lunes, 14 de febrero de 2022

Citas: Contra el viento del norte - Daniel Glattauer


 
"Seis minutos después
Fw:


Le deseo unas felices fiestas y me alegro por usted, pues tiene por delante uno de los ochenta mejores años de su vida. Si llega a abonarse a los días  malos, no dude en escribirme —por error— para que la dé de baja.
Leo Leike".

"Ha sido muy agradable conversar con usted. Creo que mal que bien todas las preguntas han  sido respondidas.
Si por casualidad vuelve usted a perderse por mi dirección, me  alegraré. Eso sí, por  favor: anule de una vez la suscripción a Like, que ese asunto ya me  está sacando de quicio. ¿O quiere que lo haga yo?
Un saludo afectuoso.
Leo Leike".

"Tres días después
Asunto: Falta algo


Querido Leo:

Cuando pasan tres días sin que me escriba, siento dos cosas: 1) me extraña mucho, 2) echo en falta algo. Ambas cosas son desagradables. ¡Póngales remedio!
Emmi".

"Al día siguiente
Asunto: ¡Por fin lo he enviado!

Querida Emmi:

En mi defensa alego que te he escrito a diario, pero no he enviado ninguno de los mensajes, los he borrado todos. Es que he llegado a un punto delicado  en nuestro diálogo. Esa tal Emmi que calza un 37 empieza a interesarme más de lo  que corresponde al contexto en el que converso con ella. Y cuando esa tal  Emmi que calza un 37 afirma de antemano: «Es probable que no nos veamos nunca», desde luego tiene toda la razón y comparto su opinión. Me parece muy pero que muy sensato partir de la base de que no se producirá ningún encuentro entre nosotros. Es que no quiero que la conversación que mantenemos aquí descienda al nivel de los escarceos propios de los anuncios de contactos y de las salas de chat.
Bien, ahora enviaré de una vez este mensaje, para que ella, esa tal Emmi que calza un 37, tenga cuando menos algo de mí en el buzón. (Este texto no es fascinante, lo sé, pero es sólo un fragmento de lo que quería escribirte.)
Un saludo cariñoso,
Leo".

"Al día siguiente
Sin asunto


Querida Emmi:

¿Has notado que no sabemos absolutamente nada el uno del otro? Creamos personajes virtuales, confeccionamos irreales retratos robot el uno del otro.
Formulamos preguntas cuyo atractivo reside en que quedan sin respuesta. Pues sí, nos dedicamos a despertar la curiosidad del otro y a seguir alimentándola al no satisfacerla de manera definitiva. Intentamos leer entre líneas, entre palabras, y pronto entre letras tal vez. Hacemos grandes esfuerzos por juzgar bien  al otro. Y al mismo tiempo nos preocupamos de no desvelar nada  importante de nosotros mismos".

"Por lo que a mí respecta —y aquí llego a mi confesión—, me interesas muchísimo, querida Emmi. La verdad no sé por qué, pero sí sé que se debe a algún motivo especial. Y también sé lo absurdo que es este interés. No resistiría un encuentro, no importa tu aspecto, tu edad, cuánto delconsiderable encanto de tus mensajes pudiera traerse a una posible cita, y cuánta de la gracia con la que escribes tengas también en las cuerdas vocales, en las comisuras de la boca y en las aletas de la nariz. Sospecho que este «tremendo interés» se alimenta única y exclusivamente de la bandeja de entrada. Es probable que todo intento de dejarlo salir de allí fracase demodo lastimoso".

"Te ahorraré los detalles de nuestra relación. Lo mejor de todo siempre era volver a empezar. Como a los dos nos apasionaba tanto volver a empezar, lo hacíamos cada dos meses. Cada uno era para el otro «el gran amor de su vida», pero nunca cuando estábamos juntos, sólo mientras nos esforzábamos por volver a estarlo".

"Dos días después
Asunto: Amable correo de Emmi


¡Hola, Emmi!
No sabes qué sensación tan maravillosa es regresar de un agotador seminario en Bucarest —una ciudad no precisamente colmada de  atractivos y más bien modesta en colores—, en lo que allí de manera perversa tienden a llamar también primavera (temporales de nieve, heladas, etc.), encender de inmediato el ordenador, abrir el buzón y, en una maraña de quinientos despiadados emisores de correos que van de lo superfluo a lo miserable, encontrar cuatro mensajes de la señora Rothner, una mujer tan valorada por su facilidad de palabra, su estilo y sus programas por puntos. Se alegra uno como un oso gris rumano en progresivo proceso de descongelación, porque por fin podrá leer unas cuantas frases amables, sensibles, divertidas,cariñosas. Abre eufórico el primer mensaje… ¿y con qué palabra tropiezan sus dos ojos al mismo tiempo?: CABRÓN. Pues muchas gracias por el recibimiento".

"Diez minutos después
Re:


Maestro Leo:

Me vuelve loca que estés tan seguro de saber cómo soy. Es bastante impertinente por tu parte. (Ya está. Alguna vez tenía que decírtelo.) Otra pregunta: cuando contemplas esa nítida fantasía de mí, Leo, ¿al menos te gusta?

Ocho minutos después
Fw:


Gustar, gustar, gustar. ¿Es realmente tan importante eso?

Cinco minutos después
Re:


Sí, importantísimo, señor teólogo moral. Al menos para mí. Me gusta: 1) que megusten, y: 2) gustar.

Siete minutos después
Fw:


¿No basta con: 3) gustarte a ti misma?

11 minutos después
Re:


No, soy demasiado vanidosa para eso. Además, es un poco más fácil gustarte a ti mismo cuando les gustas a los demás. Probablemente tú quieres: 4) gustarle sólo a tu bandeja de entrada, ¿verdad? Ella es paciente. Ni siquiera necesita cepillarse los dientes. Por cierto, ¿conservas alguno? ¿O eso tampoco es tan importante?

Nueve minutos después
Fw:


Al fin he vuelto a proporcionar estímulo a la circulación sanguínea de Emmi. Para cerrar provisionalmente este tema: mi fantasía de ti me gusta muchísimo. Si no, no pensaría en ella tan a menudo, querida Emmi.

Una hora después
Re:


¿Así que piensas en mí a menudo? Eso está bien. Yo también pienso mucho en ti, Leo. Quizá no deberíamos conocernos. Buenas noches".

