domingo, 25 de diciembre de 2016

Citas: Yo antes de ti - Jojo Moyes

"—El campo —dijo, como si lo estuviera pensando—. Y ¿qué veríamos? ¿Árboles? ¿El cielo?
—No lo sé. ¿Qué hace normalmente?
—No hago nada, señorita Clark. Ya no puedo hacer nada. Me limito a existir".

"—¿Sabes?, en realidad solo podemos ayudar a alguien que quiere ser ayudado —dijo".


"—¿Qué te pasa?
—¿Qué quieres decir?
—Estás muy callada.
—Dijiste que querías que hablara menos.
—No tanto. Me estás asustando".

"No le veía la boca, pero los ojos se entrecerraron, divertidos. Deseé que siguieran así. Deseé que fuera feliz, que desapareciera de su rostro esa mirada angustiada y alerta".

"Necesitaba decirle, en silencio, que las cosas cambian, crecen o se marchitan, pero que la vida continúa. Que todos formamos parte de un ciclo superior, de un orden que solo Dios comprende".

"—Conozco a mi hijo.
—Nuestro hijo.
—Sí. Nuestro hijo. —Más hijo mío, pensé. Tú nunca estuviste ahí cuando te necesitaba. No emocionalmente. Eras solo una ausencia a la que él trataba de impresionar".


"—El dinero no lo es todo en la vida".

"Me quedé mirando el calendario, el bolígrafo en la mano. De repente, este pequeño trozo de papel laminado se convirtió en una responsabilidad enorme.
Disponía de ciento diecisiete días para convencer a Will Traynor de que tenía una razón para vivir".

"—Espera un minuto, Clark.
Me giré en el asiento. La cara de Will estaba en la sombra y no la vi bien.
—Espera un momento. Solo un minuto.
—¿Estás bien? —Descubrí que mi mirada se dirigía a la silla, por miedo a que una parte de él estuviera aplastada o atrapada, a haber hecho algo mal.
—Estoy bien. Es solo que...
Vi el cuello blanco de la camisa y el contraste con la chaqueta oscura.
—No quiero entrar todavía. Solo quiero estar aquí sentado y no pensar en... —Tragó saliva. Incluso en la penumbra, noté que hacía un esfuerzo—. Solo... quiero ser un hombre que ha ido a un concierto con una chica vestida de rojo. Solo unos pocos minutos más".

"—¿Prometerte? ¿Por qué? —Intenté hablar con un tono despreocupado—. ¿Es que te vas a algún lado?
—Es que... no aguanto pensar que te vas a quedar aquí para siempre. —Tragó saliva—. Eres demasiado inteligente. Demasiado interesante. —Apartó la mirada de mí—. Solo se vive una vez. En realidad, es tu deber que sea una vida plena".

"La información es poder, Clark, me decía".

"Mi madre lloró; pensaba que me estaba obligando a marcharme.
—Por el amor de Dios, cariño. Ya es hora de que se marchara. Ya tiene veintisiete años —le dijo mi padre.
—Pero aún es mi niña —replicó ella, obligándome a aceptar una tarta de frutas y una bolsa de viaje llena de productos de limpieza".

"—Me sorprende que no nos hayamos conocido antes —dijo—. Cuando crecíamos, digo. Seguro que nuestros caminos se cruzaron".

"—Me da muchísimo miedo cómo va a acabar esto. —Dejó que esa frase flotara en el aire, entre nosotros, y entonces, en voz baja y tranquila, prosiguió—. Sé que casi todo el mundo piensa que vivir así es lo peor que le puede pasar a alguien. Pero podría ser mucho peor. Podría llegar a ser incapaz de respirar por mí mismo, incapaz de hablar. Podría tener problemas circulatorios que causaran la amputación de mis extremidades. Podría acabar hospitalizado indefinidamente. Esta vida no es gran cosa, Clark. Pero cuando pienso en cómo podría empeorar... algunas noches, tumbado en la cama, no logro ni respirar".

"—Necesitan creer que existe un lado bueno.
Parpadeé ante la oscuridad.
—¿Yo también lo hago? —dije, en voz baja.
—Tú, Clark —se miró las manos—, eres la única persona con la que siento que puedo hablar desde que acabé en esta maldita silla".

"Algunos errores... tienen consecuencias mayores que otros".

"—Bueno, de todos modos, muchas gracias, Will. Eres una estrella por haber venido. Y gracias por el...

—El espejo.
—Por supuesto. Me encantó el espejo. —Se levantó y se dirigió a su marido, quien se dio la vuelta tras agarrarla del brazo.
Observamos cómo cruzaban la pista de baile.
—No le has comprado un espejo.
—Lo sé".

"—A veces, Clark, tú eres la única razón que tengo para levantarme por las mañanas".

"—Pero...
Estiré los brazos por encima de la cabeza y entrelacé los dedos.
—Pero... me gusta Will. Un montón.
Me estudió. Adoptó esa cara de pensar tan suya. No hay nada más aterrador que la expresión pensativa de mi hermana cuando te clava la mirada.
—Oh, mierda".

"Puse la mano sobre la de ella. Un hombre más valiente tal vez le habría confesado qué estaba pensando en realidad. Un hombre más valiente la habría dejado marchar hace mucho tiempo...".


"—Solo para asegurarme de que está a salvo. Ya sabes... No sé si este es un buen lugar para que vaya sola.
—No —dijo Will, que asintió juiciosamente—. Muy caballeroso por tu parte, Nate.
—Creo que eres muy responsable. Muy cívico —añadí yo.
—Siempre he admirado a Nathan por su generosidad. Especialmente, cuando se trata del sexo opuesto.
—Vayancen a la mierda, los dos —sonrió Nathan, y desapareció".

"Llevé la mano hasta la mano de Will y la tomé en la mía. Pensé, por un instante, que no volvería a sentir una conexión tan intensa con el mundo, con otro ser humano".

"Todo va a salir bien. Por primera vez en la vida, intenté no pensar en el futuro".

"—Tú... —dijo Will.
—¿Qué? —Mi sonrisa era pícara.
Will negó con la cabeza.
—Tú... —Sus ojos azules, que fulguraban con la luz del fuego, se clavaron en los míos. Olía a sol, a hoguera, a un aroma intenso y cítrico.
Sentí que algo cedía, muy dentro de mí.
—Tú... eres de lo que no hay, Clark".

"—¿Cómo puedes pedirme algo así?
—Lo sé, es...
—Te digo que te quiero y que quiero compartir mi vida  contigo, ¿y tú me pides que vaya a ver cómo te matas?".

"Es agotadora, esta vida, agotadora de una manera que alguien sano es incapaz de comprender".





Jojo Moyes

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