lunes, 11 de diciembre de 2023

Citas: El amor dura tres años - Frederic Beigbeder

 

"El amor es un combate perdido de antemano.
Al principio, todo es hermoso, incluso tú. No das crédito a estar tan enamorado.
Cada día trae consigo su liviana carga de milagros. Jamás nadie en el mundo había conocido tanta felicidad. La felicidad existe y es muy simple: consiste en un rostro.

El universo sonríe. Durante un año, la vida no es más que una sucesión de soleadas mañanas, incluso cuando nieva por la tarde. Te dedicas a escribir libros sobre esta cuestión. Te casas, lo antes posible: ¿para qué reflexionar cuando uno es feliz?
Reflexionar te entristece; la vida debe ganar la partida".

"—Nos hemos separado de común desacuerdo —masculla Marc al entrar en el Bus. Y añade—: Me casé con Anne porque era un ángel, y ése ha sido precisamente el motivo de nuestro divorcio. Creí que estaba buscando el amor hasta el día en que me di cuenta de que lo único que deseaba era huir de él.
Una vez pasado el ángel, cambia de tema:
—Mierda —exclama—, aquí las tías están buenas, debería haberme lavado los dientes antes de venir. ¡Eps! Señorita, es usted hermosa como un corazón. ¿Me permite que la desnude, por favor?
Marc Marronier es así: finge ser un degenerado bajo su trajecito de pana lisa porque le da vergüenza mostrarse tierno".

"¿Cómo he podido permitir que las apariencias dicten mi vida hasta llegar a este punto? A menudo se dice que «hay que mantener las apariencias». Yo digo que hay que asesinarlas, es el único modo de salvarse".

"Ya no sonrío. No tengo las fuerzas suficientes para hacerlo. Estoy muerto y enterrado. No tendré hijos. Los muertos no se reproducen. Soy un muerto que estrecha la mano de la gente en los cafés. Soy un muerto más bien sociable, y muy friolero. Creo que soy la persona más triste que jamás he conocido".

"Uno puede ser alto, moreno y llorar. Para madurar, basta descubrir de repente que el amor dura tres años. Es el tipo de descubrimiento que no le deseo ni a mi peor enemigo: es una manera de hablar, ya que no tengo peor enemigo".

"Un mosquito vive un día, una rosa tres días. Un gato, trece años, el amor, tres. Así son las cosas. Primero hay un año de pasión, luego un año de ternura y, finalmente, un año de aburrimiento.
El primer año, uno dice: «Si me abandonas, me MATO.»
El segundo año, uno dice: «Si me abandonas, lo pasaré muy mal pero lo superaré.»
El tercer año, uno dice: «Si me abandonas, invito a champán»".

"Repetir a menudo estas tres frases:
1) LA FELICIDAD NO EXISTE.
2) EL AMOR ES IMPOSIBLE.
3) NADA ES GRAVE.
En serio, puede parecer una estupidez, pero esta receta quizás me haya salvado la vida cuando estaba tocando fondo. Probadla en vuestra próxima depresión. Os la recomiendo".

"Los cuentos de hadas sólo existen en los cuentos de hadas. La verdad resulta más decepcionante. La verdad siempre es decepcionante, ésa es la razón por la cual todo el mundo miente".

"El divorcio nunca es fácil. ¿En qué clase de basura nos hemos convertido para creer que se trata de un acto sin gravedad?".

"El divorcio es una pérdida de la virginidad mental. A falta de esa «buena guerra» que nos mereceríamos, este tipo de desastres (como perder a tu madre o a tu padre, quedar paralítico a causa de un accidente de tráfico, perder tu casa por culpa de un despido abusivo) son los únicos acontecimientos que nos enseñan a convertirnos en hombres".

"Las únicas veces que, de ahora en adelante, coincidiréis, será en presencia de una sonriente abogada que, para más inri, tendrá el mal gusto de estar embarazada hasta las cejas. Nos daremos un beso en la mejilla como viejos amigos. Iremos a tomar un café juntos como si el mundo no acabara de venirse abajo. A nuestro alrededor, la gente seguirá viviendo. Charlaremos en un tono jocoso, y cuando nos despidamos como si nada, será para siempre. «Hasta la próxima» será la última mentira".

"En el medio en que vivo, no te haces ninguna pregunta antes de los treinta años, y cuando los cumples, ya es demasiado tarde para responderla, por supuesto.
La cosa funciona así: tienes veinte años, te diviertes un poco y, cuando te despiertas, ya tienes treinta. Se acabó: tu edad no empezará nunca más con el dígito 2. Debes resignarte a tener diez años más que hace diez años y diez kilos más que el año pasado. ¿Cuántos años te quedan? ¿Diez? ¿Veinte? ¿Treinta? La esperanza de vida media todavía te concede cuarenta y dos si eres hombre, cincuenta si eres mujer.
Pero no tiene en cuenta las enfermedades, la caída del cabello, la chochez, las manchas en las manos. Nadie se plantea estas preguntas: ¿Hemos aprovechado la vida lo suficiente? ¿Deberíamos haber vivido de un modo distinto? ¿Estamos con la persona adecuada, en el lugar adecuado? ¿Qué nos ofrece este mundo? Desde el nacimiento hasta la muerte, conectamos nuestra existencia a un piloto 
automático, y hace falta una valentía sobrehumana para cambiar de rumbo".

"A los veinte años, creía saberlo todo de la vida. A los treinta, me di cuenta de que no sabía nada. Acababa de dedicar diez años a aprender todo lo que, a partir de entonces, debería desaprender".

"Fui imprudente, fatuo, ingenuo y estúpido. Lo he pagado con creces y al contado. Me merezco la debacle que estoy viviendo. Estaba como todo el mundo, como tú, lector, convencido de ser la excepción que confirma la regla. Por supuesto, la infelicidad no iba a afectarme, conseguiría esquivarla. El fracaso es algo que sólo les ocurre a los demás. Un día, el amor se marchó y me desperté de un sobresalto. Hasta entonces, me había esforzado en interpretar el papel de marido satisfecho. Pero llevaba demasiado tiempo engañándome a mí mismo para, un día, empezar a engañar a otra persona".

