martes, 24 de octubre de 2017

Citas: Rabia - Richard Bachman

"Mi mirada estaba fija en ella; en la ardilla, no en la señora Underwood".

"Me detuve en el baño para orinar y comer unas galletas saladas.
Siempre llevo unas pocas en una bolsita. Cuando tienes el estómago
mal, a veces unas galletas obran maravillas. Cien mil mujeres embarazadas no pueden estar equivocadas".

"Sandra era una buena chica, y si hasta aquel momento lo había imaginado, por Dios que entonces lo descubrí, porque todos sabemos que las buenas chicas usan braguitas blancas, no esa mierda neoyorquina que se vende en Placerville, Maine".

"Resulta imposible detener los pensamientos; el maldito asunto siempre sigue presente".

"El retrete debería ser una especie de confesionario. Pero te frustran. Siempre te frustran. No puedes ni sonarte la nariz sin que se enteren. Siempre tiene que enterarse alguien, siempre tiene que asomarse alguien furtivamente".

"Me detuve y miré alrededor. Sólo se oía el zumbido adormecedor que indicaba que volvía a ser miércoles, miércoles por la mañana, las nueve y diez, todo el mundo atrapado un día más en la espléndida telaraña pegajosa de mamá educación".

"—¡Eh, hola! —saludé, dirigiéndole una gran sonrisa bobalicona.
Por el respingo que dio, deduje que lo sabía todo sobre mí.
—¡Ah, hola, Charlie!".

"Y sí, le había oído decir que mataría a su esposa, pero no eran más que palabras. Después de todo, era yo quien tenía las manos manchadas de sangre".

"—Bueno, algo es algo.
—¿De veras?
El señor Denver parpadeó deprisa, con la vista clavada en mí, como hacen los lagartos.
—No le maté. Algo es algo.
—Sí. —El señor Denver siguió mirándome fijamente—. ¿Acaso te gustaría haberlo hecho?
—No".

"—Entenderte forma parte de mi trabajo, Charlie.
—Pero ayudarle a hacer su trabajo no forma parte del mío —repuse—".

"—Mire, viejo, váyase a la mierda.
Dejó en el escritorio el papel que había estado repasando para evitar mirarme a la cara, algún documento de mi expediente, sin duda, el todopoderoso expediente. El gran expediente norteamericano.
—¿Cómo? —exclamó.
—A la mierda. No juzgué y no seras juzgado".

"«No les permitas que te respondan; sé rápido en dar órdenes y tajante en las contrarréplicas»".

"—Gracias —interrumpí.
Los coléricos ojos azules del señor Denver clavaron la mirada en los míos.
—Gracias por tratarme como a un ser humano aunque haya tenido que enfurecerle para conseguirlo. Ahora sí hemos avanzado".

"—Trátame con respeto —masculló. Realmente había perdido la sangre fría y ni siquiera se molestaba ya en utilizar su auténtico gruñido de primera categoría—. Pequeño miserable corrompido, muéstrame algún respeto.
—Le mostraría el culo para que le diera un beso —repliqué—".

"A veces las cosas suceden así. Cuando todo va mal, tu mente arroja todo a la papelera y se marcha un rato a Florida. Y se produce un repentino destello eléctrico (¡qué diablos!) mientras te quedas allí, mirando hacia atrás, hacia el puente que acabas de quemar".

"Guardé las balas en el bolsillo de los pantalones y extraje el encendedor. No fumo, pero aquel objeto en cierto modo había despertado mi fantasía".

"—¿Tiene usted un pase de administración, señor Decker?
—Sí —respondí, y saqué la pistola de la cintura. Ni siquiera sabía con certeza si estaba cargada hasta que sonó el disparo. Le di en la cabeza. La señora Underwood no llegó a enterarse de qué le había sucedido, estoy seguro. Cayó de lado sobre el escritorio y luego rodó hasta el suelo. Y aquella expresión expectante jamás se borró de su rostro".

"Cordura.
Uno puede pasarse la vida diciéndose que la vida es lógica, prosaica y cuerda. Sobre todo, cuerda. Y creo que así es".

"Pienso, luego existo".

"Existe un Mr. Hyde para cada feliz rostro de doctor Jekyll, una cara oscura al otro lado del espejo".

"El cerebro tras esa cara nunca ha oído hablar de hojas de afeitar, plegarias o la lógica del universo. Vuelves de lado ese espejo y ves tu rostro reflejado con una siniestra mueca, medio loca, medio cuerda. Los astrónomos denominan a la línea entre la luz y la oscuridad «el terminador»".

"Es una ruleta, y quien afirme que el juego está manipulado no hace más que lamentarse. No importa cuántos números haya, el principio de esa bolita blanca no sufre cambios. No digáis que es absurdo; es todo muy lógico y cuerdo".

"Esa naturaleza extraña no sólo se halla en el exterior, sino también dentro de uno, en este mismo instante, creciendo en la oscuridad como un puñado de setas mágicas".

"Y aquí me encuentro, ante ustedes (metafóricamente hablando, otra vez), y os aseguro que estoy totalmente cuerdo. Es cierto que me falta algún tornillo ahí arriba, pero todo lo demás funciona perfectamente, muchas gracias".

"No existe medida de tiempo que exprese la esencia de nuestra vida, que mida el tiempo entre la explosión del plomo en el orificio del cañón y el impacto en la carne, entre el impacto y la oscuridad.
Sólo hay una inútil repetición instantánea que no demuestra nada nuevo".

"¿Cómo debe ser la caída desde lo alto de un precipicio para el suicida? Creo que debe de experimentar una sensación de cordura. Probablemente por eso gritan hasta el instante de estrellarse contra el fondo".

"Si en aquel preciso instante alguien hubiera exclamado algo melodramático, algo así como «¡Oh, Dios mío, va a matarnos a todos!», la escena habría terminado inmediatamente".

"Pero era demasiado tarde; todos habían aprovechado aquel inacabable instante para meditar sobre la vida y la muerte".

"Fuera, en el césped, comenzaban a alinearse hileras de alumnos. Los veía por la ventana. En cambio la ardilla había desaparecido.
Las ardillas no sirven para el papel de espectador inocente".

"No trato de justificar nada, ¿entendido? Actualmente no estoy de humor para emprender ninguna clase de cruzada. Sólo pretendo plantear que los jóvenes norteamericanos viven rodeados de violencia, tanto real como imaginaria".

"—¿Les dejarás entrar? —preguntó Jack Goldman.
—El incendio es ahí fuera —respondí—, no aquí".