"Diez minutos después
Re:


Acaba de venirme algo a la memoria: ¿qué ha sido de nuestro juego de la cita y el reconocimiento? ¿Ya no te apetece? ¿Debo preocuparme en serio por esa fulana trasnochada del bar de felpa? Bueno, ¿qué te parece pasado mañana, domingo 25 de marzo, a partir de las tres de la tarde, en el abarrotado café Huber? 
¡Hagámoslo!
Emmi

20 minutos después
Fw:


¡Pues claro, querida Emmi! Será un placer reconocerte. Pero el próximo fin de semana lo tengo todo ocupado. Mañana por la tarde me voy a Praga tres días por motivos estrictamente «personales» como quien dice. Pero con mucho gusto podemos entregarnos a nuestro juego de sociedad el domingo siguiente.

Un minuto después
Re:


¿A PRAGA CON QUIÉN?

Dos minutos después
Fw:


Que no, Emmi, de verdad".

"Tres minutos después
Re:


¿Llevas pijama?
Buenas noches,
E.

Dos minutos después
Fw:


¿Acaso tú duermes desnuda?
Buenas noches,
L.

Cuatro minutos después
Re:


¡Vaya, maestro Leo, esa pregunta ha sido verdaderamente erótica! No te creía capaz. Para no destruir esta excitante tensión que de repente ha surgido entre nosotros, será mejor que desista de preguntar cómo es tu pijama.
¡Así que buenas noches y que lo pases bien en Praga!

50 segundos después
Fw:

Y bien, ¿duermes desnuda?

Un minuto después
Re:


Realmente quieres saberlo… Digamos, en exclusiva para tu mundo imaginario, querido Leo, que depende de con quién.
¡Que disfrutes Praga de a dos!
Emmi".

"Un día después
Sin asunto


Para que tengas tres mensajes míos en tu bandeja de entrada.
Saludos cariñosos,
Leo
(Ayer me compré un pijama nuevo especialmente para ti, o al menos pensando en ti.)"

"Tres horas después
Fw:


¿Ya no me escribes?

Dos horas después
Fw:


¿Aún no puedes escribirme o ya no quieres escribirme?

Dos horas y media después
Fw:


Puedo cambiar el pijama nuevo, si es ése el problema".

"Seamos honestos, Leo: yo soy para ti una fantasía, lo único real en ella son unas letras que puedes poner en un contexto sonoro con ayuda de la psicología del lenguaje. Para ti soy como sexo telefónico, pero sin sexo y sin teléfono. O sea: sexo electrónico, pero sin sexo y sin imágenes para descargar. Y tú eres para mí puro juego, una agencia de reciclaje del coqueteo. Contigo puedo hacer lo que me falta: puedo vivir los primeros pasos de un acercamiento (sin necesidad de acercarme realmente)".

"Al día siguiente
Asunto: Encuentro


Querida Emmi:

¿Y si al menos llevamos a término nuestro «encuentro de identificación»? Es probable que luego nos resulte un poco más fácil renunciar al «acercamiento que no puede ser». Emmi, no puedo dejar de pensar en ti sólo con dejar de escribirte y de esperar mensajes tuyos. Me parece tan trivial y pragmático… ¡Hagamos nuestra prueba! ¿Qué dices?
Saludos cariñosos,
Leo
(Mi pijama nuevo no puede describirse, hay que verlo y tocarlo)".

"Una hora después
Re:


Otra pregunta, Leo, antes de que acabemos nuestro juego de pareja tan sabiamente como lo empezamos: ¿cuál de las tres Emmi le gustaría más a tu hermana, mejor dicho, cuál cree ella que soy?

Diez minutos después
Fw:


De una de las tres opinó: «¡Ésa podría ser!». De otra dijo: «¡Debe de ser ésa!». Y de una tercera afirmó: «¡De ésa te enamorarías tú!».

30 segundos después
Re:


¿DE CUÁL TE ENAMORARÍAS?

40 segundos después
Fw:


Querida Emmi:

Ten por seguro que eso no te lo diré JAMÁS. No te molestes en tratar de sacármelo. Buenas noches. Gracias por este apasionante «juego». Me caes muy bien, Emmi.
Leo

25 segundos después
Re:


De la rubia de pechos grandes, ¿verdad?

50 segundos después
Fw:


No insistas, querida Emmi.

Un minuto después
Re:


Una evasiva también es una respuesta. Es la rubia de pechos grandes, pues".

"A la tarde siguiente
Asunto: Un mal día


Querido Leo:

¿Has tenido un buen día hoy? Yo no. Buenas tardes, buenas noches.
Emmi
(Por cierto: ¿en cuál de las tres Emmi piensas ahora cuando piensas en Emmi? Si es que sigues pensando en mí, y espero que así sea.)

Tres horas y media después
Fw:


Cuando pienso en Emmi, no pienso en ninguna de las tres Emmi que describió mi hermana, sino en la cuarta, la mía. Y sí, claro que sigo pensando en Emmi. ¿Por qué no has tenido un buen día? ¿Qué ha tenido de malo? Buenas noches, buenos días,
Leo".

"Te diré algo, Leo: creo que deberíamos dejarlo. Estoy volviéndome adicta a ti".

"45 minutos después
Fw:


Emmi:
Hablas de sexo continuamente. Ya es patológico".

"A medianoche
Sin asunto


Querida Emmi:

Aquí está Leo, que te desea una maravillosa medianoche, a solas los dos, exclusivamente para nosotros. ¿Puedo abrazarte, Emmi? ¿Puedo darte un beso, Emmi? Te doy un beso. Bien, ahora bebamos. ¿Qué bebes? Yo, un Sauvignon Visintini, Colli Orientali del Friuli, cosecha 2003. ¿Y tú? Escríbeme ahora mismo, Emmi, pero ahora mismo, ¿vale? ¿Qué bebe Emmi? Yo bebo vino blanco.

Un minuto después
Re:

¡¡¡Pero no es la primera copa, Leo!!!".

"50 minutos después
Fw:


Eres muy severa, Emmi. No seas tan severa. No quiero un café. Quiero a Emmi.
Ven a casa. Bebamos otra copita de vino. Podemos tener los ojos vendados, como en la película. No recuerdo cómo se llamaba la película, tendría que 
pensar. Me encantaría besarte. Me da igual qué aspecto tengas. Me he enamorado de tus palabras.
Puedes escribir lo que te apetezca. Puedes ser severa si quieres. Me gusta todo".

"Emmi, voy a enviar esto. Te mando un beso. Y otro beso. Y otro beso. Y otro beso. Da igual quién seas. Siento nostalgia de intimidad".

