber algo tan fuerte.
—¿Y tú eres la que le pedía sinceridad a ella?
—Es distinto.
—Todos vivimos en habitaciones cerradas, ¿te das cuenta?
El comentario de Emilio la atravesó.
Solía decir frases así, ya cuando eran novios. Frases que obligaban a pensar".
"—¿Sabes qué es lo importante en la vida, Cecilia? —no esperó su respuesta—. Tener la oportunidad de vivirla y aprovecharla. Y eso es lo que yo intenté siempre.
Porque la vida es eso, una oportunidad única".
"Mi vida es mía, y soy yo quien decide sobre ella".
"Perdóname mis silencios, no haber confiado en ti hasta el final, pero nací y crecí en un tiempo en el que los secretos, los miedos y las frustraciones te marcaban para siempre.
Esto no es un acto de cobardía y lo sabes. Es una liberación".
Jordi Sierra i Fabra
"Carlos (con amargura).—¡Tu marido!...
Leonor (con dignidad).— Sí... ¡mi marido!... a quien quiero y respeto... y para quien exijo respeto y consideración...
Carlos (amargamente).— ¿Lo quieres?... Antes me quisiste a mí... y, sin embargo...
Leonor (con arranque).—Y, sin embargo... ¿qué?... ¿Acaso yo tuve la culpa?... ¿No fuiste tú quien?... (Cambiando de tono) Pero... ¡dejemos eso! ¿A qué hablar de esas cosas ahora?... ¡Ya es inútil!...
Carlos (con vehemencia).—¡Inútil, no!... Ahora, como antes, yo te quiero con toda mi alma... ¡Con toda mi vida!... ¡Y, ahora menos que nunca puedo resignarme a vivir sin tu cariño!".
"Leonor (levantando el tono y con altivez).—¡Me estás faltando el respeto!
Carlos (con vehemencia).—¡No! ¡No es cierto!... ¡Ese es otro convencionalismo absurdo que una naturaleza leal como la tuya no puede aceptar!... ¡El homenaje de un amor sincero no falta ningún respeto porque los comprende a todos!".
"Leonor (con energía).—¡El amor de que se habla a una mujer casada, es amor culpable que ofende!...
Carlos (con exaltación).—¡No! ¡Te repito que no es cierto!... Cualquiera que sea el estado de la mujer que lo inspire, el amor es siempre uno, ¡siempre amor! ¡El tributo de todas las ternezas, de todas las abnegaciones de que se siente capaz el ser humano; es la suprema exaltación de sus más grandes energías y de sus más grandes debilidades! ¡Es la más pura de las ofendas del hombre a la mujer, reina y soberana! ¡Es todo sometimiento, profunda adoración! ¡Tiene algo de perfume de la flor que coloca al creyente en los altares, y de la mística poesía que encierran las plegarias!".
"Leonor (agitada y retrocediendo).—¡Calla!... ¡Calla, que van a oírte!... (Mira a los lados con terror.)
Carlos (con acento reconcentrado, y tomándole las manos con fuerza).—¡Te amo!... Sí... ¡te amo!... ¡Y tú también me amas!... Por más que lo ocultes... ¡Pobre sugestionada!... que consistes en someter tu alma... ¡de esencia inmortal!... a los caprichos que el mundo te impone con el nombre de deberes...".
"Enrique.—(...) Un hombre bueno... digno de ser feliz bajo todo concepto... Pues bien... se está muriendo...
Leonor.—¿Muriendo?... ¡Pobre!... ¿Y... de qué?...
Enrique (con calma).—Asesinado.
Carlos.—¿Asesinado?
Enrique (con naturalidad).—Sí, señor... Sí... muere asesinado... Indignamente asesinado... Y, lo que es más grave... por su propia mujer...
Leonor.—¡Qué horror!
Carlos.—¿La mujer lo ha asesinado?
Enrique (con mucha calma).—En la forma más cobarde... más traicionera... sin correr, siquiera, el riesgo a que se expone un malhechor vulgar... Ha huido con un amante...
Carlos (sonriendo).—¡Ah! Pero, entonces...
Enrique (mirándole de frente).—Entonces... ¿qué?