"Alguien acababa de poner en funcionamiento el sistema de intercomunicadores de la escuela.
—Hola. —Era la voz de Denver—. Hola, aula 16.
—Hola —dije.
—¿Quién habla?
—Charlie Decker.
Se produjo un largo silencio. Por fin llegó una nueva pregunta:
—¿Qué está sucediendo ahí abajo, Decker?
Medité la respuesta antes de hablar:
—Supongo que me he vuelto loco".

"(La sorpresa a veces actúa así; de repente uno se ve lanzado al vacío, como un piloto de un cazabombardero expulsado de la cabina por su asiento eyector, y pasa de una vida aburrida que parece un sueño a participar en un suceso abrumador, sobrecargado de realidad, y el cerebro se niega a adaptarse a la nueva situación; lo único que cabe hacer es continuar en caída libre y confiar en que, tarde o temprano, se abrirá el paracaídas)".

"—¿Te has vuelto loco? —preguntó de pronto Harmon Jackson.
—Creo que sí —respondí—. Según me han enseñado, todo el que mata a otro está loco".

"Las sombras de las ramas semejaban grandes dedos que se movían. Ahora, al evocar aquello, me parecen dedos de cadáveres, pero entonces no podía haber pensado algo así, ya que sólo tenía tres años. Un niño tan pequeño ni siquiera sabe qué es un cadáver".

"Tiempo de metáfora en el viejo corral; para papá la vida era como un valioso coche antiguo. Por ser precioso e irreemplazable, lo mantienes inmaculado y en perfecto estado".

"Reclutaba a Romeos de escuela secundaria que dejaban tras de sí a Julietas embarazadas".

"Reclutaba a hombres que ignoraban dónde se metían y otros que sólo sabían de qué huían".

"En cierto modo resultaba curioso: no tenía la menor sensación de estar haciendo algo malo, sino sólo algo divertido. La percepción selectiva de los niños es algo muy extraño".

"—Hay que castigarle —afirmó mi padre reposadamente—. ¿Alguien te enseñó esa palabra en la universidad, o estaban demasiado ocupados llenándote la cabeza con toda esa basura liberal? La próxima vez romperá algo más valioso que unas contravidrieras.
Y dentro de poco te romperá el corazón. Destrucción desenfrenada...".

"—¡Calla! —exclamó con voz aguda, estridente—. ¡Ya has matado a dos personas!
—Eres un chico muy observador —murmuré".

"El alcohol puede dominar a cualquiera. Y no es culpa de nadie, ¿o sí?".

"—¿Qué preguntó Cristo a Dios desde la cruz?
—«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?».
—¿Don?
—Sí, Charlie.
—¿Qué acabas de decir?
—He dicho: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué…? —Una pausa—. ¡Oh, no, Charlie! ¡Esto no es justo!»
—Has hecho una pregunta.
—¡Me has tendido una trampa!
—Acabas de matar a alguien, Don. Lo siento.
—¡No!".

"Le había arrancado la máscara de brujo curandero y le había hecho humano. Pero no se lo eché en cara. Errar es humano, pero perdonar es divino. Estoy realmente convencido de ello".

"La locura es sólo cuestión de medida, y hay mucha gente, aparte de mí, que siente el impulso de hacer rodar cabezas".

"Todos lo entendían. No era lo mismo que comprenderlo, pero resultaba suficiente. Cuando uno deja de pensar, el concepto «comprensión» cobra un sabor ligeramente arcaico, como el de una lengua olvidada o un vistazo por una cámara oscura victoriana.
A nosotros, los norteamericanos, se nos da mejor entender".

"Tenía un dólar en el bolsillo, una propina por haber limpiado de hierbajos el jardín de la señora Katzent el día anterior, de modo que podría entrar en algún cine de Brunswick si alguien me subía a su coche; allí, sentado en la oscuridad, podría administrarme una buena dosis de autocompasión".

"La señora Granger depositó un beso baboso en mi mejilla y graznó:
—¡Pero qué guapo estás!
Y por un instante temí que añadiera: «Estás más guapo que una mierda de buho»".

"Cuando llevas un rato bajo la protección de alguien, empiezas a detestar esa situación".

"Todas las emociones de la tarde se acumularon en mi interior, y me sentí furioso, realmente furioso. Habría escupido al mismísimo Hitler. Así de furioso me sentía".

"—Esa mierda de tío —murmuró Sylvia antes de llevarse una mano a la boca.
—¿Quién ha dicho eso? —rugió Philbrick. Sylvia palideció.
—Yo —contesté—. Tengo ciertas tendencias transexuales, señor".

"—Eso quería decir yo —asintió la segunda—. ¿Eres… bueno, has tenido alguna experiencia desagradable?
—Nada, desde que dejé de acostarme con mamá —respondí suavemente. Una expresión de absoluto asombro se apoderó de su rostro, y luego comprendió que estaba burlándome".

"—Bien —dije, dando unos golpecitos con la empuñadura de la pistola sobre el cuaderno del escritorio—. Esto es grave, Carol, muy grave. Creo que una chica debería saber por qué es virgen ¿no te parece?
—¡Yo sé por qué!
—¡Ah! —asentí, cortés".

"La gente te machaca, te agobia si les dejas, como ha dicho antes Pocilga. Todos quieren rebajarte y ensuciarte".

"—Exactamente eso —confirmó agriamente—. Todo se rompió, todo se vino abajo. Como cuando muerdes una manzana que parece sana y encuentras el agujero de un gusano. «¡Eh, coñito!».
Como si no hubiera allí nada más, como si yo no fuera una persona, sino sólo un… un… —En su boca se formó una mueca temblorosa—. Y también eso es como ser una buena estudiante.
Intentan meterte cosas en la cabeza hasta que está llena del todo. Es otro agujero, nada más. Nada más".

"El crimen nunca queda impune. El loco muerde el polvo".

"Disparó y colocó la bala justo donde había esperado y deseado ponerla; en el bolsillo izquierdo de mi camisa, situado directamente encima del mecanismo viviente de mi corazón".

"—Ted me preguntó si quería ir al baile de Wonderland con él, y acepté. Ya tenía un nuevo novio. —Levantó el rostro hacia mí con una expresión de reproche—. Tú nunca me lo preguntaste, Charlie.
¿Era posible que me hubieran disparado en el candado apenas diez minutos antes? Tuve el loco impulso de preguntar si había sucedido realmente. ¡Qué extraños eran aquellos chicos y chicas!".

"—No me dolió mucho. Pensaba que me dolería, pero no. Fue agradable.
Lo explicaba como si estuviera hablando de una película de dibujos de Walt Disney, con animalitos simpáticos y parlanchines, con la diferencia de que en ésta el protagonista era Ted Jones".