"Lo único importante en el amor es: ¿a partir de cuándo empiezas a mentir? ¿Sigues estando igual de contento al regresar a casa para reencontrarte con la misma persona que te está esperando? Cuando le dices «Te quiero», ¿lo piensas de verdad?
Llegará —fatídico— el momento en que tendrás que esforzarte. En que tus «te quiero» ya no tendrán el mismo sabor. A mí, la voz de alarma me pilló en la fase de afeitado. Me afeitaba todas las noches para no pinchar a Anne al besarla por la noche.
Y, una noche —ella ya estaba durmiendo (había salido sin ella hasta el amanecer, el típico comportamiento lamentable que uno se permite con la excusa del matrimonio) —, no me afeité. Pensé que no era grave, ya que ella no iba a darse cuenta. En cambio, aquello significaba simplemente que ya no la quería".

"El amor se acaba cuando es imposible volver atrás. Así es como uno se da cuenta: el agua no volverá a pasar por debajo del puente, reina la incomprensión; uno ha roto sin siquiera darse cuenta".

"Aquella noche, en el transcurso de mi fiesta particular, un amiguete se me acercó para charlar conmigo (no recuerdo quién era, ni cuándo, ni mucho menos dónde).
—¿A qué viene esa cara? —me preguntó.
Recuerdo haberle respondido:
—A que el amor dura tres años.
Aparentemente, aquello tuvo su efecto: el tipo se esfumó. Desde entonces, recurro a esta réplica allí donde voy. En cuanto pongo cara triste y me preguntan por qué, replico de buenas a primeras:
—Porque el amor dura tres años.
A la larga, empiezo a pensar que podría ser un buen título para un libro".

"Escuchar que el amor dura tres años no es agradable; es como un truco de magia fallido, o como cuando el despertador suena a mitad de un sueño erótico. 
Pero hay que acabar con la mentira del amor eterno, sobre el que se fundamenta nuestra sociedad, artesano de la infelicidad de la gente.
Después de tres años, una pareja debe separarse, suicidarse, o tener hijos, que son las tres maneras de confirmar su final".

"Durante mucho tiempo, mi único objetivo en la vida fue autodestruirme. 
Hasta que, en una ocasión, sentí deseos de ser feliz. Es terrible, me siento avergonzado, perdonadme: un día experimenté esa vulgar tentación de ser feliz. Lo que he aprendido desde entonces es que aquél era el mejor modo de destruirme. 
En el fondo, y sin habérmelo propuesto, soy un chico coherente".

"Me equivocaba. Jean-Georges está solo en casa. Parece dispuesto a escucharme.
Me agarra por la solapa y me zarandea como un parquímetro que no imprime el tíquet después de haberse tragado la moneda de diez machacantes.
—Anoche te pregunté por qué vas por el mundo arrastrando esa jeta y me contestaste que porque el amor dura tres años. ¿Te estás cachondeando de mí o qué? ¿Crees que estás en uno de tus libros? ¡Me doy perfecta cuenta de que tu divorcio no tiene nada que ver con eso! Así que basta ya de gilipolleces, ¿vas a contarme lo queocurre de una puta vez? Si no, ¿para qué coño estoy?
Bajo la mirada para que no vea que se me está empañando. Finjo estar resfriado para poder sorberme los mocos. Farfullo:
—Eh… No, verás, no sé lo que quieres decir…
—Basta ya. ¿Quién es? ¿La conozco?
Entonces, en voz baja, hecho polvo, atrapado, acabo confesando:
—Se llama Alice".

"El amor es una catástrofe espléndida: saber que te vas a estrellar contra una pared, y acelerar a pesar de todo: correr en pos de tu propio desastre con una sonrisa en los labios; esperar con curiosidad el momento en que todo se va a ir al carajo. El amor es la única decepción programada, la única desgracia previsible que deseamos repetir".

"Un día, la desgracia se metió en mi vida y yo, como un gilipollas, no he conseguido echarla.
El amor más intenso es el amor no correspondido. Hubiera preferido no saberlo nunca, pero ésta es la verdad: no hay nada peor que amar a alguien que no te ama, y al mismo tiempo se trata de lo más hermoso que jamás me ha ocurrido. 
Amar a alguien que también te ama es narcisismo. Amar a alguien que no te ama, eso es amor. Buscaba un reto, una experiencia, una prueba que pudiera transformarme; por desgracia, mis deseos se vieron saciados más allá de mis expectativas. 
Amo a una chica que no me ama, y ya no amo a la que me ama. Utilizo a las mujeres para odiarme a mí mismo".

"La vida es una sitcom: una sucesión de escenas que se desarrollan siempre en los mismos decorados, con más o menos los mismos personajes, y de la que uno espera los siguientes capítulos con una impaciencia teñida de embrutecimiento".

"No existen amores felices.
No existen amores felices.
NO EXISTEN AMORES FELICES.
¿Cuántas veces tendré que repetírtelo antes de que te lo metas en la cabeza, idiota?".

"Cuando me encuentro con un amigo por la calle, la conversación suele desarrollarse en términos parecidos a éstos:
—¡Hola! ¿Qué tal? ¿Cómo te va?
—Mal, ¿y a ti?
—Fatal.
—Bien, pues entonces hasta pronto.
—Adiós.
O es un amigo que me cuenta un chiste:
—¿Sabes cuál es la diferencia entre el amor y el herpes?
—…
—Venga… Piensa… ¿No lo adivinas?
—…
—Con lo fácil que es: el herpes dura toda la vida.
No me río. No le veo la gracia. Debo de haber perdido el sentido del humor por el camino".

"—¿Te das cuenta, Alice? Este reloj simboliza nuestro amor.
—¿Qué estás diciendo?
—La cuenta atrás ha comenzado… Un día, te aburrirás, te hartarás de mí, me reprocharás que no haya bajado la tapa del retrete, me pasaré la noche delante de la tele hasta que termine la programación, y tú me engañarás como estás engañando a Antoine en estos momentos.
—Ya estamos otra vez… ¿Por qué te resistes a disfrutar del momento presente en lugar de angustiarte por nuestro futuro?
—Porque no tenemos futuro. Mira cómo caen los segundos, nos aproximan a la infelicidad… Sólo tenemos tres años para amarnos… Hoy todo parece maravilloso, pero, según mis cuentas, todo habrá terminado entre nosotros el… 15 de marzo de 1997.
—¿Y si te dejara ahora mismo para ganar tiempo?
—No, espera, no he dicho nada…
Fue en aquel momento cuando me di cuenta de que habría estado más guapo calladito en lugar de soltar mis teorías de pacotilla".