Carlos (reprimiendo su sonrisa).—Dice usted que ha huido...
Enrique (con mucha sangre fría).—¡Ah!... ¡Entiendo!... Quiere usted decir que empleo indebidamente la palabra asesinado... (Con cierta amargura.) Pues no, señor... no... La repito... ¿O es que cree usted que sólo se asesina con un revólver o un puñal?... Tratándose de ciertos hombres y en determinadas situaciones de la vida... un ultraje irreparable mata con tanta o mayor eficacia que una bala...".
Gregorio de Laferrère
Papá y mamá:
"Sustentaba una curiosa teoría en cuanto al modo de desarrollar el sentido de la belleza en las mentes de sus hijos. Cada vez que mi madre se quedaba embarazada, esperaba hasta los tres últimos meses de embarazo y entonces le anunciaba que debían comenzar los «paseos esplendorosos». Estos paseos esplendorosos consistían en llevarla a sitios de gran belleza de paisaje y pasear con ella por espacio de más o menos una hora cada día a fin de que absorbiese el esplendor del entorno. Su teoría era que si los ojos de una mujer encinta observaban constantemente la hermosura de la naturaleza, esta hermosura se transmitiría de alguna manera a la mente del hijo por nacer, y éste sería luego un amante de las cosas bellas".
Parvulario, 1922-1923:
"Astri era con mucho la predilecta de mi padre. La adoraba más allá de toda medida, y su muerte inopinada le dejó literalmente sin habla durante días y días. Tan abrumado estaba por la pena que cuando él mismo cayó con pulmonía al cabo de aproximadamente un mes no parecía importarle gran cosa vivir o morirse".
"Las grandes emociones son tal vez lo único que interesa de verdad a un niño de seis años y se le queda en la memoria".
El gran complot del ratón:
"Cuando se escribe acerca de uno mismo hay que hacer un esfuerzo por decir la verdad cabal. La verdad es más importante que la modestia".
El señor Coombes:
"—Me temo que la has matado.
—¿Yo? —protesté—. ¿Por qué precisamente «yo»?
—Fue idea «tuya» —dijo—. Y aún más, fuiste tú quien metió el ratón.
De buenas a primeras, era yo un asesino".
"Todos los adultos se aparecen como gigantes a los niños".
Cartas a la familia:
"—¿Es que no sabes cómo se escribe la palabra vallas?
—S-sí; señor, b-a-y-a-s…
—¡Eso es otra cosa, imbécil!
—¿Qué cosa, señor…? No… no lo entiendo.
—¡Pues bayas! Las frutas con semillas envueltas en pulpa carnosa, como las uvas, eso son bayas".
La celadora:
"La celadora era una mujerona rubia de pecho voluminoso. Probablemente no tendría más de 28 años, pero daba lo mismo que tuviese 28 o 68, porque para nosotros una persona mayor era una persona mayor, y en aquella escuela todas las personas mayores eran seres peligrosos".
Nostalgia:
"Al día siguiente nos permitieron examinar el apéndice extirpado, conservado en un frasco de cristal. Era una cosa alargada y negra como un gusano, y yo dije:
—¿También tengo yo dentro una cosa como ésa?
—Todo el mundo la tiene —respondió la niñera.
—¿Y para qué sirve? —le pregunté.
—Los caminos del Señor son inescrutables —declaró ella, con la respuesta que tenía en reserva para cuando no sabía dar otra".
El capitán Hardcastle:
"«La vida es un embrollo», parecía estar diciendo aquella frente tan surcada, «y el mundo, una palestra peligrosa. Todos los hombres son enemigos, y los niños son insectos que se volverán y te picarán si no los enganchas tú antes y los aplastas bien aplastados»".
"MAESTRO.— Sí, ¿qué sucede?
BRAITHWAITE.— Por favor, señor, ha entrado una avispa por la ventana y me ha picado en el labio y se me está hinchando.
MAESTRO.— ¿Una «qué»?
BRAITHWAITE.— Una avispa, señor.
MAESTRO.— Habla más alto, muchacho, ¡no te oigo! ¿Una «qué» ha entrado por la ventana?
BRAITHWAITE.—. Me cuesta mucho hablar alto, señor, con el labio hinchado.