"Entonces… Ted lanzó en ese instante un horrible bramido gutural.
Resultaba difícil creer que una persona de mi edad pudiera sentirse tan dolorosamente afectada por algo que no fuera la muerte de sus padres. Volví a sentir admiración hacia él".

"—¿Cómo sabe la gente que es real? —murmuré.
—¿Qué dices, Charlie?
—Nada…".

"En mi fuero interno, y pese a los noticiarios nocturnos de televisión, yo mantenía hasta entonces la creencia de que las cosas cambian, pero las personas no".

"Sentí el impulso de cruzar el salón de puntillas, de soltar una estentórea carcajada y anunciar a los presentes que Charles Everett Decker creía sinceramente que estaba a punto de echar un polvo; que Charles Everett Decker estaba a punto de romper el velo de su virginidad. Pero no hice nada de eso".

"Me llevé la mano a la entrepierna, me agarré el pene y tiré de él, como si pretendiera preguntarle qué sucedía. Pero el señor pene no respondía".

"Luego la arrojó sobre la cama, junto a mí, y vi que estaba muerta. Entonces desperté gritando. Y con una erección".

"De repente, Irma Bates declaró, desafiante:
—¡Necesito ir al baño!
Dejé escapar un suspiro, cuyo sonido me recordó en gran manera al de Dana Collette aquella noche en Schoodic Point, bajo los escalones.
—Ve, pues.
Irma me observó con incredulidad. Ted parpadeó. Don Lordi soltó una risita sofocada.
—Me matarías si lo hiciera.
—¿Necesitas ir al baño o no?
—Puedo aguantarme —afirmó ella, malhumorada".

"—¿Cuándo se te meterá en la cabeza que aquí mando yo? —repliqué—. Alguien bajará las persiana, no seré yo, Philbrick, de modo que si disparáis a quien lo haga, ya puedes colgarte la chapa en el culo y despedirte de ambos".

"—¿Qué me respondes? —insistí, inexorable. Un nuevo silencio.
—Está bien. Pero si haces daño a alguno de esos chicos…
—Ya lo sé, me quitarás el carnet de estudiante. A la mierda, Frank".

"La locura empieza cuando uno no puede ver ya las suturas que mantienen unido el mundo".

"Las manos morenas de Pat Fitzgerald manoseaban el avión de papel, moviendo los dedos, con la tristeza de la muerte.
Entonces empecé a hablar".

"Esos días decía «hola» a mamá, subía a mi habitación y echaba a llorar o reír descontroladamente sobre la almohada hasta que creía que mis tripas iban a reventar. Aquello me asustaba. Cuando uno hace cosas así, está a punto para el manicomio".

"Me sentí como si fuera en doce direcciones distintas a la vez.
Una parte de mi mente gritaba… gritaba de verdad, chillaba como un niño en un cuarto oscuro lleno de hombres del saco horribles, sonrientes".

"—¡Charlie!
—Es un placer… golpear tu carne… en el fango del Misisipí —canturreaba mientras, siguiendo el compás, descargaba golpes sobre la pizarra".

"Quizá había olvidado, o no había sabido nunca, que los niños crecen recordando cada golpe y cada palabra burlona o desdeñosa, que los niños crecen y quieren devorar vivos a sus padres".

"Sí, chicos, las cosas se torcieron muy pronto, y desde entonces van de mal en peor".

"Eché un vistazo al reloj de la pared. Eran las 12.30. Expulsé todo el aire de mis pulmones mentales, preparándome para la recta final de mi carrera.
—Y así termina la saga, corta y brutal, de Charles Everett Decker —anuncié—. ¿Alguna pregunta?".

"Todos ellos tan tensos y fríos. Cuando te haces daño a los cinco años, lo anuncias al mundo con gran alboroto; a los diez, lloriqueas, pero cuando cumples los quince empiezas a tragarte las manzanas envenenadas que crecen en tu árbol del dolor. Es el camino occidental hacia el conocimiento. Empiezas a meterte los puños en la boca para acallar los gritos, sangras por dentro".

"—¿Sabes qué les pasa a los soplones? —dije con voz dura, a lo James Cagney. Levanté la pistola, la apunté a su cabeza y grité—: ¡Bang!

Ted lanzó un chillido".






Richard Bachman

viernes, 20 de octubre de 2017

Citas: Vincent Malloy - Tim Burton

"Ternura y respeto…
Lo que le pidas,
Pero sueña con ser
Todo un Vincet Price".

"Una casa donde pueda
Inventar muchos horrores,
Solitario y atribuido
Por muchos corredores".

"Con su perro zombi
A modo de forense
Buscarán sus víctimas
En la niebla londinense".

"Con historia tan cruel
Enterraron viva
A su bella mujer".

"Su madre lo mandó
A su cuarto castigado,
Vincent conoció
El dolor del condenado".

"Vincent quiso hablar.
Lo intentó, más no pudo.
Tantos años solo
Lo habían dejado mudo".

"Dijo su madre:
“No estás poseído
Ni tampoco consumido
Estos juegos tuyos
Demasiado lejos han ido”
“No eres Vincent Price
Si no Vincent Malloy.
Ni lo fuiste ayer,
Ni lo serás hoy".

"Y Vincent se quedó
Mirándola por el rabillo.
La habitación daba vueltas
Y se tornaba oscura
Según iba aumentando
Esa horrible locura".

"Su voz lo dejó quieto,
Crujían entre mortajas
Las manos de su esqueleto.
Tantos horrores vividos
En sueños y feos ritos
Convirtieron su risa
En espantosos gritos".

"Corrió hacia la salida,
Pero cayó al suelo, inerte,
Como sin vida.
Su voz era tenue,
Lenta se escuchaba
Mientras que ‘El Cuervo’ de Poe
Roncamente recitaba:
“Y mi alma, del fondo de esa sombra
Que flota en el suelo,
No podrá liberarse
¡Nunca mas!".




Tim Burton

lunes, 16 de octubre de 2017

Citas: La dama de negro - Susan Hill


"Esa noche percibí de inmediato y con el corazón alegre que el tiempo había cambiado".

"A decir verdad, envejecía prematuramente y era un hombre sombrío, pálido y de expresión tensa: un bulldog".

"Como es obvio, no tenía ni la más remota idea de que mi tranquilidad de espíritu estaba a punto de derrumbarse y de que aflorarían recuerdos que consideraba definitivamente muertos".

