Mostrando las entradas con la etiqueta Daniel Glattauer. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Daniel Glattauer. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de febrero de 2022

Citas: Cada siete olas - Daniel Glattauer

x

 

"Tres semanas después
Asunto: Hola


Hola

Diez segundos después
Fw:

AVISO DE CAMBIO DE DIRECCIÓN. EL DESTINATARIO YA NO PUEDE ACCEDER A SU CORREO. LOS MENSAJES NUEVOS SE BORRARAN AUTOMÁTICAMENTE DE LA BANDEJA DE ENTRADA. EN CASO DE DUDA CONSULTE CON EL ADMINISTRADOR DEL SISTEMA.

Medio año después
Sin asunto

¡Hola!

Diez segundos después
Fw:

AVISO DE CAMBIO DE DIRECCIÓN. EL DESTINATARIO YA NO PUEDE ACCEDER A SU CORREO. LOS MENSAJES NUEVOS SE BORRARÁN AUTOMÁTICAMENTE DE LA BANDEJA DE ENTRADA. EN CASO DE DUDA CONSULTE CON EL ADMINISTRADOR DEL SISTEMA.

Treinta segundos después
Re:

¿Es que esto no acabará nunca?

Diez segundos después
Fw:

AVISO DE CAMBIO DE DIRECCIÓN. EL DESTINATARIO YA NO PUEDE ACCEDER A SU CORREO. LOS MENSAJES NUEVOS SE BORRARÁN AUTOMÁTICAMENTE DE LA BANDEJA DE ENTRADA. EN CASO DE DUDA CONSULTE CON EL ADMINISTRADOR DEL SISTEMA.

Tres días después
Asunto: Duda

Buenas noches, señor administrador del sistema. ¿Qué es de su vida? Qué marzo más fresco, ¿no? Pero me parece que, después de un invierno tan templado, no nos podemos quejar. ¡Ah!, ya que está usted aquí, tengo una duda. Tenemos un conocido en común. Leo Leike, se llama. Por desgracia he perdido su actual dirección de correo electrónico. ¿Sería usted tan amable de…? Gracias.
Un afectuoso saludo virtual,
Emmi Rothner".

"Sólo hay una cosa que no puede haber hecho: NO PUEDE HABERSE ENAMORADO POR ESCRITO DE NINGUNA OTRA MUJER A LA QUE NUNCA HAYA VISTO. ¡Eso no, por favor! Eso debe seguir siendo irrepetible.
Necesito tener esa certeza para pasar las noches saliendo medianamente indemne. Por aquí sopla, persistente, el viento del norte".

"Dos minutos después
Sin asunto

¿Oiga?

Un minuto después
Sin asunto

¡Oiga!, ¿dónde está usted, señor administrador del sistema?

Un minuto después
Sin asunto

¿Debo preocuparme o puedo tener esperanzas?".

"Te llevo siempre conmigo, a través de todos los continentes y todos los estados emocionales, como ideal, como ilusión de lo perfecto, como símbolo supremo del amor. Así estuviste conmigo en Boston casi diez meses, así regresaste conmigo".

"¿Le permitirías a tu «ideal» formular un último deseo, el último, último, último? SÓLO UNA HORA, una hora cara a cara. Créeme, no existe ningún conservante mejor para nuestra experiencia. Pues el único final sensato para un entrañable no encuentro es el encuentro. No te exijo nada, no espero nada de ti. Tan sólo necesito verte, hablarte, olerte una sola vez en mi vida. Necesito contemplar alguna vez tus labios diciendo «Emmi». Necesito contemplar alguna vez tus pestañas inclinándose ante mí, antes de que baje el telón".

"Dos minutos después
Fw:

Tengo en mí gigantescos armarios y baúles repletos de emociones referidas a ti, Emmi. Pero también tengo la llave correspondiente.

Cuarenta segundos después
Re:

¿Por casualidad la llave es de Boston y se llama «Pamela»?

Cincuenta segundos después
Fw:

No, la llave es internacional y se llama «sentido común»".

"Treinta segundos después
Re:

Pero esa llave gira en una sola dirección. Sólo cierra. Y dentro de los armarios te ahogan las emociones.

Cuarenta segundos después
Fw:

Mi sentido común se ocupa de que a mis emociones nunca les falte el aire".

"Un minuto después
Re:

¿Qué estás haciendo? Buenas noches.

Cincuenta segundos después
Fw:

Estoy escribiendo. Buenas noches.

Cuarenta segundos después
Re:

¿A quién le escribes? ¿A Pamela? Buenas noches.

Treinta segundos después
Fw:

¡Te escribo a ti! Buenas noches.

Cuarenta segundos después
Re:

¿Me escribes a mí? ¿Qué me escribes? Buenas noches.

Veinte segundos después
Fw:

Buenas noches.

Veinte segundos después
Re:

¡Ah, claro! Buenas noches".

"Diez minutos después
Asunto: Importante

Déjame explicarte, Emmi.
1) Lo que tú me importas a mí, me importa tanto o más que lo que te importo yo a ti.
2) Precisamente porque me importas tanto, me importa mucho importarte lo más posible.
3) Si no me hubieses importado tanto, me habría dado igual cuánto te importaba yo.
4) Pero de ninguna manera me da igual, eso significa que tú me importas tanto que no puede darme igual cuánto te importo yo.
5) Si supieras lo mucho que me importas, podrías entender por qué no quiero dejar de tener la importancia que tengo para ti.
6) Primera conclusión: por lo visto no sabes cuánto me importas.
7) Segunda conclusión: tal vez ahora lo sepas.
8) Estoy cansado. Buenas noches".