MAESTRO.— ¿Así «que» hinchado? ¿Es que pretendes hacerte el gracioso?
BRAITHWAITE.— No, señor; le prometo que no, señor.
MAESTRO.— ¡Habla como es debido, muchacho! ¿Qué te pasa?
BRAITHWAITE.— Ya se lo he dicho, señor. Que me ha picado, señor. Se me está hinchando el labio, señor. Duele una barbaridad.
MAESTRO.— «¿Duele una barbaridad?». ¿Qué es lo que duele una barbaridad?
BRAITHWAITE.— Mi labio, señor. Cada vez está más inflamado.
MAESTRO.— ¿Qué deberes tenéis esta tarde?
BRAITHWAITE.— Verbos franceses, señor. Los tenemos que copiar, señor.
MAESTRO.— ¿Y los copias con el labio?
BRAITHWAITE.— No, señor, con el labio no, pero vea usted…
MAESTRO.— Lo único que veo es que estás armando un ruido infernal y perturbando a toda la clase. Conque sigue con tu trabajo".
Corkers:
"—¡Esto no puede tolerarse! —clamaba—. ¡Es «insoportable»!
—Pero «¿qué pasa», señor?
—Les voy a decir lo que pasa —gritaba Corkers—. ¡Que alguien se ha «peído»!
—¡Oh, no, señor!
—¡Yo no, señor!
—¡Ni yo tampoco, señor!
—¡Ninguno de nosotros, señor!
En este punto, se levantaba majestuosamente y gritaba con toda la fuerza de que eran capaces sus pulmones:
—«¡Utilicen la puerta como ventilador! ¡Abran las ventanas!»".
El hombre de negocios:
"—Le enviamos a usted a Egipto —dijo—. Serán tres años de servicio seguidos de seis meses de descanso. Prepárese para salir dentro de una semana.
—¡Pero, señor! —exclamé—. ¡A Egipto no! ¡En realidad no me interesa ir a Egipto!
El personaje se echó atrás en su sillón como si le hubiera estampado en el rostro una fuente de huevos escalfados.
—Egipto —dijo con mucha pausa— es una de nuestras zonas más selectas y más importantes. Le hacemos a usted un favor mandándole allí, ¡en vez de enviarle a alguna región pantanosa plagada de mosquitos!
Guardé silencio.
—¿Y puedo preguntarle por qué no desea ir a Egipto? —dijo él.
(...)
—¿Qué tiene de malo Egipto? —volvió a preguntarme el director.
—Es… es… es —tartamudeé—, es demasiado «polvoriento», señor.
El hombre se me quedó mirando atónito.
—¿Demasiado «qué»?
—Polvoriento —dije".
"—Va usted a África Oriental —dijo.
—¡Hurra! —grité, dando saltos de júbilo—. ¡Eso es fantástico, señor! ¡Estupendo, señor! ¡Sensacional! El gran hombre sonrió.
—Aquello es bastante polvoriento también —dijo".
Roald Dahl
"Naomi Watanabe y Toshiro Ueda creían que el mundo era nuevo. Como todos los chicos.
Porque ellos eran nuevos en el mundo. También, como todos los chicos".
"Desde que ambos recordaban, sus pequeñas vidas en la ciudad japonesa de Hiroshima se habían desarrollado del mismo modo: en un clima de sobresaltos, entre adultos callados y tristes, compartiendo con ellos los escasos granos de arroz que flotaban en la sopa diaria y el miedo que apretaba las reuniones familiares de cada anochecer en torno a la noticia de la radio, que hablaban de luchas y muerte por todas partes.
Sin embargo, creían que el mundo era nuevo y esperaban ansiosos cada día para descubrirlo".
"¡Ah... y también se estaban descubriendo uno al otro! Se contemplaban de reojo durante la caminata hacia la escuela, cuando suponían que sus miradas levantaban murallas y nadie más que ellos podían transitar ese imaginario senderito de ojos a ojos".
"Naomi... Poblaba el corazón de Toshiro. Se le anudaba en los sueños con sus largas trenzas negras. Le hacía tener ganas de crecer de golpe para poder casarse con ella".
"—Para cuando termine la guerra... —decía el abuelo—.