"—Amor mío, si un día me engañas, te prometo dos cosas: en primer lugar, me suicidaré, y luego te montaré una escena que no olvidarás fácilmente.
Así avanzábamos, pareja ilegítima, paseantes escondidos, juntos, mirándonos a los ojos, pero nunca cogidos de la mano, por si nos tropezábamos con amigos de nuestros respectivos.
Con ella descubrí la dulzura. Tomé lecciones de naturalidad, lecciones de vida.
Creo que eso fue lo que me sedujo de Alice. Con el primer matrimonio, buscas la perfección; con el segundo, buscas la verdad".

"He aquí una prueba muy sencilla para saber si estás enamorado: si al cabo de cuatro o cinco horas sin tu amante empiezas a echarla de menos, es que no estás enamorado, si lo estuvieras, diez minutos de separación habrían sido suficientes para convertir tu vida en algo rigurosamente insoportable".

"Mientras soñaba con Alice, joven pollo convencido de ser un estupendo playboy acosado por las mujeres, Anne  pensaba en mi sustituto y me ponía los cuernos alegremente apañándoselas para que todo el mundo se enterara. Aquella noche caí del guindo. Me lo había ganado a pulso. Al regresar a casa, escuché a Mozart por la radio.
La Belleza acaba en Fealdad, el destino de la Juventud es Marchitarse, la Vida sólo es un lento proceso de Putrefacción, Morimos cada Día. Menos mal que siempre nos quedará Mozart. ¿A cuánta gente habrá salvado la vida Mozart?".

"Atravieso la ciudad de parte a parte. Me acerco a espiar el edificio en el que vives con Antoine. Creía haberte seducido para divertirme, y aquí me tienes, deambulando delante de tu puerta, sin apenas poder respirar. El amor es una fuente de problemas respiratorios".

"Aparte de Alice, nada me interesa. Ella ocupa todo mi ser. Ir al cine, comer, escribir, leer, dormir, bailar el jerk, trabajar, todas estas ocupaciones que constituían mi vida de estúpido con un buen sueldo han dejado de tener ningún interés. Alice ha desteñido el universo. De repente, tengo dieciséis años. Incluso me he comprado su perfume para aspirarlo pensando en ella, pero no es lo mismo que percibir su adorable olor de piel enamorada morena indolente largas piernas arrebatadora esbeltez de pelo de lánguida sirena. Todo esto no puede concentrarse en un frasco de perfume".

"En el siglo XX, el amor es un teléfono que no suena. Tardes enteras pendiente de cada ruido en la escalera, como tantas falsas alegrías absurdas, ya que, en el último momento, has anulado la cita al mediodía con un mensaje en nuestro buzón secreto.¿Otra historia adúltera que acaba mal? Pues sí, no es demasiado original, lo siento; ¿qué quieres que haga si esto es lo más grave que me ha ocurrido? Este es el libro de un niño mimado, dedicado a todos los imprudentes que son demasiado puros para vivir felices. El libro de aquellos a los que les toca apechugar con el peor papel y a los que nadie compadece. El libro de aquellos que no deberían sufrir por una separación que ellos mismos han provocado y que, sin embargo, experimentan un dolor tanto más irreparable por cuanto saben que son los únicos culpables de haberlo provocado. Porque el amor no es únicamente: sufrir o hacer sufrir. 
También puede ser ambas cosas".

"Estar solo se ha convertido en una enfermedad vergonzosa. ¿Por qué todo el mundo huye de la soledad? Porque obliga a pensar. En nuestros días, Descartes ya no escribiría «Pienso, luego existo». Diría: «Estoy solo, luego pienso.» 
Nadie desea la soledad porque te deja demasiado tiempo para pensar. No obstante, cuanto más piensa uno, más inteligente es, o sea, más triste".

"La única buena noticia: la infelicidad adelgaza. Nadie habla de este tipo de dieta, que, sin embargo, es la más eficaz. La dieta depresiva. ¿Te sobran unos kilos?
Divórciate, enamórate de alguien que no te corresponde, vive solo y recréate en tu tristeza durante todo el día. Tu sobrecarga ponderal pronto desaparecerá, como la nieve bajo el sol. Recuperarás un cuerpo esbelto, y podrás disfrutar de él, siempre y cuando sobrevivas".

"Y luego se produjo un silencio incómodo, de circunstancias, que quise romper:
—Alice, creo que es grave…
Pero no me dejaste:
—Cállate…
Y luego te inclinaste para besarme en los labios. No era posible, ¿estaba soñando? ¿Todavía podía ocurrirme algo tan delicado?
Quise volver a hablar:
—Alice, todavía estamos a tiempo de echarnos atrás, rápido, porque después será demasiado tarde y yo voy a amarte con una fuerza tremenda, y tú no me conoces, en estos casos me convierto en una persona lamentable…
Pero esta vez es tu lengua la que me interrumpe y todos los violines de todas las más hermosas películas de amor sólo son un escupitajo de miserables chirridos comparados con la sinfonía que suena en mi cabeza.
Y si os parezco ridículo, que os den por el saco".

"—¿Tienes novio en este momento?
—No. Bueno, sí, varios. Pero ninguno serio.
—Sí, igual que yo.
—No, tú estás enamorado de Alice.
—Sí, sí, pero no es tan sencillo. Creo que mi problema es que me enamoro pero no consigo permanecer enamorado".

"—Bueno… Me voy a comprar… Hasta luego.
Le respondo:
—Y luego iremos a dar un paseo…
—A recoger un poco de romero…
—Comer en la playa…
—Comprar los periódicos…
—No hacer nada…
—O suicidarnos…
—La muerte más bonita en Formentera es caerse de la bicicleta, como la cantante Nico.
Pienso que si bromeamos sobre esta cuestión, significa que no es tan grave.
El suspense aumenta. Dentro de cuatro días hará tres años que vivo con Alice".





Frederic Beigbeder

viernes, 1 de diciembre de 2023

Citas: El patio - Rafael Nofal

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 "LA MAGA: Sos tan lindo, Miguel...A veces me dan ganas de levantarme y bailar con vos, como antes...Apretarme calladita, olerte la piel del cogote con los ojos cerrados mientras tus dedos en la espalda me van ordenando el rumbo...pero ya ves, aquí estoy en este sillón de mierda, prisionera de los años y de la grasa. Que cosa el cuerpo, ¿no? Crece, se deforma, te ata, no te deja ir aunque tengas ganas... Aunque ya no aguantes más, te sigue agarrando
Aunque ya no seas vos...Aunque sienta que ya no soy yo la que sigue sentada aquí".