"A la tarde del mismo día
Sin asunto

Gracias, Emmi.
Leo

A la mañana del día siguiente
Sin asunto

No hay de qué, Leo.
Emmi

Doce horas después
Asunto: ¿Fue…
… tan terrible?

Dos horas después
Re:

¿Por qué lo preguntas, Leo? Tú sabes cómo fue. Estabas ahí. Estuviste en persona, sentado frente a tu «ilusión de lo perfecto» durante sesenta y siete minutos, de los cuales le sonreíste al menos cincuenta y cuatro. No me pondré a detallar ahora todo lo que encerrabas en esa sonrisa, la lista es demasiado extensa".

"Cinco minutos después
Fw:

¿Puedo hacerte una pregunta «personal», Emmi?

Cincuenta segundos después
Re:

¡Vaya, eso sí que sería una pregunta!

Cuarenta segundos después
Fw:

¿Aún sigues con Bernhard?

Treinta segundos después
Re:

Pues sí. Claro. Ya lo creo. Seguro. ¿Por qué lo preguntas?

Cuarenta segundos después
Fw:

Pues…, sólo por interés «personal».

Veinte segundos después
Re:

¿En mí?

Treinta segundos después
Fw:

En tus condiciones de vida".

"Treinta minutos después
Fw:

Pienso en aquella Emmi que, con unas yemas tan delicadas que parece que fueran a escurrírsele de los dedos, cada medio minuto se aparta mechones imaginarios de los ojos y se los pasa detrás de la oreja, como si de esa manera quisiera quitarle el velo a su mirada, para ver por fin las cosas con la misma nitidez y claridad con que es capaz de describirlas desde hace tiempo. Y me pregunto una y mil veces si esa mujer será feliz en su vida.

Diez minutos después
Re:

Querido Leo:
Un mensaje como ése cada día, y sería la mujer más feliz del mundo".

"Tres minutos después
Fw:

Gracias, Emmi. Pero lamentablemente la felicidad no se compone de mensajes de correo electrónico.

Un minuto después
Re:

¿De qué entonces? ¿De qué se compone la felicidad? ¡¡¡Dí-melo, me gustaría muchísimo saberlo!!!

Cinco minutos después
Fw:

De seguridades, intimidades, puntos en común, atenciones, vivencias, inspiraciones, ideas, fantasías, desafíos, objetivos. Y te aseguro que la lista está incompleta".

"Tres minutos después
Fw:

¿Y tú sabes lo que quieres?

Cuarenta segundos después
Fw:

¿Qué quieres?

Cincuenta segundos después
Re:

A ti (para ir a tomar un café otra vez). ((Ya ves, yo también domino el juego de los paréntesis.))".

"Cuarenta segundos después
Fw:

¿Qué haces?

Treinta segundos después
Re:

Interesarme por ti.

Cuarenta segundos después
Fw:

Sí, querida Emmi. Sin peros, sin puntos, sin paréntesis. Simplemente: sí, exacto, te has dado cuenta. Me intereso por ti".

"Veinte minutos después
Fw:

Querida Emmi:
En la palma de mi mano izquierda, más o menos en el centro, donde la línea de la vida, surcada por gruesas arrugas, dobla hacia la arteria, allí hay un punto. Lo examino, pero no puedo verlo. Lo miro fijamente, pero no se deja sujetar. Sólo puedo tocarlo. También lo noto con los ojos cerrados. Un punto. La sensación es tan intensa que me da vértigo. Si me concentro en él, su efecto se expande hasta los dedos de los pies. Me produce hormigueo, me hace cosquillas, me da calor, me excita. Estimula mi circulación, dirige mi pulso, determina el ritmo de los latidos de mi corazón. Y en la cabeza surte su efecto embriagador como una droga, amplía mi conciencia, extiende mi horizonte. Un punto. Tengo ganas de reír de alegría, por lo bien que me hace.
Tengo ganas de llorar de felicidad, porque lo poseo y porque me embarga y me colma hasta la médula. Querida Emmi, en la palma de mi mano izquierda, donde se encuentra ese punto, esta tarde —debían de ser aproximadamente las cuatro— tuvo lugar un incidente en la mesa de un café. Mi mano iba a coger un vaso de agua, cuando vinieron de frente los dedos ligeros de otra mano más suave, intentaron frenar, intentaron evitarla, intentaron impedir la colisión. Por poco lo logran. Por poco. Durante una fracción de segundo, la delicada yema de un dedo que pasaba volando fue arrollada por la palma de mi mano que iba a tomar el vaso. Ello dio como resultado un leve roce. Lo he grabado en mi memoria. Nadie me lo quita. Te siento. Te conozco. Te reconozco. Eres la misma. Eres la misma persona. Eres real.
Eres mi punto. Que duermas bien".

"A la tarde siguiente
Asunto: Bernhard

Lo siento, Emmi. Tengo que volver a medirte en relación con tus palabras (y las de tus whiskys). Y así te pregunto, en serio y sin humor, como corresponde a mi naturaleza: ¿por qué quieres que me muestre «interesado en tu aspecto físico»? ¿Por qué quieres que te diga a la cara «me gustas»? ¿Por qué quieres que intime contigo más allá de la mitad de una mesa bien iluminada? ¡Tú no puedes pretender que también me enamore de ti «físicamente» (o libidinosamente, como dice el alcohol)!
¿Qué sacarías tú de eso? No lo comprendo, tienes que explicármelo. En realidad, tienes que explicarme varias cosas, querida mía. Con café volviste a evitarme con elegancia. Desde hace meses, por no decir desde Boston, evades el tema. Pero ahora quiero saberlo".