"Quiero besar a Emmi. Estoy un poco borracho, perdona. Voy a enviar esto. Luego me iré a dormir. Te mando un beso de buenas noches. Es una pena que estés casada. Creo que hubiéramos hecho buena pareja. Emmi. Emmi. Emmi. Me gusta escribir Emmi.
Una vez el dedo corazón izquierdo, dos veces el dedo índice derecho, y otra vez, dos hileras por encima, el dedo corazón derecho. EMMI. Podría escribir mil veces Emmi. Escribir Emmi es besar a Emmi. Vámonos a dormir, Emmi".

"Cinco horas después
Fw:


Querida Emmi:

Son las diez de la noche. ¿Quieres venir a casa? Te pago el taxi. 
(Vivo en las afueras.)
Leo

Dos horas escasas después
Re:


¡Pero, hombre…! Ahora son las 23.43, Leo. ¿Sigues soñando o ya estás durmiendo? Si no, te pregunto:
1) ¿De veras querías que fuera a tu casa?
2) ¿Aún quieres que vaya a tu casa?
3) ¿Por casualidad no estás «un poco borracho» otra vez?
4) ¿Qué te figuras que haríamos si fuera a tu casa?

Cinco minutos después
Fw:


Querida Emmi:

1) Sí.
2) Sí.
3) No.
4) Lo que surja.

Tres minutos después
Re:


Querido Leo:

1) Ya.
2) Ya.
3) Bien.
4) ¿Lo que surja? Siempre surge lo que uno desea que surja. Pues bien, ¿tú qué quieres que surja?".

"Un día después
Asunto: ¿Problemas de software?

¿Leo? ¡Te toca a ti!

Tres días después
Asunto: Pausa


Querida Emmi: Sólo te escribo para que sepas que no es que haya dejado de escribirte. En cuanto vuelva a saber QUÉ podría escribirte, te escribiré. De momento estoy recogiendo las moléculas esquizofrénicas en las que he sido descompuesto en los últimos días. Cuando logre reunir las partículas, daré señales de vida. Me rondas por la cabeza sin parar, Emmi. Te echo de menos. Te añoro. Leo tus mensajes varias veces al día.
Leo".

"50 segundos después
Re:


¡Lo que quiero son mensajes! (Pero no como este último.)

Un minuto y medio después
Fw:


A veces no se pueden elegir".

"Cinco horas después
Re:


¿Has vuelto ya del teatro? Hoy no puedo dormir. ¿Te he hablado alguna  vez del viento del norte? No me sienta bien el viento del norte cuando tengo la ventana abierta. Sería bueno que me escribieras unas palabras más. Escribe simplemente: pues cierra la ventana. Entonces te contestaré: con la ventana cerrada no puedo dormir".

"Un minuto después
Fw:


Ahora que sople el viento del norte todo lo que le dé la gana.

45 segundos después
Re:


Leo, te estimo mucho, mucho. Eres bueno contra el viento del norte.

30 segundos después
Fw:


Yo también te estimo mucho, Emmi.
Buenas noches".

"Dos días después
Sin asunto


Querida Emmi:

Uno se siente bastante desgraciado cuando le dejan dos días en el aire como tú a mí. Por eso te invito amablemente a contestarme. Tírame por los suelos si quieres, pero no me dejes colgado.
Muy atentamente,
Leo".

"Cuatro minutos después
Re:


Leo, el vacilante, está de nuevo en su elemento: «Creo que», «tendría  que», «ir frenando», «alguna vez». ¿Te divierte hacerme partícipe de los  retrocesos que anuncias con timidez? Hazme un favor, Leo: si vas a frenar, ¡frena  como es debido! Y sin atormentarme a mí: con tanto «creo que», «tendría que», «ir frenando», «alguna vez»… ¡Creo que me estoy hartando!

Tres minutos después
Fw:


De acuerdo, voy a frenar.

40 segundos después
Re:


Por fin.

35 segundos después
Fw:


Ya estoy frenando.

25 segundos después
Re:


¿Y?

Dos minutos después
Fw
:

Aún no lo sé. Estoy esperando a que nos detengamos.

25 segundos después
Re:


Pues acabamos de detenernos. ¡Buenas noches!".

"Dos días después
Sin asunto


Es muy triste, Emmi, ya no tenemos nada que decirnos.

Diez minutos después
Re:


Tal vez nunca hemos tenido nada que decirnos.

Ocho minutos después
Fw:


Sin embargo, hemos hablado de lo lindo".

"Cinco horas después
Fw:


¿Quieres que lo dejemos del todo?

Tres minutos después
Re:


De todos modos, ya lo hemos hecho.

50 segundos después
Fw
:

Sabes muy bien cómo deprimir a alguien".

"Dos horas después
Re:


Algo más antes de marcharme, Leo. ¡Pero sé sincero, por favor! ¿Has perdido el interés por mí?

Cinco minutos después
Fw:


¿De veras quieres que sea sincero?

Ocho minutos después
Re:


Sí, de veras. Sincero y rápido. Tengo que llevar a Jonas a que le quiten la escayola.

50 segundos después
Fw:


Cuando veo que llega un mensaje tuyo, me palpita el corazón. Hoy, ayer  y hace siete meses".

"Cinco horas y media después
Re:


¡Eh, Leo! ¿Te he dejado sin habla?

Cinco minutos después
Fw:


No, Emmi. Es que estoy pensando.

Diez minutos después
Re:


Eso no puede ser nada bueno. Sé exactamente en qué estás pensando. 
¡Venga, Leo, encontrémonos! No desaprovechemos este momento tan oportuno, que tal vez sea el último. ¿Qué arriesgas? ¿Qué tienes que perder?

Dos minutos después
Fw:


1) A ti.
2) A mí.
3) A nosotros".

"Dos minutos después
Fw:


Me he quedado sin habla, Emmi. Quiero decir: estoy sorprendido. Te imaginaba completamente distinta. Dime: ¿realmente hablas así siempre? ¿O has impostado la voz?

45 segundos después
Re:


¿Cómo hablo?

Un minuto después
Fw:


¡De un modo tremendamente erótico! Como la presentadora de un programa de sexo".