"Al principio me divertí y me mostré complaciente pero, mientras permanecía sentado y escuchaba a la luz del fuego, me sentí al margen de los demás, como una persona ajena a ese círculo. Intenté contener mi creciente desasosiego y frenar el desbordamiento de la memoria".

"Lo cierto es que no pude moverme: quedé paralizado; como siempre, experimenté una sensación largamente olvidada y, a la vez, demasiado conocida".

"La verdad es radicalmente distinta y, al mismo tiempo, incluso más terrible".

"En los últimos tiempos había sido como la onda más externa de un estanque, ni más ni menos que el débil recuerdo de un recuerdo".

"¿No había manera de mantener transitoriamente a raya tanto el recuerdo como los efectos que ejercía sobre mí, de la misma forma que un analgésico o un bálsamo calman el dolor de una herida?".

"De pie entre los troncos de los frutales, que la luz de la luna teñía de un gris argentino, recordé que la forma de desterrar a un viejo fantasma que sigue apareciendo consiste en exorcizarlo. En ese caso, había que exorcizar al mío".

"—La señora Drablow… —repitió, recogió el testamento y, por encima del escritorio, lo agitó ante mis ojos—. La señora Alice Drablow, de Eel Marsh. Por si no lo sabe, ha muerto.
—Ah, bueno".

"—De acuerdo, pero…
En ese momento, Tomes se materializó a mi lado y se sorbió los mocos".

"Cuando se vive solo en un lugar como aquél es cuando comienzan las rarezas".

"—Quiero que me diga una cosa —dije en cuanto llegué a su lado—. La mujer que… Espero que esté en condiciones de regresar a su casa…, me dio la sensación de que está muy enferma. ¿Quién es? —El señor Jerome arrugó el entrecejo—. Me refiero a la joven de rostro consumido —insisti—, la que estaba en el fondo de la iglesia y también en el camposanto, a pocos metros de nosotros.
El señor Jerome se detuvo en seco y me clavó la mirada.
—¿Ha dicho una joven?
—Sí, sí, la de la piel estirada sobre los huesos, daba pena mirarla… Una mujer alta que llevaba una especie de toca…, me figuro que para tapar el rostro lo máximo posible. ¡Pobrecilla!
(...)
El señor Jerome quedó petrificado, palideció y movió la garganta como si fuese incapaz de pronunciar palabra.
—¿Le ocurre algo? —me apresuré a preguntar—. No tiene buena cara.
Finalmente, el inmobiliario meneó la cabeza, aunque yo diría que se meneó de pies a cabeza, como si hiciera un esfuerzo supremo por serenarse después de sufrir una conmoción trascendental; de todos modos, su rostro no recuperó el color y las comisuras de sus labios parecían teñidas de azul.
—Yo no he visto a la joven —contestó finalmente casi en un susurro".

"—Mírela, está allí… ¿No deberíamos…?
Callé cuando el señor Jerome me agarró la muñeca y la sujetó con todas sus fuerzas. Lo miré a la cara y tuve la certeza de que estaba a punto de desmayarse o de sufrir una crisis".

"—Señor Jerome, tomase de mi brazo… Le agradecería que no apretase tanto…, si está en condiciones de dar unos pasos y volver a la iglesia…, en el sendero… Antes he visto un banco una vez pasado el portón, allí podrá descansar y recuperarse mientras voy a buscar ayuda…, un coche…
—¡No! —casi gritó mi acompañante.
—¡Hombre, tranquilícese!".

"La combinación del lugar peculiar y aislado con la súbita aparición de la mujer y lo espantoso de su expresión me atemorizó. Jamás había sentido terror semejante, jamás me habían temblado tanto las rodillas ni se me había helado la sangre; mi corazón nunca había sufrido semejante sacudida, como si estuviera a punto de saltar por mi boca seca para, a continuación, golpear mi pecho como el martillo al yunque; jamás había sido presa de un temor, un horror y un miedo al mal tan intensos".

"Necesitaba compañía y no la tenía; necesitaba luces, calor y una buena copa entre pecho y espalda; necesitaba consuelo y, más que nada, necesitaba una explicación".

"Es extraordinario lo poderosa que puede ser la curiosidad. Hasta entonces no me había dado cuenta.
El deseo de averiguar exactamente a quién había visto y por qué me consumió más allá del intenso miedo y la conmoción que había sufrido; no descansaría hasta que lo hubiese satisfecho de una vez por todas, a pesar de que, mientras estaba en el cementerio de Eel Marsh, no me había atrevido a quedarme e investigar".


"¿Había pasado sólo un día? Me sentía como si hubiese viajado muy lejos; como si en espíritu, aunque no temporalmente, hubiera experimentado muchas cosas y como si mi interior, hasta entonces plácido y asentado, hubiese sufrido tantas sacudidas que tuve la impresión de que habían transcurrido varios años".

"Noté que las manos del señor Jerome, apoyadas a los lados de la silla, se movían, frotaban, se agitaban y se cerraban y abrían.
—Lo lamento, éste es un pueblo pequeño. Los jóvenes se marchan…, no tienen oportunidades.
—Pues yo ofrezco una oportunidad, por muy temporal que sea.
—No encontrará a la persona adecuada. —El señor Jerome prácticamente me gritó".

"—La señora Drablow no veía a nadie más, a ningún otro… —Su voz se convirtió en un murmullo imperceptible.
—Querrá decir a otra alma viviente —puntualicé sin inmutarme".

"—No debería ir.
—Pero iré.
—No debería ir solo.
—No encontré a nadie dispuesto a acompañarme.
—Ni lo encontró ni lo encontrará —puntualizó".

"—Es un lugar bastante peculiar —comenté.
—La señora Drablow era una mujer peculiar".

"Es mío. ¿Por qué no puedo tener lo que es mío? No terminará en manos de desconocidos. Le quitaré y me quitaré la vida antes que permitir que se vaya".

"Si me había asustado con lo que hasta entonces había ocurrido en esa casa, cuando llegué al final del corto pasillo y vi lo que vi, mi miedo alcanzó nuevas cumbres; durante un minuto pensé que moriría, que estaba muriendo, pues me parecía inconcebible que un hombre pudiera soportar tantos sobresaltos y sorpresas y continuar vivo, por no hablar siquiera de mantenerse en sus cabales".


"Las emociones van en aumento hasta que, incitado por hechos y pavores cada vez más espeluznantes, queda tan abrumado que huye o pierde los cabales; en caso contrario, poco a poco se tranquiliza y recobra el dominio de sí mismo".

"En una de las ventanas de la planta alta, la única con barrotes, la de la habitación de los niños, vislumbré a alguien de pie. Se trataba de una mujer, de esa mujer, y me miraba a los ojos".