"Cinco horas después
Asunto: Impresión e impronta

Unas palabras más sobre mi inexistente o irreconocible «interés por tu aspecto físico», querida Emmi. Haz el favor de darle el recado a tus ex y futuros whiskys:
«Me gustas». Te lo digo con 0,0 de alcohol en sangre. Es bonito verte. Eres hermosísima. Y por suerte puedo echarte un vistazo a cualquier hora. No sólo tengo mil impresiones de ti, también tengo una impronta tuya. Tengo un punto de contacto en la palma de mi mano. Puedo contemplarte en él. Hasta puedo acariciarte. Buenas noches".

"Tres minutos después
Re:

Tu pregunta «¿qué puedo hacer por ti?» acabas de responderla tú mismo. ¡Acaricia mi punto de contacto, querido!

Un minuto después
Fw:

Ya lo hago. Pero no lo hago por ti, sino por mí. Pues este punto puedo sentirlo únicamente yo. ¡Me pertenece, querida!

Cincuenta segundos después
Re:

¡Te equivocas, querido! Para que exista un punto de contacto siempre hacen falta dos. 1) El que es tocado. 2) El que toca. Buenas noches".

"Cuatro minutos después
Fw:

En todo caso, eres demasiado joven para andar teniendo cuidado de que un día no te falte el aire con tu ajustado corsé, querida mía.

Un minuto después
Re:

Mientras Leo Leike se encargue de proveerme de aire fresco desde fuera por correo electrónico, e incluso a veces en vivo, en la mesa del café, no voy a ahogarme".

"Al día siguiente
Asunto: Catálogo de preguntas número tres

Tu extraño catálogo de preguntas número dos lo dejo para el final. Prefiero saltar ahora mismo al presente.
¿Qué me falta, Leo? Me faltas tú. (Desde antes de saber que existías.)
¿Qué puedes hacer por mí? Estar ahí. Escribirme. Leerme. Pensar en mí. Acariciar mi punto de contacto.
¿Qué quiero hacer contigo, Leo? Eso depende de la hora del día. En general: tenerte en la cabeza. A veces, también debajo.
¿Qué quiero que seas para mí? Huelga la pregunta. Ya lo eres.
¿Cómo seguimos? Como hasta ahora.
¿Si quiero que sigamos? Sin falta.
¿Hacia dónde? Hacia ninguna parte. Simplemente, seguimos. Tú vives tu vida. Yo vivo mi vida. Y el resto lo vivimos juntos".

"Leo, nuestra «historia» no había acabado todavía. La huida nunca es el final, sólo su retraso. Tú lo sabes muy bien. De lo contrario, no me habrías contestado nueve meses y medio después".

"Bueno, y para terminar: ¿cómo pude perdonarte a ti? ¡Ah…, Leo! Soy corruptible. Me mandas unos mensajes bonitos… y te lo perdono todo, hasta las pausas intencionadas de nueve meses y medio".
x


"Dos días después
Sin asunto

Quizá me desprecias por cada una de las palabras que te he escrito. Quizá me odias por cada una de las letras que sigo enviándote. Pero no puedo evitarlo. ¿Cómo estás, Emmi? Me gustaría mucho estar ahí cuando me necesites. Me gustaría mucho hacer algo útil por ti. Me gustaría mucho saber qué piensas y qué sientes. Me gustaría mucho compartir tus pensamientos y tus sentimientos. Me gustaría mucho descargarte de la mitad de todo, por muy desagradable que sea".

"Tres días después
Asunto: Viento del norte

De acuerdo, Emmi, lo he entendido, no te escribiré más. En caso de (…) viento del norte (…), ya sabes (…) siempre. ¡Siempre, siempre, siempre, siempre, siempre!
Un abrazo,
Leo

Cinco horas después
Re:

Hola, Leo.
¿Ya estás durmiendo?

Tres minutos después
Fw:

¡¡¡EMMI!!! ¡¡¡GRACIAS!!!
¿Cómo estás? ¡Dímelo, por favor! No pienso en nada más. Debería terminar un informe de investigación, pero llevo horas sentado frente a la pantalla, con los ojos clavados en el sobrecito de la barra de tareas, esperando un milagro de cuatro letras.
Ha ocurrido. Todavía no me lo creo. EMMI. ¡Estás ahí otra vez!".

"En realidad sólo me has castigado con tu silencio. Lo que hasta ahora nos había unido y comprometido eran… palabras. Si todavía te importa algo de mí, Emmi, ¡háblame!".

"Por cierto, gracias por haberte prestado al «juego». Sé que no fue tu desenfreno, Leo, fue tu compasión. Me habías ofrecido descargarme de la mitad de mis sentimientos. Anoche lo hiciste admirablemente, considerando lo tensa que era la situación. Las camas compartidas
son menos camas. Las penas compartidas son más penas".

"No seas ingenuo, Leo. No hay ningún «milagro de cuatro letras». Sólo hay una consecuencia lógica de tres letras. Tantas veces hemos temblado de pensar en ella… Tanto tiempo la hemos aplazado, disimulado y evitado… Ahora nos ha salido al encuentro y me toca a mí anunciarla: FIN".

"Leo, todo lo que me rodea está cambiando, sólo estas letras siguen siendo las mismas. Me hace bien aferrarme a ellas. Tengo la sensación de que al menos así soy fiel a mí misma".

"Dos días después
Asunto: Dime solamente…

a) …si borras mis mensajes sin leerlos.
b) …si los lees y los borras.
c) …si los lees y los guardas.
d) …si no los recibes.

Cinco horas después
Fw:

c".