"UNA MUJER: ¡Viva el Peludo Gutiérrez!
ALGUNOS: ¡Viva!
UN BORRACHO: ¡Viva don Leandro, carajo!
OTRO: ¡Viva Perón, mierda!
Todos se miran desconcertados, La Maga, sonríe. Vuelve la música tocada por el ciego. Todos bailan y juegan. Suena una sirena que marca el comienzo de un nuevo año.
UN HOMBRE: (Brindis) ¡Por la patria! Que el nuevo año nos libere de la chusma.
OTRO: ¿A qué chusma se refiere el señor? Si se puede saber.
UN BORRACHO: A la chusma de la Unión Cívica...a que otra...
OTRO: (Sacando el cuchillo) Entonces brindá con tu abuela, ¡carajo!
UNA MUJER: ¡Un momento, che! En esta casa, por lo menos hoy, no se habla de política. Vos guardá el fierro. No empecemos el año con estupideces. 

(Brinda)".

"PLÁCIDO: (Desde la entrada) Señora...permítame distraer un minuto de su amable atención...(Maga lo mira. Es un hombrecito pequeño. Pelo largo, bigotes, saco a cuadros. Porta una gran valija.) Discúlpeme...me presento: Soy Plácido Paz, poeta...¡bah! Hombre de letras en general, escribo poemas, declaraciones de amor, renuncias indeclinables, discursos políticos, cartas de despedida para amantes, gritos de Ipiranga...etc. etc. Este es mi oficio, de esto vivo y me permito molestarla para ofrecerle mis servicios a un precio totalmente accesible...claro, todo depende del tenor de la pieza literaria que usted requiera.
LA MAGA: Hijo...
PLACIDO: ¿Si...?
LA MAGA: ¿Usted sabe quien soy yo?
PLACIDO: No.
LA MAGA: ¿Usted sabe que es este lugar?
PLACIDO: No.
LA MAGA: Es un burdel...un quilombo...un puterío...Como prefieras. No sé para qué pueden ser útiles tus escritos aquí.
PLACIDO: ¡Ah! Disculpe... Es que acabo de llegar. Recién bajo del tren. Caminé un poco y como vi que había luz...".

"LA MAGA: (Mientras se levanta con gran esfuerzo, apoyada en un bastón.)
Aquella madrugada...31 de diciembre del 32 o del 34 creo que fue, todos los jazmines comenzaron a soltar su perfume al mismo tiempo...y el patio quedó para siempre así, con ese olor. Al principio las mariposas y los picaflores se confundían y venían al amanecer, aun en invierno, a posarse en las ramitas secas de las macetas. Los hombres siempre matan, con cuchillo o sin él, a las mujeres que aman y después arrastran su pena eternamente... el cuerpo se les muere pero la pena no. Bailan y bailan como encadenados a los ladrillos del patio buscando una respuesta o una señal...algo que les diga que ellos no fueron los autores de esa puñalada final, pero es inútil".

"LA MAGA: (La mira irse y con enorme dificultad saca una bolsita con tabaco y papel, para dedicarse a armar meticulosamente un cigarrillo. 
Una sombra se mueve, La Maga mira. Es la figura melancólica de Manuel Belgrano, vestido con uniforme militar, que la mira apoyado en una columna) Ah, es usted...¿Y sigue penando por aquí? ¿No le parece que ya es hora de descansar, hijo? Me extraña...Usted es un hombre instruido, ya tendría que haber entendido como es este asunto. La inmortalidad no es para todos...nos tocó a nosotros...y bueno, resignarse. A mí, debe ser por una cuestión de oficio, y a usted...bueno, debe ser porque este país, como todos, necesita héroes. Y no se aflija, que no depende de batallas ganadas o perdidas o de la cantidad de escuelas que mande a construir, es cosa del destino nomás...En fin, usted ya tiene sus toneladas de bronce, sus días de festejo, sus anécdotas inventadas, calles, plazas...y hasta 
virtudes que nunca pensó tener, supongo. Lo mío es distinto, es seguir engordando, condenada a este patio hasta el final...El destino es inexorable general, uno no puede cambiarlo, pero puede darle su toquecito personal. ¿Usted quiere ganar su batalla? Y bueno, ¡la gana y listo! ¿Qué necesita? ¿Confusión? Le mandamos un buen vendaval que espante la caballería enemiga. ¿Le parece poco? Bueno, le mandamos una manga de langostas, también. Pida, general, que mientras se pueda...¿Coraje? Bueno, no...de eso ya no creo que me pueda encargar. 
Pero no se aflija, hijo, que a veces no hace falta coraje para ganar. 
Hay batallas que se ganan solas, quédese tranquilo.
 (Termina con el cigarrillo que minuciosamente estuvo armando)".

"LA PUTA NIÑA: ¿Quiere bailar conmigo, general? Venga, sea bueno...(Lo aprieta contra su cuerpo) Esta noche toda la ciudad depende de usted, y la ciudad no quiere un general triste...(Lenta, comienza la danza al principio tímida pero lentamente se va convirtiendo en sensual, casi lasciva.) Quien diría...yo bailando con usted como las Helguera y esas otras señoronas.
Contra una columna la pareja se besa y ríe.
LA MAGA: Eso es...ríase, general. De qué sirve un general triste. Además a la batalla que ha de comenzar al alba la vamos a pelear todos, no es solo suya, general".

"LA MAGA: Cuando oscurece, la luna del patio acompaña los miedos y alumbra las preguntas. Entonces vienen todos: Los poetas, los ladrones, los arzobispos, los tontos, los héroes que no saben de alegrías...todos a sobarnos y a buscar respuestas en los huecos de la carne. Todos quieren una señal, una señal que les diga: Por aquí...por aquí es...y la señal casi nunca llega. Entonces lloran sobre las potrancas encendidas que mientras galopan escuchan las promesas de siempre...y algunas les creen...como yo, puta tonta y enamoradiza que nunca aprendió a separar el trabajo del placer. Tus promesas eran lindas, Miguel...
GARDELITO: (Sin interrumpir el baile, a su pareja.) Un reino de casas alegres, de techos bajos y una avenida de yuchanes florecidos de copos blancos.
PERCY: (A su compañera de baile.) Un país nuevo, Maga, maquinas, humo, chimeneas y la miel corriendo por las acequias.
GARDELITO: Hombres y mujeres morenas riendo bajo el sol, en calles pintadas de rojo y blanco.
PERCY: Y acero, llamas y trapiches torturando, triturando, moliendo, fabricando.
GARDELITO: Y los cuerpos sudorosos del amor, justo aquí, sobre esta tierra que ganara una batalla.
PERCY: Y gritos como vidrios, y la raza mejorada.
GARDELITO: Manos curtidas por el sol, pezones morados...
PERCY: Caminos, asfalto, taladro.
GARDELITO: Días y noches, construyendo la memoria.
PERCY: Grito y llanto, si es preciso.
GARDELITO: Con nuestros alegres muertos necesarios.
PERCY: Y corregir la batalla ganada que es batalla perdida.
GARDELITO: Ahora barro con el que levantaremos nuestra casa".