"—Es muy temprano, pero me desperté varias veces porque, como ya le he dicho, no hacía nada más que pensar en usted.
—¡Qué extraño!
—¿Le parece? Para mí no tiene nada de extraño".

"Lo que no podía soportar ni un segundo más era la atmósfera que rodeaba esos acontecimientos: la sensación de odio opresivo, malevolencia, perversidad y de pena y aflicción atroces. Esos sentimientos, que parecieron invadir mi alma y apoderarse de mí, me resultaban insufribles".

"Los demás nos quedamos y tenemos que vivir con lo que hay".

"En ese momento, comprendí que las fuerzas del bien y las del mal luchan y que un hombre se decanta por un lado u otro".

"Yo había visto el fantasma de Jennet Humfrye y ella había logrado vengarse.
Querían conocer mi historia. La he contado. Ya está bien".






Susan Hill

jueves, 12 de octubre de 2017

Citas: Otra vuelta de tuerca - Henry James


"Parecía dirigirse especialmente a mí, casi parecía pedirme ayuda para no dudar. Había roto una gruesa capa de hielo, fruto de muchos inviernos; sus razones habría tenido para tan largo silencio".

"Yo estaba en el Trunitg y la encontré en casa al regresar de mi segundo verano. Aquel año fue algo más que eso, fue un hermoso verano; y en sus horas libres dimos paseos y tuvimos conversaciones en el jardín, conversaciones en las que me sorprendió su gran inteligencia y simpatía. Sí, sí, no se rían: me gustaba enormemente y hasta el día de hoy me alegra pensar que también yo le gustaba a ella".

"—¿Por qué había pasado tanto miedo?
Continuaba mirándome fijamente.
—Juzgarán mejor —repitió—, luego.
Yo también lo miré fijamente.
—Comprendo. Estaba enamorada".

"—Es perspicaz. Sí, estaba enamora. Es decir, había estado enamorada. Se descubrió... no podía contar su historia sin descubrirlo. Me di cuenta y ella se dio cuenta de que yo me daba cuenta; pero ninguno lo dijimos".

"—En fin, no sé de quién estaría enamorada ella, pero si sé de quién estaba enamorado él.
—Eran diez años mayor que él —dijo su marido.
—Raison de plus ¡a esa edad! Resulta simpático su largo silencio.
—¡Cuarenta años! —preciso Griffin.
—Y con esta explosión final".

"—Solamente lo vio dos veces.
—Sí, y en eso precisamente radica la belleza de su pasión".

"—¿Y ésa fue toda su recompensa? —preguntó una señora.
—Nunca volvió a verlo.
—¡Oh! —exclamo la señora".

"—¿Qué título le ha puesto usted?
—No tengo título.
—¡Yo tengo uno! —dije. Pero, sin prestarme atención, Douglas había comenzado a leer con voz hermosa y clara, que venía a ser una transcripción oral de la bella caligrafía de la autora".

"El cielo seguía dorado, la atmósfera era luminosa y el hombre que me miraba por encima de la ventana estaba tan nítido como enamorado en un cuadro".

"Sólo permaneció unos cuantos segundos, los bastantes para convencerme de que él también me veía y reconocía; pero fue como si pasara años mirándolo y lo conociera desde siempre".

"—¿Y que fue de él?
Se retuvo tanto tiempo que aumentó mi confusión.
—También se fue —soltó al cabo.
—¿Adónde se fue?
Entonces su expresión se tornó muy rara.
—¡Dios sabe adónde! Murió.
—¿Murió? —casi chillé".

"—Para ahorrárselo, pues, a usted.
—No, no... ¡Hay que ahondar más! Cuantas más vueltas le doy más cosas comprendo, y cuanto más cosas comprendo más miedo me da.
¡No sé qué es lo que no veo, qué es lo que no temo!".

"No podía abjurar con simplemente desearlo, pero si pude repetir a la señora Grose —como hice una y otra vez a altas horas de la madrugada—, que, con sus voces en el aire, su presencia en el corazón y sus fragantes rostros contra la mejilla de una, todo se hacía trizas excepto su debilidad y belleza".

"En realidad, teniendo siempre mis alumnos a la vista y sin nuevos incidentes, muy pocos días bastaron para, como si fueran una especie de cepillo, borrar los penosos fantasmas e incluso los odiosos recuerdos".

"De pronto llegó un momento tras el cual, según lo veo ahora, tengo la sensación de que por mi parte todo fueron sufrimientos; pero al menos he llegado al fondo del problema y, sin duda, el mejor camino es seguir".

"No son míos, no son nuestros. El niño es de él y la niña es de ella. ¡Los niños son de él y ella!".

"El verano había terminado, el verano había desaparecido; el otoño había caído sobe Bley y había apagado la mitad de nuestras luces. Con su cielo gris y sus guirnaldas marchitas, sus espacios desnudos y las hojas muertas desparramadas, el lugar era como un teatro después de la representación, con los programas arrugados esparcidos por el suelo".

"Poco importa, pues llegó el alivio. Lo llamo alivio, aunque fue el alivio que procura una bofetada a la histeria o el estallido de la tormenta a un día sofocante".

"—¡Quiero estar con los que son como yo!
Aquello me hizo dar un salto.
—¡No hay muchos como tú, Miles! —Reí—. A no ser, quizás, la pequeña Flora.
—¿Me está comparando en serio con una niña pequeña?".

"Sabe Dios que nunca quise acosarlo, pero tuve la sensación de que entonces el simple hecho de darle la espalda era abandonarlo o, dicho más exactamente, perderlo".

"Pues bien, yo "vengo", ¡pero no me voy! Tiempo habrá de sobra para eso".

"Habíamos terminado de comer, estaba junto al hogar de la sala de estudio y, sin embargo, ne me había dormido lo más mínimo: sólo que había hecho algo mucho peor: me había olvidado".

"Lo tomé, sí, lo sujeté, es fácil imaginar con cuánta pasión; pero al cabo de un minuto empecé a percatarme de lo que realmente tenía entre mis brazos. Estábamos solos, el día era apacible y su pequeño corazón, desposeído, había dejado de latir".



 Henry James

domingo, 8 de octubre de 2017

Citas: El perfume: la historia de un asesino - Patrick Süskind


"En el siglo XVIII vivió en Francia uno de los hombres más geniales y abominables de una época en que no escasearon los hombres abominables y geniales".

"—¡Imposible! Es absolutamente imposible que un niño de pecho esté poseído por el demonio. Un niño de pecho no es un ser humano, sólo un proyecto y aún no tiene el alma formada del todo".