"La relación que tengo contigo es muy diferente a la que tengo con ella.
Dentro de mí no hay un cupo fijo de sentimientos que pueda repartir entre distintas personas que significan algo para mí por distintos motivos. Cada una de las personas que me importan es algo aparte y ocupa su propio sitio dentro de mí. Lo mismo ocurre contigo".

"Seis días después
Asunto: Calma chicha

Querida Emmi:
Sólo quiero saber si estás bien. No tienes por qué escribirme si no te apetece.
Escríbeme solamente que no te apetece escribirme, si es que no te apetece. Y si por casualidad te apetece, ¡escríbeme! Me alegrará, ¡y mucho!".

"Quiero poner fin a mi existencia insular contigo, Leo. Quiero lo que tú, si eres honesto contigo mismo, siempre has querido: quiero —tengo curiosidad por ver si logro decirlo—, quiero, quiero, quiero… quiero que sigamos siendo amigos (¡ya está!). Amigos por correspondencia. ¿Me entiendes? No más palpitaciones. No más dolores de barriga.
No más temores. No más temblores. No más expectativas. No más deseos. No más esperas. Sencillamente, mensajes de mi amigo Leo. Y si no los recibo, que no se me hunda el mundo. ¡Eso es lo que quiero! Que no se me hunda el mundo cada semana.
¿Comprendes?
Un abrazo,
Emmi".

"Dos días después
Asunto: ¡Hola, Emmi!

No, te equivocas, querida Emmi. Desde que sé que no se te hunde el mundo cuando no te escribo, no me conecto a Internet tan a menudo. Ésa es la razón por la cual los intervalos son más largos. Ruego tu comprensión y un poco de paciencia cada vez.

Tres minutos después
Re:

¿De modo que durante dos años sólo me has escrito para que no se me hunda el mundo?".

"Un minuto después
Re:

Querido Leo:
¿De veras fue tan terrible esa hora con Jonas? Créeme, a él le hizo bien verte y charlar contigo. Tus explicaciones sobre los métodos de tortura medievales le parecieron estupendas. Quiere saber más al respecto.

Siete minutos después
Fw:

Me alegro, Emmi. Es un chico simpático. Pero para ser sincero, muy, muy sincero…, es probable que tú no lo entiendas, ninguna mujer que tenga una relación de conveniencia con hijos de una relación de conveniencia lo entendería, es más, es algo absurdo, arrogante, presuntuoso, incluso megalómano, una manía mía, descabellada, irreal, de otro mundo, extraterrestre. Es igual, te lo diré de todos modos: en realidad yo quería verte A TI y hablar CONTIGO, Emmi. Por eso quedé CONTIGO. A solas los dos".

"A la mañana siguiente
Asunto: ¿Sigues bien?

Querida Emmi:
¿Sigue en pie lo de esta noche?

Treinta minutos después
Re:

Sí, desde luego, querido Leo. ¡Ah!, se me olvidaba decirte que Bernhard y los niños vienen conmigo. ¿Te parece bien?

Diez minutos después
Asunto: Broma

¡Era una broma, Leo! ¡Una broma! ¡Una broooooooooomaaaaaaaaa!

Tres minutos después
Fw:

¡Pues sí que será una noche divertida! Bueno, mejor ya dejo de escribir. Hasta luego, Leo

Un minuto después
Re:

¡Tengo ganas de verte!

Treinta segundos después
Fw:

¡Y yo a ti!".

"Siete minutos después
Re:

Viste muy bien, querido mío. ¡AYER EXISTÍA ÚNICAMENTE PARA TI! Y esa mirada que me capta a mí y a nadie más que a mí, que hace desaparecer todo lo que está alrededor, esa mirada que ve la retama de flores amarillas como si hubiese sido plantada para nosotros, el mundo, como si hubiera sido creado para nosotros, esa mirada… ¡grábatela, por favor, por favor, por favor! Practícala antes de dormir, repítela al despertarte, ensáyala frente al espejo. No la derroches, no la desperdicies con otros, protégela de los asaltos y de la luz del sol, no la expongas a ningún peligro, ten cuidado de que no se te rompa al transportarla. Y cuando volvamos a vernos, ¡desenvuélvela! Pues esa mirada, querido mío, me alucina, me vuelve loca. Ya sólo por eso merece la pena haberme pasado dos años y medio esperando mensajes tuyos.
Nadie me había mirado así jamás, Leo. Así, tan, tan, tan… Sí. Tan así. Quería que lo supieras. Por cierto, es un cumplido, un pequeño cumplido, amor. ¿Lo has notado?".

"Treinta segundos después
Fw:

Si no quieres una aventura, ¿qué es lo que quieres?

Cuarenta segundos después
Re:

¡Quiero que digas qué es lo que TÚ quieres!

Veinte segundos después
Fw:

¡A TI!".

"Un minuto y medio después
Re:

¡Bravo, Leo! Ha sido espontáneo, intuitivo, ha quedado muy bien, y además con mayúscula. Pero ¿qué es lo que quieres hacer conmigo? ¿Leerme? ¿Tenerme en mente? ¿Llevarme siempre contigo en tus armarios emocionales? ¿Tenerme como un punto en la mano? ¿No perderme? ¿Adorarme? ¿Verme? ¿Escucharme? ¿Olerme? ¿Tocarme? ¿Besarme? ¿Agarrarme? ¿Derribarme? ¿Dejarme embarazada?¿Comerme?

Cincuenta segundos después
Fw:

¡TODO! (Menos dejarte embarazada, aunque pensándolo bien, ¿por qué no?)".