"12 minutos después
Fw:

¡No te vayas a la cama todavía, Emmi! Aún estoy despierto, estoy bien. 
¡Ven a mi casa, Emmi! Tomemos otra copa. Susúrrame al oído «whisky, whisky, whisky». Di: «Ombligo». Y señálatelo. ¡Conque éste es el famoso ombligo de la famosa Emmi!, diré yo. Te lo prometo: sólo te pasaré el brazo por encima del hombro. 
Sólo un abrazo. Sólo un beso. Sólo un par de besos, nada más. Besos totalmente inofensivos.
Necesito saber cómo hueles, Emmi. Tengo tu voz en la cabeza, ahora necesito tu olor en la nariz. Hablo en serio, Emmi: ven a mi casa. Te pago el taxi. 
Ah…, no, tú no quieres. Es igual, ya pagará alguien el taxi. Hochleitnergasse 17, ático 15. Ven a mi casa. ¿O quieres que vaya yo a la tuya? También puedo ir yo. Olerte tan sólo una vez.
Besarte tan sólo una vez. Nada de sexo. Estás casada, ¡por desgracia! 
Nada de sexo, lo prometo. Lo prometo, Bernhard. Sólo quiero oler tu piel, Emmi. No quiero saber qué aspecto tienes. No encendamos las luces. Completamente a oscuras. 
Sólo un par de besos, Emmi. ¿Es algo malo? ¿Es infidelidad? ¿Qué es infidelidad? ¿Un correo electrónico? ¿O una voz? ¿O un olor? ¿O un beso? Quiero estar contigo ahora.
Quiero que nos abracemos. Pasar una noche con Emmi, sólo una. Yo cierro los ojos.
No necesito saber cómo es. Sólo necesito olerla y besarla y tocarla, muy cerca. Río de felicidad. ¿Eso es infidelidad, Emmi?".

"Un minuto después
Re:
x

¿Querré verte de nuevo?

45 segundos después
Fw:

No.

35 segundos después
Re:


¿Por qué no?

50 segundos después
Fw:


Porque es imposible.

Un minuto después
Re:

Todo es posible".

"Tres minutos después
Fw:


Beso de modo similar a como escribo.

50 segundos después
Re:


Ésa ha sido una respuesta de lo más pretenciosa, Leo, aunque no suena mal. Por cierto: ¡escribes de muy diversas maneras!

45 segundos después
Fw:


También beso de muy diversas maneras.

Cuatro minutos después
Re:


Si prometes besarme como me escribiste ayer y has escrito hoy, ¡me arriesgaré!

35 segundos después
Fw:


¡Pues arriésgate!".

"Ha ocurrido algo, Leo. Mis sentimientos se han salido de la pantalla. 
Creo que te amo. Y Bernhard lo ha notado. Tengo frío. El viento del norte me da en la cara.
¿Ahora qué hacemos?

Diez segundos después
Fw:

AVISO DE CAMBIO DE DIRECCIÓN. EL DESTINATARIO YA NO PUEDE ACCEDER A SU CORREO. LOS MENSAJES NUEVOS SE BORRARÁN AUTOMÁTICAMENTE DE LA BANDEJA DE ENTRADA. EN CASO DE DUDA CONSULTE CON EL ADMINISTRADOR DEL SISTEMA".






Daniel Glattauer

miércoles, 9 de febrero de 2022

Citas: Cartas de amor - Rosa Luxemburgo

x

  

A Leo Jogiches:


"Desde la mañana, por primera vez, el día se presentó grisáceo. No hay indicios de lluvia. El cielo está cubierto con nubes de diferente tamaño y semeja un profundo mar tormentoso. El lago centellea y su superficie parece de color acerado. Las montañas envueltas en neblina están tristes, el Dent du Midi se ve a través de la neblina. El aire es suave, fresco y lleno del aroma del pasto y de los manzanos. Alrededor reina el silencio, los pájaros trinan continuamente como en un sueño".

"¡Aún debe pasar la tarde de hoy, el día de mañana y otro mediodía! Aquí me siento muy solitaria. Hemos estado juntos sólo tres escasas semanas".

"Anoche me despertó una voz. Escuché, pero era yo misma quien hablaba (…). Me despertó mi propia voz y ahí me di cuenta que era un sueño. La realidad me indicó que mi Dziodzio estaba lejos, lejos, y yo me encontraba sola con mi alma".

"No, no puedo seguir trabajando. Permanentemente los pensamientos me llevan a ti".

"Debo escribirte algunas palabras: Queridísimo Leo, tú ahora no estás conmigo y toda mi alma está impregnada de ti. Ella te abraza".

"Por lo menos lee esta carta con seriedad y con sentimiento, con el mismo sentimiento con que has leído mis cartas en aquel tiempo de Ginebra, cuando aún no era tu esposa. Escribo esta carta con el mismo sentimiento de entonces y de la misma manera mi alma me lleva a ti".

"Mi querido, mi amado: tus ojos buscan, con seguridad, impacientemente «¿hacia dónde quiere llegar por fin?». ¿Yo que sé? Quiero amarte, quiero que entre nosotros haya aquella atmósfera suave, de confianza, ideal, como en aquellos tiempos".

"Mi querido, mi amado, no quiero nada. Sólo quiero que tú no interpretes cada una de mis lágrimas como escenas femeninas. ¿Yo qué sé? Con seguridad soy la culpable de que no exista entre nosotros una relación cálida y equilibrada. Pero ¿qué puedo hacer? No puedo dominar mi conducta.
No sé por qué no soy capaz de comprender la situación. No soy capaz de sacar conclusiones. No soy capaz de tomar una determinación sobre ti. Actúo intuitivamente en cada momento. Si mi alma está plena de amor y dolor, me lanzo en tus brazos y si me ofendes con tu frialdad, mi corazón se parte y te odio al punto de poder matarte".

"Quisiera mortificarte, morderte y mostrarte que no necesito de tu amor, que puedo vivir sin ti. Pero de nuevo me mortifico por estar sola. Y así giro en un círculo vicioso".

"Cuántos dramas, ¿no es cierto? ¡Aburrido! Siempre lo mismo. Y yo siento que ni siquiera he dicho la décima parte o nada de lo que hubiera querido expresar.
«Si se ajustara el idioma a la voz, la voz a los pensamientos, dónde el rayo del pensamiento atraparía a la palabra»".

"Ya no sé cuál fuerza rige el hilo de mis pensamientos y mis palabras, mi pensamiento no trae mis sentimientos y las palabras al pensamiento".

"Hoy te vas, hastiado por las disputas.
Quiero llamarte: ¡quédate amado!
«Buenas noches», susurran tus fríos labios,
y yo me vuelvo bañada en lágrimas".