"Grenouille sufría un tormento. Por primera vez no era su carácter ávido el que se veía contrariado, sino su corazón el que sufría".

"Por un momento se sintió tan confuso que creyó realmente no haber visto nunca en su vida nada tan hermoso como esta muchacha. Sólo veía su silueta desde atrás, a contraluz de la vela. Pensó, naturalmente, que nunca había olido nada tan hermoso".

"Ya no podía recordar la imagen de la muchacha de la Rue des Marais, ni su rostro ni su cuerpo. Pero conservaba y poseía lo mejor de ella: el principio de su fragancia".

"La segunda regla dice: El perfume vive en el tiempo; tiene su juventud, su madurez y su vejez. Y sólo puede calificarse de acertado cuando ha emanado su grata fragancia con la misma intensidad durante las tres diferentes épocas".

"Dios nos da buenas y malas épocas, pero no quiere que en estas últimas nos quejemos y lamentemos, sino que reaccionemos virilmente".

"Descorrió el cerrojo, abrió la pesada puerta... y no vio nada. La oscuridad se tragó por completo el resplandor de la vela".

"Y mientras caminaba detrás de Baldini, a la sombra de Baldini, porque éste no se tomaba la molestia de alumbrarle el camino, se le ocurrió la idea de que pertenecía a este lugar y a ningún otro, de que se quedaría aquí y desde aquí conquistaría el mundo".

"El talento sirve de bien poco si no va acompañado por la experiencia, que se logra a fuerza de modestia y aplicación".

"Grenouille se había erguido del todo y ahora estaba todo lo alto que era en el umbral, con las piernas un poco separadas y los brazos un poco abiertos, de ahí que pareciera una araña negra aferrada al marco de la puerta".

"Con la edad uno se vuelve extravagante y tiene las ideas más estrambóticas".

"Es totalmente imposible; todo lo que me dicta la razón dice que es imposible, pero tampoco cabe duda de que existen los milagros".

"Hay en el perfume una fuerza de persuasión más fuerte que las palabras, el destello de las miradas, los sentimientos y la voluntad. La fuerza de persuasión del perfume no se puede contrarrestar, nos invade como el aire invade nuestros pulmones, nos llena, nos satura, no existe ningún remedio contra ella".

"Porque Grenouille poseía realmente la mejor nariz del mundo, tanto analítica como imaginativamente, pero aún no poseía la facultad de materializar los olores".

"¡Tenía que contraer la viruela sifilítica y el sarampión purulento en su estado último! ¡Precisamente ahora! ¨Por qué no dentro de dos años? ¿Por qué no dentro de uno? Para entonces podría haberlo explotado como una mina de plata o como un asno de oro.
Dentro de un año podía morirse tranquilo. ¡Pero, no! Tenía que morirse ahora, ¡por Dios Todopoderoso, en un plazo de dos días!".

"Con este dulce pensamiento en su tonta y vieja cabeza, que apoyó con alivio en las almohadas, bajo las que se notaba el bulto del cuaderno de fórmulas, el "mastre" Baldini concilió el sueño y ya no volvió a despertarse en su vida". 

"Este mundo como de plomo fundido en el que sólo se movía el viento, que a veces se cernía sobre los bosques grises como una sombra, y en el que sólo vivían las fragancias de la tierra desnuda, era el único mundo aceptable para él porque se parecía al mundo de su alma".

"Grenouille necesitó mucho tiempo para creer que no olía nada. No estaba preparado para esta felicidad".

"Aguantó durante todo el día el calor abrasador de la cima del Plomb du Cantal, esperando en vano el menor indicio. Su suspicacia no cedió hasta la puesta de sol, cuando lentamente dio paso a un sentimiento de euforia cada vez más fuerte: ¡Se había salvad del odio! ¡Estaba completamente solo! ¡Era el único ser humano del mundo!".

"En toda su vida no se había sentido tan seguro, ni siquiera en el vientre de su madre. Aunque el mundo exterior ardiera, desde aquí no se percataría de ello. Empezó a llorar en silencio. No sabía a quién agradecer tanta felicidad".

"Así habló el Gran Grenouille quien, mientras el pueblo llano de las fragancias bailaba y le vitoreaba alegremente, bajó de la nube dorada con alas extendidas y voló sobre el paisaje nocturno de su alma hacia el hogar de su corazón".

"Su corazón era un castillo de púrpura situado en un pedregoso desierto,oculto tras las dunas y rodeado de un oasis pantanoso y de siete murallas de piedra. Sólo volando se podía acceder a él".

"Se puso en cuclillas ante la entrada de la cueva. Los rayos del sol le calentaban. Aspiró el aire fresco. Todavía se estremecía al pensar en la niebla de la que había huido y un gran bienestar al notar el calor en la espalda. No cabía duda de que era bueno que este mundo exterior existiese, aunque sólo le sirviera de lugar de refugio. ¡No resistía la idea de no haber encontrado ningún mundo a la salida del túnel! Ninguna luz, ningún olor, nada en absoluto... sólo aquella pavorosa niebla, dentro, fuera y por doquier...".

"Estaba acostumbrado desde la adolescencia a que las personas que pasaban por su lado no se fijaran en él, no por desprecio —como había creído entonces—, sino porque no se percataban de su existencia. No le rodeaba ningún espacio, no dispersaba ninguna oleada en la atmósfera como todos los demás, no proyectaba, por así decirlo,ninguna sombra en los rostros de los otros seres humanos".

"Dios apestaba. Dios era un pequeño y pobre apestoso. Este Dios era engañado o engañaba, igual que Grenouille... ¡sólo que mucho peor!".

"Tenía un olor, tenía dinero, tenía confianza en sí mismo y tenía prisa".

"Había el olor de las cubas, vinagre y vino, y luego los múltiples y densos olores del almacén, los olores de la riqueza, transpirados por las paredes como un sudor fino y dorado, y finalmente, los olores de un jardín que debía encontrarse al otro lado de la casa. No era fácil captar los aromas más delicados del jardín porque se elevaban en jirones delgados por encima de los frontones del edificio antes de bajar a la calle. Grenouille distinguió la magnolia, el jacinto, el torvisco y el rododendro... 
pero en este jardín parecía haber otra cosa, algo divinamente bueno, una fragancia más exquisita que ninguna de las que había olfateado en su vida...
Tenía que aproximarse a ella".

"El ataque del aroma había sido demasiado súbito. Por un momento, durante unos segundos, durante toda una eternidad, según se le antojó a él, el tiempo se dobló o desapareció por completo, porque ya no sabía si ahora era ahora y aquí era aquí, o ahora era entonces y aquí era allí".