Daniel Glattauer

lunes, 14 de febrero de 2022

Citas: Contra el viento del norte - Daniel Glattauer


 
"Seis minutos después
Fw:


Le deseo unas felices fiestas y me alegro por usted, pues tiene por delante uno de los ochenta mejores años de su vida. Si llega a abonarse a los días  malos, no dude en escribirme —por error— para que la dé de baja.
Leo Leike".

"Ha sido muy agradable conversar con usted. Creo que mal que bien todas las preguntas han  sido respondidas.
Si por casualidad vuelve usted a perderse por mi dirección, me  alegraré. Eso sí, por  favor: anule de una vez la suscripción a Like, que ese asunto ya me  está sacando de quicio. ¿O quiere que lo haga yo?
Un saludo afectuoso.
Leo Leike".

"Tres días después
Asunto: Falta algo


Querido Leo:

Cuando pasan tres días sin que me escriba, siento dos cosas: 1) me extraña mucho, 2) echo en falta algo. Ambas cosas son desagradables. ¡Póngales remedio!
Emmi".

"Al día siguiente
Asunto: ¡Por fin lo he enviado!

Querida Emmi:

En mi defensa alego que te he escrito a diario, pero no he enviado ninguno de los mensajes, los he borrado todos. Es que he llegado a un punto delicado  en nuestro diálogo. Esa tal Emmi que calza un 37 empieza a interesarme más de lo  que corresponde al contexto en el que converso con ella. Y cuando esa tal  Emmi que calza un 37 afirma de antemano: «Es probable que no nos veamos nunca», desde luego tiene toda la razón y comparto su opinión. Me parece muy pero que muy sensato partir de la base de que no se producirá ningún encuentro entre nosotros. Es que no quiero que la conversación que mantenemos aquí descienda al nivel de los escarceos propios de los anuncios de contactos y de las salas de chat.
Bien, ahora enviaré de una vez este mensaje, para que ella, esa tal Emmi que calza un 37, tenga cuando menos algo de mí en el buzón. (Este texto no es fascinante, lo sé, pero es sólo un fragmento de lo que quería escribirte.)
Un saludo cariñoso,
Leo".

"Al día siguiente
Sin asunto


Querida Emmi:

¿Has notado que no sabemos absolutamente nada el uno del otro? Creamos personajes virtuales, confeccionamos irreales retratos robot el uno del otro.
Formulamos preguntas cuyo atractivo reside en que quedan sin respuesta. Pues sí, nos dedicamos a despertar la curiosidad del otro y a seguir alimentándola al no satisfacerla de manera definitiva. Intentamos leer entre líneas, entre palabras, y pronto entre letras tal vez. Hacemos grandes esfuerzos por juzgar bien  al otro. Y al mismo tiempo nos preocupamos de no desvelar nada  importante de nosotros mismos".

"Por lo que a mí respecta —y aquí llego a mi confesión—, me interesas muchísimo, querida Emmi. La verdad no sé por qué, pero sí sé que se debe a algún motivo especial. Y también sé lo absurdo que es este interés. No resistiría un encuentro, no importa tu aspecto, tu edad, cuánto delconsiderable encanto de tus mensajes pudiera traerse a una posible cita, y cuánta de la gracia con la que escribes tengas también en las cuerdas vocales, en las comisuras de la boca y en las aletas de la nariz. Sospecho que este «tremendo interés» se alimenta única y exclusivamente de la bandeja de entrada. Es probable que todo intento de dejarlo salir de allí fracase demodo lastimoso".

"Te ahorraré los detalles de nuestra relación. Lo mejor de todo siempre era volver a empezar. Como a los dos nos apasionaba tanto volver a empezar, lo hacíamos cada dos meses. Cada uno era para el otro «el gran amor de su vida», pero nunca cuando estábamos juntos, sólo mientras nos esforzábamos por volver a estarlo".

"Dos días después
Asunto: Amable correo de Emmi


¡Hola, Emmi!
No sabes qué sensación tan maravillosa es regresar de un agotador seminario en Bucarest —una ciudad no precisamente colmada de  atractivos y más bien modesta en colores—, en lo que allí de manera perversa tienden a llamar también primavera (temporales de nieve, heladas, etc.), encender de inmediato el ordenador, abrir el buzón y, en una maraña de quinientos despiadados emisores de correos que van de lo superfluo a lo miserable, encontrar cuatro mensajes de la señora Rothner, una mujer tan valorada por su facilidad de palabra, su estilo y sus programas por puntos. Se alegra uno como un oso gris rumano en progresivo proceso de descongelación, porque por fin podrá leer unas cuantas frases amables, sensibles, divertidas,cariñosas. Abre eufórico el primer mensaje… ¿y con qué palabra tropiezan sus dos ojos al mismo tiempo?: CABRÓN. Pues muchas gracias por el recibimiento".

"Diez minutos después
Re:


Maestro Leo:

Me vuelve loca que estés tan seguro de saber cómo soy. Es bastante impertinente por tu parte. (Ya está. Alguna vez tenía que decírtelo.) Otra pregunta: cuando contemplas esa nítida fantasía de mí, Leo, ¿al menos te gusta?

Ocho minutos después
Fw:


Gustar, gustar, gustar. ¿Es realmente tan importante eso?

Cinco minutos después
Re:


Sí, importantísimo, señor teólogo moral. Al menos para mí. Me gusta: 1) que megusten, y: 2) gustar.

Siete minutos después
Fw:


¿No basta con: 3) gustarte a ti misma?