"¿Recuerdas Weggis? ¿Melide? ¿Bougy? ¿Blonay?
¿Recuerdas que entonces no precisamos del mundo, siempre y cuando estuviéramos juntos? ¡Al contrario! Temo el menor contacto con otra persona extraña. ¿Recuerdas la última vez en Weggis cuando yo escribí «De escalón en escalón»? (con orgullo recuerdo qué obra maestra ha resultado). Estaba enferma, en cama, y escribí muy nerviosa. Tú fuiste tan bueno y amoroso, me tranquilizabas, me besabas y me decías con tu agradable voz que aún escucho:
«Ciucka, tranquilízate, todo se arreglará». No lo he de olvidar jamás".

"Querido Dziodzio, niño mío, paso mis manos sobre tu nuca, te beso mil veces y quisiera que tú me llevaras en brazos, como a mí me gusta. Pero tú siempre te niegas, alegando que soy demasiado pesada. Hoy no quiero escribir más nada sobre nuestros asuntos. Será mañana, después de la visita a K.K. Iré sin llevar el artículo porque espero tu carta. Te abrazo y te beso en la nariz que más amo y quisiera que por fin, me tomes en tus brazos".

"¡Mi querido, mi amado! Hoy recibí tu tarjeta postal. ¡Oh, sí supieras cómo me gustaría estar ahora junto a ti y disfrutar tu cercanía! Debo dominarme para no tomar el próximo tren y volar hacia ti".

"¡Muy querido Dziudziu! ¡Cuánto te necesito! ¡Cuánto nos necesitamos!
¡Verdaderamente ninguna otra pareja tiene como nosotros la posibilidad de ser el uno para el otro! Esto lo siento a cada paso y hace más dolorosa para mí nuestra separación".

"Nosotros «vivimos» íntimamente ligados, esto quiere decir que nos transformamos, que crecemos, y como consecuencia surge una permanente separación interna, un desequilibrio y falta de armonía en nuestras almas".

"Antes que nada ¡mis sinceras felicitaciones! Todo el tiempo tuve la esperanza que festejaríamos el día de mañana Juntos y aquí, con un alegre y pequeño brindis o un agradable reencuentro. Mientras tanto debo conformarme con una carta. Tú tendrás que trabajar todo el día en una conferencia y antes de darte cuenta el día se habrá ido. En el ínterin llegué a la conclusión que, al igual que todo el mundo, uno debe celebrar fiestas y feriados, porque ellos son momentos agradables en medio del trabajo rutinario. El ser humano recién entonces siente que realmente vive. Nosotros, ni una sola vez, hemos tenido «tiempo» porque tuvimos que pensar en otras cosas, en vez de un festejo conjunto".



A Kostia Zetkin:


"Friedenau, 17 de setiembre de 1907.

¡Mi dulce amor!
Ayer, a las 7 de la tarde, acompañé al último visitante a la estación y corrí a casa para preguntar en el correo si había llegado una carta. ¡Qué bien me hubieran venido ayer unas líneas tuyas! Estaba terriblemente cansada y mi alma sedienta y embotada".

"¡Me es muy difícil escribirte acerca de mis sentimientos! He mirado reiteradas veces tus fotos para tranquilizarme".

"Mi pequeño y dulce amor, aún debes escribirme acerca de Lasalle y los otros. Te abrazo y apoyo tu querida cabecita sobre mi pecho y te beso hasta que tú te tranquilices".

"Me siento horrible, la depresión me aprieta tanto la garganta, que me ahogo. ¡Oh!, ver ahora a algún ser humano —no hay nadie— ¡Oh! tener ahora alas y volar hacia Niuniu— ¡oh!, nada de alas, solo disponer de un par de días Iibres y me irla hoy mismo en el tren nocturno para estar contigo mañana temprano. Pero nada de eso es posible".

"No viajaré el domingo, quizás el martes, así que escríbeme, no me dejes sin carta. Tu dulce carta de hoy fue un gran consuelo.
Querido Diudiu, no estés triste, permanece alegre mi queridito. Tal vez debiera ocultarte todo esto, pero no puedo fingir.
Ya asomó la luna. Y Venus. A través de ellos te saludo, amado mío (…)".

"Niuniu, me es imposible escribir todo lo que me sucede y que me gustaría compartir contigo. Mis nervios están muy tensos. De noche, por la tensión apenas logro dormir unas horas, y en el día los estados de ánimo, esperanzas y desalientos, se suceden unos a otros y me persiguen como nubes en el cielo".

"Ayer apareció la luna nueva, nuestra luna. Ah, de qué me sirve, es a ti a quien quiero very no a la luna. Mi
Niuniu, tú eres mi alegría".

"Debo trabajar. Me lo digo a mí misma. Pero me voy al correo a retirar una dulce carta. Ah, Niuniu, tampoco las cartas ayudan mucho. Lo que quiero es besarte".

"Friedenau, 28 de enero de 1909.

Dudu, amado, hoy cuando iba a la escuela tuve que avanzar en medio de la oscuridad. La luz del día no quiso aparecer y el ocaso muy pronto se convirtió en noche. Tampoco hoy hubo ningún Niunlu con cara enojada y pálida esperándome en la esquina. Luego de la cansadora lección, también faltó el café caliente y aromático. De tarde dormí nuevamente dos horas y me desperté con el corazón oprimido. Ahora voy al correo a esperar algo muy lindo".

"Alégrate, ¡te lo ruego! ¡Me duele mucho cuando estás triste!".

"Weisenbach, (Murgtal), 15 de agosto de 1912

Me duele muchísimo escribírtelo, pero ¿qué puedo hacer?
Debo decirte que tu manera de ser me ha causado últimamente un gran dolor. Ayer por ejemplo luego de haberte escuchado sufrí terriblemente. No te hago el más mínimo reproche. No quiero Inmiscuirme en tu vida privada que te pertenece sólo a ti.
Yo no veo en ella ningún lugar para mí. Simplemente no puedo soportar la falta de sinceridad y claridad en tus relaciones conmigo. Por lo tanto, ¡adiós! Solo quisiera agregar que he amado mucho a Niuniu. Era mi pequeño muchacho, ardiente, extraordinariamente sensible y suave. Si tú lo encuentras alguna vez en el país donde lo secuestraron puedes decírselo.
R".


A Paul Levi:


"Berlín, Südende, abril de 1914

Tu carta del domingo, suave y dulce como trino de mirlo, me acompaña día y noche".

"¡Amor! Solo habrá paz cuando estemos juntos de nuevo".

"Pienso en ti y a veces estoy tan conmovida, que los ojos se me llenan de lágrimas.
¡Querido!".


A Hans Diefenbach:


"Wronke, 23 de junio de 1917, (desde la cárcel).