—Todo acaba algún día... —comentaba la abuela por lo bajo".
"Cuando cosía, por ejemplo, imaginaba que cada doscientas veintidós puntadas podía sujetar un deseo para que se cumpliese.
La aguja iba y venía, laboriosa. Así, quedó en el pantalón de su hermano menor el ruego de que finalizara enseguida esa espantosa guerra, y en los puños de la camisa de su papá, el pedido de que Toshiro no la olvidara nunca...
Y los dos deseos se cumplieron.
Pero el mundo tenía sus propios planes...".
"Silenciosa explota la bomba. Hierven, de repente, las aguas del río.
Y medio millón de japoneses, medio millón de seres humanos, se desintegran esa mañana. Y con ellos desaparecen edificios, árboles, calles, animales, puentes y el pasado de Hiroshima".
"Serio y poco comunicativo como es, ninguno de sus empleados se atreve a preguntarle por qué, entre el aluvión de papeles con importantes informes y mensajes telegráficos que habitualmente se juntan sobre su escritorio, siempre se encuentran algunas grullas de origami dispersas al azar".
"—Algún día completará las mil... —cuchicheaban entre risas— ¿Se animará entonces a colgarlas sobre su escritorio?
Ninguno sospechaba, siquiera, la entrañable relación que esas grullas tienen con la perdida Hiroshima de su niñez. Con su perdido amor primero".
Elsa Bornemann
"Abrió la puerta del bar lanzando el
último suspiro y sin saber si entraba en el cielo o el infierno".
"Se detuvo frente a ella.
En lo último que pensó fue en la paradoja del destino.
¿Cómo era posible que aquel ángel...?
—¿Olga?
—Sí.
—Soy Jaime.
—Bien.
La primera sonrisa.
Se sintió turbado".
"Ya no solo era curiosidad.
Era como si en un abrir y cerrar de ojos algo hubiese cambiado, en él, en su mente, en su alma, en el mismo corazón".
"—¿Sabes por qué te escogí? —preguntó Olga.
—No.
—En tu carta decías que el tiempo es solo la forma en que gastamos la vida".
"Nadie podía saber lo que había en ese final. Lo esencial, siempre, era seguir".
"Necesitaba llenar algo más que aquel armario o los cajones de la cómoda.
Necesitaba llenar su vida".
"Se tumbó sobre la cama boca arriba, con los brazos por detrás de la cabeza y los ojos mirando el techo. No los cerró. Odiaba la oscuridad. Era un preludio demasiado claro de la muerte.
Y lo que más deseaba era vivir".
"«No odies a quien hayas amado», decía el poema".
"El amor también era una ansiedad tanto como una necesidad fisiológica".
"Nadie estaba tan solo como para que no hubiera alguien parecido en alguna parte".
"«... porque el tiempo es solo la forma en que gastamos la vida, y a veces hay que ponerse una venda en los ojos para no ver el reloj ni mirar el calendario. O romperlos. Basta con dejarse llevar, y sentir, y gastar esa vida a manos llenas para que no quede nada en el último adiós".
"En la vida real el amor es un sueño para dos, en el que frecuentemente uno sueña y el otro se deja soñar".
"—Ya sé que no eres gay. Se te nota.
—Ah, ¿sí? ¿En qué?
—Por cómo me miras.
—¿Cómo te miro?
—Mitad alucinado, mitad sorprendido, mitad embobado.
—¡Vaya por Dios!".
"Yo no llamo a eso ser fuerte. ¡Es el miedo el que nos mueve!".
"—No somos más que tiempo —suspiró la muchacha—. Si no hay tiempo, ¿qué nos queda?".
"De pronto me doy cuenta de que necesito sentirme viva el tiempo que lo esté, porque no es igual estar vivo que sentirse vivo".
"—Olga, el amor no puede imponerse.
—A veces la necesidad es más fuerte.
—Eso es desesperación.
—¿Y no estamos desesperados?".
"—¿Crees en el amor a primera vista?
—Es el único amor verdadero, el de los sentidos, cuando te alcanza esa fuerza y te desnuda sin más, sin darte tiempo a pensar. Y creo en él aunque me haya ido mal siempre".