11 minutos después
Re:


No, soy demasiado vanidosa para eso. Además, es un poco más fácil gustarte a ti mismo cuando les gustas a los demás. Probablemente tú quieres: 4) gustarle sólo a tu bandeja de entrada, ¿verdad? Ella es paciente. Ni siquiera necesita cepillarse los dientes. Por cierto, ¿conservas alguno? ¿O eso tampoco es tan importante?

Nueve minutos después
Fw:


Al fin he vuelto a proporcionar estímulo a la circulación sanguínea de Emmi. Para cerrar provisionalmente este tema: mi fantasía de ti me gusta muchísimo. Si no, no pensaría en ella tan a menudo, querida Emmi.

Una hora después
Re:


¿Así que piensas en mí a menudo? Eso está bien. Yo también pienso mucho en ti, Leo. Quizá no deberíamos conocernos. Buenas noches".

"Diez minutos después
Re:


Acaba de venirme algo a la memoria: ¿qué ha sido de nuestro juego de la cita y el reconocimiento? ¿Ya no te apetece? ¿Debo preocuparme en serio por esa fulana trasnochada del bar de felpa? Bueno, ¿qué te parece pasado mañana, domingo 25 de marzo, a partir de las tres de la tarde, en el abarrotado café Huber? 
¡Hagámoslo!
Emmi

20 minutos después
Fw:


¡Pues claro, querida Emmi! Será un placer reconocerte. Pero el próximo fin de semana lo tengo todo ocupado. Mañana por la tarde me voy a Praga tres días por motivos estrictamente «personales» como quien dice. Pero con mucho gusto podemos entregarnos a nuestro juego de sociedad el domingo siguiente.

Un minuto después
Re:


¿A PRAGA CON QUIÉN?

Dos minutos después
Fw:


Que no, Emmi, de verdad".

"Tres minutos después
Re:


¿Llevas pijama?
Buenas noches,
E.

Dos minutos después
Fw:


¿Acaso tú duermes desnuda?
Buenas noches,
L.

Cuatro minutos después
Re:


¡Vaya, maestro Leo, esa pregunta ha sido verdaderamente erótica! No te creía capaz. Para no destruir esta excitante tensión que de repente ha surgido entre nosotros, será mejor que desista de preguntar cómo es tu pijama.
¡Así que buenas noches y que lo pases bien en Praga!

50 segundos después
Fw:

Y bien, ¿duermes desnuda?

Un minuto después
Re:


Realmente quieres saberlo… Digamos, en exclusiva para tu mundo imaginario, querido Leo, que depende de con quién.
¡Que disfrutes Praga de a dos!
Emmi".

"Un día después
Sin asunto


Para que tengas tres mensajes míos en tu bandeja de entrada.
Saludos cariñosos,
Leo
(Ayer me compré un pijama nuevo especialmente para ti, o al menos pensando en ti.)"

"Tres horas después
Fw:


¿Ya no me escribes?

Dos horas después
Fw:


¿Aún no puedes escribirme o ya no quieres escribirme?

Dos horas y media después
Fw:


Puedo cambiar el pijama nuevo, si es ése el problema".

"Seamos honestos, Leo: yo soy para ti una fantasía, lo único real en ella son unas letras que puedes poner en un contexto sonoro con ayuda de la psicología del lenguaje. Para ti soy como sexo telefónico, pero sin sexo y sin teléfono. O sea: sexo electrónico, pero sin sexo y sin imágenes para descargar. Y tú eres para mí puro juego, una agencia de reciclaje del coqueteo. Contigo puedo hacer lo que me falta: puedo vivir los primeros pasos de un acercamiento (sin necesidad de acercarme realmente)".

"Al día siguiente
Asunto: Encuentro


Querida Emmi:

¿Y si al menos llevamos a término nuestro «encuentro de identificación»? Es probable que luego nos resulte un poco más fácil renunciar al «acercamiento que no puede ser». Emmi, no puedo dejar de pensar en ti sólo con dejar de escribirte y de esperar mensajes tuyos. Me parece tan trivial y pragmático… ¡Hagamos nuestra prueba! ¿Qué dices?
Saludos cariñosos,
Leo
(Mi pijama nuevo no puede describirse, hay que verlo y tocarlo)".

"Una hora después
Re:


Otra pregunta, Leo, antes de que acabemos nuestro juego de pareja tan sabiamente como lo empezamos: ¿cuál de las tres Emmi le gustaría más a tu hermana, mejor dicho, cuál cree ella que soy?

Diez minutos después
Fw:


De una de las tres opinó: «¡Ésa podría ser!». De otra dijo: «¡Debe de ser ésa!». Y de una tercera afirmó: «¡De ésa te enamorarías tú!».

30 segundos después
Re:


¿DE CUÁL TE ENAMORARÍAS?

40 segundos después
Fw:


Querida Emmi:

Ten por seguro que eso no te lo diré JAMÁS. No te molestes en tratar de sacármelo. Buenas noches. Gracias por este apasionante «juego». Me caes muy bien, Emmi.
Leo

25 segundos después
Re:


De la rubia de pechos grandes, ¿verdad?

50 segundos después
Fw:


No insistas, querida Emmi.

Un minuto después
Re:


Una evasiva también es una respuesta. Es la rubia de pechos grandes, pues".

"A la tarde siguiente
Asunto: Un mal día


Querido Leo:

¿Has tenido un buen día hoy? Yo no. Buenas tardes, buenas noches.
Emmi
(Por cierto: ¿en cuál de las tres Emmi piensas ahora cuando piensas en Emmi? Si es que sigues pensando en mí, y espero que así sea.)