Hänschen, buenos días, aquí estoy de nuevo. Hoy me siento tan aislada que quiero reanimarme un poco conversando con Vd. Hoy después del mediodía estaba leyendo diarios recostada en el sofá. El médico quiere que duerma la siesta a las dos y media, decidí que era hora de levantarme. Un segundo después me quedé dormida sin darme cuenta y tuve un sueño maravilloso, de contenido indefinido pero muy vivaz. Sólo recuerdo que alguien muy querido estaba junto a mí, le pasé el dedo por los labios y
pregunté ~«¿de quién es esta boca?».
El aludido contestó —«es mía». «¡Ah, no!» grité riéndome, «¡esta boca me pertenece!»".

"Me arrepentí enseguida de todo daño que hubiera podido ocasionar a cualquier ser humano, de todos los pensamientos y sentimientos ásperos y decidí una vez más ser buena, simplemente buena, a cualquier precio. Es mejor que «tener razón» y contabilizar cada pequeño agravio".

"Dentro de dos semanas se cumple un año de mi prisión —y si se hace abstracción de un breve intervalo— serían dos años completos.
¡Ah, qué bien me haría ahora, una horita de conversación intrascendente!
Durante las visitas, se habla naturalmente de apuro y de asuntos relacionados con el proceso, y estoy sentada como sobre brasas. Aparte de eso no veo ni escucho un alma".

"Wronke, 29 dejunio de 1917

¡Buenos días, Hänschen!
Bien, para hacerle un favor borro la primera de las siete reglas de mi vida.
Las seis restantes son muy razonables y seguramente han de recibir su aplauso".

"Por Dios, Hänschen, no siga Vd. mi mal ejemplo, no se vuelva tan charlatán. No lo haré más, ¡lo juro!".

"¿Ha podido observar cuán hermoso y rico es el color gris? Tiene algo distinguido y reservado y muchas posibilidades. ¡Qué maravillosos son los tonos grises sobre el fondo azul del cielo! Es como un traje gris en relación a profundos ojos azules".

"Me tortura algo. Sola yo puedo disfrutar de tanta belleza. Quisiera gritar a través del muro. ¡Por favor, observe Vd. este día tan hermoso! No olvide, por más ocupado que esté a atravesar el patio, levante la cabeza y mire a las Inmensas y plateadas nubes, y al silencioso océano azul en el cual éstas
nadan. Observe, por favor, el aire Impregnado del aliento apasionado de los últimos tilos en flor. ¡Observe el esplendor y la hermosura de este día, porque no volverá jamás! Le ha sido regalado, como una rosa florecida, puesta a sus pies, que espera que Vd. la levante y la apriete contra sus labios".

"¿Sabe Vd. que en tales excursiones otoñales muy a menudo aves de rapiña —gavilanes, halcones y milanos— vuelan junto a pequeñas aves canoras, que en general engullen y conciertan una especie de tregua? Cuando leo estas cosas, me conmuevo y me causa alegría de vivir, de manera tal que incluso considero a Breslau, una localidad en la cual la gente puede vivir. No sé por qué esto me influye tanto. Quizás porque me recuerda nuevamente que la vida es un cuento hermoso. Al principio, aquí casi lo habla olvidado. Ahora nace de nuevo en mí. No me dejo aplastar…
Escriba pronto.
Cordialmente, su R".




Rosa Luxemburgo

viernes, 4 de febrero de 2022

Citas: Poesías - Cesar Pavese

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"Como y miro el cielo —quién sabe cuántas 
mujeres están comiendo a estas horas—; 
mi cuerpo está tranquilo;
el trabajo y la mujer aturden mi cuerpo".


(Manía de soledad)

"Pero este hombre no mira. Se va a su casa a
dormir
y la vida no es más que un zumbido de silencio".

(El vino triste)

"Desvestido, este hombre mostraría miembros
extenuados
y una cabellera brutal, alborotada. ¿Quién diría
que a este hombre lo recorren tibias venas
donde un tiempo la vida quemaba? Ninguno
creería que en otros tiempos una mujer acarició
ese cuerpo y lo besó, ese cuerpo tembloroso,
empapado de lágrimas, ahora que el hombre,
en su casa, intenta dormir sin lograrlo y gime".

(El vino triste)


"Los recuerdos serán unos grumos de sombra
agazapados como brasa vieja
en el fogón. El recuerdo será la llama
que aún ayer mordía los ojos apagados".

(El paraíso sobre los tejados)

"Y entonces nosotros, los viles
que amábamos la noche
murmurante, las casas,
los senderos del río,
las sucias luces rojas
de esos lugares, el dolor
silencioso y mitigado
—arrancamos la mano
de la viva cadena
y callamos, mas el corazón
sobresaltó nuestra sangre,
terminó la dulzura,
se acabó el abandono
en el sendero del río—
ya no siervos, supimos
estar solos y vivos".

(Y entonces nosotros, los viles)

"Vendrá la muerte y tendrá tus ojos".

(Vendrá la muerte y tendrá tus ojos)

"Tus ojos
serán una palabra hueca,
un grito ahogado, un silencio".

(Vendrá la muerte y tendrá tus ojos)

"Así los ves cada mañana
cuando a solas te inclinas
hacia el espejo. Oh querida esperanza,
ese día también sabremos
que eres la vida y la nada".

(Vendrá la muerte y tendrá tus ojos)

"Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como mirar en el espejo
asomarse un rostro muerto,
como escuchar un labio cerrado.
Nos hundiremos en el remolino, mudos".

(Vendrá la muerte y tendrá tus ojos)

"La mañana que pasa es oscura
sin la luz de tus ojos".

(Las mañanas transcurren claras)







Cesar Pavese

viernes, 28 de enero de 2022

Citas: Submarino - Joe Dunthorne

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"La depresión te ataca por 
asaltos. Como un combate de boxeo".

"He aprendido más sobre la naturaleza humana viendo los programas matutinos de entrevistas que dan en los canales de televisión privada entre semana que lo que ella haya podido aprender en toda su vida. Le digo: «No estás dispuesta a afrontar el vacío existente en tus experiencias interpersonales», pero no me escucha".

"Piensan que tengo problemas emocionales.
Y creo que por eso no quieren cargarme con el peso de los suyos. Pero lo que no entienden es que sus problemas son ya mis problemas".

"El coche en cuestión es propiedad del hombre que vive en el dieciséis de la calle de debajo de la nuestra, Grovelands Terrace. Es un pansexual. Los pansexuales se sienten sexualmente atraídos hacia todo. Animado o inanimado, les da igual: guantes, ajo, la Biblia".