"En una palabra: la muchacha era todavía una niña. ¡Pero, qué niña!".

"Y la gente sería dominada, desarmada y quedaría indefensa ante el hechizo de esta muchacha, sin que nadie supiera la razón".

"No, ahora pretendía apropiarse de la fragancia de la muchacha que jugaba detrás de la muralla, arrancársela como si fuera una piel y convertirla en suya".

"Se levantó y casi devotamente, como si abandonara un lugar sagrado o a una mujer dormida, se alejó despacio, encorvado, sin ruido, para que nadie le oyera ni se fijara en él, para que nadie se apercibiera de su valioso descubrimiento".

"La flor que crecía en él maduraría sin su intervención y, por otra parte, ya conocía las fases de su desarrollo".

"Eran virtuosismos del arte de la perfumería, pequeños y maravillosos divertimentos que nadie más que él podía apreciar o tan siquiera percibir., sin embargo, estaba encantado con estas frívolas percepciones y no hubo en toda su vida, ni antes ni después, momentos de dicha tan inocente como en aquel período en que creó conmino juguetón naturalezas muertas, paisajes perfumados e imágenes diversos objetos. Porque no tardó en pasar a los objetos vivos".

"Los cadáveres, como las flores arrancadas, se descomponían con rapidez".

"La fragancia humana en sí y de por sí le era indiferente. Se trataba de una fragancia que podía imitar bastante bien con sucedáneos. Lo que codiciaba era la fragancia de "ciertas" personas: aquellas, extremadamente raras, que inspiran amor. Tales eran sus víctimas".

"No se sentía embriagado o aturdido como la primera vez que había olfateado, sino lleno de la dicha del amante que escucha u observa desde lejos a su amada y sabe que la llevará consigo al hogar dentro de un año".

"Verdaderamente, Grenouille, la garrapata solitaria, el monstruo, el inhumano Grenouille, que nunca había sentido amor y nunca podría inspirarlo, aquel día de marzo,ante la muralla de Grasse, amó y fue invadido por la bienaventuranza de su amor".

"Quería llevar consigo al sueño este sentimiento de amor hacia sí mismo, pero precisamente en el instante en que cerró los ojos y sólo habría necesitado un segundo para conciliar el sueño, la fragancia lo abandonó de repente y en su lugar flotó en la habitación el frío y penetrante olor del redil de cabras".

"Y aunque sabía que debería pagar un precio terriblemente caro por la posesión de aquella  fragancia y su pérdida inevitable, tanto la posesión como la pérdida se le antojaron más apetecibles que la lapidaria renuncia a ambas. Porque durante toda su vida no había hecho más que renunciar, pero nunca había poseído y perdido".

"Para un perfume como aquél, para un perfume humano, se requerían otros ingredientes".

"Lo más valioso, sin embargo, de todo cuanto poseía Richis era su hija única, que acababa de cumplir dieciséis años y tenía cabellos de un color rojizo oscuro y ojos verdes. Su rostro era tan encantador que las visitas de cualquier edad y sexo se quedaban inmóviles y no podían apartar de ella la mirada, acariciando su cara con los ojos como si lamieran un helado con la lengua y  adoptando mientras lo hacían la típica expresión de admiración embobada".

"Incluso Richis, cuando contemplaba a su hija, se daba cuenta de pronto de que durante un tiempo indeterminado, un cuarto de hora o tal vez media hora, se había olvidado del mundo y de sus negocios —lo cual no le pasaba ni mientras dormía—, absorto por completo en la contemplación de la espléndida muchacha, y después no sabía decir qué había hecho".

"Pero un día de marzo, Richis vio desde el salón que Laura salía al jardín con un vestido azul sobre el que se derramaba la cabellera rojiza, encendida por el sol; nunca la había visto tan hermosa. Desapareció dentro de un seto y quizá tardó en reaparecer dos latidos más de los que él esperaba... y tuvo un susto de muerte porque durante aquellos dos latidos pensó que la había perdido para  siempre".

"Suponiendo —siguió pensando Richis— que el asesino fuera un  coleccionista de belleza y trabajara en el retrato de la perfección, aunque sólo fuera en la fantasía de su cerebro enfermo; y suponiendo además que fuese un hombre del gusto más refinado y el método más perfecto, como parecía ser el caso, era inevitable deducir que no renunciaría a la pieza más valiosa que podía encontrarse en la tierra: la belleza de Laura. Todos los asesinatos anteriores no tenían ningún valor sin el de ella; Laura  era la última piedra de su edificio".

"Sólo intuían de manera muy vaga que habían visto por última vez a la hermosa muchacha de los cabellos rojizos. Presentían que Laura Richis estaba perdida".

"Amaba esta espera.
También la había amado en el caso de las otras veinticuatro muchachas, porque no se trataba de una espera monótona ni ansiosa, sino de una espera palpitante, llena de sentido y, hasta cierto punto, activa. Ocurría algo mientras esperaba; ocurría lo esencial".

"Grenouille escuchó la sentencia sin inmutarse. El alguacil le preguntó por su último deseo. "Nada",
contestó Grenouille; tenía todo lo que necesitaba".

"¡Después? ¿Qué haría después? No lo sabía. Quizá reanudaría su vida anterior, quizá se casaría, quizá engendraría un hijo, quizá no haría nada, quizá moriría. Sentía una indiferencia total".

"Lo que siempre había anhelado, que los demás le amaran, le resultó insoportable en el momento de su triunfo, porque él no los amaba, los aborrecía. Y supo de repente que jamás encontraría satisfacción en el amor, sino en el odio, en odiar y ser odiado".

"Cuanto más los aborrecía en este instante, tanto más le idolatraban ellos, porque lo único que  percibían de él era su aura usurpada, su máscara fragante, su perfume robado, que de hecho servía para inspirar adoración".

"Quería,por una vez, por una sola vez, ser reconocido en su verdadera existencia y recibir de otro hombre una respuesta a su único sentimiento verdadero, el odio".

"Entonces surgió de su interior algo blanco que le tapó los ojos y el mundo exterior se volvió negro como el carbón. Las nieblas prisioneras se licuaron, formando un líquido embravecido como leche herviente y espumosa. Lo inundaron y, al no encontrar salida, ejercieron una presión insoportable contra las paredes interiores de su cuerpo. Quiso huir, huir como fuera, pero... ¿adónde...? Quería estallar, explotar, para no asfixiarse a sí mismo".