"La gente echa a correr cuando les dices que tienes sida. Si callas, los engañas. Si se lo cuentas, los pierdes. Pero no somos unos apestados. Somos personas normales y corrientes que podemos desarrollar un mal que nos va a matar, como otros tienen cáncer".
"—Y para empezar habrá que luchar contra tus fantasmas, aunque no estarás solo. Yo te ayudaré. Si me dejas. ¿Te parece bien?
Se rindió.
«Un poco más —pensó—. Un poco más.»
El único fantasma era él".
"—Estuve en la India con mis padres, cuando tenía catorce años —dijo—. Era la primera vez que hacía un viaje tan largo y fue...
—Fascinante.
—Sí. ¿Has estado allí?
—No, pero la India o te enamora o duele tanto que te obliga a cerrar los ojos y darle la espalda, lo sé".
"—¿Te das cuenta de que los románticos cada vez somos menos en este mundo?".
"—¿Cómo te imaginabas tu vida?
No era una pregunta. Era todo un mundo".
"—No me conoces.
—Todos estamos hechos de verdades y mentiras, pero al final siempre queda lo mismo: una mirada, un roce. —Volvió a tomarle de la mano. Se la acarició—. Y en eso reside la última certeza. No hay nada más".
"—Todos llevamos puesto un anuncio —repuso Olga de pronto, agarrando la taza con las dos manos como si fuera su único punto de apoyo en el mundo—.
Unos dicen «socorro», otros «quiero montármelo», otros «creo en el amor para siempre»".
"El amor los hacía diferentes".
"«Vete.»
Esta vez sí, sus piernas le obedecieron. Se apartó de la esquina por última vez, levantó los ojos, se despidió de ella con un dolor desconocido atravesándole la razón «Sé feliz», le deseó.
Y justo al dar media vuelta se la encontró, de cara, sonriendo con aquella radiante ternura que tanto le sobrecogía el ánimo, algo congestionada porque acababa de llegar corriendo.
—¡Eh, que solo llego cinco minutos tarde! ¿Adónde ibas?".
"Quería estar a su lado.
Verla todos los días.
Amarla".
"—Apenas me conoces.
—A veces somos libros abiertos para otras personas. A mí se me han agudizado los sentidos desde que me dijeron que era seropositiva.
—No has vivido lo suficiente para saber cómo terminan esos libros".
"—Si no pruebas las cosas, no sabrás si pueden salir bien".
"—¿Y si nadie te hubiera respondido?
—Sabía que lo harían.
—¿Por qué?
—Porque siempre hay alguien al otro lado, estés como estés, pase lo que pase, por mal que te encuentres.
—Eso es confiar mucho en el ser humano.
—No, eso es confiar en la vida".
"—No podrías vivir con una persona sin amarla.
—Llegué a creer que sí".
"Una vida detenida en septiembre. Olga era eso. Una vida con fecha de caducidad.
«Consumir antes de...»".
"—Le has visto tres veces, por Dios.
No puedes estar tan loca.
—Mis padres se conocieron una mañana, por la noche se besaron, tres días después hicieron el amor y a la semana eran novios.
—¡Eran otros tiempos!
—Siempre son los mismos para el amor".
"—Sigue sonando a amor imposible —musitó.
La respuesta de Olga fue rápida y directa: —No hay amores imposibles, solo idiotas con prejuicios".
"Un único beso y, sin embargo, todo un mundo".
"Tanto amor para nada.
Tanto daño para nada.
Ya no hubo más".
"—Te quiero —suspiró.
Le salió del alma. No pensaba en algo así. Pero lo dijo".
"—Vives de prestado —le dijo a la imagen del espejo—. Ya no tienes una vida, tienes un epílogo".
"—Mamá, que hoy en día esto es distinto —intervino Luisa—. Salir con alguien no significa tener novio, y mucho menos pensar en boda o en vivir juntos".
"Demasiado joven para vivir, demasiado vieja para morir.
No, demasiado joven para todo, vivir y morir".
"Estaban en un semáforo, aguardando reanudar el paso. Se miraron a los ojos.
En los de ella vio promesas, quizá un grito. En el fondo todo el mundo gritaba en silencio, al otro lado de su propia soledad".