"EL CIEGO: (Gritando) ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡El que no tiene luz, ve la luz! ¡Aleluya! ¡Aleluya!
LA VIRGEN: Bueno...bueno. ¿A qué se debe tanto alboroto?
UNA MUJER: Nos quieren desterrar, señora.
OTRA: Quieren demoler la casa.
EL CIEGO: Y nosotros existimos porque este lugar existe, señora.
LA VIRGEN: ¿Ustedes quieren resistir el mandato divino?
EL GENERAL: Con todo respeto, no creo que el señor mande matar la memoria, entronizar el olvido".

"LA VIRGEN: No es cosa de olvidos. Son designios del señor. A lo mejor es una cuestión de oficio, como vos decís, a lo mejor para eso estas, para guardar, para conservar...para ser la memoria.
LA MAGA: (Se revuelve indignada en su sillón) ¡Pero que memoria, ni memoria! ¡La mierda guardo yo! ¡La basura, la tristeza, la cobardía!
LA VIRGEN: Eso será lo que hay que guardar entonces.
LA MAGA: ¡No hay derecho! ¿Qué soy yo? ¿La cloaca? ¿El reservorio de la bosta? ¿El pozo ciego? ¿Qué soy yo?".

"LA MUJER: ¡Hijo de puta...son mis cartas! No tenés derecho. Te da bronca porque sos incapaz de escribir algo lindo. Jamás hubiera podido guardar una carta tuya. (Llora juntando los pedazos.) Hijo de puta.
PERCY: Celoso, el hombre.
GARDELITO: Gardelito no tiene celos. Y menos de estupideces.
PERCY: La dama no cree que sean estupideces.
GARDELITO: No es ninguna dama, es la mina de Gardelito, y la mina de Gardelito no tiene por qué andar con cartitas de otro.
PERCY: Me llamo Percy Hill, no “otro”.
GARDELITO: (Sacando el cuchillo.) ¡Me importa un carajo como se llame!
PERCY: Guarde el arma que hay cosas que no se resuelven a puñaladas.
GARDELITO: Te acobardaste, maricón.
PERCY: (Saca un revolver.) No crea, don.
GARDELITO: Arma de fuego, arma de cagones.
PERCY: El cuchillo es para carnear vacas.
GARDELITO: ¡Vaca será tu madre!".

"GARDELITO: No grite. Usted bien sabe que si alguien le falta, aquí estoy para defenderla. El fierro esta para eso.
LA MUJER: Todo se derrumba, Miguel.
PERCY: Quizás no haya más remedio que aceptar la realidad...y nosotros estamos fuera de ella. No somos más que humo. Quizás está llegando el viento que viene a dispersarnos.
LA MUJER: No. A mí no me van a arrear con el poncho. (Junta las cosas y las va guardando en el baúl.) Mis cosas son mis cosas y mi lugar es mi lugar. Yo voy a defenderme".

"PERCY: Somos humo, y el humo se esparce en el aire...Hay que aceptarlo".

"PLACIDO: (Un tanto sorprendido por el efecto logrado.) 
¡Amigos...queridos amigos! Hace años que vagamos entre estas paredes, tantos que algunos de nosotros somos solo tenues, borrosas sombras. Pero aquí estamos, resistiendo. Quizás impúdicamente mezclados los transparentes, los borrosos, con los que aún tienen alguna consistencia, pero estamos. Propongo dejar testimonio de nuestra existencia. Propongo escribir cartas que serán como botellas al mar, cartas que alguien, alguna vez...
GARDELITO: (Lo baja de la solapa, cuchillo en mano.) ¡Así que vos también sos de las cartitas! Escribir...Te voy a escribir mis iniciales en la cara para que se te vaya la costumbre de mandarle cartitas a la mujer del prójimo".

"UN MUCHACHO: Yo no quiero una batalla más, pero si hay que pelear, se pelea. Yo quería ser el recuerdo de otros, quería existir en otros sitios, pero me fui borrando. Estuve durante un tiempo en los sueños de mi madre. También vagué por una plaza donde solía encontrarme con mi novia...pero me fui borrando, esfumando. Ahora solo soy aquí, donde un gesto de la vieja Maga me hizo quedar...en este patio. (Pausa) Que sea hasta que ella quiera. Que no venga cualquiera a derrumbar estas paredes y empujarnos al olvido. ¡Si hay que poner el pecho se pone!
LA MUJER: (Lo besa) ¡ Mi muchacho...!
PERCY: Lo que tenga que ser, será. Hay cosas contra las que no se puede luchar. Para que lo nuevo venga, lo viejo tiene que morir. ¿Qué cobijan estos muros? Mírense. ¿Qué son...? ¿Qué somos? Sombras. Hilachas de sueños que no se cumplieron. Miserias que la historia esconde. ¿Por qué creen que estamos todos juntos aquí? ¿Por qué existimos aquí, absurdamente mezclados, solo retenidos por algún insignificante gesto que nadie recuerda...? O lo que es peor, por la resistencia al olvido que tienen nuestros fracasos.
PLACIDO: Quizás solo eso justificó nuestra existencia, don. El pequeño gesto que ya nadie recuerda o el fracaso que ocultamos a todos, pero que aquí sobrevive.
UNA MUJER: Y por eso hay que bailar...porqué en esta tierra de olvidos, seguimos resistiendo...¡Vamos...a bailar, que no nos gane la tristeza!".







Rafael Nofal

domingo, 26 de noviembre de 2023

Citas: El hombre joven - Annie Ernaux

 

"A menudo he hecho el amor para obligarme a escribir. Quería encontrar en el cansancio, en el desamparo que le siguen, razones para no aguardar ya nada de la vida".


"Volvimos a vernos los fines de semana, entre los cuales nos echábamos en falta cada vez más. Me llamaba todos los días desde una cabina telefónica para no despertar las sospechas de la chica con la que vivía. Ella y él, atrapados en las costumbres de una cohabitación precoz y las  preocupaciones por los exámenes, nunca habían imaginado que hacer el amor pudiera ser otra cosa que la satisfacción más o menos ralentizada del deseo. Que pudiera ser una especie de creación continua. El fervor que manifestaba ante esa novedad me ligaba a él cada vez más. Progresivamente, la aventura fue convirtiéndose en una historia que queríamos vivir hasta el final, sin saber muy bien lo que significaba".