"—Me ha impresionado —mira por el retrovisor exterior, pone el intermitente de la derecha y gira por Walter’s Road— que hayas decidido hacer esto, Oliver.
—No tiene importancia.
—Ya sabes que si quieres hablar sobre cualquier cosa tanto tu madre como yo hemos vivido mucho y es posible que podamos ayudarte.
—¿Sobre qué tipo de cosas? —pregunto.
—Mira..., no somos tan inocentes como piensas —dice, echándome una miradita de reojo que solo puede hacer referencia a asuntos sexuales.
—Algún día me gustaría tener una charla, papá. —Oh, estupendo.
Sonrío porque quiero que crea que nos llevamos como amigos. Él me sonríe porque piensa que es un buen padre".

"—¿Sabe lo que son los pansexuales?—pregunto precavido.
Se queda pensando.
—No, creo que no. —Rodea la camilla hasta situarse a mis espaldas—. ¿Alguien que siente especial atracción por el pan y sus derivados?
Es un chiste".

"—¿Te importaría tenderte de espaldas a mí, Oliver? Puedes poner la cara aquí.
—Podría haberme dicho «boca abajo», ahorrándose con ello algunas sílabas".

"—Conozco bien al señor Sheridan, Oliver.
Es pintor decorador —dice. Asciende ahora hacia la nuca.
—Tiene los ojos y el aspecto de un asesino, Andrew —digo.
Dice mi madre que si quieres recordar el nombre de alguien, tienes que dirigirte a esa persona por su nombre un mínimo de dos veces a lo largo de la primera conversación que mantengas con ella".

"—¿Jordana? —digo.
Está enfrascada en su uña, tratando de arrancarla del todo.
—Esto no suena como algo que yo escribiría —digo.
Tiene el pedazo de uña entre los dientes.
Lo escupe en mi dirección. Se queda pegado en mi jersey azul. Lo dejo allí.
—De acuerdo, de acuerdo, ¿qué tenemos hasta ahora? —dice.
QueridodiarioNopuedodejardepensarenJordanaBevanSéquenosoyelúnicochicoquesesienteatraídoporella.
—Muy bien —dice—. Apunta lo siguiente: «Ha sido una suerte poder pegarme el lote con ella».
—Yo nunca hablaría de pegarse el lote.
Hablaría de oscular.
Se quedó mirándome, como queriendo decir: «¿Y tú por qué existes?».
—Es una buena palabra —le digo".

"—Es mi estilo.
Arruga el entrecejo.
—De acuerdo, Shakespeare. Yo dicto y tú traduces.
—Vale —digo.
—¿Listo?
—Sí.
—Seducir a Jordana ha sido duro, tiene las expectativas muy elevadas, pero cuando finalmente he conseguido pegarme el lote con ella he comprendido que el esfuerzo había merecido la pena.
Transformo las chorradas de Jordana en un discurso de alto nivel:
Retozando en el esplendor postosculatorio, comprendí que todos esos meses de esforzada caballerosidad habían quedado recompensados".

"—Pegarme el lote con ella ha sido un éxito tan impresionante que he tenido incluso que tomar una foto —dice—. Para los nietos.
He tomado una foto de los dos, en pleno abrazo. Cuando sea viejo y esté solo, recordaré que un día tuve entre mis brazos algo verdaderamente bello".

"Posee un talento especial. Y no es el chantaje".

"Estaba nevando y yo tenía la circulación fatal. Recuerdo que ella cerró los ojos, sacó la lengua y se quedó esperando que yo hiciese lo mismo. Tenía la lengua azul de haber bebido zumo de grosella. Humeaba del frío. La rodeé con mis labios: la piruleta más horrible del mundo".

"Querido Registro (y Jordana),
• Nuevo punto negativo de Jordana: 
su saliva es más espesa que la mía. No quiero verme implicado en una relación desigual".

"—¿Me quieres? —dice.
—No, no es eso.
—Me has comprado un ciclomotor.
—No he hecho eso.
—Me quieres".

"Le dije: «Te quiero más que a las palabras. Y eso que soy un auténtico fan de las palabras». Sé que suena a barato, pero he descubierto que estar enamorado de Jordana me empuja a hablar de este modo. Le dije:
«Estaría encantado de esperarte eternamente»".
"Por una suerte descabellada e intergaláctica, dijo que estaba preparada.
Hicimos el amor de forma perfecta, impecable.
Dejamos de ser vírgenes. Pero no me dio la sensación de haber perdido nada".





Joe Dunthorne

lunes, 24 de enero de 2022

Citas: Azul casi transparente - Ryū Murakami

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"—¿Crees que la despedirán?
—¿Sabe manejar a los clientes, no?
—Sí, bueno, con un culo así no es difícil".


"—¿Pasaréis vuestra luna de miel en un centro de desintoxicación? —pregunté riendo.
—Oye, Okinawa, eso es lo que haremos,¿vale?
—Eso está bien, es lo que tenéis que hacer, poner juntos vuestros culos, cojonudo, y que os pinchen morfina mientras os vais diciendo te quiero".

"En la oscuridad de la habitación sólo se oía el sonido apagado de la respiración de Reiko, y entonces comencé a desvanecerme mientras luchaba contra la náusea. Un olor igual que el del ananás podrido, el mismo olor dulzón, exactamente, que el de los jugos de esta chica de sangre mestiza, Reiko. Recordé la cara de cierta mujer, que había visto, hacía tiempo, en una película o en un sueño: largos dedos delgados, largos pies estrechos, dejando deslizar su vestido desde los hombros muy lentamente, tomando una ducha detrás de una mampara transparente; luego, gotas de agua cayendo de su mentón agudo, y ella mirándose, adentrándose en el reflejo de sus ojos verdes frente a un espejo. Una mujer blanca".

"El aire húmedo me golpeaba en la cara. Revoloteaban hojas de álamo y caía una débil lluvia. Había un olor frío de cemento y de hierba húmeda.
Las gotas de lluvia atravesaban la luz de las farolas como agujas plateadas".

"Sentía frío, sólo mis pies estaban calientes. A veces el calor subía con lentitud hasta mi cabeza. Parecía una bola de calor, como el hueso de un melocotón, y cuando subía, me arañaba el corazón y el estómago, los pulmones, la garganta, la lengua.
Afuera, el húmedo escenario parecía apacible. Sus inciertos contornos recogían gotas de lluvia, y las voces y los sonidos de los coches tenían sus filos como suavizados por las plateadas agujas de la lluvia. La oscuridad exterior parecía tragarme. Era opaca y húmeda como una mujer tumbada, sin fuerzas, después del amor.
Cuando tiré mi cigarrillo encendido, hizo un pequeño chasquido y se perdió en la noche antes de llegar al suelo".