"Recuerda lo que te digo siempre: tu cabeza es la mejor medicina. No subestimes el poder de la mente".
"—Estás cambiado —le dijo Jaime.
—¿No me digas que la buena vida ya está haciendo que me engorde? —se asustó.
—No, me refiero a cambiado de... bueno, no sé, la mirada, el ánimo.
—Mi madre me dijo el otro día que tenía luz en la cara.
—Pues será eso.
—Así que debo de parecer una lámpara —se burló de sí mismo".
"Dejó de verla al salir de su mundo y cerró los ojos incapaz de continuar manteniéndolos abiertos".
"Silencio en la casa, silencio tras la ventana, silencio en la noche y en el alma.
Silencio".
"De entre todos los amores imposibles, fui a escogerte a ti —o más bien te escogió el destino—. De entre todas tus peores pesadillas, fui a aparecer yo".
"No sé qué nos pasó. Pero nos pasó. No sé qué sucedió. Pero sucedió. El amor es extraño".
"Esperanzas. Un poco de abril,
algo de mayo, todo
septiembre. Abril para
despertar, mayo para saber,
septiembre para vivir
eternamente. Abril para
encontrarnos, mayo para
amarnos, septiembre para
estar juntos eternamente".
"—No creía que hablar de la extinción de las ballenas...
—No importa de qué hables —le recordó Jonathan—. Da igual de qué escribas mientras lo sientas. Y esto lo has sentido".
"—El sábado a cenar a casa.
—Vale.
—Si tienes algún plan...
—No, no.
—Digo que si tienes algún plan puedes traerlo.
—No tengo ningún plan".
"—No me digas que se casan.
—Mejor que eso, hombre: está embarazada.
Fue un impacto.
—¿Qué?
—Lo que oyes.
—Pero ¿ha sido premeditado? Quiero decir si...
—No, falló la píldora, pero ¿sabes qué? Ya está. Estamos... en una nube.
—Tío, me dejas...
—Eso mismo: serás su tío, ¿qué tal?".
"El beso llegó antes que las palabras.
Suave, dulce, prolongado.
Las palabras llegaron antes que sus primeros pasos.
—Te quiero —dijo él.
—Es suficiente —dijo ella.
Y sus primeros pasos llegaron antes que el futuro".
Jordi Sierra i Fabra
"He leído más libros que tú. Por muchos que hayas leído, yo he leído más. Créeme. He tenido tiempo para hacerlo".
"Apenas vienen visitas, así que no hay nadie a quien pueda prestarle mis libros; nadie a quien necesite recordarle que ese libro olvidado que tiene en la estantería de su casa me pertenece a mí".
"—La vida es dura, mi niña. Pero todo el mundo acaba por arreglárselas".
"Olly: muy misteriosa. ¿Eres un fantasma? Eso es lo que pensé el día en que nos mudamos y te vi en la ventana. Y sería mi suerte que la chica bonita de al lado no esté realmente viva".
"Madeline: No soy una princesa.
Madeline: Y no necesito que me rescaten.
Olly: eso está bien. No soy príncipe".
"No siempre podemos obtener lo que queremos", dice. Sólo por la tonalidad de su tono, sé que es una frase".
"Ella se acerca y pone una mano en mi hombro. Todo es un riesgo. No hacer nada es un riesgo. Tu decides."
"Pienso en Olly, descontaminación ... frío y esperándome. Es lo contrario de todas estas cosas. Él no es seguro. No está familiarizado. Está en constante movimiento.
Él es el mayor riesgo que he tomado".
"No es real", me dice.
"No es real", le digo al mismo tiempo".
"Pero la diferencia entre saberlo y verlos en persona es la diferencia entre soñar con volar y huir".
"ANTES DE QUE CARLA LLEGUE en la mañana siguiente, paso exactamente trece minutos en la cama convencida de que me estoy enfermando.
Tarda exactamente seis minutos en no convencerme. Ella toma mis tarifas de temperatura, presión sanguínea, corazón y pulso antes de diagnosticar que estoy simplemente enamorada".
"Yo no estoy enamorado. No puedo estar enamorada.
"¿Y por qué no?"