"Yo miraba los tejados negros, la cúpula de una iglesia que emergía al fondo. Aparte de los vigilantes, ya no había nadie. Fue a ese lugar, a ese hospital, adonde me llevaron de estudiante
una noche de enero a causa de una hemorragia debida a un aborto clandestino.
No recordaba ya en qué ala estaba situada la habitación que ocupé durante seis días. Esa coincidencia sorprendente, casi insólita, era para mí la señal de un encuentro misterioso y de una historia que tenía que vivir".

"Los domingos por la tarde, cuando lloviznaba, nos quedábamos debajo del edredón y acabábamos por dormirnos o quedarnos medio amodorrados. De la calle silenciosa se elevaban las voces de los esporádicos transeúntes, a menudo extranjeros de un hogar de acogida cercano".

"En la calle, las personas a las que saludaba eran siempre jóvenes, a menudo estudiantes. Cuando se  paraba a hablar con ellos, yo me mantenía a distancia y ellos me miraban furtivamente.
Después, él me comentaba qué carrera universitaria hacía el chico con el que nos habíamos encontrado, detallando sus éxitos y sus fracasos. A veces, de lejos, discretamente, pidiéndome que no me diera la vuelta, me señalaba alguno de sus profesores de la facultad. Me arrancaba de mi generación, pero no por ello me hacía de la suya".

"Era un joven de hoy, convencido de que tenía que «buscarse la vida» por su cuenta, como los demás. Para él el trabajo no tenía más significado que el de una coacción a la que no quería someterse si eran posibles otras formas de vida".

"Él era el portador de la memoria de mi primer mundo. Remover el azúcar en su taza de café para que se fundiera más rápido, cortar los espaguetis, partir en trocitos una manzana para luego pincharlos con la punta del cuchillo: unos gestos, todos ellos olvidados, que reconocía en él y que me perturbaban.
Volví a tener diez, quince años, y me veía en la mesa con mi familia, con mis primos, con quienes compartía la misma piel blanca y las mismas mejillas sonrosadas de los normandos. Era el pasado incorporado.
Con él recorría todas las edades de la vida, de mi vida".

"A su lado, mi memoria me parecía infinita. Esa densidad temporal que nos separaba tenía una gran dulzura, confería más intensidad al presente.
Que esa vasta memoria del tiempo anterior a su nacimiento fuera, en suma, el complemento, la imagen invertida de la que sería la suya después de mi muerte, con los acontecimientos, los personajes políticos que yo nunca conoceré, ese pensamiento ni se me pasaba por la cabeza. De todos modos, por el mero hecho de existir, él era mi muerte".

"Él quería un hijo mío. Ese deseo me inquietaba y me hacía sentir como una enorme injusticia estar en plena forma física y no poder concebir. Me maravillaba que, gracias a la ciencia, aquello pudiera llevarse a cabo después de la menopausia, con el ovocito de otra mujer. Pero no tenía ganas de dar el paso que mi ginecólogo me había propuesto. Yo simplemente jugaba con la idea de una nueva maternidad que, a los veintiocho años, tras el nacimiento de mi segundo hijo, había rechazado para siempre. Quizá él confundía sus deseos. Un verano, en Chioggia, cuando esperábamos el vaporetto para volver a Venecia, dijo: «Quisiera estar dentro de ti y salir de ti para parecerme a ti»".

"Me había mostrado fotos de él de niño, frágil y rizado, de adolescente ceñudo bajo el pelo largo. No tenía ningún inconveniente en enseñarle las mías de niña y adolescente. Tanto para uno como para otro, aquello estaba muy lejos. Me costó más sacar fotos de mis veinte, veinticinco años, eligiendo la más bonita por vanidad, aun sabiendo que precisamente esa sería la que haría más cruel la comparación con mi rostro de hoy, más demacrado y más duro. Él veía a otra chica cuya realidad, buscada en la mujer actual, siempre se le escaparía. El deseo que le inspiraba aquella chica de rostro sin  arrugas, de pelo largo, liso y moreno, esa chica que nunca vería, era un deseo sin salida. Como tradujo implícitamente su reacción espontánea, «esta foto me pone triste»".






Annie Ernaux

jueves, 26 de octubre de 2023

Citas: Nacimiento del día - Arturo Alvarez Sosa

 

"El mundo vale lo que somos dentro
del vientre de la luz, al puro estrago
de las horas soñando solo sueños:
la odiosa eternidad entre los días".

"Soy tu sueño y mi vida te tortura".

"Y no me insultes nunca de palabra
ni digas soy la luna, el mar, el viento,
porque eres nadie y ni siquiera polvo,
si alguien no recuerda la penumbra
de tus ojos, la piel, el rostro tuyo
cargado de sentido, de blasfemias
como vientres, países y tormentas".

"Oh mundo, hecho cual imagen ciega
de otra imagen sin imagen cierta".

"Silencio: sangre mía derrumbada
y alejada volviendo luminosa
al pecho del amante que la encierra
como un planeta lleno de mañanas
como noches y crímenes y lluvias".

"Alianza suelta de presencias vagas
bajo el amor alucinante y tuyo,
crecido en la memoria, y engañado
apenas abandona, con el rostro
alto, marcado a fuego por la noche,
su frágil posesión entre las sombras".

"Nunca digas
mi nombre cuando el vértigo madura".

"Llorando fuego en nuestro abrazo y rompe
en infinitas brasas la funesta
paz del olvido, el cielo y el infierno".

"Olvido: migración fija del hombre,
dónde la saciedad, el tajo vivo".

"Quitame el sueño lejos de la sombra
y la nostalgia seca del olvido,
para que con el solo cuerpo herido
huya de mí la tierra que te nombra".
(Lejos de la sombra)

"Ahora que el otoño alza y corona
entres desnudas flores la pradera
de su fuerza, la luz sola y entera
cava la sombra y luego la abandona.