"Los demás sólo están a merced de sus efectos, pero ni siquiera saben que es un perfume lo que influye sobre ellos y los hechizó. El único que conocerá siempre su verdadera belleza soy yo, porque lo he hecho yo mismo. Y también soy el único a quien no puede hechizar. Soy el único para quien el perfume carece de sentido".

"Pero entonces desechó este pensamiento: No, era otra cosa, porque yo sabía que deseaba la fragancia, no a la muchacha. En cambio, la multitud creía que me deseaba a "mí" lo que realmente deseaban siguió siendo un misterio para ellos".

"Media hora más tarde, hasta la última fibra de Jean-Baptiste Grenouille había desaparecido de la  faz de la tierra".

"En sus almas tenebrosas se insinuó de repente una alegría muy agradable. Y en sus rostros brillaba un resplandor de felicidad suave y virginal. Tal vez por esto no se decidían a levantar la vista y mirarse mutuamente a los ojos.
Cuando por fin se atrevieron, con disimulo al principio y después con total franqueza, tuvieron que sonreír.Estaban extraordinariamente orgullosos. Por primera vez habían hecho algo por amor".






Patrick Süskind

miércoles, 4 de octubre de 2017

Citas: Drácula - Bram Stoker


"Si este libro llega alguna vez a manos de Mina antes que yo, que le lleve mi adiós".

"Al perderse en la oscuridad sentí un extraño escalofrío, y un sentimiento de soledad se apodero de mí".

"Por mi parte, caí en una especie de parálisis de miedo. Sólo cuando el hombre se encuentra cara a cara con semejantes horrores puede comprender su verdadero significado".

"—Bienvenido a mi casa. Venga libremente, váyase a salvo, y deje algo de alegría que trae consigo".

"¡El castillo es en verdad una prisión, y yo soy un prisionero!".

"La sangre es una cosa demasiado preciosa en estos días de paz deshonorable; y las glorias de las grandes razas son como un cuento que se narra".

"Me fui a mi cuarto y me acosté en la cama; raro es decir, dormí sin soñar. La desesperación tiene sus propias calmas".

"Supongo que nosotras las mujeres somos tan cobardes que pensamos que un hombre nos va a salvar de los miedos, y nos casamos con él".

"Sí, hay alguien a quien amo, aunque él todavía no me ha dicho que me quiere".

"Querida, voy a tener que hacer solo esta caminata hasta el Reino de los cielos. ¿No me daría usted un beso? Será algo para llevarlo a través de la oscuridad, ahora y entonces".

"En hombres egoístas, la cautela es un arma tan segura para sus enemigos como para ellos mismos".

"Si yo pudiese tener una causa tan fuerte como la tiene mi pobre amigo loco, una buena causa, desinteresada, que me hiciera trabajar, eso sería indudablemente la felicidad".

"Estoy ansiosa y me calma expresarme por escrito; es como susurrarse a sí mismo y escuchar al mismo tiempo".

"Pues la vida, después de todo, es sólo una espera por alguna otra cosa además de la que estamos haciendo; y, la muerte es todo sobre lo que verdaderamente podemos depender".

"Recuerde, mi amigo, que el conocimiento es más fuerte que la memoria, y no debemos confiar en lo más débil".

"Aprendemos de los fracasos; no de los éxitos".

"Fue con un sentimiento de orgullo personal como pude ver un débil matiz de color regresar lentamente a sus pálidas mejillas y labios. Ningún hombre sabe, hasta que lo experimenta, lo que es sentir que su propia sangre se transfiere a las venas de la mujer que ama".

"Poco después de mi llegada, el correo llevó un paquete muy grande para el profesor. Lo abrió con bastante prisa, así me pareció, y me mostró un gran ramo de flores blancas.
—Estas son para usted, señorita Lucy —dijo.
—¿Para mí? ¡Oh, doctor Van Helsing!
—Sí, querida, pero no para que juegue con ellas. Estas son medicinas".

"Pensamos que moría mientras estaba durmiendo, y durmiendo cuando murió".

"—Señor, la joven es un magnificó cadáver. Es verdaderamente un privilegio atenderla".

"—Mañana quiero que usted traiga, antes del anochecer, un juego de bisturíes de disección.
—¿Debemos hacer una autopsia? —le pregunté.
—Sí y no. Quiero operar, pero no como usted piensa. déjeme que se lo diga, pero ni una palabra al otro. Quiero coartarle la cabeza y sacarle el corazón".

"—Amigo John, me compadezco de su pobre corazón sangrante; y lo quiero más porque sangra de esa manera. Si pudiera, yo mismo tomaría la carga que usted lleva".

"Recuerde siempre que la risa que toca a su puerta, y le dice; "¿Puedo entrar?", no es la verdadera risa. ¡No! La risa es una reina, y llega cuando y como quiere. No pregunta a persona alguna; no escoge tiempo o adecuación. Dice: "Aquí estoy".

"Ah, nosotros hombres y mujeres somos como cuerdas en medio de diferentes fuerzas que nos tiran de diferentes rumbos. Entonces vienen las lágrimas; y como la lluvia sobre las cuerdas nos atirantan, hasta que quizá la tirantez se vuelve demasiado grande y nos rompemos".

"Supongo que a todos nos hace bien llorar de vez en cuando... Las lágrimas limpian el ambiente, así como la lluvia".

"(...) Doctor, usted no sabe lo que es dudar de todo; incluso de uno mismo. No, usted no lo sabe, usted no podría saberlo con esas cejas que tiene".


"—Existen misterios que el hombre solamente puede adivinar, y que desentraña en parte con el paso del tiempo".

"—(...) Tú eres el más cercano y querido del mundo para mí; nuestras almas están fundidas en una por toda la vida y todos los tiempos".

"La "eutanasia" es una palabra excelente y consoladora. Le estoy agradecido a quien quiera que sea el que le haya inventado".

"—Amigo John, para usted, que ya tiene cierta experiencia..., y también para usted que joven, señora Mina, he aquí una buena lección: no tenga miedo nunca de pensar".

"El criminal siempre trabaja en un crimen..., ese es el verdadero criminal, que parece estar predestinado para ese crimen y que no desea cometer ningún otro".

"Tengo miedo de todas las cosas. Hasta de pensar; pero debo continuar mi camino".

"Lleno de temor, me volví hacia mi pobre señora Mina y mi corazón se elevó como una llama, lleno de gozo, porque, ¡oh!, el terror que se reflejaba en sus dulces ojos y la repulsión y el horror, hacían comprender a mi corazón que aún había esperanzas".

"Me sentía desolado y temeroso, lleno de presentimientos y terrores, pero cuando el hermoso sol comenzó a ascender por el horizonte, la vida volvió a mí".






Bram Stoker