Tres horas y media después
Fw:


Cuando pienso en Emmi, no pienso en ninguna de las tres Emmi que describió mi hermana, sino en la cuarta, la mía. Y sí, claro que sigo pensando en Emmi. ¿Por qué no has tenido un buen día? ¿Qué ha tenido de malo? Buenas noches, buenos días,
Leo".

"Te diré algo, Leo: creo que deberíamos dejarlo. Estoy volviéndome adicta a ti".

"45 minutos después
Fw:


Emmi:
Hablas de sexo continuamente. Ya es patológico".

"A medianoche
Sin asunto


Querida Emmi:

Aquí está Leo, que te desea una maravillosa medianoche, a solas los dos, exclusivamente para nosotros. ¿Puedo abrazarte, Emmi? ¿Puedo darte un beso, Emmi? Te doy un beso. Bien, ahora bebamos. ¿Qué bebes? Yo, un Sauvignon Visintini, Colli Orientali del Friuli, cosecha 2003. ¿Y tú? Escríbeme ahora mismo, Emmi, pero ahora mismo, ¿vale? ¿Qué bebe Emmi? Yo bebo vino blanco.

Un minuto después
Re:

¡¡¡Pero no es la primera copa, Leo!!!".

"50 minutos después
Fw:


Eres muy severa, Emmi. No seas tan severa. No quiero un café. Quiero a Emmi.
Ven a casa. Bebamos otra copita de vino. Podemos tener los ojos vendados, como en la película. No recuerdo cómo se llamaba la película, tendría que 
pensar. Me encantaría besarte. Me da igual qué aspecto tengas. Me he enamorado de tus palabras.
Puedes escribir lo que te apetezca. Puedes ser severa si quieres. Me gusta todo".

"Emmi, voy a enviar esto. Te mando un beso. Y otro beso. Y otro beso. Y otro beso. Da igual quién seas. Siento nostalgia de intimidad".

"Quiero besar a Emmi. Estoy un poco borracho, perdona. Voy a enviar esto. Luego me iré a dormir. Te mando un beso de buenas noches. Es una pena que estés casada. Creo que hubiéramos hecho buena pareja. Emmi. Emmi. Emmi. Me gusta escribir Emmi.
Una vez el dedo corazón izquierdo, dos veces el dedo índice derecho, y otra vez, dos hileras por encima, el dedo corazón derecho. EMMI. Podría escribir mil veces Emmi. Escribir Emmi es besar a Emmi. Vámonos a dormir, Emmi".

"Cinco horas después
Fw:


Querida Emmi:

Son las diez de la noche. ¿Quieres venir a casa? Te pago el taxi. 
(Vivo en las afueras.)
Leo

Dos horas escasas después
Re:


¡Pero, hombre…! Ahora son las 23.43, Leo. ¿Sigues soñando o ya estás durmiendo? Si no, te pregunto:
1) ¿De veras querías que fuera a tu casa?
2) ¿Aún quieres que vaya a tu casa?
3) ¿Por casualidad no estás «un poco borracho» otra vez?
4) ¿Qué te figuras que haríamos si fuera a tu casa?

Cinco minutos después
Fw:


Querida Emmi:

1) Sí.
2) Sí.
3) No.
4) Lo que surja.

Tres minutos después
Re:


Querido Leo:

1) Ya.
2) Ya.
3) Bien.
4) ¿Lo que surja? Siempre surge lo que uno desea que surja. Pues bien, ¿tú qué quieres que surja?".

"Un día después
Asunto: ¿Problemas de software?

¿Leo? ¡Te toca a ti!

Tres días después
Asunto: Pausa


Querida Emmi: Sólo te escribo para que sepas que no es que haya dejado de escribirte. En cuanto vuelva a saber QUÉ podría escribirte, te escribiré. De momento estoy recogiendo las moléculas esquizofrénicas en las que he sido descompuesto en los últimos días. Cuando logre reunir las partículas, daré señales de vida. Me rondas por la cabeza sin parar, Emmi. Te echo de menos. Te añoro. Leo tus mensajes varias veces al día.
Leo".

"50 segundos después
Re:


¡Lo que quiero son mensajes! (Pero no como este último.)

Un minuto y medio después
Fw:


A veces no se pueden elegir".

"Cinco horas después
Re:


¿Has vuelto ya del teatro? Hoy no puedo dormir. ¿Te he hablado alguna  vez del viento del norte? No me sienta bien el viento del norte cuando tengo la ventana abierta. Sería bueno que me escribieras unas palabras más. Escribe simplemente: pues cierra la ventana. Entonces te contestaré: con la ventana cerrada no puedo dormir".

"Un minuto después
Fw:


Ahora que sople el viento del norte todo lo que le dé la gana.

45 segundos después
Re:


Leo, te estimo mucho, mucho. Eres bueno contra el viento del norte.

30 segundos después
Fw:


Yo también te estimo mucho, Emmi.
Buenas noches".

"Dos días después
Sin asunto


Querida Emmi:

Uno se siente bastante desgraciado cuando le dejan dos días en el aire como tú a mí. Por eso te invito amablemente a contestarme. Tírame por los suelos si quieres, pero no me dejes colgado.
Muy atentamente,
Leo".

"Cuatro minutos después
Re:


Leo, el vacilante, está de nuevo en su elemento: «Creo que», «tendría  que», «ir frenando», «alguna vez». ¿Te divierte hacerme partícipe de los  retrocesos que anuncias con timidez? Hazme un favor, Leo: si vas a frenar, ¡frena  como es debido! Y sin atormentarme a mí: con tanto «creo que», «tendría que», «ir frenando», «alguna vez»… ¡Creo que me estoy hartando!

Tres minutos después
Fw:


De acuerdo, voy a frenar.