Pero hacia dónde el día desazona,
y deriva su imagen duradera
con un cielo de nubes, en la espera
de lo pequeño y simple que ilusiona".
(Imagen del asombro)

"Qué poca cosa somos en la oscura
deriva de la nube muerta y sola,
dejándonos estar en la corola
del tiempo desasido de hermosura".
(Apenas polvo)

"Yo que ya digo poco, casi nada
así la claridad pise la cosa
con la piedad del hambre y de la rosa,
entre amigos no soy y soy con nada".
(Hablar claro)

"El peso del amor su desconsuelo,
y endurece el vigor en la furtiva
eternidad del aire, donde embalsa
la crecida pasión que inunda el cielo".
(Cautela viva)

"De par en par el corazón cerrado
y en el espejo el espejismo grave
de la palabra, casi yo, la tierra".
(De par en par)

"Hasta dónde conmigo se desliza
la fina lucidez del ansia vana,
en un claro reposo de ceniza".
(Abierto desvelo)


Arturo Alvarez Sosa

lunes, 23 de octubre de 2023

Citas: Mis ganas ganan - Elena Huelva

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 "¿Cuál es el peor regalo que habéis recibido?
Es una pregunta fácil. Todo el mundo ha recibido un regalo terrible al menos una vez en la vida. Hay distintos grados de regalos terribles, desde «gracias por pensar en mí, pero esto no me va» a «esto da mucho asco de verdad».
¿El peor regalo que he recibido yo? Un tumor de diez centímetros en la pelvis, el mes de enero de mis dieciséis años".


"—A veces, sin ningún motivo aparente, algunas de las células de nuestro cuerpo se descontrolan y se transforman en células malas —me explica Nacho, serio pero con un aura clara de tranquilidad; da la sensación de que ha dicho frases parecidas muchas veces antes a lo largo de su vida, y supongo que es así realmente—. El problema es que estas células malas no dejan de reproducirse, y eso es lo que crea masas.
Trago saliva. Ni Nacho ni mis padres han pronunciado la palabra «cáncer» aún, y eso me está volviendo loca. Biopsia, tumor, masa, células malas... todas estas palabras, como señales en un mapa, parecen apuntar hacia ese diagnóstico tan temido, el cáncer, pero aun así nadie se atreve a decirlo en voz alta.
Tengo que saberlo. Solo eso. Me da la sensación de que solo se hará real si alguien rompe este silencio tan pesado, y no voy a ser capaz de luchar contra algo si no puedo ponerle un nombre.
Me recuerda un poco a esos momentos de las series como Anatomía de Grey en que los doctores le dicen al paciente que tiene una masa y tú sabes inmediatamente que es cáncer, pero el paciente no se da cuenta hasta que el médico no lo pronuncia, desde la primera C a la última R.
—Entonces, ¿qué es lo que tengo? —pregunto, esforzándome para que no se me rompa la voz.
Nacho se humedece los labios. Mi padre, con lágrimas en los ojos, dice:
—Ella lo que quiere escuchar es el nombre.
Nacho sacude la cabeza.
—Sí, Elena, tienes cáncer".

"Siento el calor de mis padres un segundo antes de que me abracen, como si mi cuerpo se estuviese preparando para el contacto físico.
Trago saliva.
Esto no me puede estar pasando a mí.
Pero me está pasando a mí.
Hasta ahora había tenido una vida de lo más normal.
A partir de ahora voy a tener que ser más fuerte que nunca".

"—¿Qué pasa? —La voz de Emi, incluso al otro lado de la línea, es tan cálida como un abrazo reconfortante—. Te quiero muchísimo — suspira—. Ya te lo han dicho, ¿no?
Asiento y luego me doy cuenta de que, claro, Emi no puede verme. Me aclaro la garganta.
—S-sí. Sí, ya me lo han dicho.
—Bueno, pues habrá que ir para adelante.
Sonrío aún a través de las lágrimas.
—Sí. Ahora me toca pelear como nunca en la vida".

"Me pregunto si la gente que dona sangre y médula se da cuenta de hasta qué punto está regalando vida".

"—¿Sabéis qué? Mis ganas ganan. —Sus ojos se ponen más brillantes; hasta yo me siento emocionada por el peso de mis palabras y la gran verdad que esconden—. Mis ganas van a ganar. No tengo ninguna duda".

"Me muerdo el labio inferior.
—Oye, ¿Emi?
—¿Sí?
—¿Crees... crees que debería quitarme la peluca?
Emi alza las cejas hasta que se le dibujan unas arruguitas en la frente.
—¡Pues claro! Así estarás más fresquita. Ojalá pudiera quitarme yo esta melena un par de minutos al día, sobre todo con esta calor...
Suspiro.
—Buf, pero es que me da muchísima vergüenza.
Emi me propina un empujón cariñoso.
—¡Pero si no hay casi nadie!
Señalo a la otra familia que está en la playa con un gesto de la cabeza disimulado.
—¿Y si se me quedan mirando?
—Pues si se te quedan mirando será porque eres la chica más guapa de la playa. Venga, ¿qué más da?
Le dirijo una mirada furtiva a la otra familia. Los niños están un poco más cerca de nosotras, donde la arena ya está húmeda, jugando a hacer castillos. Los padres están algo más alejados, él tomando un helado y ella, como papá, intentando aprovechar estos últimos minutos de sol... cada uno a lo suyo, en sus propios mundos privados.
Trago aire.
«En esta vida hay que ser valiente», me recuerdo.
—Tienes razón —le digo a mi hermana mientras, con mucha lentitud, vacilante, me quito la peluca—. ¿Qué más da? Si yo también me gusto así".

"—A ponerse guapa, que te llevo a cenar por Sevilla y no vas a aparecer en chándal, que me dejarías quedar mal.
La quimio no me está jodiendo mucho y estoy de buen humor, así que le guiño un ojo y le digo:
—¿Y si me arreglo y te dejo quedar mal con mi belleza?
—No te emociones —me contesta, pero su comisura ya tiembla hasta formar una sonrisa".

"Papá tenía razón. He tenido el decimoséptimo cumpleaños perfecto, y lo mejor de todo es que me ha llenado el cuerpo de energía para seguir peleando contra la enfermedad. Nada conseguirá pararme los pies".

"Tuerzo los labios en una sonrisita. Esto es un palo de los grandes, pero lo mejor será tomárselo a la ligera, sobre todo por mis padres.
Además, ¿cuántas chicas de diecisiete años pueden decir que tienen dos ovarios izquierdos?
«A la vida hay que echarle dos ovarios —pienso—. Y en mi caso, los dos van a tirar por el mismo lado».
—Vale, vale, es que es un poco raro pensar que vais a andar cambiándome de sitio las partes del cuerpo, ya sabes.
El traumatólogo se ríe.
—Piensa que vas a ser un poco como la señora Potato.
—Mientras no le cambiéis la nariz y la boca de sitio... —bromea Emi—. Que no sé yo si se llevará mucho el look Picasso esta temporada".