"¿Cuál sería el punto?" Digo, levantando las manos. "Yo enamorada sería como ser un crítico de alimentos sin papilas gustativas. Sería como ser un pintor ciego de color. Sería como …
—Como si estuvieras flácido por ti mismo.
Tengo que reírme de eso. "Exactamente," digo. "Inútil."
"No es inútil", dice, y me mira seriamente. "Sólo porque no puedes experimentar todo no significa que no debes experimentar nada.
Además, el amor condenado es parte de la vida".
"¡Vaya!" Ella me da una palmada en la rodilla. "Tienes suficientes cosas de las que temer. El amor no puede matarte".
"Madeline: ¿Por qué te gustan tanto las matemáticas?
Olly: ¿por qué te gustan tanto los libros?
Madeline: ¡Eso no es lo mismo!
Olly: ¿por qué no?
Madeline: Puedes encontrar el significado de la vida en un libro.
Olly: ¿la vida tiene significado?
Madeline: No hablas en serio.
Olly: es posible".
"Madeline: ...
Olly: ¿pensando?
Madeline: Sí. Tengo una solución a nuestro problema.
Olly: te escucho
Madeline: Estamos de acuerdo en ser amigos, ¿de acuerdo?
Olly: ok
Olly: pero no más revisar mis músculos
Madeline: ¡Amigos, Olly!
Olly: y mis ojos
Madeline: No más hablando de mis pecas.
Madeline: Y mi cabello.
Olly: y tus labios
Madeline: Y tu hoyuelo.
Olly: ¿te gusta mi hoyuelo?
Madeline: ¡Amigos!
Olly: ok".
"Tratar de no sonreír solo te hace sonreír más".
"El tiempo es precioso, dice, y es grosero perder a alguien más".
"A veces desearía poder desaparecer y dejarlos", confiesa, avergonzado.
Quiero decir algo, no sólo algo, sino lo perfecto para consolarlo, para hacerle olvidar a su familia durante unos minutos, pero no puedo pensar en ello. Es por eso que la gente toca. A veces las palabras no son suficientes".
"Sé que ella sólo está tratando de protegerme, justo como yo estaba tratando de protegerme hace unas semanas, pero sus palabras me hacen consciente de que el corazón en mi pecho es un músculo como cualquier otro. Puede doler".
"Pasa algún tiempo con tu madre. Los chicos van y vienen, pero las madres son para siempre ".
"Olly de repente esta a mi lado, sus manos sobre la piel desnuda de mis tobillos, sosteniéndome firme. Cada nervio en mi cuerpo hormiguea en donde él toca. La piel bajo su mano chispea a la vida, cada célula iluminada con la sensación. Siento como si nunca me hubieran tocado antes".
"Extiende su mano derecha y agarra mi dedo índice izquierdo. Su mano es áspera, desigual con callos, y tan caliente. Él frota su pulgar una vez a través de mi nudillo y luego los capullos mi dedo en la palma de su mano.
Miro hacia atrás en mi mano.
A los amigos se les permite tocar, ¿verdad?".
"Mira hasta mis labios y de nuevo a mis ojos. "Tus labios son rosados y se ponen rosados cuando los muerdes”. Lo haces cuando estás a punto de estar en desacuerdo conmigo. Deberías hacerlo menos. El desacuerdo, no la mordida. Eso es adorable".
"Leí una vez que, en promedio, reemplazamos la mayoría de nuestras células cada siete años. Aún más increíble: cambiamos las capas superiores de nuestra piel cada dos semanas. Si todas las células de nuestro cuerpo hicieran esto, seríamos inmortales. Pero algunas de nuestras células, como las de nuestro cerebro, no se renuevan. Envejecen y envejecen. En dos semanas mi piel no tendrá memoria de la mano de Olly en la mía, pero mi cerebro recordará. Nosotros podemos no tener inmortalidad, si el recuerdo del tacto. Pero no podemos tener ambas cosas".
"Olly: ¿estás seguro de que estás bien?
Madeline: Me siento completamente nueva.
Olly: todo sobre un contacto de manos. huh. Imagina lo que un beso haría
Madeline: ...
Madeline: Los amigos no se besan, Olly.
Olly: los muy buenos pueden".