40 segundos después
Re:


Por fin.

35 segundos después
Fw:


Ya estoy frenando.

25 segundos después
Re:


¿Y?

Dos minutos después
Fw
:

Aún no lo sé. Estoy esperando a que nos detengamos.

25 segundos después
Re:


Pues acabamos de detenernos. ¡Buenas noches!".

"Dos días después
Sin asunto


Es muy triste, Emmi, ya no tenemos nada que decirnos.

Diez minutos después
Re:


Tal vez nunca hemos tenido nada que decirnos.

Ocho minutos después
Fw:


Sin embargo, hemos hablado de lo lindo".

"Cinco horas después
Fw:


¿Quieres que lo dejemos del todo?

Tres minutos después
Re:


De todos modos, ya lo hemos hecho.

50 segundos después
Fw
:

Sabes muy bien cómo deprimir a alguien".

"Dos horas después
Re:


Algo más antes de marcharme, Leo. ¡Pero sé sincero, por favor! ¿Has perdido el interés por mí?

Cinco minutos después
Fw:


¿De veras quieres que sea sincero?

Ocho minutos después
Re:


Sí, de veras. Sincero y rápido. Tengo que llevar a Jonas a que le quiten la escayola.

50 segundos después
Fw:


Cuando veo que llega un mensaje tuyo, me palpita el corazón. Hoy, ayer  y hace siete meses".

"Cinco horas y media después
Re:


¡Eh, Leo! ¿Te he dejado sin habla?

Cinco minutos después
Fw:


No, Emmi. Es que estoy pensando.

Diez minutos después
Re:


Eso no puede ser nada bueno. Sé exactamente en qué estás pensando. 
¡Venga, Leo, encontrémonos! No desaprovechemos este momento tan oportuno, que tal vez sea el último. ¿Qué arriesgas? ¿Qué tienes que perder?

Dos minutos después
Fw:


1) A ti.
2) A mí.
3) A nosotros".

"Dos minutos después
Fw:


Me he quedado sin habla, Emmi. Quiero decir: estoy sorprendido. Te imaginaba completamente distinta. Dime: ¿realmente hablas así siempre? ¿O has impostado la voz?

45 segundos después
Re:


¿Cómo hablo?

Un minuto después
Fw:


¡De un modo tremendamente erótico! Como la presentadora de un programa de sexo".

"12 minutos después
Fw:

¡No te vayas a la cama todavía, Emmi! Aún estoy despierto, estoy bien. 
¡Ven a mi casa, Emmi! Tomemos otra copa. Susúrrame al oído «whisky, whisky, whisky». Di: «Ombligo». Y señálatelo. ¡Conque éste es el famoso ombligo de la famosa Emmi!, diré yo. Te lo prometo: sólo te pasaré el brazo por encima del hombro. 
Sólo un abrazo. Sólo un beso. Sólo un par de besos, nada más. Besos totalmente inofensivos.
Necesito saber cómo hueles, Emmi. Tengo tu voz en la cabeza, ahora necesito tu olor en la nariz. Hablo en serio, Emmi: ven a mi casa. Te pago el taxi. 
Ah…, no, tú no quieres. Es igual, ya pagará alguien el taxi. Hochleitnergasse 17, ático 15. Ven a mi casa. ¿O quieres que vaya yo a la tuya? También puedo ir yo. Olerte tan sólo una vez.
Besarte tan sólo una vez. Nada de sexo. Estás casada, ¡por desgracia! 
Nada de sexo, lo prometo. Lo prometo, Bernhard. Sólo quiero oler tu piel, Emmi. No quiero saber qué aspecto tienes. No encendamos las luces. Completamente a oscuras. 
Sólo un par de besos, Emmi. ¿Es algo malo? ¿Es infidelidad? ¿Qué es infidelidad? ¿Un correo electrónico? ¿O una voz? ¿O un olor? ¿O un beso? Quiero estar contigo ahora.
Quiero que nos abracemos. Pasar una noche con Emmi, sólo una. Yo cierro los ojos.
No necesito saber cómo es. Sólo necesito olerla y besarla y tocarla, muy cerca. Río de felicidad. ¿Eso es infidelidad, Emmi?".

"Un minuto después
Re:
x

¿Querré verte de nuevo?

45 segundos después
Fw:

No.

35 segundos después
Re:


¿Por qué no?

50 segundos después
Fw:


Porque es imposible.

Un minuto después
Re:

Todo es posible".

"Tres minutos después
Fw:


Beso de modo similar a como escribo.

50 segundos después
Re:


Ésa ha sido una respuesta de lo más pretenciosa, Leo, aunque no suena mal. Por cierto: ¡escribes de muy diversas maneras!

45 segundos después
Fw:


También beso de muy diversas maneras.

Cuatro minutos después
Re:


Si prometes besarme como me escribiste ayer y has escrito hoy, ¡me arriesgaré!

35 segundos después
Fw:


¡Pues arriésgate!".

"Ha ocurrido algo, Leo. Mis sentimientos se han salido de la pantalla. 
Creo que te amo. Y Bernhard lo ha notado. Tengo frío. El viento del norte me da en la cara.
¿Ahora qué hacemos?

Diez segundos después
Fw:

AVISO DE CAMBIO DE DIRECCIÓN. EL DESTINATARIO YA NO PUEDE ACCEDER A SU CORREO. LOS MENSAJES NUEVOS SE BORRARÁN AUTOMÁTICAMENTE DE LA BANDEJA DE ENTRADA. EN CASO DE DUDA CONSULTE CON EL ADMINISTRADOR DEL SISTEMA".






Daniel Glattauer