"Cuando todo termina y puedo levantarme, mi primera reacción es la de echarme a llorar. Se trata de una emoción primitiva y muy profunda. Simplemente, las lágrimas empiezan a fluir y ya no hay manera de detenerlas. Me pongo tan mal que mamá tiene que entrar y abrazarme.
—Venga, Elena, ya está, ya ha pasado —dice, y me da un beso en la frente—. Sé que ha sido duro, pero te has enfrentado a ello como una campeona y hoy ya no tienes que hacer más pruebas. Ya está. Podemos irnos a casa.
Asiento, pero sigo llorando un par de minutos más. Creo que se le asocia un significado muy negativo a la acción de llorar. A veces, estoy segura, es lo más necesario. A veces tenemos que sacar todo lo que llevamos dentro, y una buena llantina puede dejarte tan limpio en calma como acurrucarte entre unas sábanas limpias tras un baño de agua caliente.
A veces llorar señala que lo malo ya ha pasado, y a partir de ahí, solo pueden venir cosas buenas".

"—Emi, ¿tú tienes miedo?
No tengo que especificar a qué. Como he dicho antes, Emi y yo somos como almas gemelas, y cuando tienes un alma gemela, no siempre necesitas palabras para comunicarte. Una mirada o un gesto o hasta los cambios en tu respiración pueden decirlo todo.
—Sí, claro que tengo miedo. ¿Y tú?
Trago saliva.
—Sí. Sí, a veces tengo muchísimo. De no curarme, o de curarme y luego sufrir una recaída. O de morirme.
Bajo la voz instintivamente al decir eso, y Emi se queda callada durante mucho tiempo. Quizá sean solo un par de segundos más de lo normal, pero a mí me parece mucho tiempo.
—Sí, yo también tengo miedo a esas cosas. —Suelta aire por la boca—. Pero luego recuerdo quién es mi hermana y toda la fuerza que tiene y me tranquilizo. Porque sé que si alguien puede con todo
y más esa persona eres tú, gordi.
Me muerdo el labio inferior.
—¿Y si no puedo? ¿Y si llega un momento en el que no puedo?
Emi me aprieta más la mano. Yo acaricio sus nudillos como si no quisiese olvidarme nunca de su tacto.
—Entonces aquí estaré yo para darte toda la fuerza extra que te haga falta. Y si con eso no te llega, también están mamá y papá, y todo el mundo que te quiere. Todos te daremos toda la fuerza que necesites. ¿Cómo es eso que dices? Mis ganas...
—Ganan —termino por ella, y sonrío—. Sí, tienes razón. Mis ganas ganan. Mis ganas van a ganar. Está clarísimo".

"—Elena, era tu madre —dice. Hasta sus palabras parecen pesar como el hierro—. Ya tiene los resultados de la biopsia.
Emi me aprieta la mano con más fuerza.
—¿Y?
Papá frunce los labios.
—Es una metástasis de sarcoma de Ewing.
Emi relaja la fuerza que ejerce sobre mi mano. Se ha quedado paralizada, como si papá acabase de arrojar un jarro de agua helada sobre ella.
—Vas a tener que volver a recibir quimioterapia, Elena —continúa papá—. Los médicos todavía no saben el tratamiento exacto que van a seguir, pero nos lo contarán cuando nos reunamos con ellos.
Cojo aire. Debo ser fuerte. Debo ser fuerte por todos ellos.
—Muy bien —digo, sorbiéndome los mocos—. Vale. Pues voy a por todas otra vez.
Como siempre. Jamás voy a rendirme. El cáncer se ha equivocado al escoger su objetivo, porque voy a pelear con uñas y dientes. Y voy a ganar. Eso lo tengo clarísimo".

"—¡Menudo logro! —exclamo cuando entro en el coche.
A mamá le entra la risa.
—¿El qué? ¿Mis habilidades para la conducción?
Pongo los ojos en blanco.
—Ja, ja, ja. No he vomitado nada hoy. ¿No te has dado cuenta?
Mamá sacude la cabeza mientras extiende el brazo para poner la radio.
—Sí, claro que me he dado cuenta. ¡Reto superado! A partir de ahora, todo será más fácil, ya lo verás.
Le sonrío, subiéndole el volumen a la música. Hay que celebrar todos los pequeños triunfos, ¿no?".

"«Vas a poder con esto, Elena —me digo—. Vas a dominar esta tempestad».
Lloro. Es una llantina rebosante de enfado y de frustración.
Recibir las noticias del nuevo nódulo es tirar a la basura toda esta lucha que tanto me ha costado.
—Basta —me susurro a mí misma, dándome un pellizco, casi como si quisiese despertarme de un mal sueño".

"Mi cabeza rapada solo es una señal más de lo duro que estoy luchando y de mis victorias pasadas. Es el signo de la lucha.
Ponerme de nuevo los pañuelos será como colocarse los guantes de boxeo antes de un combate.
De momento estamos Elena 1-cáncer 1, pero ya veremos quién dará el próximo golpe".

"—¿Qué es? —pregunta mi madre, jugueteando con los anillos de su mano.
Me muerdo la cara interna de las mejillas, preparándome, hasta que me hago daño físico.
Nacho solo frunce los labios.
—Me temo que el nódulo ha vuelto a crecer —dice, simplemente, las terribles nueve palabras que tanto temíamos y que ahora están frente a nosotras como una realidad ineludible—. No mucho, por fortuna, pero han salido tres nódulos más.
Respiro, con fuerza. No sé dónde meterme. No me puedo creer que el tratamiento no esté funcionando. Otra vez. Es una pesadilla continua, un laberinto al que no consigo encontrarle la salida.
—Todavía tengo que discutir los próximos pasos con el comité — continúa Nacho, su voz llegándome muy lejana, como retransmitida por una radio—. Pero lo más seguro es que tengas que empezar un nuevo tratamiento.
Mamá me coge la mano; me la acaricia. Me da la sensación de que está muy fría. Suspiro. No puedo rendirme.
—Pues a seguir luchando —digo, suavemente, forzando una sonrisa.
Estoy muy muy muy cansada, pero mis ganas de vivir persisten".

"Mis ganas van a ganar. Me lo repito hasta que todo mi cuerpo parece brillar con su significado. Mis ganas van a ganar, y no puedo esperar a descubrir lo que voy a hacer con mi vida después. Y es que hay que aprovechar el presente. Hay que arriesgar si se quiere algo y caminar con la convicción de que nunca nunca nos daremos por vencidos. De eso se trata la vida".




Elena Huelva