"El cielo estaba lleno de nubes que me envolvían, con el dormido hospital, como un suave ropaje blanquecino. Una ráfaga de viento refrescó mis mejillas, todavía ardientes, se oía el sonido de las hojas de los árboles, frotándose. El viento arrastraba humedad, traía el olor de las plantas que respiraban dulcemente en la noche. En el hospital había las luces rojas de emergencia en la entrada y en el vestíbulo, el resto estaba sumido en la oscuridad. Innumerables ventanas, delimitadas por estrechos marcos de aluminio, reflejaban el cielo, aguardando el amanecer.
Miraba la línea púrpura que ribeteaba el horizonte, parecía una grieta en las nubes.
De vez en cuando, las luces de un coche iluminaban los arbustos, con formas como de gorro de niño. La polilla que había arrojado no había llegado hasta allí, yacía sobre el suelo, entre la gravilla y las briznas de hierba seca. La recogí. El rocío de la mañana había empapado la pelusa que la recubre. Parecía bañada de sudor frío, sudor de muerte".

"Me agaché en la hierba para esperar a los pájaros.
Cuando los pájaros bajen a posarse y la luz y el calor del día lleguen aquí, imagino que mi larga sombra se extenderá por encima de los pájaros grises y el ananás, y lo cubrirá todo".






Ryū Murakami

jueves, 20 de enero de 2022

Citas: Sin mi ayer - Alejandra Abraham

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 "El día después de mi regreso a casa, junté valor suficiente para mirarme en el espejo y pude reconocer el miedo y la frustración en unos ojos de un celeste tan claro que parecían grises e identifiqué como los míos. Los ojos fueron lo único que no había cambiado en ese rostro que me resultaba extraño. Bueno, no era del todo extraño, en parte seguía reconociéndome a mí misma o por lo menos a una parte de mí. No solo mi rostro había cambiado, también mi cuerpo, la casa y la gente me resultaban extraños".

"La primera vez que creí vislumbra algo de claridad en mis recuerdos fue una tarde gris del mes de Mayo. Estaba en el consultorio de Noemí. 
Le estaba comentando que ya podía sentir a mi hija moviéndose en mi vientre cuando ella me preguntó si le permitía utilizar la hipnosis e  intentar recuperar algunos de mis recuerdos, para que de esa forma, me sintiese un poco mejor conmigo misma.
Acepté sin pensarlo. No sabía que algunas veces es mejor mantener algunos pensamientos muy ocultos y encerrados dentro de la mente".

"El día en el que nació mi hija sentí que me arrancaban la mitad de mi vida".

"Yo me preguntaba cómo es posible olvidar a alguien si no puedes dejar que se vaya".

"—¿Quieres algo de tomar? ¿Un té o un café?
—Un vaso de agua estaría bien.
—Agua, mi especialidad —bromeó dirigiéndose hacia la cocina".

"Algunas veces, la verdad es demasiado dolorosa y para escapar del dolor la mente tiene que abandonar la realidad".

"Si mi vida fuese una historia de esas que tienen finales felices, bien podría haber terminado ahí, pero la vida real difícilmente acaba como uno desea".

"Algunas veces la curiosidad es más fuerte que la prudencia y la sabiduría juntas".





Alejandra Abraham

sábado, 1 de enero de 2022

Libros leídos en el 2021

 


Enero

  • It - Stephen King
Febrero

  • La habitación de Naomí - Jonathan Aycliffe
  • Gaspar de la noche - Aloysius Bertrand
  • La chica de los siete nombres - Hyeonseo Lee
  • El corazón de las tinieblas - Joseph Conrad
  • Los amigos - Kazumi Yumoto
  • El hombre invisible -  H.G. Wells
  • Ana Frank: La fuerza de un sueño - David R. Gillham 
Abril:
  • Hombres trágicos - Joseph Reag
Mayo
  • Momo - Michael Ende
  • Rosaura a la diez - Marco Denevi
  • De Poe a Kafka para una teoría del cuento - Mario A. Lancelotti
  • Y si la realidad supera a la ficción - Soledad Alía
  • Viajes con mi tía - Graham Greene
  • Celos y confusión de sentimientos - Stefan Zweig
  • El silencio de los corderos - Thomas Harris
  • Más allá del bien y del mal - Friedrich Nietzsche
  • Platero y yo - Juan Ramón Jiménez
Junio:
  • El misterioso caso de Styles - Agatha Christie
  • Hannibal - Thomas Harris
  • Una temporada en el infierno - Arthur Rimbaud
  • Death Note - Tsugumi Ohba
  • Yo estuve aquí - Gayle Forman
  • Nunca me abandones - Kazuo Ishiguro
Agosto:
  • Alicia en el país de las maravillas - Lewis Carroll
  • Alicia a través del espejo - Lewis Carroll
  • 17 mujeres premios Nobel de ciencias - Helene Merle-Beral
  •  Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes 3 - Elena Favilli
Septiembre:
  • ¿Qué es la metafísica? - Martin Heidegger
  • Prosa y poesía - Rubén Darío
  • Contra el viento del norte - Daniel Glattauer
  • Cada siete olas - Daniel Glattauer
  • Boquitas pintadas - Manuel Puig
  • Poemas - Cesare Pavese
Octubre:
  • El poder oculto - Alejandra Abraham
  • Últimas cartas desde la locura - Vincent van Gogh
  • Tatuaje - Jun'ichirō Tanizaki
  • El señor Origami - Jean-Marc Ceci
Noviembre:
  • Sin mi ayer - Alejandra Abraham
  • Cuentos en verso para niños perversos - Roald Dahl
  • Sara - Garth Ennis
  • Alguien camina sobre tu tumba: Mis viajes a cementerios - Mariana Enríquez
  • El exilio y el reino - Albert Camus
  • El Ascensor Artificioso - Lemony Snicket
  • Carolina - Casimiro de Abreu
Diciembre
  • Chicas muertas - Selva Almada
  • Almendra - Won-pyung Sohn
  • Gambito de Dama - Walter Tevis
  • Las maquinarias de la noche - Abelardo Castillo
  • Te conozco, Mendizábal y otros cuentos - Eduardo Sacheri
  • Ser feliz era esto - Eduardo Sacheri
  • Hotel iris - Yoko Ogawa
  • O filho de mil homens - Valter Hugo Mãe