"Si pudiera, lo besaría cada segundo de todos los días para toda la vida. Él apoya su frente contra la mía. Su aliento es cálido contra mi nariz y mejillas. Es un poco dulce. El tipo de dulce que te hace querer más. "¿Siempre es así?" Pregunto, sin aliento. "No", dice. "Nunca es así." Oigo la maravilla en su voz. Y así, todo cambia".
"Toda mi vida he soñado con estar en el mundo. Y ahora que lo tengo, no recuerdo nada de eso. Sólo la vista de Olly que se duplicó de dolor. Sólo su voz me decía que regresara".
"La vida es un regalo. No olvides vivirla".
"Se tarda un segundo en darse cuenta de que estoy allí, pero es tiempo suficiente para mí para ver su miedo. Evidentemente mi rol en la vida es golpear el miedo en los corazones de aquellos que me aman".
"Nos miramos mutuamente.
¿Lo siento?
Sacudo la cabeza. Un gesto que dice: No, no lo sientas. No es tu culpa. No eres tú. Esta es mi vida".
"Una fotografía es una especie de máquina del tiempo".
"No es que me molesta mi vida en los libros. Todo lo que sé sobre el mundo que he aprendido de ellos. Pero la descripción de un árbol no es un árbol, y mil besos de papel nunca igualarán la sensación de los labios de Olly contra los míos".
"¿Recuerdas cuando leímos al Principito juntos por primera vez? Estaba tan molesta que murió al final. No entendía cómo podía elegir la muerte para poder volver a su rosa.
Creo que lo entiendo ahora. No estaba eligiendo morir. Su rosa fue toda su vida. Sin ella, no estaba realmente vivo".
"A veces haces las cosas por las razones correctas y a veces por las equivocadas, a veces es imposible diferenciar".
"Nada puede pasarte", dice.
Me acerco y tomo su mano. "Gracias", es todo lo que puedo decir. Quiero decirle que es mi culpa que esté aquí. Este amor me abre el mundo".
"—No pensamos que estarías despierto tan temprano —digo al entrar.
—Dejas de dormir cuando envejeces. Ya verás".
"No estarás viviendo si no te arrepientes".
"P: ¿Cómo es posible que los seres humanos inventaron algo tan increíble como un avión y algo tan horrible como una bomba nuclear?
R: Los seres humanos son misteriosos y paradójicos".
"EL DICCIONARIO DE MADELINE
Promesa: (ˈpräməs) n. pl. -es. 1. La mentira que quieres mantener".
"Mi corazón se detuvo. Y comienzo de nuevo".
"Estoy camino a casa. Me quedaré atrapada allí para siempre. Estoy viva y no quiero estarlo".
"Amar a alguien tan ferozmente como mi mamá me ama debe ser como tener tu corazón fuera de tu cuerpo sin piel, sin huesos, sin nada para protegerlo. El amor es una cosa terrible y su pérdida es aún peor. El amor es una cosa terrible y no quiero tener nada que ver con él".
"Madeline: Ya no puedo hacer esto.
Olly: ¿no puedes hacer qué?
Madeline: No más mensajes. No más e-mail. Es muy difícil. No puedo volver. Mi mamá tenía razón. La vida era mejor antes.
Olly: ¿mejor para quién?
Olly: no hagas esto Maddy
Olly: mi vida es mejor contigo en ella
Madeline: pero la mía no es".
"Una vez le dije a Olly que yo conocía mi propio corazón mejor que yo sabía cualquier otra cosa, y sigue siendo cierto. Conozco los lugares en mi corazón, pero los nombres han cambiado".
"—La gente se enferma, Madeline. Las personas sanas normales se enferman todo el tiempo".

"La teoría del caos dice que incluso un pequeño cambio en las condiciones iniciales puede conducir a resultados tremendamente impredecibles. Una mariposa solapa sus alas ahora y un huracán se forma en el futuro".
"Amor.
El amor hace a la gente loca.
La pérdida del amor hace a la gente loca".
"La vida es corta
REVISIONES DE SPOILER POR MADELINE
EL Principito DE ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY
Alerta de Spoiler: El amor vale todo. Todo".
Nicola Yoon